La música en historias: Grinding Stone - The Gary Moore Band #MesGaryMoore

Grinding Stone


 

     Nos situamos a finales de 1971, ese año Gary Moore graba con Skid Row su segundo álbum de estudio, 34 Hours, y realiza giras apoyando a grupos como The Allman Brothers band y Mountain entre otros. En ese periodo se da cuenta de las limitaciones que supone estar con Skid Row y decide dejar la banda entonces. Consigue un contrato con CBS Records y contrata músicos de apoyo, su idea: lanzar su carrera en solitario. Para ello forma su propia banda, denominada The Gary Moore Band, y contrata a  John Curtis (bajo) y Pearse Kelly (batería, percuión), Frank Boylan (bajo), Philip Donnelly (guitarra rítmica) y Jan Schelhaas (teclado), todos ellos experimentados músicos de sesión con los que se pone manos a la obra para grabar el material de su primer trabajo, un material grabado enteramente por él, y para la producción recurre al genio de Martin Birch.

El resultado es Grinding Stone, trabajo acreditado a The Gary Moore Band, aunque realmente podemos decir que es su primer disco en solitario. Un álbum donde Gary quizás todavía algo inseguro sobre que dirección de estilo tomar, decide regalarnos una ecléctica mezcla de blues, rock y jazz rock, si bien predomina durante todo el disco un sonido blues muy personal que Gary imprime. Este primer disco es el gran olvidado de Gary, pues con apenas 19 años nos demuestra dos cosas, su gran virtuosismo y que es capaz de componer y de tocar además varios estilos como blues, rock o jazz rock, los cuales le acompañarán a lo largo de su extensa carrera.



El disco se compone únicamente de 6 temas, siendo Grinding Stone el que abre la traca, un frenético rock instrumental con aires jazzisticos, donde deja claro que una de sus grandes influencias es la del genio Allan Holdsworth. Una pieza perfecta para interpretar en vivo y recrearse en improvisadas jam sesions, otra de las pasiones de Gary. Time to Hell, un potente tema con sabor a rithm & blues donde podemos escuchar la voz de Gary y donde vuelve a lucirse con su instrumento, la guitarra. Sail Across The Mountain, un medio tiempo donde Gary baja revoluciones y sorprende con una magnífica interpretación vocal. Según la revisión favorable que hizo de éste disco Billboard, consideró que éste era el mejor y más aprovechable tema del álbum, y con la que no puedo estar más en desacuerdo, pues siendo un buen tema, en mi opinión se ve ampliamente superado por Grinding Stone, Boogie My Way Back Home ó Spirit, las auténticas joyas de éste trabajo. The Energy Dance, tema donde curiosamente se luce el tecladista Jan Schelaas con unos teclados muy psicodélicos a la altura del sonido que imperaba en la época. Spirit, que con sus más de 17 minutos, es la auténtica joya del disco, y no llega a ser puramente instrumental pero casi. El tema comienza con una primera parte más jazzistica y psicodélica, y una segunda parte más progresiva con blues rock de alta calidad, y donde suenan unas percusiones y unos teclados con ritmos latinos al más puro estilo Santana. Este tema nos da pistas sobre la dirección que acabaría  tomando después de éste disco, uniéndose a la formación de jazz fusión y jazz rock Colosseum II. Cierra éste interesante disco Boogie My Way Back Home, un maravilloso blues rural tocado en formato semiacústio y que acaba desembocando en un frenético boogie rock, y donde nos demuestra que su amor con el blues no le vino de repente en los años 90, ya lo tenía dentro muchísimo antes. 

Grinding Stone es un disco muy recomendable, el gran olvidado de la carrera del guitarrista irlandés, prácticamente imposible de encasillar, pues Gary entremezcla sonidos como el blues, blues rock, rock, jazz ó boogie rock, estilos que manejaria a la perfección durante su extensa carrera, demostrando en aquél entonces además la enorme creativiad que atesoraba éste jovencito de 19 años.

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