miércoles, 21 de enero de 2026

1847.- Every Wants Some!! - Van Halen

 

Ev, ery Wants Some!!, Van Halen 


     Fianles de los años 70, época en la que Van Halen ya había demostrado que no era simplemente una promesa del hard rock californiano, era un fenómeno en expansión. Tras el impacto de Van Halen (1978) y la consolidación de Van Halen II (1979), el grupo afrontó su tercer álbum con una mezcla de confianza y hambre creativa. Según las crónicas recogidas en biografías y entrevistas, el cuarteto llegó al estudio Sunset Sound de Hollywood con una idea clara: capturar la energía cruda de su directo sin pulirla en exceso. Ted Templeman, productor habitual de la banda, entendió que el magnetismo de Van Halen residía en esa mezcla justa de virtuosismo y caos controlado, y decidió potenciarla en lugar de domesticarla. El resultado fue un disco más áspero, más agresivo y más libre que sus predecesores. Women and Children First, publicado en marzo de 1980, se convirtió en el primer álbum del grupo compuesto íntegramente por material original, sin versiones. Esto marcó un punto de inflexión, pues Van Halen ya no reinterpretaba el rock, lo escribía. La producción se apoyó en tomas rápidas, con pocas capas, Eddie Van Halen grabó la mayor parte de las guitarras en directo, sin overdubs innecesarios, buscando preservar la espontaneidad de su toque, y Alex Van Halen, por su parte, apostó por un sonido de batería más cavernoso y tribal, fruto de la microfonía abierta y la reverberación natural del estudio.

El álbum también reflejó tensiones creativas crecientes entre Eddie y David Lee Roth, las cuales alimentaron la intensidad del resultado. Roth empujaba hacia el espectáculo, el humor y la teatralidad; mientras Eddie tiraba hacia la experimentación y la técnica. Women and Children First es el punto exacto donde ambas fuerzas chocan y se potencian. El disco representa peligro, deseo, velocidad y un sentido del exceso que definió la identidad de Van Halen en los primeros años de los ochenta. 

Incluído en este ĺbum se encuentra Everybody Wants Some!!, uno de los pilares del álbum y una de las piezas más representativas de la banda. La canción, según entrevistas del propio grupo, nació de una jam extendida donde Alex marcó un patrón rítmico semicircular, casi tribal, que inmediatamente capturó la atención de Eddie. Ese ritmo, inspirado en percusiones africanas y latinas, se convirtió en el corazón del tema. Eddie construyó encima un riff que no es tanto una frase melódica como un gesto, es mas ben un corte, un zarpazo eléctrico que entra y sale del compás con una elasticidad casi funk. La estructura de la canción es engañosamente simple, pero su fuerza reside en la interacción entre los cuatro músicos. Michael Anthony sostiene el conjunto con un bajo minimalista pero contundente, mientras sus coros añaden un brillo casi festivo al caos. Roth, en su mejor versión de showman, mezcla líneas cantadas con improvisaciones habladas, gritos, susurros y bromas internas. Su interpretación convirtió la canción en una especie de ritual hedonista donde el deseo es ley y la ironía, un arma.

La letra  encaja perfectamente en el universo Van Halen: una celebración del apetito, del juego sexual y del carisma desbordado. Busca chispa, movimiento y complicidad con el oyente, mientras el tema avanza como una locomotora tribal que nunca pierde el groove. El puente central, con Eddie jugando con armónicos y texturas, demuestra que incluso en su faceta más salvaje, la banda mantenía un control absoluto sobre la dinámica. La canción resume la esencia de una banda que dejó de ser para convertirse en una fuerza de la naturaleza, un recordatorio de que, cuando estos cuatro músicos se alineaban, el rock no era un género: era un instinto.

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