El disco de la semana 58: Demon Days, Gorillaz





Soy fan de Damon Albarn desde los tiempos de Blur en los 90, y he abrazado con entusiasmo cada uno de los proyectos de un músico inquieto, imaginativo, adicto a las colaboraciones más diversas y dotado de una sensibilidad especial en la composición de todas sus canciones. Ya sea con Blur, Gorillaz, The Good the Bad and the Queen, o sacando óperas, musicales y discos en solitario, cuando escuchas una nueva canción nueva, enseguida sabes que la mano que mueve los hilos por detrás es la de Damon Albarn, porque disfruta creando música y esa sensación de estar pasándolo bien se transmite a sus canciones de una manera muy particular, incluso en las más melancólicas, es un sello característico del, por otro lado, variopinto "sonido Damon".


El proyecto Gorillaz surgió como la propuesta de un músico que sabía que, una vez que ha llegado a un punto de fama y reconocimiento consolidado, podía permitirse desafiar el status quo y arriesgar con su siguiente trabajo, pero también fue consecuencia de la necesidad de hacer algo nuevo, con unos Blur que agonizaban tras la marcha del guitarrista y amigo Graham Coxon. La respuesta fue un grupo basado en los dibujos animados de Jamie Hewlett, que aprovechaba el impulso de Youtube y la todavía rentable industria del videoclip, para ofrecer una refrescante propuesta visual que tenía detrás un elenco de músicos de sesión y múltiples colaboraciones de artistas del pop y el hip hop, con Damon Albarn como único miembro fijo.

No creo que esperaran que aquella rareza se convirtiera en el tremendo éxito en que se convirtió. El primer disco de Gorillaz no era más que una broma divertida, sin demasiada entidad como conjunto, pero con varios temas que tuvieron muchísimo gancho comercial. Para el segundo disco, Demon Days, se tomó las cosas mucho más en serio y entregó uno de sus mejores discos, a la altura de las propuestas de The Good, The Bad and The Queen o su disco en solitario, Everyday Robots. Dicen que cuando el demonio de aburre, espanta moscas con el rabo. Damon encontró el entretenimiento perfecto, concentrarse en hacer un disco enorme con un concepto global y apocalíptico. Bienvenidos a los días del demonio.

DEMON DAYS

La idea del disco, y de un proyecto de película que no llegó a convertirse en realidad, le vino a Damon en un viaje a China con su familia. La visión de largos campos de tierra y naturaleza deshabitada de aquel enorme país, en contraste con la masificación de sus grandes ciudades, le sugirió la visión de un planeta devastado, que impregnó algunos de los nuevos temas y le acabó dando al disco el empaque conceptual que no tenía su predecesor.

Como buen disco conceptual, comienza con una breve Intro que, individualmente, no llega a ganarse el calificativo de canción, pero que nos da la bienvenida y nos introduce en la atmósfera oscura y sinfónica que nos va a acompañar durante la brillante propuesta de Demon Days. Apenas unos trazos de una sección de viento, salpicados de un sampleado de "Dark Earth" de la película "El amanecer de los muertos", y enseguida hace su entrada triunfal el primer tema sólido del disco, "Last Living Souls" (las últimas almas vivientes), dónde se combinan de manera magistral la base electrónica con brillantes tramos melancólicos de guitarra acústica, piano y evocadores arreglos de violines y chelos.

"Kids with guns" tiene un enfoque más rockero y de denuncia, y nos evoca imágenes de niños blandiendo ametralladoras en cualquiera de los conflictos bélicos que asolan el planeta. Es el primer tema en el que aparece un artista colaborador, encarnado en esta ocasión en la voz de Neneh Cherry, que le da un contrapunto brillante a la atmósfera alienante de la canción.
El recurso de las colaboraciones es habitual en muchas canciones de Gorillaz, y llegó al exceso en el posterior e infravalorado "Humanz", pero en este disco está utilizado con acierto y equilibrio en la mayoría de los casos.

Los efectivos temas se van sucediendo sin tregua en esta primera parte del disco. "O Green World" es un canto sobre la destrucción del planeta, a ritmo de sintetizadores, guitarras y unas apocalípticas campanas en el tramo final, mientras que el coro de voces infantiles de la "Children Choir San Fernandez" de la pegadiza "Dirty Harry", combinado con un fresco ritmo de teclados, llevan el concepto de "Another Brick in the Wall" un paso más allá a nivel electrónico.

Llega el turno para "Feel Good Inc", redondo single dotado de un tremendo riff de bajo y un ritmo con el que es imposible no mover los pies, y fortalecido con la colaboración de los raperos De La Soul. Es además el segundo tema en el que se mezclan con acierto las partes más bailables y electrónicas con un excelso estribillo acústico, ambiental y melancólico. El resultado es uno de los mejores temas grabados por Gorillaz, y por Damon Albarn en el conjunto de su carrera.

"El Mañana" es uno de los momentos más intensos del disco, una descarnada y triste visión del contraste entre la inocencia infantil y un bélico y oscuro futuro en la edad adulto, una encrucijada entre quedarse estancado en el paraíso de la infancia, o mirar hacia adelante por un camino que lleva irremisiblemente a la muerte. Transitamos por la parte más oscura y negativa del disco, y a la falta de esperanza en el mañana hay que unirle que, en ese transitar sinfónico y electrónico por el descorazonador camino, cada nuevo planeta que vamos alcanzado está muerto ("Every planet we reach is dead"), y la desesperante búsqueda se prolonga en el tiempo. Llega Noviembre ("November has come") de la mano de una nueva colaboración, y salvando el triste estribillo de Damon, el mes y el recitado rapero de MF Doom se nos hacen demasiado largos y espesos.

En "All alone", el turno rapero es para Roots Manuva, pero el momento más álgido del tema es de nuevo el interludio sinfónico, en el que esta vez Damon cede la palabra a Martina Topley-Bird, que con su sugerente voz construye uno de los momentos más bellos del disco, trasladándonos a un mundo de ensoñación, al recurrente paraíso que, durante todo el disco, ha estado en constante choque con las imágenes apocalípticas de guerra y destrucción.

Toca después atravesar los dos minutos de "White Light", en mi opinión el momento menos inspirado e interesante del disco. Mi rechazo a esta canción es mayor si tengo en cuenta que, entre las canciones que se descartaron para esta obra, estaba una maravilla llamada "Hong Kong", interpretada con instrumentos tradicionales chinos, que habría elevado todavía más el nivel del disco. Podéis juzgar  si mi opinión es acertada, escuchando "Hong Kong" en el disco "D-Sides" que recopilaba caras B y descartes de "Demon Days", o viendo la increíble interpretación que hicieron de este tema en la presentación del disco en la Manchester Opera House.

Afortunadamente, el disco recupera rápidamente la senda de los singles poderosos con "Dare", efectivo dúo entre Shaun Ryder de los Happy Mondays y el contrapunto femenino de la suave voz de Rosie Wilson, y encontramos en el tramo final extrañas sorpresas, como el recitado de Dennis Hopper en "Fire Coming Out of the Monkey's Head". El petróleo se ha agotado en la Tierra, y el planeta es ya tan solo un gran cráter humeante.

Tras este apocalipsis, aún queda tiempo para que Damon nos regale un impactante final gospel para el disco, a través de dos temas engarzados por la cadena común de la London Community Gospel Choir. "Don't get lost in heaven" es un aviso a navegantes, si te pierdes en el paraíso irás directo al infierno. Comenzarán entonces los "Demon Days" del corte final, la inevitable era de la oscuridad y la destrucción. Pero aún estamos a tiempo. Mientras el demonio siga espantando moscas con el rabo, no estaría mal que hiciéramos más caso a los mensajes que el Planeta nos está enviando, y que entre todos empezáramos a cuidarlo. No está tan lejos esta brillante ficción de nuestra oscura realidad.

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