El disco de la semana 210: Derby Motoreta's Burrito Kachimba


Pocas veces el disco de la semana de 7dias7notas podrá presumir de ser el primero de un nuevo género. Si en los ochenta, Extremoduro acuñó el término de Rock Transgresivo, y durante varias décadas defendieron a golpe de verso y guitarra sus brillantes postulados, con el disco debut de los sevillanos Derby Motoreta's Burrito Kachimba comienza la era incandescente de lo que ellos mismos,con gran acierto, han decidido llamar la kinkidelia.

¿Y qué es la kinkidelia? ¿Qué se esconde detrás de un nombre tan extraño como el de Derby Motoreta’s Burrito Kachimba? Contengamos, por un momento, la emoción que nos embarga, e intentemos explicarlo con calma y, sobre todo, por partes. Cada uno de los integrantes de la banda venían rebotados de formaciones previas (The Milkyway Express, Furia Trinidad, Quentin Gas & Los Zíngaros...) con las que la búsqueda del éxito había sido infructuosa, y quizá se subieron en marcha a la Motoreta a sabiendas de que ese podía ser su último viaje, un desesperado último disparo con el que acertarle por fin al cielo. Y puestos a morir en el intento, ¿por qué no hacerlo mezclando los estilos musicales con los que habían crecido, y que les habían llevado a engancharse al maravilloso y a la vez complicado carrusel del mundo de la música: el rock andaluz de grupos como Medina Azahara o Triana, y la psicodelia y el rock progresivo de los años setenta.

Dandy Piranha
(voz) Bacca y Gringo (guitarras), Papi Pachuli (batería), Soni (bajo) y Von Máscara (teclados) se pusieron manos a la obra, y confeccionaron los ocho trallazos (si contamos como tal el tema KBMD, una intro de poco más de un minuto en la que una voz distorsionada repite el nombre de la banda) de su primer y, hasta ahora, único disco, publicado en 2019 con el nombre de la banda como título. Al escucharlo, es muy poco lo que tardamos en engancharnos a la llamada kinkidelia, porque tras la intro, ya con The New Gizz los ojos se nos ponen en blanco, ante la desbordante explosión de color y energía que desprenden sus casi cinco minutos de imaginación y decibelios.

Para los que crean que este arranque puede no ser más que un espejismo, o más propiamente dicho, una lisérgica alucinación, nada como una buena bocanada de Aliento de Dragón para comprobar que los Derby Motoretta's Burrito Kachimba vienen cargados de dosis reales de azufre y calor. Estamos ante un nuevo derroche de psicodelia y prog-rock con el que de nuevo tocan el cielo, con letras tan poéticas y visuales como "Una cicatriz es un río seco que el dolor y el tiempo dibujaron en tu cuerpo". Difícil resistirse a eso, dicho además con la intensidad y sentimiento que Dandy Piranha le imprime a los textos, y acompañado por una troupé de músicos que en el disco están a un nivel estratosférico.

La deuda con el flamenco y el rock andaluz de los años setenta es evidente en homenajes como Somnium Igni (Pt. I), de la que, a tenor del título, esperamos con ansia una segunda parte en posteriores entregas del grupo. Es apenas un breve oasis de tranquilidad, y un preámbulo para una nueva descarga en El salto del gitano, el tema más duro del disco y en el que más evidentes son las influencias de grupos insignia como Medina Azahara. El grupo sigue pedaleando con firmeza y sin descanso en Grecas, con toques de rock andaluz clásico y a la vez introduciendo vibrantes e imaginativos cambios de ritmo, hasta el punto de adentrarse en terrenos de auténtico rock progresivo.

Llegamos al tramo final del disco con Samrkanda, una larga suite de siete minutos en la que los teclados y el bajo llevan gran parte del peso y el mérito de la canción. Con La piedra de Sharon vuelven al rock setentero y a los tintes psicodélicos, en otros generosos cinco minutos de virtuosismo e intensidad, en el gran final hacia el que todos los focos acaban girándose, para iluminar el talento resplandeciente de un grupo nuevo de nombre imposible: Derby Motoreta's Burrito Kachimba. ¿Psicodelia macarra? ¿Prog rock poligonero? Dejémoslo en kinkidelia y no le demos más vueltas, salvo que sean las que da el vinilo en el tocadiscos. Deja girar el disco, baby, hasta que la música nos transporte de nuevo a "la cima del tiempo", allí dónde "la diosa del amor está bailando (al ritmo del disco de Derby Motoreta's Burrito Kachimba) en todo su esplendor"

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