La música en historias: El retorno de TTD... Comienza el #MesSanandaMaitreya

 

Tras el excesivo castigo comercial a Neither fish nor flesh (1989), y el repunte comercial de Simphony or Damn (1993) y, en menor medida, Vibrator (1995), Terence Trent D'Arby albergaba serias dudas sobre el camino a seguir con su música. Las tensiones con la discográfica Java Records y una crisis de identidad personal le llevaron a que su siguiente proyecto, planteado inicialmente bajo el nombre de The Solar Return of TTD (El retorno solar de Terence Trent D'Arby), se fuera demorando y posponiendo año tras año y sine die.

Por ese largo y tortuoso camino de regreso, Terence dejó atrás Nueva York, fijó su residencia en Munich, primero, y finalmente en Milán, y cambió legalmente su nombre por el de Sananda Maitreya. Y aquí es dónde empieza la paradoja de este artículo, porque las canciones que iban a integrar el disco de retorno de Terence Trent D'Arby fueron evolucionando hasta convertirse en Wild Card!, el primer disco de una nueva etapa, que contaremos en el #MesSanandaMaitreya que ahora comienza.

Empezamos descubriendo la carta salvaje, el as en la manga con la que este genial artista intentó, una vez más, evitar el injusto rechazo del gran público. El nacimiento de la era Sananda viene marcado por un buen disco, algo irregular, que da la sensación de ser una mezcla de los embriones de varios discos, todos ellos interrumpidos en algún momento, y que se habría beneficiado de una mayor criba en la selección de las canciones. Y pese a la evidente carencia de sentido unitario entre algunos de los temas, es un disco de una cuidada producción y lleno de cálidos y brillantes momentos.

El comienzo es más que prometedor con O Divina, un single que rezuma soul y nos devuelve a un TTD (o nos presenta a un Sananda Maitreya) en forma y desplegando todo su talento vocal y compositivo. Apoyado por arreglos de viento y un efectivo e intenso estribillo, Sananda despliega sus cartas y parece destinado a ganar por fin la partida. El disco vira entonces hacia arreglos más vanguardistas, que acompañan al impresionante registro vocal de Sananda, alternando en la voz el suave terciopelo y la seda desgarrada en temas como Designated fool, My dark places o la intensa y brillante The Inner Scream.

El esperanzador arranque se completa con la fresca y energizante SRR-636, pero a continuación el disco empieza a resentirse con temas menos relevantes como Drivin' me crazy o Suga Free. Nos recuperamos del bajón pasajero con dos de los mejores temas del disco, la intensa y desgarradora balada What Shall I do? y el medio tiempo eléctrico de Testify. En estos dos álgidos temas, Sananda vuelve a recorrer los intensos caminos sonoros por los que frecuentó en Simphony or damn o Vibrator.

En el siguiente bloque, vuelven los tonos suaves y el soul delicado, para lucimiento de una voz privilegiada, pero salvo en contadas excepciones (Everythang), desaparecen los ritmos frescos y modernos del primer tercio del disco, llevándonos hacia lo que de nuevo parece otro disco diferente, marcado por el tono intimista de temas como Shalom, Girl, Sweetness o Some birds blue (un tema antiguo que ya circulaba en discos de outtakes de la época Terence). De todo este grupo de cálidos temas, la más luminosa y agradable es Be Willing, pero justo tras ella vuelve la sensación de relleno y poco encaje con Goodbye Diane.

A tiempo de remontar el vuelo, llega un trío final de ases formado por las enérgicas y pegadizas And they will never know y Sayin' about you, y por la introspección psicodélica de Shadows, con la que se reafirma en que "No tengo miedo de ser, lo que puedas necesitar, quiero que triunfes, y me mantendré aquí a tu lado, hasta que los pájaros no vuelen más, hasta que los océanos se sequen, y tus sombras desaparezcan". Y en eso está Sananda Maitreya, viviendo su vida disco a disco, y publicando su extensa obra a través de su página web www.sanandamaitreya.com, hasta que por fin desaparezcan las sombras que rodean al trabajo de uno de los talentos más desbordantes de las últimas décadas. Y que mejor que el abrasador sol de agosto, para que en 7dias7notas pongamos nuestro granito de arena en la construcción de ese camino hacia la luz. Comienza el #MesSanandaMaitreya.

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