La música en historias: "La Tortuga" del #MesRosendo

 


A paso lento, sin prisa pero sin pausa, con la paciencia con la que la tortuga se plantea su camino, hemos llegado al final del #MesRosendo. Lo hemos hecho recreándonos en sus mejores discos, y al final de la larga travesía no había mejor disco para el cierre que precisamente "La tortuga" (1991), el sexto álbum de estudio en solitario de Rosendo Mercado.

La tortuga es un disco diferente y en cierto modo controvertido, dentro de la discografía del de Carabanchel, empezando por el hecho de elegir a ese parsimonioso animal para el título y la portada del álbum. No es éste un disco lento como una tortuga, ni mucho menos, pero sí es un álbum en el que el veterano rockero suena más limpio y producido que en otras obras de su colección. Injustamente, los temas de La tortuga no suelen aparecer en los conciertos de Rosendo, pese a que este disco contiene algunas de las letras y estribillos más divertidos y ocurrentes de su cancionero.

El disco arranca con No me apetece!, una de las mejores canciones de Rosendo y una pieza clave dentro del álbum. Estamos ante una canción muy elaborada y con cuidados arreglos, que va creciendo poco a poco y de principio a fin, desde el paso de tortuga al desenfreno guitarrístico. El ritmo no decae en Los de siempre, canción de billar y humareda, de salir de fiesta y estar con la gente, hasta que la autoridad competente arruine la noche. Cierra el triunfal trío inicial Majete!, el tema que salió como sencillo, dotado de un estribillo pegadizo pero con cierta falta de conexión en la letra. La canción funcionó muy bien a nivel de ventas, pero como el resto de partes del caparazón de la tortuga, fue condenada al destierro en los conciertos de los años posteriores.

La segunda parte del disco baja un peldaño en lo creativo, y hace sitio a temas menos destacables como Menú de la cuneta, que no termina de coger velocidad de crucero y se queda en un tema correcto y varado en la pista de despegue. Tras el curioso y agradecido paréntesis que supone Ah!, una agradable pieza instrumental salvo por los tarareos de Aurora Beltrán (que agradeció públicamente la generosidad de Rosendo al incluirla en los derechos de autor del tema por esa mínima aparición), llega el turno de Ahora pro nobis, otro tema correcto sin más.

La sensación de falta de chispa de este tramo del disco desaparece con la siguiente de las muchas canciones que en La tortuga tienen exclamaciones en el título. Con Yo también! el disco vuelve a remontar el vuelo, y lo mantiene con creces en la pegadiza Control?... memeces! y en la canción que da título al disco. La tortuga hecha canción tiene una letra extraña y divertida, se le ha escapado y no puede dormir pensando en ello, y sale a la calle asustado y temeroso de que el animal pueda atacarle.

Del surrealismo de La tortuga pasamos a la no menos extraña temática de M'enamorao, porque el amor no es por una mujer, sino por la "comanda". Entre su amor por la comida, y su alegato a estar tirado en el sofá en Andar por casa, nos queda claro que La tortuga está logrando influenciarle, y su calma y pereza están presente en estos últimos temas de un disco que quizá no sea el más representativo de Rosendo, pero que tenía todo el sentido que fuera el último en llegar a la meta, yendo como fue a lomos de esta simpática e irreverente tortuga, con la que despedimos el intenso y reconfortante #MesRosendo.

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