Coque Malla: El último hombre en la tierra #MesCoqueMalla

El último hombre en la tierra


Si vamos al diccionario y buscamos la definición de la palabra Prejuicio, éste nos dirá que es una "opinión preconcebida, generalmente negativa hacia algo o alguien. Si realizamos la misma operación para la palabra Preconcebida, el diccionario nos dirá que significa "que ha sido pensado o analizado de antemano". Cuando tenemos algún tipo de prejuicio, debemos haber analizado antes los motivos por los que lo tenemos. El problema surge cuando ese prejuicio lo tenemos sin haber analizado los motivos, es decir cuando lo hacemos a la ligera. Eso es lo que me ha pasado a mí, durante mucho tiempo, con Coque Malla. Hace años ya, y habiendo escuchado más bien poco material de su discografía, basándome en las canciones que conocía de Los Ronaldos, decidí que aquello no me gustaba y que no lo escucharía aunque Coque fuera el último hombre en la Tierra que se dedicara a hacer discos.

Vivía con esa idea (falsamente) preconcebida sobre Coque Malla hasta que, allá por noviembre de 2018, dentro de nuestra sección del Disco de la semana (tenemos la obligación inexorable de escuchar religiosamente todos los discos de esa sección), Nevermind propuso el disco La hora de los gigantes, publicado en 2009. He de decir que mi concepto erróneamente preconcebido sobre Coque empezó a hacer aguas con la escucha de este disco, y me gustó lo suficiente como para seguir escuchando material suyo. Y la oportunidad me ha llegado ahora, con motivo del mes dedicado a Coque Malla, ya que en el reparto me ha tocado escuchar y reseñar su disco El último hombre en la tierra, publicado en 2016.

Mi primera impresión, nada más escuchar el disco, no puede ser más positiva. Me encuentro ante un disco más íntimo y personal, con unos arreglos orquestales magníficos, donde la temática gira en torno al amor, aunque también hay espacio para abordar la crítica y la incitación a luchar y no rendirnos por el cambio hacia un mundo mejor. Un disco donde las letras son excelentes y cobran más protagonismo, aún si cabe, que en anteriores trabajos.

Abre el disco La señal, tema que ya nos da una clara idea de lo que nos vamos a encontrar, una maravillosa sección de vientos y cuerdas, donde Coque nos habla del sentimiento de haber perdido un amor, de haber cometido errores que no debería haber cometido, y entonces ella no se habría ido. Le sigue Santo Santo, tema donde deja la temática del amor para hacer una plegaria en toda regla, a quien corresponda, para que haga un cambio en este mundo que se va al garete, en definitiva una oda a la lucha y a no rendirse. En Lo hago por tí Coque se marca quizás el tema más comercial del disco, donde recupera unos riffs y un sonido más popero y donde nos vuelve a sumergir en la temática del amor. El último hombre en la tierra es para mí una de las joyas del disco, en la que destacan sobremanera y de una forma exquisita esos arreglos orquestales tan bien preparados por su hermano Miguel Malla, y donde Coque nos sumerge con sus letras en un ambiente de romanticismo y nostalgia por lo bello que es amar. Cachorro de león, un tema que es imposible que no te sobrecoja, es la historia de una mujer que es capaz de sobrevivir a todo tipo de circunstancias adversas y oscuras, a relaciones con hombres que no la convenían, y que al final sale adelante y encuentra la felicidad y la estabilidad en pareja. Es sencillamente magnífica: "Ella por fín maduró, dejó las drogas y el alcohol y ahora es artista..." "No más desilusiones......sólo calma y claridad...".
En Escúchame, tema apoyado en una sección de metales que recuerda a las canciones de estilo Big Band, Coque le dice a un amor o amig@ que deje de mirarse su propio ombligo, todo un toque de atención a esa persona que está perdiendo el rumbo. En Me dejó marchar vuelven los magníficos arreglos orquestales, combinados con una letra compleja que podría referirse tanto a un amor perdido como a un episodio onírico con la propia muerte, que finalmente le dejó marchar.  
Todo el mundo arde, un blues en toda regla con una letra que de nuevo parece basada en un extraño sueño, y es que según Coque este tema es uno de los más complejos que ha escrito. Y se nota. ¿Un alegato a no rendirse cuando todo va mal? Quizás.
Pétalos, sonrisas y desastres, otra canción de amor con una letra buenísima, y no me cansaré de repetir y remarcar los arreglos orquestales tan buenos del tema y del disco, lo merecen. Casi llegamos al final con El cambio interior, tema donde Coque critica sin tapujos a todos aquellos que llaman al cambio y la revolución de cara a la galería y luego no son capaces de salir de la triste rutina y el ensimismamiento con la "caja tonta". Y llegamos al cierre del disco con Duerme, una hermosa nana para poner el broche de oro a un disco redondo, íntimo, personal y, simplemente, magnífico.

Comentarios