La música en historias: Imagine, #MesJohnLennon

 


"Imagina que no hay paraíso, es fácil si lo intentas. Ningún infierno bajo nosotros, y sobre nosotros solo cielo". Son las primeras frases de la maravillosa utopía que John Lennon proponía al mundo en 1971, nueve años antes de dejarnos para emprender un viaje a ninguno de esos dos destinos. Atrás quedaba la desesperada mirada al interior que había sido Plastic Ono Band, un disco valorado por la crítica pero fallido a nivel de ventas. Así que, una vez expiados los demonios interiores, era el momento de lanzar un mensaje universal en su segundo disco en solitario, con el que volver a aunar a las masas alrededor de su talento y sus canciones.
 
Lennon era consciente de la necesidad de tomar ese rumbo, pero no iba a hacerlo con cualquier mensaje, pudiendo en su lugar, y de paso, intentar cambiar el mundo aprovechando que el Támesis pasaba por Londres. Ya se, no son esos el río y la ciudad del referido refrán, pero Lennon aún vivía por aquel entonces en la ciudad de la niebla y los bombines negros, a miles de kilómetros de la Pucela castellana. En su casa de las afueras de Londres, montó un estudio casero que se convirtió en el centro de operaciones de lo que acabaría siendo Imagine, el segundo asalto para recuperar el trono perdido tras la disolución de los Beatles. Un lugar que no era cielo ni infierno, una especie de limbo en el extrarradio, en el que pudo reunir cómodamente a una pequeña banda de secuaces, encabezados por ex-compañeros como George Harrison y Ringo Starr, o fieles amigos como Klaus Voorman y el batería Alan White, e incluso permitiéndose algún lujo estilístico como el de contar con la participación de Nicky Hopkins, el teclista de cabecera de los Rolling Stones y uno de los músicos de sesión más relevantes y virtuosos de la historia del rock.
 
Phil Spector
volvió a encargarse de la producción (esta vez la pareja Lennon-Ono le dejó hacer algo más que acompañarles al piano en algún tema) para dotar al álbum de las necesarias dosis de "azúcar" con las que Lennon pretendía corregir la aspereza que había transmitido con el anterior disco. Yoko Ono volvió a campar a sus anchas durante la grabación, disfrutando de la ventaja de que las sesiones tuvieran lugar en su propia casa, y su influencia en la música del Lennon del momento siguió siendo enorme. Hay mucho de Yoko y de su libro de poemas "Grapefruit" en las llamadas a imaginar un mundo en paz y unidad de la magistral canción que da título al álbum, y la sencillez instrumental de la misma vuelve a marcar la línea que Spector nunca pudo cruzar en el disco anterior. Pero a diferencia de canciones como Mother o God, en las que el piano sonaba lúgubre y cortante, de las teclas del ritmo de Imagine manaba la luz y la energía positiva necesaria para imaginar "a todas las personas viviendo el momento" sin preocuparse por el lo que pasó o lo que estuviera por suceder.
 
De Yoko es también la foto de la portada del álbum, en la que Lennon aparece difuminado entre nubes, quizá simbolizando la bruma de pensamientos en la que se encontraba inmerso, y de la que acababan empapándose sus composiciones. En el disco Imagine hay hueco para sus sentimientos hacia su pareja (Jealous Guy o la jovial Oh Yoko!), para las dudas internas que no habían desaparecido del todo en chillonas terapias (How?), y también para el ex-beatle resentido (How do you sleep es una cruel y excesiva crítica a Paul McCartney en la que se dejó llevar por la ira del momento y de la que acabaría arrepintiéndose) y el activista combativo que se desencadenará posteriormente en Sometime in New Yor City (Gimme some truth o I don't wanna be a soldier son beligerantes descargas sociales).

No faltaron tampoco temas cuyo origen se remontaba a los Beatles, pero que no habían llegado a grabarse o publicarse. Temas como Crippled inside, con el brillante lavado de cara que supone el piano ragtime de Nicky Hopkins, y con la letra original alterada para enfocarla de nuevo a la crítica a McCartney (por si How do you sleep no fuera suficiente, y llegando al punto de que un incómodo Ringo Starr le dijera "Ya basta, John"), o la mencionada Jealous Guy (que originariamente se intentó grabar para Let it be con el título de "Nature Child") son los restos que Lennon rescata de aquel naufragio a orillas del Támesis.
 
El barco de la vida le llevó a atravesar el océano, y no solo para añadir el genial solo de saxo de King Curtis a la blusera It's so hard en los estudios Record Plant de Nueva York, sino para empezar un nuevo proyecto de vida en la ciudad que nunca duerme, no desde que, nueve años después, un demente llamado Mark Chapman nos quitara el sueño que Lennon nos había sugerido. Cinco disparos a bocajarro acabaron con la vida del hombre, pero dejaron para siempre viva la llama del mito, y una palabra escrita en el "Strawberry Fields", el sencillo memorial que en Central Park, a pocos metros del lugar en el que fue abatido, recuerda al mundo la importancia de imaginar que no hay "nada por lo que matar o morir". Allí, en un gran círculo en el suelo, una sola palabra está escrita: "Imagina".
 
"Imagina a toda la gente viviendo la vida en paz, 
Puedes decir que soy un soñador
Pero no soy el único
Espero que algún día te nos unas
Y el mundo seremos uno solo"

Comentarios