sábado, 10 de enero de 2026

1836.- The Spirit of Radio - Rush

 

The Spirit of Radio


     A comienzos de 1980, Rush decidió dar un golpe de timón. Tras años navegando en las aguas densas y conceptuales del rock progresivo más ambicioso, el trío canadiense sintió la necesidad de respirar aire fresco. Ese impulso cristalizó en Permanent Waves, un álbum que marcó un cambio de rumbo y redefinió la manera en que la banda entendía su propio sonido. Grabado en Le Studio, en Morin-Heights, Quebec (Canadá), un refugio creativo rodeado de bosques y nieve, célebre por su gran acústica, el disco volvió a contar con la producción de Terry Brown, el arquitecto sonoro que había acompañado a Rush en su ascenso. Publicado por Mercury Records en enero de 1980, Permanent Waves supuso una apertura hacia estructuras más compactas y una sensibilidad más contemporánea, pues el grupo incorporó elementos de new wave y power pop sin renunciar a la precisión técnica que los había convertido en referentes del sonido progresivo. Las distintas ediciones del álbum muestran el habitual cuidado obsesivo de la banda, con prensajes limpios, portadas conceptuales y créditos detallados. Permanent Waves fue el trabajo de un grupo que, sin perder su identidad, estaba dispuesto a evolucionar.

Incluido en este álbum se encuentra The Spirit of Radio, el tema que abre el disco y que, con el tiempo, se convertiría en una de las piezas más emblemáticas de Rush. Publicado como single en febrero de 1980, el título nació como un homenaje al lema de la emisora CFNY-FM, conocida por su espíritu independiente y su resistencia a la programación dictada por las grandes corporaciones. Ese guiño no es casual:, pues la canción es, en esencia, una celebración de la radio como espacio de descubrimiento, pero también una crítica a su progresiva domesticación. Alex Lifeson con su vibrante riff de guitarra, casi matemático, realiza la entrada, y a partir de ahí la canción avanza con una mezcla electrizante de rock progresivo, new wave y un inesperado desvío hacia el reggae en su tramo final. Ese quiebro estilístico, el grupo lo convierte en un comentario irónico sobre la comercialización de la música. Puede que la radio se hubiera vuelto predecible, pero ellos no. El bajo de Lee serpentea con una elasticidad casi funk, mientras Peart despliega uno de sus patrones más celebrados, con cambios de compás, síncopas y acentos inesperados. La canción nació como un homenaje a la radio libre, pero también como una advertencia sobre la creciente mercantilización del medio. Neil Peart siempre se mostró crítico con la industria cuando esta sacrificaba la creatividad en favor de la fórmula.

La letra, escrita por Peart, es un canto a la magia de encender la radio y sentir que algo nuevo te atraviesa, la música como territorio sin fronteras, como chispa que enciende la imaginación. El pasaje reggae,del final funciona como caricatura sonora de la radio “vendida”, esa que se pliega a modas y playlists prefabricadas. Entre las anécdotas más conocidas está el propio origen del título: CFNY-FM adoptó The Spirit of Radio como lema mucho antes de que Rush escribiera la canción, y la banda quiso rendir homenaje a una emisora que apostaba por la música alternativa cuando casi nadie lo hacía. Con el tiempo, la emisora adoptó el tema como himno no oficial, cerrando un círculo casi poético.

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