El núcleo de Nacha Pop residía en la dualidad creativa de
dos primos: Antonio Vega y Nacho García Vega. Mientras que Nacho aportaba la
energía, el descaro y el pulso más optimista del pop-rock, Antonio era el poeta
introspectivo, capaz de transformar la fragilidad y la soledad en melodías
inmortales. Esta combinación de "luz y sombra" permitió que el grupo
navegara entre el power pop energético y las baladas más profundas de la música
española. La unión de los primos con la incorporación de Ñete a la batería fue
el comienza, el grupo comienza a rodar actuando en festivales y conciertos como
teloneros o artistas invitados, a finales de los 70. A diferencia de grupos
como Almodóvar & McNamara o Kaka de Luxe, que apostaban por el punk amateur
y la estética trasgresora, los Nacha Pop eran vistos como los "buenos
músicos" de la Movida,ensayaban obsesivamente en los locales de la calle
Tablada y se tomaban muy en serio la composición. Esto les ganó el respeto de
la crítica, pero a veces los alejaba de la faceta más "rebelde" o
"provocadora" del movimiento. La discográfica Hispavox se fija en
ellos y en 1980 publican su álbum debut homónimo producido por Teddy Bautista.
El disco es bien acogido y la influencia de la new wave y de los teclados
británicos resaltan en el sonido que caracterizó a la Movida Madrileña. En este
primer trabajo se incluye la canción que hoy comentamos. Despues de 6 albums de
estudio y 10 años, llego su adios que no fue por falta de éxito, sino por
agotamiento creativo. Los dos conciertos en la Sala Jaim (Madrid) en octubre
del 88 se convirtieron en un evento histórico. Fue una de las primeras veces
que una banda de pop español grababa un disco en directo con una producción de
altísimo nivel. Tras esto, Antonio y Nacho no volvieron a tocar juntos de forma
oficial hasta la reunión de 2007, una gira de retorno que sirvió de homenaje en
vida a Antonio antes de su muerte en 2009.
Chica de ayer, la canción es una de las más importantes de
la historia de la música en España. De hecho, la revista Rolling Stone la
consideró, en 2012, la segunda mejor canción de la historia del pop español. La
leyenda cuenta que Antonio Vega compuso la canción en 1977, mientras cumplía el
servicio militar obligatorio en Valencia, en la soledad de la garita, lejos del
bullicio de Madrid, Antonio plasmó una melancolía que iba más allá de su edad
(apenas tenía 20 años). Se dice que los primeros versos nacieron en una
servilleta de una cafetería valenciana, inspirados por una chica que veía
pasar. Esa distancia física y emocional dotó a la letra de una pátina de
nostalgia que se convertiría en su sello distintivo. Vega nunca reconoció quién
es la musa que le inspiró. Sin embargo, la descripción que se hace en la
canción de la chica de cabellos dorados permitió a Paloma Concejero, directora
del documental Tu voz entre otras mil, deducir que se trataba de la diseñadora
Maite Echanojaúregui. Musicalmente, "Chica de ayer" es una pieza de
power pop perfecta. Tiene la energía de la New Wave británica pero con una
sensibilidad mediterránea. La estructura es engañosamente sencilla, pero el
brillo de las guitarras de 12 cuerdas y el sintetizador que subraya el
estribillo crean una atmósfera onírica. Sin embargo, lo que realmente la eleva
es la letra. Antonio Vega, el "arquitecto de las palabras", no
escribió una canción de amor al uso, escribió a la vez sobre el paso del tiempo,
la pérdida de la inocencia y la soledad urbana, representado por el Penta, el
emblemático bar de Malasaña mencionado en la letra ("Luego por la noche al
Penta a escuchar..."), se convirtió gracias a esta canción en un lugar de
peregrinación eterna para los amantes del pop. "Chica de ayer" fue el
motor que impulsó a Nacha Pop a la vanguardia de la Movida Madrileña, fue la
prueba de que en España se podía hacer pop con la misma calidad que en Londres
o Nueva York, pero con una identidad propia. Tras la muerte de Antonio en 2009,
la canción adquirió una dimensión casi religiosa. Se ha versionado de mil
maneras (desde Enrique Iglesias hasta Germán Coppini), pero ninguna alcanza la
pureza de la grabación original de 1980 o la intensidad de la versión en
directo de 1988. Es una canción que pertenece a todo aquel que alguna vez ha
sentido que el presente se le escapa entre los dedos mientras recuerda un amor
o un momento que ya es solo un eco.


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