La música en historias: Low, el nuevo comienzo #MesDavidBowie


 "Hoy voy a empezar a construir la casa dónde estaré para toda la vida..."

No, no me he despistado, creyendo que estoy de nuevo en el #MesCoqueMalla en lugar del #MesDavidBowie. Es que creo que Berlín, la canción de Coque, refleja perfectamente el momento vital en el que se encontraba David Bowie, en el momento de crear y publicar Low (1977), el disco con el que abrió algo más que lo que todos conocemos como su "Trilogía de Berlín" (Completada con los posteriores Heroes y Lodger). Con este disco, y más concretamente con la decisión previa de alejarse del "star system" y buscar el anonimato en Berlín, David Bowie buscaba un nuevo comienzo, una búsqueda de sentido y de dirección para su vida, inmerso como estaba en una lucha por salir del infierno de las drogas. No es de extrañar que un cambio de este tipo no acabara también manifestándose en un cambio relevante en su enfoque artístico. Low nace de ese estado vital y de ese momento personal concreto, además de la fascinación de Bowie por la escena musical alemana.

Tampoco estoy construyéndome una casa, aunque acabo de comprarme una nueva, y espero que sea para toda la vida. Cambiarse de casa es un cambio muy relevante, y una apuesta por un nuevo comienzo. En un pequeño cuarto de esa casa, montaré mi rincón para la música. Será un lugar presidido por estanterías llenas de vinilos y compactos, recopilados durante toda una vida. En ese lugar, habrá un espacio reservado para The Man Who Fell to Earth (1976), la película en la que Bowie encarnó a un extraterrestre llegado a La Tierra. Para la banda sonora del film, le propusieron que trabajara en varios temas, que finalmente no fueron utilizados. Ahí surgió el germen de lo que un año después sería Low, y quizá para reconocer ese nexo con la película, la portada del disco es una imagen de Bowie caracterizado como el personaje que interpretó en el film.

En Berlín, Bowie rompe con el pasado, y mira directamente hacia el futuro, aunque aún no sabe bien que dirección seguirá para encontrarlo. En algún momento, descubrió hacia dónde apuntaba ese Norte, y quizá mirándose en el espejo en alguna de las habitaciones del piso de la Hauptstrasse, se dijo algo parecido a "Voy a saltar, voy a nadar hasta otro lugar, para toda la vida", y tuvo claro que no seguiría el camino de discos anteriores como Young Americans, como le hubiera gustado a los directivos de la discográfica, sino que daría un paso más allá en el enfoque experimental iniciado en Station to Station. Con la inestimable ayuda de Brian Eno y del productor Toni Visconti, empezó a dar forma al que probablemente sea el disco más experimental de su carrera, un disco de culto y situado en las antípodas de lo que pueda considerarse un disco convencional.


UN RECORRIDO POR LAS HABITACIONES DE "LOW"

Veo la pared donde colgué, las fotos que acumulé, durante toda la vida. No reconozco a nadie, y sin embargo, cuando pienso que eran rostros que ayer eran toda mi vida, sé que ya no estoy, y que no quiero mirar la pared nunca más en la vida"

El disco comienza con Speed Of Life, corte instrumental en el que destacan los efectos electrónicos en los teclados, y la áspera guitarra de Ricky Gardiner, primer ejemplo del sonido oxidado y sin depurar que será la gran seña de identidad de toda la primera parte del disco. Con Breaking Glass el disco empieza a contagiarse del tono triste, oscuro y críptico de las letras, que aquí parecen reflejar aspectos de su pasado de los que se arrepiente ("No mires a la alfombra, dibujé algo desagradable en ella". Menos personal es el enfoque de What in the world, con la colaboración de Iggy Pop en los coros. Iggy fue uno de los pocos "rostros de la pared" de los que Bowie no quiso separarse, y aunque su participación en el disco se reduce a este tema, el retiro en Berlín del Duque Blanco no se entiende sin su presencia como compañero de piso y de aventuras en la capital alemana.

Low alcanza su momento más alto en Sound And Vision, tema muy por encima del resto de canciones, y que no por eso puede ser etiquetado como el más convencional. Al contrario, el desamparo que embargaba a Bowie se cuela en la aparentemente inofensiva y colorida letra. El "azul de la habitación en la que viviré" hace referencia a la tristeza,  y las "persianas pálidas todo el día" nos hablan de la depresión que no le permite ver la luz. Es Bowie aislado en su retiro voluntario, sin "nada que hacer, nada que decir", sólo esperar que la inspiración le llegue ("Me sentaré, esperando el regalo del sonido y la visión"). Todo un hit agridulce, que sin duda sonará insistentemente en la terraza de mi nueva casa, dónde pienso "preguntarme a veces sobre el sonido y la visión" con una buena cerveza en la mano.

Always crashing in the same car profundiza en el difícil momento vital que atravesaba. En todo propósito de cambio, hay momentos en los que las cosas parecen no estar saliendo de acuerdo a lo planeado. En una genial metáfora, inspirada en un accidente de coche real, Bowie describe esa sensación de estar dando "vueltas y vueltas en círculo" sin encontrar una salida, y resignado a acabar "estrellándose siempre contra el mismo coche". El tratamiento instrumental, con las guitarras y los teclados distorsionados, y la dejadez con la que la voz de Bowie transmite esa rendición ante el insalvable destino, la convierten en un tema tan irónico como brillante.

Be My Wife tiene un peso bastante marcado de los teclados, tanto en el ritmo como en las secciones de transición melódica, y podríamos decir que es, además de Sound and Vision, el otro hit radiable del disco, dentro de un álbum con pocas balas que disparar en radios convencionales. La primera cara termina con el tema más positivo, A New Career in a New Town ("Una nueva carrera en una nueva ciudad"), que reafirma con su título el proyecto de vida que se escondía tras la experimentación musical de Low. Un tema instrumental que cierra una primera parte que tiene, en sí misma, entidad de obra redonda y terminada, y muy diferente a lo que encontraremos al girar el disco.

Influido por la música vanguardista del emergente estilo Krautrock de grupos como Neu! o Kraftwerk, los temas del segundo tramo de Low son auténticos experimentos de música ambient. Temas como Art Decade o Weeping Wall pierden, con su ambiental minimalismo, el carácter áspero y urbano de los temas anteriores. A cambio, ganan en vanguardismo atmosférico y marcadamente instrumental, salvo por los puntuales gritos tribales de Bowie en Warszawa, o la breve letra de Subterraneans (el mejor tema de esta parte del disco). Son estancias de la futura casa muy marcadas por la influencia de Brian Eno, y que me generan menor entusiasmo. Algo así como el trastero, el tendedero o la plaza de parking, estancias menos cálidas de esa casa que Bowie empezó a construir, y de ese Berlín en el que no sabemos si llegó a pensar quedarse "para toda la vida".

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