El disco de la semana 74: The Doors





Hoy, para hablar del primer disco de The Doors (1967) voy a saltarme algunas reglas. Y qué mejor grupo para hacerlo que el que en Break on through nos invitaba a romper con ellas, y a atravesar más allá, hacia el otro lado de "las puertas" de la percepción. Mi primera transgresión quizá no lo sea tanto, porque habitualmente menciono a amigos y personas con las que he vivido experiencias asociadas a las canciones que comento. Pero hoy, voy a dedicar estas líneas a un compañero de 7días7notas, y sobre todo un amigo de toda la vida. 



Creo que, volviendo la vista atrás, y aparte del momento actual en 7días7notas, uno de los momentos en los que más cerca de él me he sentido y en el que más química hemos tenido, fue el momento en que conocimos la música de Jim Morrison y The Doors. El descubrimiento se produjo, precisamente, con este disco, con el que ahora voy a cometer la segunda transgresión, ya que es posible que no mencione todas las canciones, o que no profundice demasiado en sus bondades musicales.

Break on through sonaba asiduamente en los bares y, siendo sólo unos adolescentes, escuchamos The End resonando de fondo en una gastada cinta de VHS de Apocalypse Now. Pero, probablemente, la primera canción que nos voló la mente en aquella época fue Light my fire. Ver a Jim Morrison (o a Val Kilmer haciendo de Jim Morrison en "The Doors" de Oliver Stone), con los ojos cerrados como si estuviera en trance, mientras mezclaba imágenes mentales de piras funerarias y referencias sexuales, fue la puerta de entrada a una búsqueda enfermiza de todo el material editado por el grupo.

En una época en la que no había aún Internet, fuimos consiguiendo cada uno de sus discos y las recopilaciones de conciertos y actuaciones que estuvieran disponibles en vídeo. La guinda al pastel fue un libro con las letras de todas sus canciones, que fue furtivamente pirateado en una fotocopiadora del barrio. Tras leer las letras en castellano, canciones como The Crystal Ship o End of the Night entraban en una dimensión totalmente diferente. Lo mismo podría decir de Soul Kitchen, una canción que ha ido creciendo cada vez más, con los años, entre mis favoritas de la banda. Me extendería un poco más en detallar la distribución de la cocina del alma, "pero los relojes dicen que ya es hora de marchar, supongo que me tengo que marchar ya... pero realmente me gustaría quedarme toda la noche" y seguir hablando de The Doors.

Así que, como si de un bis se tratase, mi última transgresión será hablar de una canción que no es de este disco, sino que daba título al segundo disco de la formación. No están siendo fáciles estos días para nadie, y nadie como el amigo con el que descubrí a The Doors para entender que, en estos "Extraños días" de confinamiento e incertidumbre (*), la letra de "Strange days" hoy alcanza una clarividencia que, en aquel momento, cuando la leíamos en aquel libro fotocopiado, no sabríamos que tendría. Jim Morrison ya lo decía entonces, aferrado al micro y con los ojos cerrados en un sueño alucinógeno. Superaremos esto, y seguiremos jugando.


Extraños días nos han encontrado.

Días extraños nos han rastreado.

Van a destruir nuestras alegrías casuales.

Seguiremos jugando,

o encontraremos una nueva ciudad (...)




(*) El post está escrito en Abril de 2020, durante el confinamiento en casa por el Covid-19, aunque por un tema de garantizar el orden de los discos en el blog, la fecha de publicación que aparezca será mucho anterior)

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