El disco de la semana 165: Izzy Stradlin and the Ju Ju Hounds




Dicen que no hay nada cómo unas cuántas cañas entre amigos para tomar decisiones arriesgadas. En algún momento de la cuarta o quinta caña, alguno de ellos dirá aquello de: "A que no hay bemoles a hacer esto", golpeando la barra del bar con el vaso. Inevitablemente, alguno del resto acabará recogiendo ese guante, con otro sonoro golpe a la barra del bar. Alguien podría pensar que eso debió ser lo que ocurrió con Izzy Stradlin, guitarrista de la formación clásica de Guns and Roses, y compositor de muchos de los temas de la banda, cuando tomó la decisión de abandonar el transatlántico en el que viajaba junto a Axl Rose, Slash y Duff McKagan, para embarcarse en un proyecto en solitario que le haría empezar prácticamente de cero.

Sin embargo, en un análisis más profundo, salen a la luz razones de más peso, como la difícil convivencia con los grandes egos de la banda, el desigual reparto de las ganancias que le plantearon al llegar a la cresta de la ola, un estilo de vida excesiva que empezaba a querer dejar de lado y, sobre todo, sentir que sus contribuciones con la guitarra quedaban siempre enterradas bajo las capas de guitarras de Slash. Teniendo en cuenta todo esto, se entiende que no fue una decisión impulsiva dar el brillante salto al vacío que es "Izzy Stradlin and the Ju Ju Hounds", su disco de debut en solitario.



IZZY STRADLIN AND THE JU JU HOUNDS (1992)


Una vez Izzy saltó por la borda, remó hasta la orilla más cercana y puso rumbo a su localidad natal (Lafayette, Indiana), dónde se aisló por un tiempo, para componer un puñado de temas con los que conformar un álbum. Una vez los tuvo, comenzó a enrolar a la tripulación del que iba a ser su nuevo barco. Y así, se fueron uniendo el bajista Jimmy Ashhrust (Broken Home, Buckcherry), Charlie Quintana (Batería de Cruzados y otros grupos punk, que había colaborado también con Bob Dylan), Ian McLagan (teclista de The Faces) y el guitarrista Rick Richards (Georgia Satellites), que junto a Izzy dieron al disco un marcado sabor a blues y rock and roll stoniano. No tuvo la repercusión comercial que hubiera merecido ésta cuidada colección de enérgicos temas de rock, y pasó de las multitudinarias giras de los Guns a defender su disco en pequeños locales, pero en términos de calidad superó por varios cuerpos de diferencia a la práctica mayoría de los discos posteriores facturados por sus ex-compañeros.

El disco comienza con Somebody Knockin', un tema con cierto parecido al "Somebody put something in my drink" de los Ramones, pero llevado a terrenos más rockeros y elaborados. La voz y la guitarra de Stradlin nos recuerdan, en éste y en muchos de los temas, a su admirado Keith Richards, no en vano los Rolling Stones ya eran una influencia importante para la mayoría de los miembros de los Guns. Como curiosidad, en este tema aparece como invitado especial Craig Ross, el guitarrista y mano derecha habitual de Lenny Kravitz.


Pressure Drop arranca como una pieza de afilado e inmediato punk rock, para virar después hacia un final instrumental de más pausa y de sorprendente cadencia reggae. Le sigue Time Gone By, uno de los temas lentos del disco, con aires del Bob Dylan de la época más folk y acústica, y aderezado con arreglos de palmas y mandolinas. Pero es a partir de Shuffle it all cuando este Ju Ju Hounds despega y, en líneas generales, cada tema irá elevando cada vez más el nivel. Todas las piezas encajan en este tema de manera armoniosa, pero si hay que destacar algo por encima del resto me decantaría por el poso que el órgano Hammond deja en este brillante pieza de blues rock. La voz de Stradlin de nuevo nos traslada al Keith Richards más clásico. 

Bucket O’ Trouble se queda en un tema algo anecdótico, por su corta duración y su marcado carácter punk. De nuevo las influencias del punk de los 70, que tanto gustaban a los Guns, hacen aquí aparición. Un buen tema, pero si consideramos este disco como un clásico injustamente olvidado, es más por las canciones que juegan con el blues rock, el uso del Hammond y el slide en las guitarras. Temas como la soberbia Train Tracks, una de las mejores piezas del disco, y probablemente la canción en la que las guitarras mejor muestran el talento y actitud de estos músicos.

El segundo tema lento llega con How Will It Go,  trayendo de nuevo bajo el brazo la cuidada combinación de guitarra acústica y eléctrica, y el aderezo de la mandolina. Es apenas un breve respiro, para pasar a Cuttin' the Rug, otro de los bombazos del álbum, pieza de puro rock clásico y heredera de las grandes canciones de guitarras gemelas. La banda sigue en todo lo alto en Take A Look At The Guy, versión de un tema de Ron Wood, y segunda colaboración especial del disco, ya que el propio Wood canta y toca la guitarra junto a Izzy y los Ju Ju Hounds. La segunda parte del tema es musicalmente brillante, uno de los momentos más álgidos del disco.

El cierre del álbum llega con Come On Now Inside, pieza de blues en el que guitarra y piano llevan la voz cantante. En este tema, los teclados son a cargo de Nicky Hopkins, el último invitado en unirse a la fiesta. La segunda parte de la canción lleva el nombre de Morning Tea, una jam de percusión con aires étnicos que funciona como "tema escondido" para dar un pintoresco cierre a un disco muy completo, pero que no aporta realmente a una canción que ya ha brillado previamente con el slide de las guitarras y el toque sureño de los teclados.

Resumiendo, Izzy Stradlin entregó, en el ya lejano 1992, un primer disco en solitario en el que mostró todo el talento que permanecía oculto tras la enorme maquinaria de caos y egos encontrados de los Guns and Roses. Cuentan que a Stradlin, además de los motivos ya comentados, le empujó a dejar el grupo despertarse un día en el sillón de una casa desconocida, y no recordar dónde estaba y cómo había llegado allí. Quizá ese día, en algún momento de soledad, abrió una cerveza y golpeó con fuerza la botella contra la mesa, diciéndose a si mismo: "¿A que no hay bemoles a hacer un disco de rock clásico de calidad, en el que pueda hacer lo que me de la gana?". Izzy aceptó su propio reto, y el siguiente golpe sobre la mesa fue el disco Izzy Stradlin and the Ju Ju Hounds.

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