sábado, 3 de enero de 2026

El disco de la semana 463 - El amor después del amor: cuando una canción te cuenta la vida


El disco de la semana 463 - El amor después del amor: cuando una canción te cuenta la vida

Hay discos que se escuchan. Y hay otros que se viven. El amor después del amor, publicado por Fito Páez en 1992, pertenece a esta segunda categoría: no entra por los oídos, entra por la memoria emocional. Es un álbum que no pide atención, la exige con suavidad, como alguien que se sienta frente a vos y empieza a contar una historia que, sin saber cómo, termina siendo también la tuya.

En el momento de su lanzamiento, Fito Páez venía de atravesar pérdidas, excesos, amor y reconstrucción. Todo eso está ahí, pero no como una confesión cruda, sino transformado en canciones que respiran humanidad. El disco no propone una épica del sufrimiento ni una celebración ingenua del romance: habla del después. Del amor que aparece cuando uno ya aprendió que amar también duele.

La canción que le da título al álbum funciona como prólogo y manifiesto. “El amor después del amor” abre el disco con una certeza frágil pero firme: todavía es posible volver a creer. No hay euforia desbordada, sino una esperanza que llega con cicatrices. Desde ese primer acorde, el oyente entiende que está por entrar en un relato donde cada emoción tiene peso, donde nada está puesto porque sí.

El recorrido continúa con “Dos días en la vida”, una escena cotidiana cargada de tensión invisible. Fito Páez observa una pareja desde adentro, con una cámara imaginaria que registra silencios, gestos, rutinas. No hay juicios, solo hechos. Y en esa simpleza aparece algo profundamente reconocible: la intimidad real, esa que no suele entrar en las canciones románticas tradicionales.

A medida que el disco avanza, la narración se expande. “La rueda mágica” trae movimiento, calle, vértigo. Es la vida girando sin pedir permiso, empujando hacia adelante incluso cuando no hay certezas. En contraste, “Creo” baja el pulso y propone una pausa introspectiva. No se trata de fe ciega, sino de una creencia íntima, casi temblorosa, en el otro y en uno mismo.

Uno de los momentos más delicados del álbum llega con “Un vestido y un amor”. La historia es mínima, casi doméstica, pero el impacto es enorme. Fito Páez canta como si hablara en voz baja, como si no quisiera romper algo frágil. Es una de esas canciones que no necesitan explicarse: simplemente ocurren, y dejan una marca silenciosa en quien escucha.

El disco también sabe oscurecerse cuando hace falta. “Tumbas de la gloria” introduce una energía más cruda, recordando que el amor convive con la noche, el exceso y la autodestrucción. No hay moralina, solo un retrato honesto de los bordes. Algo similar sucede con “La balada de Donna Helena”, una canción que parece un cuento triste narrado al final de una madrugada, donde la ternura y la tragedia se rozan sin tocarse del todo.

Hacia el cierre, “Brillante sobre el mic” funciona como una despedida íntima. Es Fito Páez exponiéndose, dejando caer la coraza, hablándole a alguien que ya no está, pero también hablándole al oyente. Hay vulnerabilidad, pero también una aceptación serena: algunas cosas no vuelven, y aun así la vida sigue.

Escuchar El amor después del amor hoy no es un acto nostálgico. Es una experiencia vigente. Sus canciones siguen díalogando con quienes aman, se equivocan, pierden y vuelven a intentar. Tal vez por eso el disco no envejece: porque no habla de una época, sino de estados emocionales que se repiten, generación tras generación.

Recomendar este álbum es invitar a detenerse. A escucharlo de principio a fin, sin apuro, dejando que las canciones se encadenen como capítulos de una misma historia. Para quienes nunca se acercaron a la obra de Fito Páez, este disco es una puerta de entrada ideal. Para quienes ya lo conocen, es un refugio al que siempre vale la pena volver.

El amor después del amor no promete respuestas definitivas. Lo que ofrece es algo más valioso: la certeza de que, incluso después de todo, todavía hay canciones capaces de acompañarnos. Y a veces, eso alcanza.

Daniel 
Instagram storyboy 

No hay comentarios:

Publicar un comentario