0018 La música en canciones: Brilliant Corners, Thelonious Monk




Brilliant Corners es la canción que da título al tercer álbum del músico de jazz Thelonious Monk. Publicado por Riverside Records en 1957, fue el primero en el que este reconocido músico de jazz incluyó composiciones propias. Para la interpretación de la canción, tanto el perfeccionismo del artista como la complejidad que quiso darle al tema principal del disco, desembocaron en largas sesiones que dieron como fruto una gran cantidad de tomas previas, cuando para el resto del álbum  se destinaron solamente algunas sesiones adicionales. Sólo para la melodía, se realizaron 25 tomas incompletas, y la versión final de la misma se construyó mezclando varias de esas tomas.

La canción se basa en una melodía de 22 compases extraordinariamente compleja, con una estructura bastante alejada de los arquetipos de las composiciones de jazz o de blues de la época. El esfuerzo acabo mereciendo la pena, porque Brilliant Corners fue aclamado por la crítica especializada, que lo consideró como la cima creativa de su carrera hasta ese momento. Thelonious Monk se labraría desde entonces una merecida fama de músico de jazz arriesgado, y que aportaba un registro muy diferente a todo lo que se hacía por entonces.

El resto de canciones del álbum tampoco desmerecían en términos de calidad, con temas también destacables como Pannonica, Bemsha Swing o la elegante versión de I surrender dear, esta última con Monk en solitario al piano. Y como prueba de su relevancia, cabe mencionar que fue incluido en el Salón de la Fama de los Grammy en 1999, y que forma también parte de los "1001 discos que hay que escuchar antes de morir" de Robert Dimery. En definitiva, estamos ante una canción y un disco que, vistos desde cualquiera de sus múltiples "vértices" o "esquinas" musicales, resultan siempre igual de brillantes.

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