Hablar de Knock on Wood en la voz de Amii Stewart es como abrir la puerta de golpe a una pista de baile iluminada por bolas de espejos y neones de finales de los setenta. Esta versión, lanzada en 1979, se convirtió en un himno disco inmediato, un tema que no solo hizo mover los pies sino que también encendió las radios y se clavó en el número uno de las listas de Billboard. Lo curioso es que la canción no era nueva: Eddie Floyd la había grabado en 1966 en clave de soul, con ese pulso clásico de Stax Records. Pero lo que hizo Amii Stewart fue darle una vuelta total, envolviéndola en sintetizadores, beats de batería más marcados y una producción llena de brillo, muy propia de la era dorada de la música disco.
La primera impresión que deja esta versión es pura energía. Arranca con esos acordes electrónicos que parecen anunciar que algo grande va a pasar, casi como si entraras en un club y las luces te golpearan de lleno. Después aparece la voz de Amii Stewart, poderosa, cargada de dramatismo y con ese toque teatral que recuerda a las divas del disco como Donna Summer o Gloria Gaynor. Su interpretación no es tímida ni de fondo: está al frente, mandando la pista, como si fuera una directora de orquesta vestida con lentejuelas.
Uno de los grandes aciertos de la producción es cómo mezcla los elementos: guitarras funky, sintetizadores que parecen chispas eléctricas, y una sección rítmica que no da respiro. Todo está diseñado para que nadie se quede sentado. Además, la canción tiene esa cualidad hipnótica típica del disco: cuando piensas que ya se ha repetido bastante, aparece un quiebre instrumental que vuelve a engancharte, como si el tema respirara por sí mismo y te empujara a seguir bailando.
Lo interesante de este Knock on Wood es que, más allá de ser un cover, logró eclipsar al original en la memoria popular. No es que la versión de Eddie Floyd haya pasado al olvido, pero la reinterpretación de Amii Stewart se convirtió en la referencia cuando se habla de esta canción. En cierto modo, encapsula lo que hacía tan potente a la cultura disco: la capacidad de agarrar materiales previos del soul o del funk y transformarlos en un torbellino bailable con un aura futurista.
Amii Stewart, con su extravagante estilo y vestuario (sí, ese famoso traje de plumas futuristas que llevó en televisión todavía se recuerda), ayudó a darle un toque visual inolvidable al tema. Porque en esa época no bastaba con sonar bien: había que parecer salido de otro planeta. Y Stewart lo entendió a la perfección, convirtiéndose con Knock on Wood en una figura imprescindible del imaginario disco, aunque luego su carrera no siguiera con el mismo nivel de éxito.
Daniel
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