1848 - Turn it on Again - Genesis
Hay canciones que no piden permiso para quedarse. Apenas suenan los primeros segundos, algo se activa, como un resorte invisible que conecta memoria y cuerpo. Turn It On Again, lanzada por Genesis en 1980 como parte del álbum Duke, pertenece a esa estirpe: la de los temas que entran sin hacer ruido conceptual, pero que terminan diciendo mucho más de lo que aparentan.
La canción comienza con una estructura engañosa. El ritmo avanza con una cadencia que parece directa, casi bailable, pero en realidad se apoya en un compás irregular que rompe la lógica del pop tradicional. Ese pequeño truco —típico del Genesis que aún conservaba su ADN progresivo— funciona como metáfora perfecta de lo que la letra propone: nada es tan simple como parece, aunque así lo vivamos desde afuera.
Phil Collins canta desde la voz de un hombre solo, atrapado en una rutina que se repite sin emoción. La televisión es su refugio y, al mismo tiempo, su cárcel. “Turn it on again” no es solo una frase mecánica, es un gesto de desesperación: cambiar de canal como quien busca compañía, sentido o al menos una distracción que calme el silencio. Cada vez que el estribillo vuelve, lo hace con una mezcla de energía y tristeza, como si el volumen alto pudiera tapar la ausencia de una vida real que no termina de arrancar.
Musicalmente, la canción avanza con precisión quirúrgica. El bajo de Mike Rutherford marca un pulso hipnótico, mientras la guitarra y los teclados construyen capas que empujan hacia adelante sin saturar. Collins, además de cantar, imprime un groove exacto en la batería: seco, insistente, casi industrial. Todo suena medido, contenido, como la vida del protagonista, que parece moverse dentro de un marco del que no puede —o no sabe— salir.
Lo fascinante de Turn It On Again es su doble cara. Por un lado, es uno de los grandes éxitos radiales de Genesis, una canción reconocible, coreable, efectiva. Por otro, es un retrato incómodo de la soledad moderna, de la falsa compañía que ofrecen las pantallas, incluso antes de la era digital. Escuchada hoy, la historia resuena con más fuerza: seguimos cambiando de canal, solo que ahora el control remoto se llama teléfono.
Genesis logró aquí algo poco común: transformar una reflexión íntima y algo oscura en un himno popular sin perder profundidad. Turn It On Again no juzga ni dramatiza; simplemente observa. Y en esa observación, tan rítmica como melancólica, nos devuelve una imagen en la que todavía es difícil no reconocerse.
Daniel
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