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viernes, 7 de agosto de 2026

Disco de la semana 493: Foreign Tongues - The Rolling Stones


Cuando el nuevo milenio despuntó en el año 2000, muchos analistas de la industria musical daban por sentado que los Rolling Stones entrarían en una fase de jubilación dorada, con casi cuatro décadas de trayectoria a sus espaldas, la lógica indicaba que Sus Majestades Satánicas se limitarían a vivir de las rentas de sus clásicos inoxidables, sin embargo, el siglo XXI no ha sido para Mick Jagger, Keith Richards y compañía un plácido retiro, sino una lección magistral de supervivencia, reinvención y vigencia cultural. A lo largo de estas más de dos décadas, los Stones han demostrado que el espíritu del rock 'n' roll no entiende de fechas de caducidad.

El siglo comenzó con la energía arrolladora de giras mundiales multitudinarias como el Licks Tour o el ambicioso A Bigger Bang Tour, que rompieron récords de recaudación y demostraron una forma física inconcebible para músicos en su madurez. Precisamente en 2005 publicaron A Bigger Bang, un trabajo directo y crudo que demostró que la química entre las guitarras de Richards y Ronnie Wood seguía intacta. Lejos de dormirse en los laureles, el grupo continuó desafiando las expectativas, en 2016 sorprendieron a propios y extraños con Blue & Lonesome, un homenaje explícito y conmovedor al blues de Chicago que los vio regresar a sus raíces primigenias. El álbum no solo ganó el aplauso unánime de la crítica, sino que recordó al mundo que, debajo de los grandes estadios y la pirotecnia, reside una banda de blues extraordinaria. El mayor golpe emocional del siglo XXI llegó en agosto de 2021 con la muerte del legendario baterista Charlie Watts, su elegancia y su pulso impecable eran el latido del grupo, y su partida insinuó el final definitivo. No obstante, con la incorporación de Steve Jordan en las baquetas —bendecido por el propio Watts antes de fallecer—, los Stones transformaron el duelo en un impulso vital. El lanzamiento de Hackney Diamonds supuso un retorno triunfal con material original, demostrando una energía fresca impulsada por la producción moderna de Andrew Watt.Hoy en día, la permanencia de los Rolling Stones en el siglo XXI trasciende lo musical para convertirse en un fenómeno sociocultural, han sabido envejecer sin perder la rebeldía, adaptando su sonido a la tecnología contemporánea sin sacrificar la crudeza analógica de su esencia. Mick Jagger continúa siendo un cantante incomparable en directo, mientras que Keith Richards sostiene el ritmo con esa actitud desafiante e inimitable. Los Rolling Stones no pertenecen al pasado; habitan el presente con la autoridad que solo otorga haber inventado el manual de instrucciones del rock moderno.

En 2026 publican Foreign Tongues, el vigésimo quinto álbum de estudio británico de los Rolling Stones que se erige como un trabajo con identidad propia que expande el horizonte sonoro de la banda. Producido nuevamente por el cotizado Andrew Watt, la obra funciona como una declaración de principios sobre la longevidad y el hambre creativa, la portada, ilustrada con la impactante pintura Trinity de Nathaniel Mary Quinn, fusiona los rostros de Jagger, Richards y Wood en una sola entidad, simbolizando la unión indestructible de un grupo que se niega a someterse al paso del tiempo.  El álbum destaca por su ambición compositiva y su abanico de colaboraciones estelares, entre las participaciones más celebradas encontramos a Paul McCartney aportando las líneas de bajo, a Robert Smith de The Cure impregnando matices atmosféricos, además de apariciones de Steve Winwood, Bruno Mars, Chad Smith y Benmont Tench. Sin embargo, el momento más emotivo del disco reside en el rescate de grabaciones de batería realizadas por el añorado Charlie Watts en sus últimas sesiones de 2021, otorgando al trabajo una carga afectiva insustituible. Musicalmente, Foreign Tongues equilibra la crudeza del blues rock tradicional con una producción de empaque moderno, Mick Jagger ofrece una interpretación vocal asombrosa, alternando entre el falsete rítmico, la soltura callejera y la vulnerabilidad de las baladas, por su parte, el engranaje de guitarras de Keith Richards y Ronnie Wood entrelaza riffs afilados y rasgueos envolventes con una soltura propia de quienes llevan más de seis décadas tocando juntos. El proceso de creación fue directo y sin rodeos, buscando capturar la frescura de las primeras tomas sin sobrepensar las estructuras y el resultado es un repertorio dinámico que aborda temáticas de finitud, relaciones efímeras, sátira social y la pulsión incansable del deseo. Lejos de sonar como un ejercicio de nostalgia acomodada, Foreign Tongues confirma que la conversación musical de los Rolling Stones sigue estando viva y vigente

 

El álbum arranca con la ferocidad atronadora de "Rough and Twisted", un tema que condensa la esencia más peligrosa del grupo. El corte se abre con un riff rasgado de Keith Richards que evoca la época dorada de los años setenta, secundado por una armónica hirviente a cargo de Jagger. La base rítmica marca un tempo acelerado y contagioso que sostiene una letra sobre las contradicciones humanas y la lucha interna contra los propios demonios. La voz de Jagger suena rasposa y llena de urgencia, escupiendo cada verso con la convicción de quien no tiene nada que demostrar pero sí mucho que quemar. Destaca el duelo final de guitarras entre Richards y Wood, donde las notas se entrelazan de forma caótica y vibrante. Es una declaración de intenciones perfecta para abrir el disco, demostrando que la actitud permanece intacta. Como primer sencillo del trabajo, "In the Stars" nos adentra en un terreno donde el rock melódico se cruza con matices de pop psicodélico. La canción destaca por su producción luminosa y una línea de bajo redonda que empuja el tema con elegancia. Jagger reflexiona sobre el paso del tiempo, el destino y las conexiones efímeras bajo la inmensidad del universo. El estribillo es sumamente pegadizo y está diseñado para resonar en grandes recintos, mientras las guitarras acústicas y eléctricas crean capas envolventes de gran ligereza. Los teclados ejecutados por Benmont Tench añaden una textura melancólica pero esperanzadora. Muestra la capacidad única de los Stones para facturar himnos accesibles sin perder un ápice de sofisticación. En "Jealous Lover", la banda se sumerge en las profundidades del funk rock más pesado y sensual, guiada por un groove de bajo hipnótico y una batería de golpe seco, la composición explora los celos, la posesión y la paranoia en las relaciones pasionales. Mick Jagger adopta un tono desafiante y rítmico en las estrofas para luego estallar en un falsete expresivo durante el estribillo. La guitarra de Ronnie Wood cobra un protagonismo clave, aportando adornos con slide y solos afilados que cortan la mezcla con precisión quirúrgica. Es un corte bailable y dinámico que recuerda la faceta más nocturna vista en álbumes como Some Girls, refrescada con una sonoridad impecable.



"Mr. Charm" se presenta como una sátira incisiva sobre la falsedad de la fama y la superficialidad social. La canción avanza sobre un tempo sincopado donde Jagger recurre a una métrica casi hablada que encaja con precisión en los patrones de la percusión. La guitarra rítmica de Richards marca un marco inconfundible, mientras la batería invitada de Chad Smith aporta una pegada física aplastante. A nivel lírico, la banda desmonta la figura de los embaucadores con sarcasmo e ironía. Los arreglos de viento y los coros sutiles crean un contraste sumamente efectivo entre la acidez de la letra y el tono festivo de la música. Una de las piezas más complejas e introspectivas de la producción es "Divine Intervention", con una estructura pausada y envolvente, la canción combina pasajes de blues oscuro con un crescendo progresivo enriquecido por la guitarra atmosférica de Robert Smith. La letra profundiza en temas de mortalidad, fe y la búsqueda de redención cuando el tiempo se agota. La interpretación vocal de Jagger transita desde el susurro vulnerable hasta un clamor desgarrador en el clímax final. Las capas de sonido entrelazadas crean un ambiente denso y emotivo que sitúa a este tema entre los momentos más arriesgados del repertorio. En "Ringing Hollow", los Stones entregan una balada clásica sobre las promesas vacías y el aislamiento. Con un pulso contenido pero firme, la canción se apoya en un piano melancólico y rasgueos acústicos espaciosos. Jagger canta sobre el vacío que queda tras los aplausos cuando las luces se apagan, ofreciendo una de sus entregas vocales más sinceras del disco. La presencia de Steve Winwood al órgano Hammond suma una calidez espiritual que eleva el tema. El solo de guitarra de Richards, medido y expresivo, transmite una emotividad austera que encaja a la perfección con la atmósfera de la pista. "Never Wanna Lose You" irrumpe con la energía directa del rock de carretera, coescrita junto a Matt Clifford, la canción se plantea como una declaración abierta de afecto y lealtad. Con un ritmo galopante y un estribillo abierto, el tema transmite una inyección inmediata de vitalidad. Las guitarras de Richards y Wood entablan una conversación sonora muy fluida, intercambiando fraseos de corte tradicional con solos llenos de dinamismo. El entusiasmo vocal de Jagger resulta contagioso, convirtiendo a este corte en un candidato natural para destacar dentro de sus directos. Corta, concisa y sin rodeos, "Hit Me in the Head" ofrece una ráfaga de rock directo que apenas roza los tres minutos de duración. Se trata de una pieza acelerada guiada por un riff de garaje que recupera la inmediatez de sus primeros años. Con una letra que aborda el impacto desorientador de los reveses emocionales y los giros inesperados, la pista no da tregua desde el primer segundo. La voz suena rasgada y directa, respaldada por coros grupales que acentúan el carácter festivo y crudo de la composición

La banda rinde un sentido tributo a Amy Winehouse con su relectura de "You Know I'm No Good". Lejos de limitarse a una copia mimética, el grupo traslada el tema hacia un blues denso y nocturno. La interpretación de Jagger aborda los versos de culpa y confesión con notable respeto, aportando un matiz de madurez sombría. La instrumentación se apoya en un ritmo arrastrado y guitarras impregnadas de trémolo, transformando el clásico del soul contemporáneo en un lamento amargo de gran elegancia. "Some of Us" aporta una pausa de folk rock acústico que equilibra la potencia eléctrica del trabajo. Centrada en la observación de las diferencias humanas y la convivencia, la composición destaca por sus arreglos de guitarra de doce cuerdas y sus cuidadas armonías vocales. Jagger adopta un tono cálido y cercano en su canto, mientras pequeños detalles de percusión sutil dan cuerpo a la mezcla. Es una muestra de la soltura con la que el grupo sigue manejando el formato acústico y despojado. “Covered in You" sobresale como uno de los momentos más simbólicos del álbum al reunir el bajo distintivo de Paul McCartney con la batería grabada por Charlie Watts en 2021. La canción propone un medio tiempo impregnado de groove soul sobre el que las guitarras de Richards y Wood se desplazan con libertad. La combinación del pulso inconfundible de Watts con la maestría de McCartney crea una base rítmica histórica que enmarca una letra centrada en la pasión y la devoción física. 


Inspirada en la sobreexposición mediática y los anuncios de la industria farmacéutica "Side Effects" es un corte rítmico dotado de un fino sentido del sarcasmo. Keith Richards ideó el concepto al reflexionar sobre la presencia constante de estos mensajes en la televisión estadounidense. La música es ágil y contundente, apoyada en un riff seco sobre el que Jagger enumera las consecuencias del estilo de vida contemporáneo. Su ritmo pegadizo y su lírica irónica la convierten en uno de los números más corrosivos del conjunto. Siendo la composición más extensa del disco (superando los seis minutos), "Back in Your Life" se erige como una balada blues de aliento clásico. La pieza narra el intento de reconstruir un vínculo tras una separación dolorosa. La estructura crece de forma gradual partiendo de un piano intimista hasta desembocar en un final arropado por voces corales y un solo de guitarra de Keith Richards cargado de expresividad. La voz de Jagger muestra aquí un rango emotivo notable, dotando al tema de una solemnidad incontestable. El álbum se despide rindiendo pleitesía a una de sus mayores influencias con la versión de "Beautiful Delilah" de Chuck Berry. Ejecutada con velocidad y desenvoltura, la banda recupera el pulso del rock 'n' roll primigenio con el que iniciaron su andadura en los clubes londinenses. Las guitarras rítmicas capturan el estilo característico de Berry, mientras que la voz suena suelta y festiva. Es un cierre enérgico que celebra los orígenes del grupo y pone un punto final vibrante a este capítulo discográfico.


jueves, 6 de agosto de 2026

2044.- Slave - The Rolling Stones


Lanzado en agosto de 1981, Tattoo You ocupa un lugar legendario en la discografía de The Rolling Stones. Este trabajo representa el cierre definitivo de su época dorada y la consolidación de su estatus como la banda de rock and roll más grande del planeta. Su impacto radica tanto en su arrollador éxito comercial como en la singular historia detrás de su creación. A comienzos de los años ochenta, la agrupación se enfrentaba a una enorme presión: necesitaban material nuevo de forma urgente para respaldar una multitudinaria gira por Norteamérica, en lugar de componer desde cero en un ambiente marcado por tensiones internas, la banda recurrió a una estrategia brillante, decidieron rescatar, pulir y ensamblar descartes de sesiones de grabación anteriores que abarcaban casi una década de trabajo. Lo que en teoría pudo haber sido un conjunto inconexo de retazos terminó convirtiéndose, gracias a una producción impecable, en uno de sus discos más cohesivos y potentes. El álbum destaca por su cuidada estructura conceptual dividida en dos caras claramente diferenciadas, el primer lado es una lección magistral de energía directa, dominado por un rock and roll incisivo, riffs de guitarra memorables y ritmos bailables que capturaban la esencia del sonido del grupo. En contraste, la segunda mitad se adentra en un terreno mucho más reflexivo, pausado y atmosférico, donde convergen influencias del soul, el blues y las baladas melancólicas. Esta dualidad demostró la enorme versatilidad de la banda para transicionar entre la euforia festiva y la introspección emocional. En el ámbito comercial y cultural, su relevancia fue monumental. El álbum se mantuvo en el puesto número uno de las listas de éxitos durante nueve semanas consecutivas en Estados Unidos, convirtiéndose en un fenómeno multiplatino y en el último disco de la banda en alcanzar la cima de dichas listas. Además, la icónica portada diseñada por Peter Corriston —que presentaba el rostro ilustrado con tatuajes conceptuales— obtuvo un reconocimiento masivo y un premio Grammy por su diseño gráfico.

La historia de Slave se remonta a 1975, durante las extensas sesiones de grabación en Rotterdam para el álbum Black and Blue, en aquel momento, la banda experimentaba activamente con la fusión de sonidos funk, blues y ritmos afrocaribeños. Originalmente titulada "Vagina", la pista instrumental quedó archivada durante seis años hasta que fue rescatada, perfeccionada y completada para formar parte de la cara A de Tattoo You en 1981. Musicalmente, "Slave" está cimentada sobre una línea de bajo hipnótica a cargo de Bill Wyman y una batería precisa e implacable de Charlie Watts, que marcan un compás marcado por el funk-rock, sobre esta sólida base rítmica, Keith Richards y Ron Wood tejen un entramado de guitarras rítmicas con un marcado acento sincopado, sin embargo, el elemento decisivo que eleva la pista a otra dimensión es la aportación estelar de dos invitados legendarios: el saxofonista de jazz Sonny Rollins, cuyas improvisaciones melódicas aportan una sofisticación brutal, y el virtuoso del órgano Pete Townshend (líder de The Who), quien añade coros y textura armónica. En el plano vocal, Mick Jagger adopta un enfoque sorprendentemente minimalista, la letra es mínima y repetitiva, funcionando casi como un instrumento percusivo adicional más que como una narración lírica explícita y la repetición de frases sencillas acentúa la atmósfera de trance y obsesión, complementando a la perfección el pulso constante de la música. 

Dentro del contexto de Tattoo You, "Slave" cumple un papel fundamental como puente entre el rock directo de estadio y el lado más experimental y bailable de la agrupación. Demuestra que, incluso rescatando una base improvisada años atrás, The Rolling Stones poseían la capacidad única de transformarla en un ejercicio impecable de estilo, espontaneidad y maestría colectiva. Su relevancia radica en mostrar la química pura de la banda cuando deja fluir el ritmo sin ataduras comerciales rígidas.


sábado, 1 de agosto de 2026

2039.- Heaven - The Rolling Stones


Para The Rolling Stones 1981 fue un año de pura resurrección y gloria en estadios, la banda venía de un período convulso marcado por los problemas legales de Keith Richards y tensiones internas, pero 1981 fue el momento exacto en que consolidaron su estatus, no solo como sobrevivientes de los sesenta, sino como la máquina de rock and roll más grande del planeta. El motor de este año dorado fue el lanzamiento de su disco Tattoo You en agosto, lo curioso es que este álbum, considerado hoy uno de sus grandes clásicos, se gestó prácticamente rescatando descartes e interpretaciones inconclusas de grabaciones anteriores, sin embargo, gracias a la producción y a la pulida final, el resultado fue brillante. El verdadero fenómeno de 1981 fue su gira por Norteamérica, arrancó en septiembre y se convirtió en la gira más taquillera de la historia de la música hasta ese momento, Mick Jagger, desbordante de energía a sus 38 años, transformó los conciertos en espectáculos masivos diseñados para llenar estadios gigantescos, algo pionero para la época, los Stones redefinieron la logística y el modelo de negocio del rock en directo, patrocinadores incluidos. En el escenario, la química entre la guitarra rítmica de Keith Richards y la solista de Ron Wood alcanzó un acople impecable, respaldada por la solidez inquebrantable de Charlie Watts en la batería. Momentos legendarios quedaron grabados para la historia, como el concierto en Hampton, Virginia, donde Richards no dudó en golpear con su guitarra a un fan que saltó al escenario para proteger a Jagger.

Dentro del vasto catálogo de The Rolling Stones, "Heaven" destaca como una de las creaciones más atípicas, hipnóticas y fascinantes de su discografía. Incluida en el aclamado álbum Tattoo You, representa un viaje sonoro único en el que la banda abandonó momentáneamente el blues-rock desgarrado y la adrenalina pura para adentrarse en un terreno etéreo, psicodélico y profundamente sensual. La génesis de "Heaven" es tan particular como su sonido, las sesiones iniciales del tema se remontan a 1979 durante las grabaciones del álbum Emotional Rescue, pero la canción no encontró su forma definitiva hasta las sesiones de edición de Tattoo You. Curiosamente, la estructura principal no contó con la participación habitual del núcleo de guitarras de la banda, ni Keith Richards ni Ron Wood tocaron en la pista instrumental base. En su lugar, Mick Jagger asumió el rol de guitarrista rítmico, guiando la dirección musical junto al imperturbable Charlie Watts en la batería y a Bill Wyman, quien aportó una línea de bajo absolutamente hipnótica. A ellos se les unió el legendario teclista Ian McLagan para tejer las capas sintéticas que dan forma a la atmósfera. El motor principal de la canción es el bajo de Wyman, cargado con un efecto flanger denso y envolvente que oscila a lo largo de toda la pista. Sobre este cimiento, la batería de Watts mantiene un pulso relajado y constante, mientras que las guitarras y teclados se disuelven en un eco sofocante y misterioso. La voz de Mick Jagger adopta un registro completamente distinto al habitual: en lugar de sus característicos gritos rasgados y chulería escénica, canta en un falsete suave, casi susurrado, impregnado de reverberación, lo que transmite una sensación de trance, vulnerabilidad y devoción absoluta. Líricamente, el tema prescinde de la provocación o el cinismo habitual de los Stones para abrazar una poesía romántica, sencilla e introspectiva, la letra habla sobre la paz definitiva que se encuentra al lado de la persona amada, describiendo esa conexión como un refugio espiritual donde el resto del mundo desaparece, el amor deja de ser una batalla o una persecución pasional para convertirse en un estado de quietud y plenitud: estar en los brazos correctos es, literalmente, tocar el cielo.

En el contexto de Tattoo You, un álbum dominado por el riff volcánico de "Start Me Up" y la energía de estadio, "Heaven" funciona como un oasis contemplativo en la cara B del vinilo. Aunque nunca fue lanzada como un sencillo comercial importante ni formó parte habitual de sus repertorios en directo, la canción ha resistido el paso del tiempo como una joya de culto imprescindible, demuestra que, incluso en la cima de su etapa de estadios masivos en 1981, los Rolling Stones aún conservaban la capacidad de sorprender con una propuesta íntima, arriesgada y genuinamente vanguardista.


miércoles, 29 de julio de 2026

2036 - Start Me Up - The Rolling Stones


Start Me Up - The Rolling Stones

No recuerdo exactamente dónde estaba la primera vez que escuché Start Me Up. La memoria tiene esa extraña costumbre de borrar los detalles menos importantes y conservar intactas las emociones. No podría decir si sonaba en la radio del coche de mis padres, en un viejo equipo de música o en algún programa de televisión. Lo que sí recuerdo es la sensación. Ese riff apareció de golpe, como si alguien hubiera abierto una puerta de una patada, y durante cuatro minutos el mundo pareció moverse a otro ritmo.

Había escuchado rock antes, claro. Pero aquello era diferente. No era una canción que pidiera permiso para entrar. Simplemente lo hacía. La guitarra de Keith Richards parecía construida con tres acordes y toneladas de actitud, mientras Mick Jagger cantaba con esa mezcla de arrogancia, diversión y picardía que solo él puede convertir en una marca registrada. Sin entender del todo la letra, ya sabía que estaba escuchando algo especial.

Con los años descubrí que Start Me Up casi termina siendo una canción de reggae. Cuesta imaginarlo cuando uno conoce la versión definitiva. Parece imposible pensar ese riff con otro ritmo. Quizá esa sea la magia de las grandes canciones: una vez encuentran su forma perfecta, resulta difícil creer que alguna vez pudieron ser distintas.

Cada cierto tiempo vuelvo a escucharla. No porque necesite recordar cómo suena, sino porque necesito recordar cómo me hace sentir. Hay canciones que envejecen junto a nosotros y otras que permanecen exactamente iguales, esperando pacientemente a que volvamos a ellas. Start Me Up pertenece a esa segunda categoría. Da igual si han pasado diez, veinte o cuarenta años. Cuando comienza, vuelve a despertar la misma sonrisa involuntaria.

Con el tiempo entendí que los Rolling Stones habían construido una carrera llena de himnos, pero este tiene algo especial. No intenta demostrar que la banda es virtuosa ni revolucionaria. Solo transmite una confianza absoluta en lo que hace. Es el sonido de un grupo que conoce perfectamente sus fortalezas y disfruta cada segundo de ellas. Esa seguridad es contagiosa.

Quizá por eso la canción ha sobrevivido a generaciones enteras. La he escuchado en estadios, en películas, en anuncios y hasta en reuniones donde nadie se ponía de acuerdo con la música. Siempre ocurre lo mismo: alguien empieza a mover el pie, otro marca el ritmo con la cabeza y, antes de que nos demos cuenta, todos estamos tarareando el estribillo.

Cada vez que termina pienso en aquella primera escucha, aunque ya no recuerde el lugar exacto. Tal vez no importe. Hay canciones que quedan asociadas a una fecha o a una persona. Start Me Up, en cambio, quedó asociada a una sensación: la de descubrir que el rock podía ser descarado, elegante, divertido y eterno al mismo tiempo. Y esa sensación, afortunadamente, la memoria nunca la dejó escapar.

Daniel 
Instagram storyboy 

lunes, 27 de julio de 2026

2034.- Waiting on a Friend - The Rolling Stones



Entre los excesos, la provocación y el desenfreno que suelen asociarse a los Rolling Stones, “Waiting on a Friend” destaca precisamente por todo lo contrario, al ser una canción sorprendentemente serena y madura, una reflexión sobre el valor de la amistad y la necesidad de encontrar compañía auténtica en un mundo lleno de relaciones superficiales. Publicada en 1981 como cierre del álbum Tattoo You, se convirtió en una de las composiciones más cálidas y humanas de la banda.

La letra de “Waiting on a Friend” es casi una declaración de principios. Mick Jagger observa el mundo que le rodea y renuncia conscientemente a la búsqueda constante de aventuras románticas o placeres pasajeros. Lo que realmente necesita no es una amante ni una nueva emoción, sino alguien en quien confiar, alguien con quien compartir alegrías y derrotas. La idea central es sencilla pero poderosa: la amistad puede ser más valiosa y duradera que muchas historias de amor.

Musicalmente, la canción destaca por una elegancia poco habitual en contraste con el repertorio más rockero de los Rolling Stones. La guitarra fluye suavemente, el piano de Nicky Hopkins aporta un aire relajado y melancólico, y todo desemboca en el extraordinario solo de saxo de Sonny Rollins, que parece conversar con la voz de Mick Jagger en lugar de limitarse a acompañarla. La interpretación vocal de Jagger también muestra una faceta diferente, desprovista de la arrogancia y la provocación habituales. El resultado es una atmósfera cálida, urbana y contemplativa, y una cierta melancolía que hacen de esta canción una de las canciones más cercanas de la mítica banda británica, y quizá por eso, “Waiting on a Friend” ha envejecido tan bien.

jueves, 26 de febrero de 2026

1883.- She's so Cold - The Rolling Stones

 


"She's So Cold" fue grabada por los Rolling Stones en 1980 como parte de "Emotional Rescue", su decimoquinto álbum de estudio. Tras la publicación como single principal de la canción que daba nombre al disco, "She's So Cold" fue el segundo sencillo lanzado por sus Satánicas Majestades, con una versión adicional de la canción en la que se sustituía la frase "she's so goddamned cold" ("Es tan jodidamente fría") para que "She's So Cold" no tuviera problemas de difusión radiofónica, y con el tema "Send It to Me" (también incluido en el álbum) como cara B.

El período en el que se grabó "She's so cold" y el resto de temas de "Emotional Rescue" fue particularmente prolífico, con canciones de esa época que tuvieron que guardar para el siguiente álbum Tattoo You (1981) y con varias canciones que, como ocurrió en "She's so cold", se grabaron con los miembros básicos de The Rolling Stones, sin el apoyo de músicos adicionales, lo que les dio un aire más básico y genuino.

"She's so cold" fue recibida positivamente por la crítica especializada, que la valoró como una canción en la línea clásica de rock and roll y blues rock de la banda, especialmente por la destacable labor de Keith Richards con la guitarra, y la manera tan fresca y pegadiza con la que Jagger interpreta una canción sobre problemas de pareja. "She's So Cold" entró en el top-40 de muchos países, y aunque no consiguió llegar a las grandes cimas de los singles más celebrados de la banda, es de lo mejor de un disco con el que la banda iniciaba con paso firme su andadura por una nueva década.


miércoles, 25 de febrero de 2026

1882.- Emotional Rescue - The Rolling Stones

 


En 1980 The Rolling Stones decidieron abordar su particular "Rescate Emocional" con el disco "Emotional Rescue" y la canción que le daba título. Firmada como siempre por la dupla compuesta por Mick Jagger y Keith Richards, y grabada entre junio y octubre de 1979, "Emotional Rescue" surgió inicialmente de una idea de Jagger, y acabó resultando en una sorprendente pista muy influenciada por la música disco de finales de los setenta, que intentaba repetir el éxito de la canción "Miss You", de su anterior disco "Some Girls" (1978).

Mick Jagger compuso una primera versión de la canción tocándola en un piano eléctrico y cantando en falsete, y para la grabación final mantuvieron esas señas de entidad para "Emotional Rescue". Mientras Mick Jagger empujaba a la banda hacia ese tipo de canciones más bailables, el descontento de Richards, más partidario del estilo de blues rock que les había caracterizado en sus mejores discos de finales de los sesenta y primeros de los setenta, iba cada vez más en aumento, y casi podría decirse que a punto estuvo de necesitar un "Rescate Emocional" por todo aquello. Desmotivado con la canción, su escasa involucración en la grabación consistió en sus líneas de guitarra y unos coros al final de la canción.

Lanzada como primer simple del álbum, "Emotional Rescue" creó entre los fans de la banda la misma división de opiniones que había provocado entre sus dos líderes, y mientras unos alabaron el giro musical que la banda estaba abordando, otros miraron con recelo los nuevos ritmos y el enfoque más comercial de ese tipo de nuevas canciones. Comercialmente funcionó bien, alcanzando el noveno puesto del UK Singles Chart y el tercer puesto en las listas de Estados Unidos, y es una canción habitual tanto de sus conciertos como de sus discos recopilatorios de grandes éxitos.

martes, 1 de julio de 2025

1643.- Shattered - The Rolling Stones

 

Shattered The Rolling Stones


     Shattered es una de esas canciones ideales para escuchar en un día gris y lluvioso, de esos en los que el cielo parece desplomarse sobre la ciudad. La canción, lanzada en 1978 como parte de su álbum Some Girls, es un retrato crudo y vibrante de la Nueva York de finales de los setenta, una urbe al borde del colapso, pero también rebosante de vida, caos y contradicciones. Mientras las gotas golpean la ventana y el aire huele a asfalto mojado, la guitarra de Keith Richards y la voz de Mick Jagger resuenan en medio de todo ese desorden urbano, con una mezcla de punk, rock y un toque de desilusión. La canción, escrita por Jagger y Richards, refleja el estilo de vida neoyorquino de los años setenta, pero está impregnada de la energía del punk rock británico que emergía con fuerza en ese momento. Grabada entre octubre de 1977 y marzo de 1978 en los estudios Pathé Marconi de París, bajo la producción de The Glimmer Twins (el seudónimo de Jagger y Richards), la canción posee una crudeza que contrasta con la pulcritud de otros cortes del álbum como Miss You. La ausencia del bajista Bill Wyman en la grabación, con Ron Wood asumiendo el bajo, refuerza esa sensación de caos.

Shattered es una mordaz lectura sobre la dualidad de Nueva York: un lugar donde el éxito y la decadencia conviven en cada esquina. Jagger, según cuenta, escribió la letra en la parte trasera de un taxi neoyorquino, y esa espontaneidad se siente en cada verso. La canción pinta una ciudad donde, a pesar de la delincuencia, la pobreza y las drogas, todavía hay una chispa de vitalidad. La palabra “shattered” (hecho pedazos) se repite y rememora la fragmentación de la ciudad, mientras Jagger realiza un guiño al distrito de la moda en la Séptima Avenida, dibujando esa imagen de desgaste, de ropa vieja y sueños rotos de la ciudad de Nueva York. Los Stones siempre tuvieron una relación de amor-odio con Estados Unidos, y Shattered canalizaba esa ambivalencia. La mención de la delincuencia (“Don’t you know the crime rate is going up, up, up, up, up”) y las imágenes de ratas en el West Side o chinches en Uptown pintan un cuadro desolador, pero Jagger lo entrega con una especie de júbilo irónico, como si la decadencia fuera parte del encanto.

El álbum Some Girls significó el regreso a la forma de la banda, y Shattered encarnaba esa energía renovada, con Jagger cantando en un tono que oscila entre el sarcasmo y la resignación. La interpretación vocal, por momentos casi hablada, recuerda a los primeros experimentos con el rap que empezaban a gestarse en las calles de Nueva York, como, una especie de proyecto de proto-rap, combinado con el groove desestructurado. Todo esto hace que la canción parezca una conversación callejera, un lamento que podría escucharse en un bar de mala muerte bajo la lluvia. La canción también tiene un trasfondo personal para la banda, pues mientras grababan el álbum Some Girls, Keith Richards enfrentaba cargos por drogas en Toronto, con la posibilidad de una condena de cadena perpetua. Aunque finalmente salió con una sentencia leve, esa tensión quedó plasmada en la energía de la canción. Escuchar Shattered en un día como este, con el cielo plomizo y el mundo envuelto en una bruma húmeda, es como caminar por esas calles neoyorquinas de las que habla la canción: sucias, vibrantes, rotas pero vivas. La guitarra de Richards, con su insistente riff, es como el sonido de pasos apresurados en el pavimento mojado; la voz de Jagger, con su mezcla de burla y cansancio, es el lamento de alguien que ha visto demasiado pero no puede dejar de mirar. Y mientras la lluvia sigue cayendo, Shattered se desvanece con el coro de la canción, un eco que parece desvanecerse en la niebla. Es una canción que no consuela, pero tampoco lo pretende, es todo un recordatorio de que, incluso en los días más grises, hay una extraña belleza en lo roto, que persiste a pesar de todo.

domingo, 29 de junio de 2025

1641 - The Rolling Stones - Far away eyes

1641 - The Rolling Stones - Far away eyes

Far Away Eyes es una canción de The Rolling Stones incluida en su álbum Some Girls (1978), un disco que marcó un renacimiento creativo para la banda, mezclando rock, punk, country y disco. Esta canción en particular destaca por su estilo country humorístico y su narrativa pintoresca, mostrando una faceta más ligera y satírica de Mick Jagger y compañía.  
  
La canción está impregnada de un sonido country tradicional, con guitarras acústicas, un steel guitar que evoca el campo, y un ritmo relajado que contrasta con el rock más agresivo del álbum. Keith Richards y Ron Wood aportan un acompañamiento cálido, mientras que la voz de Jagger, con su acento exageradamente sureño, añade un toque cómico y caricaturesco. La melodía es simple pero efectiva, con un estribillo pegajoso que hace que la canción sea memorable.  

La letra de Far Away Eyes es una de las más humorísticas de los Stones. Jagger canta sobre un hombre solitario que conduce por California, escuchando estaciones de radio religiosas y country mientras busca consuelo en mujeres con "ojos distantes" (far away eyes). La canción está llena de ironía y sarcasmo, especialmente en líneas como:  

"I was driving home early Sunday morning through Bakersfield  
Listening to gospel music on the colored radio station" 

Jagger retrata a un predicador televisivo que promete milagros a cambio de dinero, y luego a una chica rural que solo quiere diversión. La crítica a la hipocresía religiosa y los estereotipos sureños está presente, pero de una manera tan exagerada que resulta más divertida que ácida.  

Aunque Far Away Eyes no fue un sencillo destacado como Miss You o Beast of Burden, se convirtió en una favorita de los fanáticos por su peculiar encanto. Muestra la versatilidad de los Stones para adoptar géneros sin perder su esencia. Además, refleja la fascinación de Jagger por la cultura estadounidense, especialmente su lado más excéntrico y rural.  

En conciertos, la canción ha aparecido esporádicamente, siempre recibida con entusiasmo por su tonelada desenfadado. No es una pieza profunda ni revolucionaria en su discografía, pero sí una muestra de su capacidad para contar historias con humor y estilo.  

Far Away Eyes es una joya escondida en Some Girls, una canción que demuestra que los Rolling Stones no siempre necesitan ser oscuros o transgresores para brillar. Con su mezcla de country, sarcasmo y una interpretación vocal llena de personalidad, la canción es un respiro divertido en un álbum dominado por ritmos más urbanos. No es su obra maestra, pero sí una prueba más de por qué los Stones son tan duraderos: saben reírse de sí mismos y del mundo que retratan.  

Daniel 
Instagram storyboy 

sábado, 28 de junio de 2025

1640 - The Rolling Stones - Some Girls

1640 - The Rolling Stones - Some Girls

Some Girls, lanzado en 1978, es uno de los discos más vibrantes y controvertidos de The Rolling Stones. En un momento en que la banda necesitaba reinventarse ante el auge del punk y la discomusic, este álbum demostró su capacidad para adaptarse sin perder su esencia. Con un sonido crudo, directo y cargado de actitud, Some Girls combina rock, country, blues e incluso toques de disco, creando un trabajo fresco y atemporal.  

Grabado entre 1977 y 1978 en París, Some Girls llegó en un período turbulento para los Stones. La banda enfrentaba críticas por su exceso de lujo y decadencia, mientras nuevos géneros como el punk (con bandas como Sex Pistols y The Clash) desafiaban el reinado del rock clásico. Sin embargo, en lugar de ignorar estas influencias, Mick Jagger y Keith Richards las absorbieron, dando como resultado un sonido más agresivo y energético. La producción, a cargo de Jagger y Richards, es más minimalista que en trabajos anteriores, lo que le da un aire inmediato y visceral.  

El álbum abre con "Miss You", un éxito masivo que fusiona el rock con el groove disco. Aunque algunos puristas criticaron este acercamiento, la canción demostró la versatilidad de los Stones, con su ritmo contagioso y el saxofón de Sonny Rollins.  

"Beast of Burden" es otra joya, una balada soul-rock con una melodía irresistible y una letra que oscila entre lo vulnerable y lo arrogante. La guitarra de Richards y Ronnie Wood (en su primer álbum completo con la banda) brilla con un tono cálido y emotivo.  

En contraste, "Shattered" captura el caos de Nueva York en los 70, con un riff frenético y letras cínicas ("Life is just a cocktail party on the street"). Es una de las canciones más punk de los Stones, mostrando su lado más descarado.  

El lado B incluye "Far Away Eyes", un divertido tributo al country con Jagger imitando un acento sureño, y "Before They Make Me Run", una poderosa canción de Richards que refleja sus luchas personales con las drogas.  

El álbum no estuvo exento de controversia. La portada original, que mostraba a los Stones con imágenes de mujeres famosas en un diseño similar a un anuncio de revista, fue censurada por problemas de derechos. Además, algunas letras (como las de Some Girls) fueron criticadas por su contenido machista, algo que Jagger luego atribuyó a la sátira.  

A pesar de esto, Some Girls fue un éxito comercial y crítico, convirtiéndose en el álbum más vendido de los Stones en EE.UU. Su influencia es innegable: bandas posteriores, desde los Guns N’ Roses hasta los Arctic Monkeys, han citado este disco como inspiración.  

Some Girls es un álbum audaz, diverso y lleno de energía. Los Stones lograron capturar el espíritu de su época sin sonar impostados, demostrando por qué siguen siendo una de las bandas más grandes de la historia. Más de cuatro décadas después, su frescura y actitud siguen intactas, confirmando que, cuando se trata de reinventarse, pocos lo hacen mejor que los Stones.  

Daniel
Instagram storyboy 

viernes, 27 de junio de 2025

1639.- Miss You - The Rolling stones

 

Miss You, The Rolling Stones


     Publicada en 1978, Miss You marcó un punto de inflexión en la carrera de The Rolling Stones al fusionar su característico rock con ritmos de la emergente música disco, género que ya dominaba en la época. Incluida en el álbum Some Girls, se convirtió en uno de sus mayores éxitos, demostrando la versatilidad de la banda para adaptarse a las tendencias e la época sin perder su esencia. 

Miss You nació en un contexto de cambio cultural y personal para los Stones. A finales de los años 70, el punk y el disco dominaban la escena musical, y la banda, liderada por Mick Jagger y Keith Richards, buscaba revitalizarse tras un período de tensiones internas y críticas mixtas a discos como Black and Blue (1976). La canción surgió ddeuna serie de sesiones de jam en las que JaggerRonnie Wood experimentaban con ritmos bailables. Jagger, fascinado por la fiebre disco de Nueva York, se inspiró en noches en clubes como Studio 54, aunque siempre negó que Miss You fuera un intento descarado de subirse al carro del género.

La melancólica letra, escrita principalmente por Jagger, habla de un hombre que extraña a su amante, pero lo hace con un tono desenfadado y seductor, típico del frontman. Algunos especulan que la canción aludía a su relación con Bianca Jagger, de quien se estaba separando, aunque Mick nunca lo confirmó. Keith Richards, en la biografía oficial de la banda, señaló que la base de la canción era un riff que él y Charlie Watts habían desarrollado, al que Jagger añadió su visión disco.
Grabada entre octubre de 1977 y marzo de 1978 en los estudios Pathé Marconi de París, fue producida por The Glimmer Twins (el seudónimo de Jagger y Richards), y la banda contó con músicos de sesión, como el tecladista Ian McLagan y el saxofonista Mel Collins, cuyo solo añadió un toque soul. El bajista Bill Wyman destacó en la canción con una línea de bajo funky que se convirtió en uno de los elementos más reconocibles. El trabajo de producción fue realmente brillante, con un equilibrio perfecto entre la crudeza del rock y la pulcritud del disco. Charlie Watts era reticente al principio a los ritmos disco, pero acabó entregando una batería sólida que, junto al groove de Wyman, dio a Miss You la base perfecta para eldesarrollo del tema. La versión extendida de 12 pulgadas, con una duración de 8:36 minutos, lanzada como sencillo, enfatizó aún más su carácter bailable y encantó a los DJs de la época.
La canción se lanzó como sencillo principal de Some Girls en mayo de 1978 y rápidamente escaló en las listas de ventas. Alcanzó el número 1 en el Billboard Hot 100 de Estados Unidos y el número 3 en el Reino Unido. El éxito comercial sorprendió a algunos puristas del rock, que acusaron a los Stones de “venderse” al disco, y sin embargo, se convirtió en uno de sus puntos álgidos en la gira qe el grupo realizó en 1978.