El disco de la semana 66: Shake Your Money Maker, The Black Crowes

Shake Your Money Maker


     Todavía recuerdo la primera vez que escuché este vinilo por primera vez, año 1990, en casa de un amigo, ese sonido me impactó. Era todavía yo un crío y no había escuchado por aquel entonces nada parecido a aquello, me había gustado y mucho. A los Black Crowes les doy las gracias por haberme mostrado el camino del rock sureño, otro de tantos caminos musicales que tanto me gustan.

     El germen de la que se acabaría convirtiendo en The Black Crowes comienza en 1984, en la Walton High School de la localidad de Marietta, Georgia (Estados Unidos), escuela a la que asisten los hermanos Chris y Rich Robinson. Es allí donde forman un grupo llamado Mr. Crowe's Garden, en honor al libro infantil Johnny Crow's Garden escrito por Leonard Leslie Brookes, un nombre que acabrían modificando para acabar llamándose The Black Crowes. En sus inicios están influenciados por grupos como REM, el rock sureño y el pop psicodélico de los años 60, si bien van evolucionando hacia un sonido mas blues rock con el paso del tiempo.






     En 1990 y bajo el sello discográfico American Recordings publican su primer álbum de estudio, Shake your Money Maker, un disco que supondría el estreno de la formación con un rotundo éxito tanto por parte de la crítica especializada como por el público. Un disco con grandes dosis de blues rock, rock & roll e incluso algún que otro tinte de hard rock, y donde podremos apreciar influencias de grupos como los Rolling Stones, The Faces, Led Zeppelin, The Allman Brothers Band ó Lynyrd Skynyrd. A la postre se convertirá en uno de los mejores álbum debut de todos los tiempos, convirtiéndose en un disco indispensable en cualquier biblioteca musical. Durante la escucha del disco estos chicos nos envuelven en una vorágine de sonidos de rock sureño y rock & roll que van fluyendo para dejarnos un disco de muchos kilates. La formación que grabó Shake Your Money Maker estaba compuesta por Chris Robinson (voz), Rich Robinson (guitarra), Jeff Cease (guitarra), Johnny Colt (bajo) y Steve Gorman (batería y percusión). Contaron con el músico adicional Chuck Leavell para grabar las partes de piano y órgano hammond. Todos los temas son acreditados en la composición por los hermanos Chris Robinson y Rich Robinson menos Hard to Handle.

     Abre la cara A el tema Twice As Hard, y estos chicos ya nos enseñan los dientes y nos demuestran una solided y una seguridad con un tema interpretado con mucha fuerza impropio de una banda debutante. Y es que ese riff que va cogiendo fuerza según avanza el tema, los slides guitar que se entremezclan con el órgano, y la solidez del bajo y la batería dan cuerpo a un tema muy rockero, el inicio de un disco más que prometedor. Un tema donde nos hablas de lo difícil que es dejar a alguien para siempre, y si es por segunda vez más todavía.
   
     Jealous Again, donde de nuevo vuelven con la fórmula de guitarra y teclados compenetrándose a la perfección. Tema con un ritmo más melódico y algo menos crudo que el tema anterior, regalándonos un tema que nos invita a levantarnos de la silla y bailar sin parar.

     Sister Luck, un tema más suave, melódico e intimista que los anteriores, donde Chris acompaña al tema con un gran feeling. Tema con un sonido muy sureño al estilo Lynyrd Skynyrd. El ambiente que logran recrear va perfecto con una letra donde se lamentan de lo esquiva que puede ser la hermana suerte.

     Could I've Been So Blind, otro tema que va en la línea del disco, estos chicos no quieren que paremos y dejemos de mover los pies sin parar. Sobresaliente la guitarra distorsionada del tema y magnífico como acompaña la sección rítmica.

     Seeing Things, llegamos a uno de los momentos álgidos del disco, enorme balada con una genial melodía de guitarra, piano y órgano. Y si a esto le sumamos que Chris está magnífico en el apartado vocal y acompañado por un coro femenino sólo nos puede quedar un señor temazo, ideal para escuchar sentado en la mecedora del porche mientras cerramos los ojos y nos dejamos llevar.


     Llegamos a la cara B y el encargado de abrir es Hard to Handle, compuesto por Ottis Reding, Allen Jones y Alvertis Isbell, e interpretado por el propio Otis. Si el anterior tema era un momento álgido, con esta versión que se marca el grupo ya no hay duda de que estamos ante un disco con mayúsculas. Con una melodía pegadiza, el grupo construye alrededor unos riffs y una sección rítmica con mucha fuerza. Este fue el tema que les dio la fama y por el que se dieron a conocer, un auténtico trallazo.

     Thick N' Thin, el tema comienza con el rugido de un automóvil, después se escucha lo que parece ser un accidente y de repente entra todo el grupo para regalarnos un rock & roll tocado a una velocidad vertiginosa. Sobresaliente el bajo en este tema.

     She Talks To angels, balada donde las guitarras acústicas acompañan a Chris, quien con una voz intimista y acompañado de fondo por el lamento del órgano se encarga de dar un toque melancólico y a la vez magistral.

     Struttin' Blues, después de la calma llega la tempestad, con el tema de que se mueve entre el blues rock y el hard rock, con unos riffs de guitarras demoledores. Sensacional Chris en el apartado vocal.

     A este tema le sigue otro de los más cañeros, Stare It Cold, donde la batería marca desde el inicio, y las guitarras, el bajo y el órgano hammond se le suman para volver a llevarnos de fiesta, a seguir moviendo los pies sin parar.

     Para cerrar el disco aparece una pista oculta, Live to Fast Blues / Mercy, Sweet Moan, un blues clásico de poco más de un minuto que sirve de despedida y para poner el broche de oro a un disco magnífico. Está claro que en este disco The Black Crowes no inventaron nada, pero si fueron capaces de coger todas esas influencias y sonidos, y mezclarlos y sacarles partido con una gran exquisitez.


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