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| The River, Bruce Springsteen |
7 dias, 7 notas
miércoles, 15 de abril de 2026
1931.- Bruce Springsteen - The River
martes, 14 de abril de 2026
1930 - Can You Feel It - The Jackson 5
Can You Feel It - The Jackson 5
“Can You Feel It” es una de esas canciones que trascienden su época para convertirse en un manifiesto emocional. Publicada en 1981 dentro del álbum Triumph de The Jackson 5 (ya en su etapa como The Jacksons), la canción representa una evolución clara respecto a sus años iniciales en Motown: aquí hay más control creativo, un sonido más maduro y una ambición artística que va mucho más allá del pop juvenil.
Desde los primeros segundos, el tema se construye sobre una base rítmica potente, casi hipnótica, que mezcla elementos de funk, soul y disco tardío. La línea de bajo es envolvente, mientras que los arreglos orquestales —con cuerdas expansivas y metales brillantes— aportan una sensación de grandeza casi cinematográfica. No es casual: la canción fue concebida como una experiencia total, tanto sonora como conceptual.
La voz de Michael Jackson se convierte en el eje emocional del tema. A diferencia de otras interpretaciones más íntimas, aquí su entrega es expansiva, casi predicadora, como si estuviera liderando una celebración colectiva. Su interpretación no busca solo emocionar, sino convocar. Hay una energía contagiosa en cada frase, reforzada por los coros de sus hermanos, que funcionan como un eco comunitario.
Líricamente, “Can You Feel It” es un himno a la unidad y la empatía. En plena Guerra Fría, con tensiones globales y cambios sociales profundos, la canción propone una visión optimista: la posibilidad de un mundo conectado a través del amor y la comprensión. No hay cinismo, sino una convicción casi utópica. Frases como “All the colors of the world should be loving each other wholeheartedly” resumen ese espíritu inclusivo que, décadas después, sigue resonando.
El videoclip, por su parte, refuerza esta ambición. Con una estética futurista y efectos especiales innovadores para la época, presenta a los hermanos Jackson como figuras casi cósmicas, enviando un mensaje de armonía al mundo. Fue una producción costosa y adelantada a su tiempo, anticipando el tipo de narrativa visual que más tarde dominaría la era de la MTV.
En perspectiva, “Can You Feel It” no solo es una gran canción, sino un punto de inflexión. Marca el camino hacia el fenómeno global que sería Michael Jackson en solitario, pero también demuestra la capacidad del grupo para reinventarse sin perder su esencia. Es un tema que invita a moverse, sí, pero también a reflexionar y, sobre todo, a sentir. Porque, al final, esa es la pregunta que plantea: ¿puedes sentirlo?
Daniel
Instagram storyboy
lunes, 13 de abril de 2026
1929.- Reward - The Teardrop Explodes
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| Reward, The Teardrop Explodes |
A comienzos de los años ochenta, Liverpool parecía vivir una segunda juventud musical. Tras el derrumbe del punk, la ciudad se convirtió en un territorio fértil para una nueva generación que mezclaba el post‑punk con un renovado interés por la psicodelia sesentera. En este contexto muscial surgió The Teardrop Explodes, una banda que parecía existir en un punto intermedio entre la disciplina marcial y el delirio visionario. Julian Cope, su líder, había absorbido tanto la estética del punk como la simbología psicodélica de Syd Barrett, y de esa mezcla nació un proyecto que nunca sonó del todo a su tiempo, pero que tampoco perteneció a ningún otro. El grupo llegó a su primer álbum, Kilimanjaro (1980), tras una sucesión de singles, cambios de formación y un pulso constante entre Cope y David Balfe, teclista, arreglista y fuerza centrífuga dentro del estudio. Grabado en Rockfield Studios bajo la supervisión de Balfe y Bill Drummond, el disco cristalizó la mezcla de neo‑psicodelia, pop expansivo y nervio post‑punk que ya se intuía en canciones como Sleeping Gas o Treason. La portada con las cebras frente al monte Kilimanjaro (incorporada en reediciones posteriores) terminó de fijar la estética del grupo, una imagen exótica, ligeramente absurda, pero cargada de una ambición que derribaba cualquier etiqueta.
Incluido en est álbum está Reward, publicada como single en enero de 1981 y convertida de inmediato en el mayor éxito de la banda. Aunque no formaba parte del Kilimanjaro original, su espíritu encaja perfectamente con el álbum, pues es la culminación de todo lo que The Teardrop Explodes venían insinuando. La canción comienza con una fanfarria de metales que parece anunciar un desfile triunfal, pero lo que llega después es más complejo, un bajo que avanza con una línea casi funk, una batería firme y tensa, unos teclados brillantes que abren espacios psicodélicos y, sobre todo, la voz de Cope, que entra con una mezcla de entusiasmo y sospecha. Es un tema que se mueve entre la celebración y la ansiedad, como si la euforia fuese un disfraz para algo más oscuro. La letra gira en torno a la frustración, las expectativas incumplidas y la sensación de perseguir recompensas que nunca terminan de materializarse. Cope canta como si estuviera atrapado en un ciclo de promesas vacías, intentando convencerse de que la fiesta es real. Ese contraste entre la exuberancia musical y la inquietud emocional es lo que convierte Reward en un clásico, una canción que parece celebrar algo que, en el fondo, no existe. Cope veía la canción como una especie de sátira involuntaria sobre la industria musical y sus falsas promesas, aunque él mismo admitía que muchas veces escribía desde impulsos más intuitivos que conceptuales.
Las biografías del grupo y los testimonios de la época coinciden en que la grabación de Reward estuvo marcada por tensiones internas. Balfe, cada vez más dominante en el estudio, empujaba hacia un sonido más pulido y accesible, mientras Cope oscilaba entre la ambición pop y un impulso más experimental. Esa fricción quedó impresa en Reward, sonando como el punto exacto en el que una banda está a punto de explotar, en todos los sentidos, pues poco después las tensiones terminaron fracturando la formación original, dejando a Cope en un territorio creativo cada vez más errático y fascinante.
domingo, 12 de abril de 2026
1928.- "De Do Do Do, De Da Da Da" - The Police

"De Do Do Do, De Da Da Da" es una de las canciones estrella del álbum "Zenyatta Mondatta" (1980) de la banda inglesa The Police, lanzada en 1980 como primer sencillo en el mercado estadounidense y como segundo sencillo promocional en el Reino Unido, tras la publicación de "Don't Stand So Close to Me". Tras ambos lanzamientos, "De Do Do Do, De Da Da Da" se convirtió en un gran éxito en ambos mercados, alcanzando el puesto n.º 5 en el Reino Unido y el n.º 10 en el "Billboard Hot 100" estadounidense.
sábado, 11 de abril de 2026
1927.- Killing Joke - Requiem

"Requiem" es uno de los temas más célebres de la banda inglesa de post-punk Killing Joke. La canción fue lanzada en septiembre de 1980 como segundo single del primer álbum de estudio del grupo, "Killing Joke" (1980), con la canción "Change" como cara B del sencillo en su versión de 7 pulgadas, y con el añadido en la cara B de la versión "maxisingle" de 12 pulgadas de una demo inicial de "Requiem".
viernes, 10 de abril de 2026
Disco de la semana 477: Here's Little Richard - Little Richard
Richard Wayne Penniman, alias Little Richard , fue quien le
dio un toque extravagante al rock and roll, los promotores lo anunciaban como
"el Melocotón de Georgia", y si bien su voz estridente podía
rivalizar con la de cualquier cantante de blues que se preciara, compensaba el
machismo con chillidos afeminados y notas agudas suplicantes. Físicamente,
tenía una presencia estrafalaria, lucía un tupé de quince centímetros del que
se le escapaban mechones de pelo al mover la cabeza al ritmo de la música, exageraba
su ya exótico aspecto con rímel, que resaltaba sus ojos brillantes y su amplia
sonrisa. Si a los padres de mediados de los 50 les horrorizaba la andrógina
personalidad de Little Richard, los jóvenes simplemente se reían y la
disfrutaban, regocijándose con las travesuras de un espíritu libre, generoso y
amante de la diversión. Podría decirse que hizo más por derribar las barreras
raciales para cierta generación que todas las protestas por los derechos
civiles de los años posteriores. A diferencia de muchos de sus colegas
contemporáneos, Little Richard no se centraba en el mercado de los LP, lo que
significa que todos (ambos) sus primeros LP son en gran parte recopilaciones de
sencillos, y fue una suerte porque algo me dice que si hubiera habido material
de relleno serio en los álbumes de Little Richard, ese relleno probablemente
habría sonado como su material anterior a Specialty de 1951 a 1954: decente,
pero absolutamente nada excepcional, jump blues y doo-wop convencionales, de
los cuales aún se pueden escuchar ecos ocasionales en las caras B de la era
Specialty. Sin embargo, en su mayor parte, Here's Little Richard debería
llamarse Here's THE Little Richard, el único e inigualable Little Richard al
que reconocemos como uno de los principales padres del rock'n'roll, y cuyos
temas clásicos siguen sonando tan exuberantes y emocionantes más de medio siglo
después como lo hacían a mediados de los años cincuenta. Y lo digo en serio: si
buscas "exuberante", deberías ver un enlace de YouTube a un vídeo de
Little Richard tocando "Tutti Frutti" en su piano. El álbum debut de
Little Richard de 1957, Here's Little Richard , es una obra de época que suena
con una fuerza arrolladora incluso hoy en día.
El disco merece ser reevaluado, ya que da la sensación de
que Little Richard nunca recibió el reconocimiento crítico que merecía. Es
cierto que su época de éxito como creador de éxitos fue, lamentablemente,
breve, abarcando dos años entre 1956 y 1958, tiempo durante el cual
"encontró a Dios" y se convirtió en predicador. También es cierto que
su música carecía de diversidad: no tenía el ingenio lírico de Chuck Berry y no
estaba a la altura de Jerry Lee como pianista. Tampoco compartía la fascinación
de Buddy Holly por experimentar con el sonido y las formas musicales. Pero si
buscas el ejemplo supremo de rock sin concesiones, sin relleno, sin pausas para
respirar, simplemente pon " Here's Little Richard" en el tocadiscos y
escucha al chico en acción. El LP, publicado en marzo de 1957 por el pequeño
sello independiente Specialty, es, con diferencia, el álbum más vendido de
Little Richard, alcanzando el puesto número 13 en la lista Billboard esa
primavera. Si bien no incluye éxitos posteriores como Lucille o Good Golly,
Miss Molly, es una expresión sin restricciones del genio desbordante de Little
Richard, acompañado por selectos músicos de Nueva Orleans, grabado en una época
en la que el rock and roll estaba en su máximo apogeo creativo y comercial.
En fin, no estoy del todo en lo cierto cuando digo que
Here's Little Richard es solo una colección de sencillos de 45 rpm: más
precisamente, 6 de las 12 canciones provienen de caras A y B publicadas
previamente, 2 más se lanzarían como sencillo varios meses después del LP
('Jenny Jenny' / 'Miss Ann'), y 4 más son temas exclusivos del álbum. De estos,
no menos de cuatro son clásicos indiscutibles: cuatro pilares de la música pop,
grabados a fuego en la conciencia colectiva: 'Tutti Frutti', 'Ready Teddy', 'Long
Tall Sally' (¿notan la coherencia rítmica de los títulos?) y 'Rip It Up', en su
mayoría atribuidos al propio Little Richard o a su compositor más leal y
devoto, Robert Blackwell. ¿Qué puedo decir que no se haya dicho ya sobre esto?
Cómo reinventa prácticamente todo lo relacionado con el rock and roll: el ritmo
frenético, la melodía minimalista, la energía arrolladora, el grito
desenfrenado. ¿El vocalista, la jerga rockera y desenfadada? (Por cierto, esta
última parte es la única que se quedó obsoleta rápidamente, debido a que los
bailes de salón y los monos de trabajo ya no forman parte de la vida
adolescente). Lo único que no inventa es la guitarra eléctrica rockera: Little
Richard toca exclusivamente el piano, y sus solistas preferidos son los instrumentos
de viento-metal, sobre todo el saxofonista tenor Lee Allen, quien interpreta
las partes más emocionantes y es toda una leyenda. La palabra clave aquí es
probablemente «resistencia»: pocos de estos números duran más de dos minutos y
un puñado de segundos, no porque esta fuera la duración máxima de un 45» (no lo
era), sino porque era difícil mantener el nivel de energía maníaca desde el
primer hasta el último segundo sin bajar ni un ápice. Esta es, de hecho, la
diferencia clave entre Little Richard y todos los demás: todas estas canciones
clásicas son «temas fuertes» de principio a fin; la regla es que puedes
intentar subir el dial de la emoción, pero nunca puedes bajarlo. No hay
dinámicas de suave a fuerte al estilo de 'Whole Lotta Shakin' Goin On'. No hay
un asentamiento en un ritmo potente, pero constante y repetitivo (me encanta Bo
Diddley, pero no puedo negar que a veces me encuentro en peligro de quedarme
dormido con la monótona y apacible melodía del ritmo de Bo Diddley). En cambio,
te golpean directamente en la cabeza con un wop-bop-a-loo-mop-alop-bom-bom
inicial o un listos, preparados, ¡ya, hombre, ya!, y nunca para hasta que te
quedas sin gasolina.
Nadie en el mundo del rock and roll podía ejecutar estas
locas carreras de 100 yardas mejor que Little Richard; Elvis se acercó bastante
con sus versiones de 'Tutti Frutti' y 'Ready Teddy', así como con otros temas,
pero cuando los escuchas uno tras otro, creo que podrás sentir cómo, para
Little Richard, este estilo surge de forma totalmente natural y cómo logra
interpretar las canciones sin despeinarse (en sentido figurado, por supuesto;
en sentido literal, probablemente estaba empapado), mientras que Elvis, al
parecer, tiene que esforzarse mucho para lograr un efecto similar. La canción
que mejor ilustra esto es 'Jenny Jenny': una melodía genial y pegadiza que
nunca fue versionada por ninguno de los contemporáneos de Little Richard,
simplemente porque, creo, él era el único capaz de tener suficiente aliento
para interpretar su letra vertiginosa a todo volumen, aunque incluso él parece
estar literalmente sin aliento en algunos momentos; es una hazaña vocal
bastante gigantesca (la única versión que conozco es una de los Sonics, y hay
una razón por la que estos tipos son conocidos como posiblemente la banda más
salvaje que surgió de todo el movimiento garage rock de Estados Unidos).
1926.- Driven To Tears - The Police
| Driven To Tears, The Police |
The Police publica Zenyatta Mondatta en 1980, en esa fecha, el trío ya se encontraba en una posición delicada, pues eran estrellas mundiales en ascenso, pero también una banda sometida a una presión creativa considerable. Grabado entre giras extenuantes y bajo limitaciones de tiempo, el álbum refleja tanto su crecimiento artístico como sus tensiones internas. En ese contexto se compuso Driven to Tears, una de las piezas más incisivas y crudas del repertorio del grupo. La canción, compuesta por Sting, nace de una experiencia personal que marcaría profundamente su escritura. Durante un viaje por el Caribe, el músico quedó impactado por la pobreza extrema que presenció, una realidad que contrastaba violentamente con el confort del mundo occidental al que él pertenecía. Este choque se tradujo en una letra que evitaba la complacencia y se adentraba en un territorio incómodo: la culpa, la impotencia y la crítica social.
El tema mantiene la identidad sonora que definía a The Police, pero la empuja hacia un terreno más tenso y urgente. La batería de Stewart Copeland es fundamental en este sentido, ya que su patrón rítmico, entrecortado y nervioso, imprime a la canción una sensación de inestabilidad constante, casi como si el propio pulso estuviera al borde del colapso. A su vez, la guitarra de Andy Summers se aleja de lo melódico para explorar texturas más angulares y disonantes, reforzando la incomodidad emocional que transmite la letra. El bajo de Sting actúa como eje central de la composición, manteniendo el equilibrio entre caos y control. Es precisamente esta interacción entre los tres músicos lo que permite que la canción funcione con tanta eficacia. A pesar de su aparente simplicidad estructural, Driven to Tears está cuidadosamente construida para sostener una tensión que rara vez se libera por completo. La canción conecta con una tradición de crítica social dentro del rock, pero lo hace desde un ángulo más introspectivo. Sting no se posiciona como observador externo, sino como parte implicada en el problema. Esa ambigüedad entre denuncia y autocrítica es lo que otorga a la canción una profundidad poco común en el pop-rock de principios de los años ochenta.
jueves, 9 de abril de 2026
1925.- Enola Gay - Orchestral Manoeuvres in the Dark (OMD)
Fundada en 1978 en el Wirral, Merseyside, Orchestral Manoeuvres in the Dark (OMD) es la creación de Andy McCluskey y Paul Humphreys, dos personas entregadas a la electrónica y fascinados por el minimalismo alemán de Kraftwerk y el experimentalismo de Brian Eno. En un panorama dominado por el punk y el rock de guitarras, estos dos jóvenes decidieron que su herramienta de expresión sería el sintetizador, su propuesta inicial era casi un desafío: ¿podían hacer música pop utilizando herramientas que, hasta entonces, se consideraban frías, académicas o puramente vanguardistas?. McCluskey, con su energía maníaca y su baile espasmódico en el escenario, y Humphreys, el cerebro técnico y armónico, formaron una dupla que humanizó la tecnología. Sus primeras actuaciones consistían en ellos dos junto a un magnetófono de bobina abierta llamado "Winston", que reproducía las bases rítmicas y con su sensibilidad para las melodías etéreas, crearon un sonido que era tan apto para la pista de baile como para la introspección de dormitorio. A lo largo de los años 80, pasaron de ser un dúo de culto a una fuerza dominante en las listas de éxitos mundiales. Aunque experimentaron con el pop más comercial en discos posteriores, su legado principal reside en su etapa temprana, donde ayudaron a legitimar el uso del sintetizador como un instrumento capaz de transmitir una profunda carga emocional. OMD no solo vendió millones de discos; demostraron que el pop electrónico podía tener alma, cerebro y una conciencia social aguda, influyendo a generaciones posteriores.
Organisation es el segundo álbum de estudio de la banda y marca un punto de inflexión oscuro y sofisticado en su carrera. Si su debut homónimo era una colección de bocetos pop minimalistas y brillantes, Organisation es un trabajo mucho más denso, atmosférico y melancólico. El título del álbum es un guiño a la banda pre-Kraftwerk de Ralf Hütter y Florian Schneider, subrayando las raíces germánicas de su sonido. Un álbum de contrastes: contiene piezas instrumentales lúgubres y experimentos sonoros, pero está presidido por el brillo comercial de "Enola Gay", captura la ansiedad de principios de los 80, una mezcla de fascinación por el futuro tecnológico y el miedo a las consecuencias de ese mismo progreso. A pesar de su tono predominantemente sombrío, el álbum alcanzó el Top 10 en las listas británicas, impulsado en gran medida por el éxito masivo de su único sencillo, "Enola Gay". Organisation logró un equilibrio precario pero perfecto: ser un disco de vanguardia que no alienaba al público masivo.
"Enola Gay" no es solo el mayor éxito de OMD, es una de las canciones más engañosas de la historia del pop. Con su melodía de sintetizador alegre, su ritmo bailable de caja de ritmos y su gancho instantáneo, es fácil olvidar —o ignorar— que se trata de una canción sobre el bombardeo atómico de Hiroshima. La genialidad de la canción reside en su disonancia cognitiva, musicalmente, es una explosión de energía new wave, utiliza un sintetizador Korg Micro-Preset para el riff principal y es tan contagioso que se convirtió en un estándar de las discotecas de la época. Sin embargo, la letra aborda directamente el 6 de agosto de 1945, cuando el bombardero B-29, bautizado como Enola Gay que lanzó la bomba "Little Boy". La letra es incisiva y cargada de ironía. Versos como "Enola Gay, you should have stayed at home yesterday" (Enola Gay, debiste quedarte ayer en casa) o "It's 8:15, and that's the time that it's always been" (Son las 8:15, y esa es la hora que siempre ha sido) aluden al momento exacto de la detonación, que detuvo los relojes en la ciudad japonesa para siempre. McCluskey también juega con la idea de la "madre" y el "hijo" en una forma retorcida, ¿Está mamá orgullosa de 'Niño Pequeño' hoy?, la "madre" es el avión y el "niño" es la bomba atómica de uranio. Esta personificación del horror armamentístico añade una capa de incomodidad que eleva la canción por encima del pop de consumo rápido. Estructuralmente, la canción es inusual para un éxito de radio: no tiene estribillo cantado. El "coro" es el riff instrumental de sintetizador.
miércoles, 8 de abril de 2026
1924.- Live Fast Die Young - Circle Jerks
Formados en 1979 en Hermosa Beach, California, los Circle Jerks surgieron de las cenizas de la primera explosión del punk estadounidense, su árbol Genealógico es aristocracia pura del ruido: el vocalista Keith Morris venía de ser el cantante original de Black Flag, mientras que el guitarrista Greg Hetson llegaba desde Redd Kross (y más tarde se uniría a Bad Religion). Lo que diferenciaba a los Circle Jerks de sus contemporáneos era su capacidad para inyectar un sentido del humor sardónico y una musicalidad técnica a la furia ciega del punk, mientras otros grupos se perdían en el nihilismo oscuro, Morris y compañía ofrecían una visión crítica pero vibrante de la decadencia suburbana. Keith Morris, con su icónica melena de rastas y su voz que parece siempre al borde del colapso nervioso, se convirtió en el arquetipo del "frontman" del hardcore: maníaco, impredecible y cargado de una energía cinética inagotable. A lo largo de los años 80, la banda sufrió múltiples cambios de formación y pausas, pero su influencia es incalculable, ayudaron a definir el sonido de la costa oeste: canciones cortas, ritmos de batería frenéticos (el famoso "skank beat") y letras que escupían contra la apatía social, la política de la era Reagan y el aburrimiento juvenil. Son, sin duda, uno de los pilares del "Big Four" del hardcore californiano junto a Black Flag, Dead Kennedys y Bad Religion.
Su mejor trabajo es "Group Sex" no es solo un disco, es un manifiesto de eficiencia sonora, con una duración total de apenas 15 minutos y conteniendo 14 canciones, el álbum redefinió lo que el público esperaba de un LP, fue un choque cultural en una época donde el rock todavía flirteaba con solos extensos y pretensiones artísticas, los Circle Jerks entregaron ráfagas de sonido que rara vez superaban el minuto y medio. Grabado de forma casi rudimentaria, el álbum captura la urgencia de la escena de Los Ángeles. La portada, una fotografía de un grupo de jóvenes punks amontonados, refleja perfectamente el espíritu de comunidad y confrontación de sus conciertos. Group Sex es considerado unánimemente como uno de los álbumes de punk más importantes de todos los tiempos. No hay relleno, no hay pausas para respirar; es una descarga de adrenalina que sentó las bases para el thrash metal y todo el hardcore que vino después.
"Live Fast Die Young" es, posiblemente, la declaración de principios definitiva del movimiento hardcore punk, la canción condensa en menos de dos minutos toda la filosofía, la angustia y el cinismo de una generación que se sentía ignorada por el sistema. El título, que hace referencia a la famosa frase atribuida erróneamente a James Dean (pero popularizada por la película Llamad a cualquier puerta), es reinterpretado por Keith Morris no como un deseo romántico, sino como una observación sarcástica de la realidad que los rodeaba. La letra es directa y carece de metáforas innecesarias, habla de la velocidad de la vida urbana, del consumo de drogas como escape y de la sensación de que el futuro es una promesa vacía. En el contexto de 1980, con la Guerra Fría en su apogeo y el desempleo juvenil al alza, "Vivir rápido, morir joven" era un eslogan que resonaba con una juventud que sentía que el mundo podía terminar en cualquier momento por un botón nuclear. Musicalmente, la canción es un prodigio de economía. Comienza con un riff de Greg Hetson que es puro nervio, seguido inmediatamente por una sección rítmica que empuja la canción hacia adelante como un tren sin frenos. Keith Morris no canta en el sentido tradicional; ladra, escupe y declama, transmite una urgencia real, como si tuviera que decir todo lo que piensa antes de que la canción se acabe. Fiel al estilo del grupo, la canción termina de forma abrupta, no hay fade-out, simplemente se detiene, dejando al oyente con los oídos zumbando y una sensación de desorientación.
martes, 7 de abril de 2026
1923.- Woman In Love - Barbra Streisand
Los estadounidenses no estaban tan hartos de los Bee Gees como creían, sus seguían triunfando en Estados Unidos, pero lo hacían sin las palabras "Bee Gees" en la portada del disco ya que consideramos el LP de Barbra Streisand de 1980, Guilty, Barry Gibb produjo el álbum con sus colaboradores habituales de los Bee Gees, Karl Richardson y Albhy Galuten. Gibb también escribió o coescribió todas las canciones del LP. Cantó, tocó la guitarra e hizo los arreglos de viento y cuerda en Guilty, era básicamente un álbum de los Bee Gees, excepto que Barbra Streisand era la vocalista principal. No es que Streisand intentara ocultar la influencia de Barry Gibb. La portada del álbum es una foto de Streisand y Barry Gibb, ambos vestidos con ropa blanca brillante y deslumbrante, abrazados. Y aun así, Guilty vendió como nunca antes los álbumes de los Bee Gees de los 80. Es bastante fácil comparar Guilty con Diana, el álbum de 1980 que Diana Ross grabó con los compositores y productores de Chic, Nile Rodgers y Bernard Edwards. Ambos álbumes salieron casi al mismo tiempo. Ambos presentaban a dos divas clásicas del pop, ambas famosas desde mediados de los 60, uniendo fuerzas con los dominantes creadores de éxitos disco de finales de los 70. Ambos álbumes generaron múltiples éxitos que alcanzaron el top 10 y se convirtieron en los álbumes más exitosos de la carrera de las cantantes. Pero Diana es un álbum de dance-pop alegre, y Guilty no lo es.
Barry Gibb compuso "Woman In Love" con su hermano Robin, Streisand había asistido a un concierto de los Bee Gees en el Dodger Stadium y estaba ansiosa por trabajar con el grupo. En aquel entonces, Streisand era una de las mayores estrellas de la música y el cine, así que consiguió lo que quería, la idea inicial era que Gibb compusiera y produjera la mitad del álbum, pero a él y a Streisand les gustó tanto trabajar juntos que decidieron producirlo entero. Ese don está presente en toda "Woman In Love". Es una canción de amor, obviamente, pero la letra es vaga, brumosa y roza lo psicodélico. Desde los versos iniciales —"La vida es un momento en el espacio / Cuando el sueño se va, es un lugar más solitario"— nos encontramos en el plano astral. Hay una parte donde Streisand canta: "Ninguna verdad es jamás una mentira". Streisand, quizás por su vena de actriz, se entrega por completo, interpretando el papel de diva histriónica de principio a fin, es la decisión correcta, y también la única que podía haber hecho, Barry Gibb hace los coros, haciendo eco de la melodía principal de la canción y sirviendo de base para que Streisand pueda lucirse con sus adornos vocales más vistosos. Gibb y Streisand grabaron la canción en Miami con un selecto grupo de músicos de sesión, y el resultado es exuberante, nítido y sofisticado. Las cuerdas y los metales vibran entre sí, los pianos eléctricos brillan, las guitarras, con su fuerte procesamiento, murmuran con elegancia, en el estribillo, el eco en la voz de Gibb es impecable, y Streisand mantiene las notas durante un tiempo absurdo. Es tremendamente dramático, en el buen sentido. Pero nada de esto funcionaría si no fuera por la melodía. La melodía es una maravilla, incluso más que el falsete, es la verdadera fuerza de Barry Gibb. Hay partes de "Woman In Love " donde Gibb se repite a sí mismo; la parte de "Me aparto de la paredaaaaa, tropiezo y caa
El álbum Guilty incluía un par de duetos de Barbra Streisand y Barry Gibb, pero Columbia, su discográfica, no quería lanzar ninguno de ellos como primer sencillo. Streisand acababa de alcanzar el número uno con dos duetos: " You Don't Bring Me Flowers " con Neil Diamond y " No More Tears (Enough Is Enough) " con Donna Summer. Aunque "Woman In Love" es una colaboración clara y evidente con Barry Gibb, técnicamente es una canción en solitario de Barbra Streisand. Además, es sin duda el tema más impactante de Guilty . Como primer sencillo, fue la decisión acertada.
lunes, 6 de abril de 2026
1922 - Once in a lifetime - Talking Heads
domingo, 5 de abril de 2026
1921. - Rat Race - The specials
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| Rat Race, The Specials |
En un 1980 que ya olía a desencanto, con el thatcherismo recién estrenado y las tensiones sociales marcando el pulso de las calles del Reino Unido, The Specials se marcaron un single que parecía escrito con tinta corrosiva: Rat Race. No fue simplemente otro éxito del sello 2 Tone, fue un recordatorio de que el ska británico podía bailar y morder al mismo tiempo. Publicada en mayo de dicho año, la canción irrumpió en las listas hasta alcanzar el número 5, pero su verdadero impacto se sintió en los pubs, en los campus y en cualquier rincón donde la juventud británica empezaba a sospechar que el futuro no estaba hecho para ellos. Rat Race suena como el sprint de una carrera, con una batería y un bajo que marcan el ritmo, y un piano que parece sacado de una película de espionaje. Ese detalle no es casual. Jerry Dammers, siempre atento a los códigos culturales, confesó que su línea de teclado estaba inspirada en una pieza del compositor John Barry para la película The Ipcress File. El resultado es un ska con aroma cinematográfico, casi noir, que envuelve a la canción en una tensión constante, como si algo estuviera a punto de estallar.
Y lo que estalla, por supuesto, es la letra. Roddy Radiation apuntó su pluma hacia un objetivo que conocía bien, los estudiantes de clase alta que, según él, pasaban tres años “jugando a ser bohemios” antes de heredar un puesto asegurado en la empresa familiar. En entrevistas de la época, la banda no se molestó en suavizar el mensaje: “They’re wasting everyone’s time, including their own” (Están haciendo perder el tiempo a todo el mundo, incluido el suyo propio), decía Terry Hall con su habitual frialdad. La canción funciona como un espejo deformante, pero no tanto como para que los aludidos no pudieran reconocerse. La crítica social de The Specials nunca fue panfletaria; siempre tuvo un filo irónico, casi teatral. Y esta canción lo demuestra con creces. El estribillo, ese mantra que repite que trabajar para la carrera de ratas es perder el tiempo, no es unvsermón, sino una amarga constatación. Es la voz de una generación que empezaba a entender que el sistema estaba amañado, que la movilidad social era un espejismo y que la meritocracia era un cuento para dormir a los ingenuos.
El videoclip reforzó esa mezcla de sátira y denuncia. Rodado en el Lanchester Polytechnic, muestra a cada miembro del grupo interpretando a un profesor arquetípico, desde el académico pedante hasta la directora autoritaria, encarnada por un Jerry Dammers disfrazado, lo que provocó la censura de la BBC. Era humor negro, sí, pero también un comentario sobre la rigidez de las instituciones educativas y su desconexión con la realidad social. Rat Race se grabó como sencillo acompañado de Rude Buoys Outa Jail, formando un 7” que hoy día es pieza de coleccionista. Curiosamente, el tema no entró en la edición británica del disco More Specials, aunque sí en la estadounidense, donde el sello buscaba un gancho más inmediato para presentar al grupo. Y lo cierto es que pocas canciones lograron mostrar tan bien el ADN de The Specials: un ritmo irresistible, una crítica afilada y una estética sonora que mezclaba Jamaica, Coventry y un toque de cine de espías.
sábado, 4 de abril de 2026
1920 - Don't Stand So Close to Me - The Police
viernes, 3 de abril de 2026
Disco de la semana 476: "666" - Aphrodite's Child

Publicado en 1972, "666" es el tercer y último álbum del grupo Aphrodite’s Child y su obra más ambiciosa y radical, una auténtica y exhaustiva banda sonora para un film inexistente, en formato de doble LP conceptual inspirado libremente en el "Libro del Apocalipsis", concebido principalmente por Vangelis Papathanassiou y el cineasta y letrista Costas Ferris. Para esta generosa y desproporcionada teatralización musical del apocalipsis, Aphrodite’s Child rompe con el pop psicodélico de sus entregas anteriores, para adentrarse en el rock progresivo y en terrenos mucho más experimentales, mezclando coros épicos con recitados rituales, solos de guitarra apocalípticos y atmosféricos teclados electrónicos. El resultado es algo fragmentario y disperso, con canciones que no pasan de breves viñetas sonoras e interludios para la historia que relata el disco, pero rebuscando en la inmensidad de "666" podemos encontrar, en las canciones que consiguen mantener una estructura más reconocible y standard, momentos musicalmente muy destacables.
1919.- Ashes to ashes - David Bowie
Cuando comenzaron las sesiones de grabación de Scary Monsters (and Super Creeps) en el Power Station de Nueva York en febrero de 1980, no existía letra para Ashes to Ashes , o People Are Turning to Gold , como se llamaba entonces, solo muchos "la la las". Es interesante preguntarse en qué se habría convertido la canción si ese título se hubiera mantenido. Bowie escribió mucha música genial después de Ashes to Ashes , pero es muy probable que sea su último clásico absoluto, despidiéndose así de una década de asombrosa creatividad. En su excelente blog sobre Bowie, Pushing Ahead of the Dame , Chris O'Leary tiene mucha razón al decir que es su última canción. Es una oscura rima infantil, llena de frases extrañas, líneas vocales e imágenes, todo ello sustentado por un ritmo peculiar y contagioso. "¿Recuerdas a un tipo que ha estado / En una canción tan antigua?" es una extraña introducción para el oyente. Pero es solo el comienzo, ya que Ground Control revela que el rumor es cierto: "Recibieron un mensaje del hombre de acción". Y aunque "Estoy feliz, espero que tú también lo estés" presagia algo bueno, la letra se vuelve más oscura, pero deja claro que el Mayor Tom necesita que lo pongan en su sitio…
imágenes de chicas japonesas en síntesis y
no tengo dinero y no tengo pelo,
pero espero patear el planeta, está brillando'
Qué imágenes surrealistas y sombrías, y un puente como ningún otro, pero lo que lo hace aún más extraordinario es cómo suena: la entonación impasible de Bowie parece a punto de desmoronar la ya compleja melodía. Y debajo, voces de fondo fantasmales, posiblemente repitiendo a Major Tom; es difícil saberlo con certeza. La melancolía casi cómica del estribillo, enmascarada, por supuesto, en una inquietante rima infantil, da justo en el clavo, y uno no puede evitar pensar en Major Tom, flotando en una lata, y en la imagen especular de Bowie, pesando seis stone (aproximadamente 38 kg), viviendo a base de cocaína y leche y coqueteando con lo oculto, como lo hacía a mediados de los 70, cuando Space Oddity estaba en la cima de las listas de éxitos. La cosa se pone aún más rara en la segunda estrofa, donde el escalofriante falsete de Bowie revela que Major Tom no puede vencer su adicción. «Pero las ruedecitas verdes me siguen / Oh no, otra vez no»: qué manera tan ridícula y sublime de describir la drogadicción. En el siguiente puente, el "valioso amigo" de Bowie se escucha más fuerte, y es evidente que simplemente se está repitiendo, incluso con el inexpresivo "Woh-o-woh". Se me acaba de ocurrir que "de repente" podría interpretarse literalmente: que el Mayor Tom, desde que cambió el cielo azul de la Tierra por las estrellas, se ha contentado con vivir como un drogadicto y, en esencia, no ha hecho nada desde que "realmente alcanzó el éxito". Alguien señaló una vez que "Wanna come down right now" simboliza la necesidad de Bowie de volver a una vida sana, pero también indica su rumbo en los 80 como una superestrella del pop relativamente abstemia. Sea intencional o no, es una observación muy acertada. A medida que Ashes to Ashes se sumerge en un cántico infantil y malévolo en su final, y la ya asombrosa producción irrumpe en sintetizadores fantasmales, uno puede imaginarse la nave del Mayor Tom coqueteando aún más lejos en los confines del espacio, o aterrizando de nuevo en tierra natal, con un hombre destrozado por dentro, pero ¿uno que puede ser salvado?
jueves, 2 de abril de 2026
1918.- All I Do - Stevie Wonder
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| All I Do, Stevie Wonder |
En 1980, cuando Stevie Wonder publica Hotter Than July, el mundo del soul y el R&B vive un momento extraño, pues la era disco se apaga lentamente, el funk se vuelve más eléctrico y la radio empieza a llenarse de sintetizadores que anuncian una década nueva. En medio de ese paisaje cambiante, Wonder se sacó de la manga un disco con el que pretendí recordarnos que él lleva años marcando el paso. Grabado en Wonderland Studios, su propio santuario creativo, el disco tiene ese punto exacto donde la tecnología emergente se mezcla con la calidez humana de un músico que entiende el estudio como una extensión de su cuerpo. Hotter Than July es un álbum luminoso. Tiene el brillo del vinilo recién estrenado y la textura de una producción cuidada al detalle, capturada con el sistema digital PCM de Sony, que en aquel momento era poco menos que ciencia ficción. Escuchando el disco, tengo la sensación de que Stevie ha vuelto a casa, con canciones directas, ritmos redondos y melodías que se deslizan sin esfuerzo. Y entre ellas, agazapada, pero imposible de ignorar, se encuentra All I Do, una pieza que parece escrita para recordarnos que el soul también puede ser un susurro.
La historia del tema es un pequeño tesoro para los amantes de la Motown clásica. Stevie la compuso en los sesenta junto a Clarence Paul y Morris Broadnax, dos artesanos del famoso Sonido de Detroit. Tammi Terrell la grabó en 1966, pero la versión quedó archivada, como tantas joyas que la maquinaria del sello dejó dormir en cajones polvorientos. Quince años después, Wonder la rescata, la pule, la viste con un traje nuevo y la coloca en un álbum que respiraba modernidad, pero sin renunciar a sus raíces. La canción se mueve con la elegancia de un coche antiguo deslizándose por una avenida al atardecer. Los coros, interpretados por el mismísimo Michael Jackson, Eddie Levert, Walter Williams y Betty Wright, acompañan el suave ritmo de la canción y le dan otra dimensión, creando un ambiente íntimo donde la voz de Stevie puede moverse con total libertad. La presencia de Michael Jackson en los coros, justo en el momento en que Off the Wall lo estaba empujando hacia una nueva galaxia, estaba matemáticamene calculada. Escuchar su voz mezclada con la de Stevie es como ver dos épocas del pop negro estadounidense estrecharse la mano: la Motown que fue y el futuro que estaba a punto de explotar.
miércoles, 1 de abril de 2026
1917.- Santa Lucia - Miguel Rios
Tiempo para una de las columnas vertebrales del rock en español, Miguel Ríos es el "viejo rockero" que nunca muere, un artista que supo transformar la rebeldía de un género importado en un sentimiento nacional. Nacido en Granada en 1944, Miguel Ríos Campaña comenzó su carrera bajo el nombre de "Mike Ríos, el Rey del Twist", pero pronto abandonó los anglicismos para encontrar su propia voz, su importancia en la música española no radica solo en su voz potente y rasgada, sino en su capacidad para profesionalizar el rock en un país que, en los años 60 y 70, todavía miraba con recelo las guitarras eléctricas. Ríos fue un visionario, uno de los primeros en entender que el rock no era solo música, sino un espectáculo de masas. Su hito más recordado es el monumental Rock & Ríos (1982), pero su camino hacia la cima estuvo pavimentado con riesgos artísticos constantes. Desde el éxito mundial del "Himno a la Alegría" en 1970 ,que llegó al número uno en las listas de Billboard, hasta su etapa más madura y comprometida, Miguel ha sido un nexo de unión entre generaciones. Lo que lo hace especial es su autenticidad, a diferencia de otros artistas que se acomodaron en el pop ligero, Ríos siempre mantuvo un compromiso con la calidad técnica y lírica,ha sabido rodearse de los mejores músicos y compositores, convirtiéndose en un embajador de la cultura española en toda Iberoamérica, un artesano del directo que ha dedicado más de sesenta años a demostrar que el rock es una actitud ante la vida, basada en la libertad y la pasión.
En 1980, Miguel Ríos publicó "Rocanrol Búmerang", un disco que marcó un antes y un después en su trayectoria comercial y artística, tras una década de los 70 donde experimentó con el rock progresivo y sinfónico (en álbumes como La huerta atómica), Miguel decidió regresar a las raíces del rock and roll y el blues, pero con una producción moderna y pulida. El álbum fue grabado en Madrid y Londres, buscando ese sonido internacional que Miguel siempre anhelaba, el resultado fue un éxito rotundo, alcanzando el Disco de Oro y consolidándolo como la figura más importante del rock nacional en la transición democrática española. El título del disco es una declaración de intenciones: el rock siempre vuelve, como un búmerang. Además de contener "Santa Lucía", de la que hablaremos a continuación, el disco incluye joyas como el tema homónimo "Rocanrol Búmerang" o "Nueva ola", demostrando una versatilidad que iba desde el ritmo frenético hasta la balada más emocional. Este álbum preparó el terreno para la explosión definitiva de los estadios en los años ochenta.
Pero la joya es Santa Lucía, que no es solo una canción, es un himno generacional y, posiblemente, la balada más perfecta del rock español, aunque muchos asocian la autoría a Miguel Ríos, la realidad es que fue compuesta por el músico argentino Roque Narvaja, pero Miguel, con su olfato clínico para las grandes historias, supo ver el potencial de esta composición y la hizo suya para siempre. La letra de "Santa Lucía" destaca por su sencillez poética. Narra la historia de un hombre enamorado de una mujer a la que solo conoce por teléfono y por las cartas que ella le envía. Es una oda al amor platónico y a la idealización, en una era previa a las redes sociales, la canción capturaba esa magia del misterio, donde la voz y la palabra escrita eran los únicos puentes entre dos almas. El nombre "Santa Lucía" actúa como un símbolo: la santa de la vista, que en este caso parece "devolverle la visión" emocional al protagonista, aunque nunca se hayan visto cara a cara. Lo que eleva a "Santa Lucía" por encima de otras baladas de la época es su impecable arreglo, comienza con una línea de piano delicada que establece un tono íntimo y melancólico y a medida que avanza, la canción se va "vistiendo" con una instrumentación más robusta, donde la batería entra con elegancia y los coros le dan una profundidad casi espiritual. La interpretación de Miguel Ríos es magistral. Comienza casi en un susurro, con una vulnerabilidad que rompe con su imagen de "duro" del rock, para culminar en un estribillo épico donde su potencia vocal brilla sin esfuerzo, una lección de cómo manejar la dinámica emocional en una grabación de estudio. Se convirtió instantáneamente en un éxito número uno, su impacto fue tan grande que trascendió el género del rock para instalarse en el cancionero popular español.
martes, 31 de marzo de 2026
1916.- Jersey Girl - Tom Waits
Tom Waits es mucho más que un músico, es un personaje de realismo sucio que parece haber escapado de una novela de Raymond Carver o Charles Bukowski, tiene una voz que ha sido descrita como si estuviera sumergida en un vaso de bourbon, ahumada durante meses y luego atropellada por un tranvía, y con esos ingredientes, Waits ha construido una carrera única dividida, a grandes rasgos, en dos etapas. En sus inicios en los años 70, Waits encarnó al "beatnik" trasnochado, un pianista de jazz de clubes de mala muerte que cantaba sobre perdedores, borrachos y amores rotos bajo la luz de neón. Con el tiempo, y gracias en gran medida a la influencia de su esposa y colaboradora Kathleen Brennan, su estilo evolucionó hacia algo mucho más experimental, incorporando percusiones industriales, sonidos de vanguardia y una instrumentación casi circense. Pero lo que hace a Waits especial es su capacidad para encontrar la belleza en lo grotesco, sus letras son alta literatura: retrata a la clase trabajadora, los marginados y los soñadores con una empatía cruda pero profundamente tierna, ha influido en incontables artistas, desde Bruce Springsteen hasta Nick Cave, manteniéndose siempre fiel a su estética de "chatarrero de canciones", un actor consumado, un narrador de historias y un arquitecto del sonido que ha logrado convertir el ruido en una de las discografías más coherentes y aclamadas de la historia del rock.
Lanzado en septiembre de 1980, Heartattack and Vine es un álbum de transición fundamental, representa el último suspiro de su etapa con el sello Asylum Records y el cierre de su sonido más "bluesy" antes de dar el salto al caos creativo de Swordfishtrombones, el disco es pantanoso, oscuro y rudo. En él, Waits explora un R&B sucio y un blues eléctrico que araña los oídos, la canción que da título al álbum es un despliegue de cinismo y realidad urbana, pero el disco equilibra esa agresividad con baladas de una delicadeza abrumadora. Es un trabajo que suena a una ciudad que nunca duerme, pero que tiene una resaca permanente. Heartattack and Vine consolidó su reputación como un autor capaz de pasar de un gruñido amenazante a un susurro vulnerable en cuestión de segundos, dejando claro que, tras la fachada del tipo duro de bar, latía un corazón de romántico incurable. Jersey Girl es, probablemente, la canción más dulce y directa en el catálogo de Tom Waits, en un repertorio lleno de historias de crímenes y desesperación, este tema destaca como un himno al amor sencillo y redentor, escrita para su entonces futura esposa, Kathleen Brennan (quien era de Nueva Jersey), la canción rompe con la imagen de Waits como el eterno habitante de los bajos fondos de Los Ángeles, aqui el narrador está ansioso por dejar atrás la ciudad, las luces brillantes y el bullicio para cruzar el puente hacia el estado vecino y encontrarse con su chica. La letra es una oda a la anticipación romántica, detalles como "ponerse la camisa de seda" o "cepillarse el pelo" humanizan al personaje de Waits, mostrándolo como un hombre que se prepara con ilusión para una cita. El estribillo, con su inolvidable "Sha la la la la la la", evoca la nostalgia de los grupos vocales de los años 50 y 60 (el Doo-wop), otorgándole a la pieza una atmósfera de inocencia clásica. Musicalmente es pausada, con un ritmo que parece el balanceo de un coche cruzando el puente George Washington. Su voz aquí no raspa tanto; suena cansada pero feliz, como alguien que finalmente ha encontrado un puerto seguro. Curiosamente, la canción alcanzó una dimensión masiva gracias a Bruce Springsteen, el hijo predilecto de Nueva Jersey, comenzó a versionarla en vivo poco después de su lanzamiento, convirtiéndola en un pilar de sus conciertos. Springsteen le inyectó una energía de estadio, pero la esencia —esa vulnerabilidad del hombre que solo quiere estar con su mujer— permaneció intacta.
lunes, 30 de marzo de 2026
1915.- Master Blaster (Jammin') - Stevie Wonder

"Master Blaster (Jammin')" es uno de los temas clásicos más conocidos de Stevie Wonder, con la particularidad de que, al entrar en la década de los ochenta, el músico estadounidense se abrió a nuevos estilos en canciones como esta. Lanzada como el sencillo principal de su decimonoveno álbum de estudio, "Hotter than July (1980)", se caracteriza por su intenso ritmo reggae, en un claro homenaje a Bob Marley, máxima figura del género, que había sido telonero de Stevie Wonder en su gira por Estados Unidos de ese año, y gracias a eso había compartido escenario en algunas ocasiones durante la gira.
Los signos de esa inspiración y homenaje están por toda la canción, como la inclusión de la palabra "Jammin'" entre paréntesis en el título, en referencia a la canción "Jamming", incluida en el álbum "Exodus" (1977) de Bob Marley, o la mención al legendario músico jamaicano en la letra de la canción: "Marley's Hot on the box".
"Master Blaster (Jammin')" fue un gran éxito comercial en Estados Unidos, pasando siete semanas en el primer puesto de la lista de sencillos de R&B y el quinto puesto de la lista de sencillos pop del Billboard estadounidense en el otoño de 1980. En Europa también saboreó las mieles del éxito en el Reino Unido, donde alcanzó el segundo puesto de la lista de singles, y llegó hasta el primer puesto de las listas de ventas de Nueva Zelanda.
domingo, 29 de marzo de 2026
1914.- Scary Monsters (and Super Creeps) - David Bowie

Tras una serie de tres discos publicada entre 1977 y 1979 conocida como la "Trilogía Berlinesa", en los que experimentó con sonidos más europeos y vanguardistas que en discos anteriores, pero que no supusieron un gran éxito comercial, David Bowie enfocó su nuevo disco "Scary Monsters (and Super Creeps)" (1980) hacia terrenos más comerciales. Afortunadamente, el foco en la comercialidad y las ventas no hizo que las canciones del disco desmerecieran en calidad a las entregas anteriores, ni que perdieran su buena dosis del art rock, new wave y post punk de los temas más característicos del Bowie de finales de los setenta. Por ese motivo, el disco "Scary Monsters (and Super Creeps)" se consideró durante muchos años como el último de sus grandes discos antes de que, en uno de sus interminables giros estilísticos, abrazara durante los ochenta sonidos aún más comerciales y bailables.
sábado, 28 de marzo de 2026
1913 - Celebración - Kool & the Gang
viernes, 27 de marzo de 2026
Disco de la semana 475: Fool For The City - Foghat
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| Fool For The City, Foghat |
A mediados de los años 70 el rock británico buscaba nuevas formas de rugir sin perder la esencia del blues eléctrico que lo había alimentado desde los 60. Para entonces Foghat ya llevaba un tiempo circulando por la autopista del boogie con la determinación de una locomotora. No eran una banda de postureo ni de discursos grandilocuentes, eran músicos de carretera, curtidos en escenarios pequeños, en giras interminables y en esa mezcla de sudor, amplificadores calientes y cerveza tibia que define al rock más honesto. Pero fue en 1975 cuando todo encajó. Ese año publicaron Fool for the City, el disco que los catapultó definitivamente al estrellato americano y que, con el tiempo, se convertiría en su obra más emblemática.
El 15 de septiembre de 1975, Foghat lanzaba su quinto álbum de estudio bajo el sello Bearsville Records. El disco fue producido por Nick Jameson, músico estadounidense que no solo se encargó de la mesa de mezclas, sino que también asumió el bajo tras la marcha del miembro fundador Tony Stevens. Aquella salida, lejos de desestabilizar al grupo, abrió una nueva etapa creativa. Jameson aportó una visión más pulida y moderna, sin restar un ápice de crudeza al sonido característico de Foghat. El resultado fue un álbum que combinaba la energía callejera del boogie británico con una producción robusta, perfecta para las radios FM que dominaban la cultura musical estadounidense de la época, lo que les hizo entrar como un tiro en dichas emisoras.
La portada del disco se convirtió en un icono por derecho propio. Roger Earl, el baterista, sentado en una caja mientras pesca en una alcantarilla en East 11th Street, Nueva York. Una imagen tan absurda como entrañable, que capturaba el espíritu de Foghat, humor, irreverencia y una actitud despreocupada ante la vida. Era una banda de contrastes, pues aunque no se tomara demasiado en serio a sí misma, sí se tomaban muy en serio la música. Fool for the City fue el primer álbum de Foghat en alcanzar disco de platino, y no es difícil entender por qué. Desde el primer riff hasta el último redoble, el disco es una celebración del rock directo, sin artificios, construido sobre la base de guitarras afiladas, ritmos sólidos y una voz, la de Dave Peverett, que era capaz de transmitir carisma.
El álbum abre con el tema que le da título, Fool For The City, toda una declaración de intenciones. El riff inicial es simple pero engancha, y Peverett canta con ese tono entre socarrón y desafiante que siempre lo caracterizó, como si estuviera contando una historia en la barra de un bar. La letra habla de escapismo urbano, de la necesidad de perderse en la ciudad para encontrarse a uno mismo. Foghat nunca fue una banda de metáforas complejas: aquí todo es sudor, ritmo y ganas de vivir deprisa. La producción de Jameson brilla especialmente en este tema, con un sonido limpio que realza cada instrumento. My Babe es un blues-rock. El grupo siempre tuvo un don especial para reinterpretar el blues sin caer en la imitación. Aquí suenan compactos, casi como si estuvieran tocando en un garito lleno de humo. La guitarra de Rod Price, apodado “The Slide King”, desliza notas con una elegancia feroz, demostrando por qué era uno de los guitarristas más respetados del género. Y aquí llega el plato fuerte, Slow Ride. La versión original supera los ocho minutos, pero con los años se han editado hasta cuatro versiones más, desde los casi cuatro minutos hasta los diez y pico. Todas funcionan, pero la larga es la que captura la esencia del grupo: un viaje lento, sensual, construido sobre un groove hipnótico que te envuelve poco a poco. El tema está acreditado a Dave Peverett, y tanto la letra como el tempo simulan el acto de hacer el amor. Empieza suave, se mantiene en un vaivén constante y, hacia el final, los riffs se aceleran hasta culminar en un estallido eléctrico. Foghat convirtió el boogie en erotismo sonoro, y lo hizo sin caer en lo vulgar. Es pura energía, pura química musical. La historia de su creación es casi tan buena como la canción. Según el baterista Roger Earl, el tema nació de una jam con el recién incorporado Jameson. Este llevaba siempre un reproductor de casetes y grababa todo lo que tocaban. En una de esas sesiones captó una línea de bajo y algunos fragmentos sueltos. Luego recortó y pegó el material hasta darle forma. Peverett escuchó aquello y dijo: “Tengo letra para eso”. Y así, de una improvisación casi accidental, surgió este himno del rock setentero.
La cara B abre con Terraplane Blues, donde la banda rinde homenaje a Robert Johnson con una versión electrificada que respeta el espíritu del original. La guitarra slide de Price brilla con luz propia, y la banda suena como una locomotora en marcha. Estamos ante una reinterpretación musculosa y llena de vida, que demuestra el profundo respeto del grupo por las raíces del blues. Save Your Loving (For Me) es un medio tiempo con aroma a carretera nocturna. Aquí la banda demuestra que también sabe bajar revoluciones sin perder intensidad. La voz de Peverett suena más cálida, más íntima, mientras la guitarra envuelve la canción. Drive Me Home es un boogie acelerado, perfecto para conducir con las ventanillas bajadas. Tema directo, contagioso y lleno de energía. La batería de Earl marca un ritmo imparable, mientras Price y Peverett se reparten riffs y con una gran complicidad. Take It or Leave It cierra el álbum. Tiene una aire más melódico. No es el corte más conocido del disco, pero es el cierre perfecto. El grupo cierra el disco con la misma honestidad con la que lo empezó, sin pretensiones, solo rock bien hecho.
Fool for the City además de ser el disco más exitoso de Foghat, es el álbum donde la banda encontró su identidad definitiva. Un trabajo que captura la esencia del rock de carretera, del sudor en los clubs, de la libertad que solo da un riff bien tocado. Es sencillamente música honesta y directa hecha por músicos que amaban lo que hacían. No reinventaron nada, ni lo pretendieron, simplemente hiceron girar la rueda musical más rápido, más fuerte y con más estilo.








