El disco de la semana 94: Honestidad brutal, Andres Calamaro

 


“La honestidad no es una virtud, es una obligación” ….. Eso puede leer nada más abrir la locura del poeta loco, la vomitona de un ser dolido y medio muerto que trata mediante la música de seguir adelante utilizándola como un bálsamo que cure sus heridas físicas y sobre todo las del corazón…. Le entiendo, siendo joven tuve una crisis con mi actual mujer, y este disco fue bálsamo y a la vez punto de partida para retorcerme en el dolor de aquella situación, porque como poeta loco nos gusta soplarnos con gasolina en las heridas. Una locura donde encontramos 37 canciones, algunas mejores, otra muy malas, muchas excelsas y es justo en esas donde voy a pararme a escribir, a recordar, a volver a sentir. Pero tener claro, este viaje va a tocar muchos palos… blues, reggae, funk, ska, tango, dub, rancheras, bossa nova, soul y pop. Honestidad Bruta’ está repleto de frases que me marcaron de por vida, me voy a hinchar a marcarlas en este texto, disculpen la pesadez.

 


El álbum empieza con El día de la mujer mundial a ritmo de guitarras afiladas, a ritmo casi de grunge y nos mete en una especie de viaje físico y mental, metido en un coche….. y esa primera frase lapidaria con la que nos recibe. “¿Quién escribirá la historia de lo que pudo haber sido? Yo que soñaba despierto ya no sueño dormido”. El siguiente tema es quizás uno de los más famosos del disco Te quiero igual, quizás uno de los más happys que vamos a encontrar, aunque escondido encontramos una vez más el desamor, una canción en la que se reta a decir cuantas más veces posibles “te quiero”, esa expresión tan poco chic, y que en su propia contradicción termina por vertebrar un corte al más puro estilo Dylan, porque si Dylan de una manera u otra tuvo su parte de culpa en este disco. Confieso que La parte de adelante es quizás uno de mis favoritos del álbum, y posiblemente uno de los menos trascendentales temáticamente, pero el gusanillo que nos mete dentro con ese ritmo cadencioso y chisposo a la vez te embruja, comentó Andres sobre esta canción que fue una de las que primero escribió, pero de las ultimas que cerró y que para él es especial… “Es una canción de varón domado y feliz, escrita mientras ves a tu chica pasearse por la casa y ni se te pasa por la cabeza que esa chica va a abandonarte. Tal vez por eso es una de las favoritas de las mujeres" porque al fin y al cabo “Que más quisiera que pasar la vida entera, como estudiante el día de la primavera, siempre viajando en un asiento de primera, el mejor carpintero de tu balsa de madera” Clonazepan y el circo es su gran critica a su país natal Argentina. Los Aviones llega a ser dolorosa cuando descubres a un Calamaro medio susurrando con un ritmo muy brasileño “…Se acabó todo lo que había, queda un cigarro mojado, porque quiero dormir y soñar con ella mientras por afuera pasan los aviones….”  Mas duele es psicodelia pura, una de las prescindibles. Calamaro escribió Cuando te conocí en un avión mientras leía la letra de “Tangled Up In Blue” de Bob Dylan y después, según sus palabras, se estrelló.  Es claro que se tratan de dos canciones hermanas, la temática es similar: un recuerdo de un amor, de esos esquivos, jodidos y un tipo envuelto en la tristeza. Prefiero dormir comienza como una especie de jazz para desembocar en una especie de rap a medias. Jugar con fuego es un brillante tango, como no, de desamor, otra de las canciones en las que colgarse de lo que has llegado a ser “Es inmoral sentirse mal, por haber querido tanto, debería estar prohibido haber vivido y no haber amado” .. que nos quiten lo bailado.. para vos, reina. Maradona son dos minutos festivos como siempre fue el juego del astro Argentino, merecido homenajes y un poco de respiro para el corazon. Una bomba, parece un reggae, no me hace gracia.  Socio de la soledad, es un pequeño cuento con un ritmo muy divertido, que esconde la resignación en sus notas. Son las nueve es una puta locura de canción, se deshace en cada una de sus notas y en su voz el dolor del trabajo que puede llegar a ser la composición, es quizás el gran HIT del álbum, aunque haya quedado sepultada por temas más comerciales y fáciles. Con Las dos cosas vuelve a los ritmos extraños, otro tema prescindible a mi entender al igual que Veneno. Preludio de otra gran cancion, esta Ansia en Plaza Francia, un tema donde la calidad vocal de Andres sale a relucir. Llega otra brutalidad, Paloma, una cancion de una belleza lirica y musical casi inigualable, un tema circular y en perpetuo crescendo mientras las guitarras vuelven a estar afiladas y la armonica pone orden en todo ello, con una letra en la que detenerse en cada verso.


Quiero vivir dos veces 
Para poder olvidarte
Quiero llevarte conmigo
Y no voy a ninguna parte
No te preocupes paloma
Hoy no estoy adentro mío
Tu amor es mi enfermedad
Soy un envase vació
No te preocupes paloma
No hay pájaros en el nido
Dos ilusiones se irán a volar
Pero otras dos han venido
…..
Te bajaría del cielo mujer
La luna hasta tu cama
Porque es muy poco de amor
Solo una vez por semana




Con Abuelo
es el homenaje a un compañero muerto, Miguel Angel Peralta. Miguel Abuelo, era el líder del grupo Los abuelos de la nada, e hizo que Andrés formara parte del grupo. Miguel murió de Sida, y Calamaro creó esta obra maestra, en homenaje a su compañero y amigo. Es una especie de carta que le manda, dándole las gracias, alabándole por su obra y contándole como siguen las cosas por aquí. No tan Buenos Aires es otro tema dedicado a su país, un poco largo pero interesante. Con El tren que pasa volvemos al reggae con toques de música autóctona de su argentina, muy interesante. Victoria y Soledad es una una cancion festiva, un tema muy divertido donde juega de forma muy interesante con esos dos nombres. Con Mi propia trampa vuelve el dolor, otra cancion excelsa “Prefiero solamente un beso tuyo, antes que el amor de mil mujeres, es el beso que núnca te dí, cuando mis alas se quemaron y caí” Negrita una cancion de admiración a tu pareja que te ha dejado, dolorosa en si misma. Voy a dormir vuelve a las fumadas que me aburren.  Eclipsado parece un rock and roll made in Tequila, normalita. Mi quebranto es un rock and roll clásico no es redondo pero te lleva un poquito a esos tiempos donde las guitarras empezaron a sonar. Volvemos al dolor y a la pena son Me pierdo, otra de mis favoritas, hay que detenerse y disfrutar de ella. Hacer el tonto sirve para tratar de relajar, esta ranchera con mucha guasa. Naranjo en flor es uno de los grandes tangos argentinos, que aquí borda junto a Victor Exposito. Aquellos besos es tierna y romántica, pero se queda corta después de la montaña de sensaciones que hemos pasado. No son horas es otra de las maravillas del álbum, la canción del resurgimiento, después de sufrir y llorar por amor es el momento de levantar el vuelo, con el viento en las venas, y volver a respirar, volver a mirarse a uno y sentir la alegría de lo que eres. Masterpiece. Las heridas, vuelven los porros a las canciones, cuando le pone tan extraño me saca un poco de quicio. Misma impresión para Hay queremos innovar y hacer locuras y no sale bien. El ritmo del Lunes es un hibrido bastante interesante aunque no llega al nivel de otros temas. Con Para que se desastas de nuevo el rock and roll aunque de forma estrafalaria. No va mas podía haber sido la despedida del álbum, pero sinceramente no hubiera sido digno esta especie de jazz de taberna, como remedio cierra el disco con una versión mas pausada de su magnifica La Parte de adelante a la que titula La parte de atrás, no llega al nivel de la anterior pero es muy buena.

37 canciones es un burrada, seguramente quitando mas de la mitad hubiera tenido un disco redondo pero yo a Andres, le quiero de cualquier manera

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