El disco de la semana 153: Small World, Huey Lewis & The News


Descubrí a Huey Lewis & The News sin escucharlos, leyendo el libro American Psycho de Bret Easton Ellis. Esta es la primera gran mentira de esta reseña, porque en realidad conocía previamente dos canciones suyas y las había escuchado hasta la saciedad, tantas veces como las más de 30 en las que habré puesto el DVD de Regreso al Futuro, en la que se incluían los temas "The power of love" y "Back in time", desafortunadamente no incluidos en este "Small World" de 1988.

En American Psycho, una brutal sátira sobre el impersonal y material mundo de los brokers y yuppies que pulularon, vacíos e insustanciales, por los finales de los 80 y principios de los 90, el protagonista es un ambicioso broker altivo y materialista que alterna su predilección por el lujo, el sexo con bellas modelos y los símbolos de status empresarial, con una afición desmedida por la violación, la tortura y el asesinato. Su enfermiza personalidad también incluye un gusto muy particular por la música, reflejado a través de comentarios y análisis en detalle sobre sus discos y artistas favoritos, que ocupan algunos capítulos enteros del libro.

Patrick Bateman, con su disco favorito de Huey Lewis
Como buen yuppie superficial, sus gustos van encaminados hacia el pop-rock y soul más suaves y comerciales, de grupos y artistas como Genesis (en la etapa liderada por Phil Collins), Whitney Houston y... Huey Lewis & The News, de los que por fin, para esta reseña, he escuchado un disco completo. Y aquí es donde viene la segunda gran mentira, porque para hablar de este disco que mejor que contar con la opinión y las palabras del mayor experto en Huey Lewis & The News, el despiadado y frío ejecutivo Patrick Bateman de American Psycho, entrevistado en su casa de Manhattan para la ocasión:


SMALL WORLD, SEGÚN PATRICK BATEMAN

Patrick nos recibe en el cuarto de estar de su apartamento, presidido por una gran chimenea de mármol blanco y granito sobre la que está colgado un enorme retrato de una mujer desnuda sentada en una tumbona y viendo vídeos musicales, mientras el fondo del cuadro es un apocalíptico desierto plagado de peces muertos y platos rotos. Está sentado en un gran sofá blanco, con un traje de Allan Flusser y y una corbata de seda roja de Valentino Coutere. En un extremo del cuarto, un sofisticado sistema estéreo con grandes bafles reproduce el disco "Small World" de Huey  Lewis & The News.

 Nos sentamos al otro lado del largo sofá, intimidados ante su curriculum de asesinatos, mirando siempre de reojo la puerta de salida de la sala de estar, y empezamos la entrevista (*):

¿Cuál es tu opinión sobre el disco "Small World" de Huey Lewis & The News?

PB: "Es el disco más ambicioso y artísticamente más logrado de los producidos nunca por Huey Lewis & The News". "Es una obra de transición evidente y el primero de sus álbumes que trata de tener sentido temático en su conjunto". "No es extraño que cuatro de las diez canciones del álbum lleven la palabra mundo en el título y que por primera vez no haya sólo uno, sino tres temas instrumentales"

Si bien es cierto que algunas canciones hacen referencia a la importancia de la comunicación global, nos cuesta ver este disco como una obra conceptual, es más bien el típico compendio comercial de canciones, pero al planteárselo frunce el ceño y, por nuestra propia seguridad, preferimos dejar para más adelante este tema, así como la errónea afirmación sobre las canciones instrumentales.

Cuéntanos un poco más en detalle sobre las canciones que componen "Small World" que ahora mismo estamos escuchando.

PB: "El CD arranca con un comienzo estimulante, el Small World (Part One) de Lewis/Hayes, que junto con su mensaje de armonía, tiene un intensísimo solo de Hayes en el centro. En "Old Antone's" uno puede percibir las influencias del zydeco de Louisiana que la banda ha adquirido durante sus giras por el país, lo que le da un sabor cajun que es único. Bruce Hornsby toca maravillosamente el acordeón y las letras proporcionan un sentido del auténtico espíritu de los Bayou".

Nos cuesta de nuevo ver el solo de la primera canción como "intensísimo" y de hecho la canción no pasa de ser un buen tema comercial para el arranque, pero no se asoma al territorio de las canciones brillantes. Las referencias a Hendrix, Santana, Steve Ray Vaughan y otros tantos guitarristas a cuyos solos sí que les valdría el calificativo de "intensísimos" tampoco parece hacerle mucha gracia, así que dejamos de caminar por el filo de la navaja y le damos la razón en que "Old Antone's" es un buen tema, algo repetitivo pero efectivo, y a estas alturas nos dejamos la leve crítica en el tintero.
Algo contrariado por la interrupción, sigue desgranando una a una las canciones del disco:

PB: "Nuevamente, en el hit en single Perfect World, los metales de Tower of Power se utilizan con un efecto extraordinario. Extrañamente va seguida por dos temas instrumentales: el mágico corte bailable de reggae con influencias africanas Bobo Tempo y la segunda parte de Small World. Pero aunque estas canciones no tengan letra, no por ello se pierde el mensaje global de comunicación, y no parecen de relleno debido a las implicaciones de las repeticiones temáticas..."

¿Pero qué me estás contando Patrick? Retomando la crítica no formulada al comentario del inicio de la entrevista, las dos canciones que comentas no son instrumentales. Que la letra sea escasa e insustancial (Bobo Tempo) o se reduzca al estribillo (Small World part Two) no las convierte en instrumentales. Y si las consideras instrumentales... ¿dónde está el claro mensaje global de comunicación y de repetición temática? ¿Qué profundidad de mensaje hay en una canción llamada "Tiempo Bobo"?

Esto último si que no le ha gustado nada de nada. Se excusa de manera cortés y se ausenta durante un minuto, volviendo con una bolsa de deporte negra que deja a los pies del sillón, antes de sentarse de nuevo. Tras disculparse de nuevo por el breve receso, comienza a desgranar el contenido de la cara B del disco:

PB: "La segunda cara se abre de modo aplastante con Walking with the kid, la primera canción de Huey en la que acepta las responsabilidades de la paternidad. La gran balada del álbum, World to me, es una perla soñadora, y aunque trata del mantenimiento de una relación, también hace alusiones a China, Alaska y Tennessee, apoyándose en el tema de Small World. Better be true también tiene algo de balada, pero no es una perla tan conseguida y su letra no es sobre el mantenimiento de una relación ni hace referencias sobre China o Alaska y la banda suena bien de verdad."

¿De verdad está diciendo que una balada de amor, por el mero hecho de contener irrelevantes referencias a China, Alaska y Tennessee, es parte del enfoque conceptual de la comunicación global? Y por el contrario. ¿podemos menospreciar un tema similar sólo porque su letra no contenga referencias a China o Alaska?

Nuestro desacuerdo con sus afirmaciones parece haber colmado algún vaso, o en un tremendo efecto mariposa, un batir de alas en Tennessee ha provocado que Patrick Bateman abra su mochila negra y saque una especie de chaquetón de plástico transparente, muy útil si quieres que las manchas de sangre no estropeen un traje caro. Se enfunda la chaqueta de plástico mientras suena Give me the keys (and I'll drive you crazy), por cierto uno de los temas con más ritmo del disco, de nuevo respaldados por la sección de vientos de Tower of Power.

Para rebajar la evidente tensión, le transmitimos nuestro entusiasmo (real) por Slammin, el último tema del disco, el que más se acerca a su concepto de tema instrumental (Huey sólo aparece repitiendo "Slammin" de vez en cuando) y en el que más sueltos e improvisados suenan como banda.
Tiene un aire funky que nos encanta, y se lo hacemos saber a un Patrick Bateman muy serio que nos mira muy fijamente, y que responde:

PB: "... No tiene letra y es solo la suma de muchos metales y que, francamente, si lo pones demasiado fuerte, pueden provocarte un dolor de cabeza bastante jodido y puede hasta que te sientas un poco mareado... De cualquier modo, hizo que surgiera algo maligno en mi interior que me duró. Y no se puede bailar muy bien"

Mientras dice esta última frase, se inclina hacia la bolsa de deporte para sacar algo que tiene un mango de madera y que, por el esfuerzo para sacarlo, termina en la otra punta en algo bastante pesado. No nos quedamos a comprobar si se trata de una de las piezas de su colección de hachas, y salimos corriendo del lujoso salón sin mirar atrás, con el temor de que Huey Lewis & The News tuvieran razón, y éste sea de verdad un "Mundo Pequeño" en el que exista una posibilidad de toparnos de nuevo con un Psicópata Americano.



Nota (*): En cursiva, fragmentos de la novela "American Psycho" de Bret Easton Ellis, en las que el protagonista describe el disco Small World y las canciones que lo componen.

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