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| Cabalgando, Lole y Manuel |
En 1980 el dúo Lole y Manuel había publicado Al alba con alegría, y ya por entonces habían consolidado su espacio propio dentro del flamenco contemporáneo. Desde mediados de los setenta, el dúo sevillano había abierto una senda inédita: un flamenco íntimo, poético y espiritual, alejado de los códigos más rígidos del género pero profundamente respetuoso con su esencia. Tras tres discos que marcaron un antes y un después (El origen de una leyenda (1975), Pasaje del agua (1976) y Lole y Manuel (1977)), su cuarto álbum llegó en un momento de efervescencia creativa en la música española, cuando la transición cultural impulsaba nuevas mezclas, nuevas libertades y nuevas formas de mirar la tradición. En ese contexto, Al alba con alegría supuso un paso adelante en la búsqueda sonora del dúo. La colaboración con Imán, Califato Independiente, una de las bandas más representativas del rock andaluz, aportó una dimensión instrumental más amplia, sin que ello implicara renunciar al carácter íntimo que definía su música. La producción del disco se movió en un equilibrio delicado pues abrió el flamenco a paisajes sonoros más expansivos, pero sin perder la respiración lenta, la luz tenue y la espiritualidad que siempre habían acompañado a Lole y Manuel. La grabación se convirtió en un ejercicio de sutileza.
En este marco aparece Cabalgando, una de las que mejor encarna la estética madura del dúo. La canción establece un ritmo suave y constante simula el trote de un caballo, una imagen que la música sugiere incluso antes de que la letra la confirme. La guitarra de Manuel Molina, fiel a su estilo depurado, construye una base sonora basada en acordes abiertos y arpegios que parecen avanzar y detenerse con la naturalidad de un pensamiento que se despliega, y su manera de tocar, siempre atenta al silencio, convierte cada pausa en un elemento expresivo. Sobre esa base, la voz de Lole Montoya emerge con una mezcla de dulzura, claridad y determinación. Su interpretación dota a la canción de un carácter contemplativo, casi ritual, que transforma el acto de “cabalgar” en una metáfora de búsqueda interior, con imágenes de naturaleza, caminos que se abren, luz que guía y símbolos que sugieren más de lo que explican. Lole y Manuel nunca escribieron desde la literalidad; su flamenco era un espacio de ensoñación, y Cabalgando es un ejemplo perfecto de esa mirada que convierte lo cotidiano en trascendencia.
La canción tiene un equilibrio perfecto entre sencillez y profundidad. No hay ornamentos innecesarios, puues cada elemento está colocado con intención. La guitarra guía el movimiento, la voz ilumina el paisaje emocional y los pequeños detalles instrumentales añaden un leve halo progresivo que amplía el horizonte sin romper la intimidad del tema. Y todo nos da como resultado una pieza que avanza sin prisa, como un viaje interior que se despliega a su propio ritmo.

















