miércoles, 31 de diciembre de 2025

1826.- Another Brick in the Wall - Pink Floyd

 


Dentro del inmenso muro musical que fue The Wall (1979), el undécimo álbum de estudio de Pink Floyd, encontramos una gran pieza central titulada Another brick in the wall ("Otro ladrillo en el muro"), que dividida en tres partes, le da al disco ese mágico toque recurrente que tienen los grandes álbumes conceptuales, y tiene buena parte de la culpa de que "The Wall" siga siendo considerado uno de los mejores discos de la historia del rock.

La primera de las tres piezas en las que se descompone Another brick in the wall profundiza en los lúgubres sentimientos y recuerdos de Pink, alter ego de Roger Waters y personaje principal del disco, que llora la muerte de su padre ("Papá se fue volando a través del océano, dejando solo un recuerdo... Después de todo, no fue más que un ladrillo en el muro...") en una infancia en la que, supuestamente, vivimos "Los días más felices de nuestras vidas" (The happiest days of our lives, que es el título de la siguiente canción del disco, entrelazada entre la primera y la segunda parte de Another brick in the wall, una brillante transición en crescendo que es imposible no mencionar al hablar de esta impactante obra por partes).

Sin pausa alguna, un grito de angustia marca el comienzo de Another brick in the wall II, uno de los momentos más intensos del disco, centrado en la férrea y asfixiante educación inglesa de los años setenta, personalizada en la figura de un sádico profesor que pasa las clases "derramando su sarcasmo sobre cualquier cosa que hiciéramos, y exponiendo cualquier debilidad de los niños, aunque éstos se esforzaran en ocultarlas", y que se convertiría en el single por antonomasia y en la canción más celebrada y recordada de "The Wall" (con permiso de "Comfortably Numb"). La célebre letra es un manifiesto rebelde de los maltratados niños de un colegio contra una educación opresiva y alienante, y en la voz del coro de la Islington Green School, se convirtió en todo un himno: "¡No necesitamos no-educación, no necesitamos control del pensamiento, no al oscuro sarcasmo en clase, profesores dejad a los chicos en paz! Después de todo, no somos más que otro ladrillo en el muro".

Aún habrá que esperar, a lo largo del disco, la llegada de la tercera y última parte, Another Brick in the wall III, con un Pink ya adulto que lo primero que hace es golpear un televisor encendido hasta destrozarlo, al tiempo que canta"No necesito brazos a mi alrededor, no necesito drogas para calmarme, he visto la pintada en el muro (...) Después de todo, todos vosotros no erais más que ladrillos en el muro", justo antes de que en Goodbye Cruel World, su breve y concisa nota de despedida ("Adiós mundo cruel, hoy te dejo atrás (...) Adiós a todo el mundo, no hay nada que podáis decir para hacerme cambiar de opinión. Adiós.") el último ladrillo que quedaba por oner en el muro le aísle completamente del exterior. No quedará la cosa ahí, y (alerta spoiler) Pink acabará siendo juzgado, y condenado a exponerse ante el mundo, tras la orden de un juez de derribar el muro en mil pedazos, pero para conocer la historia completa, lo mejor es que escuchéis "The Wall" entero, sin saltaros ni uno solo de los ladrillos que lo componen.

martes, 30 de diciembre de 2025

1825.- In the Flesh? - Pink Floyd

 


In the Flesh? es la canción que abre el monumental disco "The Wall" (1979), la última y definitiva obra maestra de la banda británica Pink Floyd. Producido por Bob Ezrin, junto con David Gilmour y, sobre todo, Roger Waters, que volcó en Pink, el personaje protagonista de esta enorme obra, multitud de detalles autobiográficos y del estado anímico por el que atravesaba en aquellos momentos, es un disco dotado de una gran atmósfera opresiva, que va generando en el oyente esa misma angustia en la que vive encerrado el personaje, al tiempo que nos permite disfrutar de una obra musicalmente compleja que combina estructuras de ópera rock y de rock progresivo.

Pink es una estrella del rock, agobiado por diversos traumas acumulados a lo largo de su vida, que incluyen desde la trágica muerte de su padre combatiendo en la Segunda Guerra Mundial, pasando por una infancia marcada por la sobre-protección de una madre viuda y por la opresión de la rígida educación británica, y culminando en una etapa adulta plagada de fracasos sentimentales y de las adicciones habituales de una estrella del rock. Una a una, estas complicadas experiencias van erigiendo un muro alrededor suyo, aislándole del resto del mundo, impidiendo su desarrollo personal y alejándole de su verdadero yo y de la persona que podría haber llegado a ser.

In the Flesh? es el gran comienzo de la historia, antes de que el muro termine por aislarle, y funciona a la perfección como introducción al imaginario y desequilibrado mundo interior de Pink, y es un himno aterrador y apocalíptico que, musicalmente, nos traslada de inmediato a un campo de batalla de la segunda guerra mundial. La letra es un prosaico discurso de un alentador de masas, con un aire dramático que parece anticipar la tragedia personal y la degradación del personaje ("Dime si hay algo que esté eludiéndote, querida. ¿No es esto lo que esperabas ver? ¡Si quieres encontrar lo que hay detrás de estos ojos fríos, no tienes más que escarbar a través de este disfraz!"), y la fuerza de las palabras está acompañada de una impactante y marcial intensidad sonora, que culmina con el sonido de un avión de combate cayendo y estrellándose, en referencia a la muerte del padre de Roger Waters. Y esto es solo comienzo, porque tras este monumental arranque, "The Wall" solo hará que ir creciendo y retorciéndose por oscuros y opresivos caminos hacia la locura y la angustia.

lunes, 29 de diciembre de 2025

1824.- Street Life - The Crusaders

 

Street Life, The crusaders


     En 1979 The Crusaders publicaron un álbum que supo reconciliar los mundos del jazz y el funk, Street Life. El disco, que fue editado por MCA Records y producido por Joe Sample, Wilton Felder y Stix Hooper, no solo fue el mayor éxito comercial de la banda, también fue también su declaración de principios. Grabado en los estudios Hollywood Sound Recorders y masterizado por Bernie Grundman, el disco se presentó como un mosaico urbano de seis piezas quese sumergían entre el groove elegante y la exuberancia orquestal. La portada, con su estética nocturna, representaba un retrato de la ciudad cn sus luces brillantes y sombras persistentes. La edición original en vinilo incluía cortes como My Lady, Rodeo Drive (High Steppin’) o Carnival of the Night, todos ellos impregnados de la cadencia jazzística que había definido al grupo desde sus días como Jazz Crusaders. Pero fue el tema homónimo, extendido a más de once minutos en la versión de álbum, el que se convirtió en el corazón de la obra.

La canción nació de una conversación entre Joe Sample y el letrista Will Jennings. Jennings, inspirado por el bullicio de Hollywood Boulevard, plasmó en versos la mascarada de supervivencia que define la vida urbana. Sample, por su parte, confesó que la idea le vino observando el caos en una pista de esquí para principiantes en Mammoth Mountain (California): “Era como un bulevar de locura. Eso es la vida en la calle”. La pieza encontró su voz definitiva en Randy Crawford, entonces una cantante poco conocida que, con esta colaboración, saltó al estrellato. Su interpretación tiene el equilibrio perfecto entre glamour y melancolía, capaz de transmitir tanto la atracción de las luces de neón como la soledad que se esconde tras ellas.

la canción representa de forma ejemplar la mezcla el cruce entre dos mundos musicales que, aunque emparentados, no siempre convivían tan bien, el jazz, con su sofisticación armónica, sus arreglos elaborados y su tradición instrumental, y el funk, con su groove rítmico, su inmediatez corporal y su vocación más popular. La batería de Stix Hooper y el bajo de Felder entregan un groove elegante, mientras el piano eléctrico de Sample le da al tema esa sofisticación que nunca pierde el pulso pop, y los arreglos de cuerdas y metales, supervisados con precisión, rozan lo cinematográfico. La versión de álbum, con sus más de once minutos, permite un desarrollo instrumental que refuerza la atmósfera nocturna. En contraste, el single de 3:58 minutos de duración, se convirtió en un éxito inmediato, alcanzando el número 36 en la lista estadounidense Billboard Hot 100 y el número 5 en las listas británicas. La canción también encontró eco en la cultura popular, apreciendo en películas como Sharky’s Machine (1981) y Jackie Brown (1997), y siendo sampleada por artistas de rap y R&B, confirmando su impacto intergeneracional. Joe Sample reconoció que la canción fue su intento de capturar la esencia de la vida urbana moderna: un espacio de luces brillantes y promesas fugaces, pero también de soledad y supervivencia.

domingo, 28 de diciembre de 2025

1823 - Brass in Pocket - Pretenders

Brass in Pocket - Pretenders

Brass in Pocket” no entra en escena pidiendo permiso. Aparece como quien cruza una habitación con paso firme, consciente de que todas las miradas se van a girar. Desde sus primeros segundos, la canción de The Pretenders transmite una seguridad que no necesita alzar la voz: avanza con un ritmo contenido, casi sigiloso, como si estuviera midiendo el terreno antes de decir lo justo y necesario. Y ahí está su encanto. No es una explosión, es una tensión sostenida.

La voz de Chrissie Hynde se mueve con una mezcla singular de aplomo y vulnerabilidad. Canta desde un lugar íntimo, pero nunca frágil. Hay deseo, sí, pero también cálculo; hay seducción, pero no sumisión. “I’m special, so special”, dice, y no suena a eslogan ni a desafío vacío. Suena a alguien que se conoce, que sabe lo que vale y que decide mostrarse tal como es, sin adornos ni disculpas. Esa frase se queda flotando como una declaración personal más que como un gancho pop.

Musicalmente, “Brass in Pocket” juega a la elegancia. El bajo marca el pulso con suavidad, la guitarra se desliza sin estridencias y la batería acompaña sin empujar. Todo parece diseñado para no romper el clima, para dejar que la canción avance con naturalidad. Hay ecos de new wave, de pop y de soul, pero nada se impone por completo. La canción no busca exhibir influencias: las absorbe y las transforma en algo propio, sobrio y magnético.

La letra, lejos de contar una historia cerrada, sugiere escenas. Una mujer que se prepara, que se observa, que se reconoce capaz de provocar una reacción. No hay romance explícito ni promesas grandilocuentes. Lo que hay es actitud. Esa sensación de caminar por la calle sabiendo que algo puede pasar, de tener “dinero en el bolsillo” no como riqueza material, sino como símbolo de autonomía, de control sobre la propia narrativa.

Con el paso del tiempo, “Brass in Pocket” se ha convertido en algo más que un hit. Es una postal de una época, pero también una canción que sigue sonando actual porque habla de una seguridad construida desde adentro. No grita empoderamiento, lo practica. Y tal vez por eso sigue funcionando: porque no intenta convencer a nadie. Simplemente se planta, avanza y deja claro que, cuando suena, ya tiene la atención ganada.

Daniel 
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sábado, 27 de diciembre de 2025

1822 - Train in vain - The Clash


Train in vain - The Clash

“Train in Vain” suena como esas conversaciones que uno ensaya tarde, cuando ya no hay nadie enfrente. No empieza con un manifiesto ni con una consigna política: empieza con una herida. Una línea de bajo que camina sola, firme, casi despreocupada, y de pronto la voz de Joe Strummer preguntando algo que no espera respuesta. Desde ahí, la canción avanza como un tren nocturno: no se detiene, pero deja ver paisajes rotos por la ventanilla.

Lo curioso es que Train in Vain no fue pensada para ser escuchada así, como una confesión al oído. Nació casi de costado, escondida en los márgenes de London Calling, sin figurar siquiera en la contratapa original. Tal vez por eso conserva ese aire de cosa dicha a medias, de verdad que se escapa sin pedir permiso. The Clash, una banda asociada al ruido, a la urgencia y a la furia, se permite acá algo más íntimo: el reclamo de alguien que creyó en una promesa y quedó esperando en el andén.

Strummer canta desde un lugar vulnerable, pero no sumiso. No hay victimismo, hay desconcierto. “¿Te quedaste conmigo cuando más lo necesitaba?”, pregunta, y la frase pesa porque no se apoya en metáforas grandilocuentes sino en una decepción cotidiana. Mick Jones, por su parte, arma una estructura musical que parece simple, casi pop, pero que funciona como un mecanismo preciso: cada acorde empuja al siguiente, como si no hubiera opción de frenar. Es música que avanza aunque duela.

El ritmo tiene algo engañoso. Invita a moverse, a acompañar con el pie, y sin embargo lo que se cuenta es una ruptura, una traición emocional. Esa tensión es clave: Train in Vain se puede bailar, pero no sin sentir el nudo en el estómago. The Clash logra acá algo raro y poderoso: una canción amarga que no se regodea en la tristeza, que sigue adelante aun cuando todo se ha perdido.

Escuchar Train in Vain hoy es reencontrarse con una forma honesta de decir las cosas. No hay cinismo ni pose, solo la constatación de que confiar implica riesgo. El tren pasa, la historia sigue, y uno queda un segundo más en el andén, mirando cómo se alejan las luces. No hay cierre perfecto, no hay consuelo explícito. Solo una canción que, sin levantar la voz, se queda resonando mucho después de haber terminado.

Daniel 
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viernes, 26 de diciembre de 2025

Disco de la semana: 462.- Siamese Dream - The Smashing Pumpkins

 

Siamese Dream de 1993, esta incluso por encima de la obra maestra Mellon Collie And Infinite Sadness de 1995 (pese a contener éste las dos canciones comercialmente más emblemáticas de la banda: Tonight Tonight y 1979), el disco más de culto de The Smashing Pumpkins tanto para la crítica especializada como para el público, es la piedra angular del sonido que en adelante caracterizó a la banda de Chicago pese a sus novedades estilísticas del Adore. (1998), ahora bien, declarado esto no se pretende afirmar que la obra precedente al disco que nos ocupa es nula y hablamos del álbum Gish de 1991 donde pudimos ver un despliegue sonoro que con un pizca garagera, algo de grunge, hardrock y noise lograron lanzar un dignísimo álbum por el cual circunstancial, lógica y cronológicamente no hubiera existido el mayor disco de culto de la banda liderada por Billy Corgan. Descubri a The Smashing Pumpkins por primera vez gracias a Nacho, me los ponia de vez en cuando en el coche cuando salíamos a romper la noche, lo que me pareció es que Billy Corgan extrajo sus influencias de, entre otros, Robert Smith de The Cure, así que no es de extrañar que estemos en la misma onda. Después de entrar con éxito en la escena con Gish, Billy estaba ansioso por aún más. ¿Cómo podría lograrse esta evolución musical? Se tomó la decisión de combinar un género que estaba ganando popularidad con una tendencia que comenzaba a ser desplazada por el primero, y de la que algunos periodistas musicales se estaban burlando: Grunge y shoegaze: una receta interesante para algo nuevo, fácilmente podría haber sido un fracaso considerando las características de ambos géneros. Los pongo juntos en mi mente e inmediatamente veo estilo sobre sustancia, agresión y un intento de éxito empaquetado en una pared de sonido bajo los auspicios de la distorsión. Veo una receta para un fracaso total. Pero en ese momento, Billy y compañía entran en la habitación, preparan su equipo, parecen seguros de que todo va a salir bien, es el tiempo de hechos.

Un ensayo corto y llega Cherub Rock, el album explota inmediatamente con un poco de agresión y ensoñación, una combinación extraña, imposible en el papel, alguien que viera la portada blanca hoy, con dos chicas inocentes y sonrientes, probablemente amigas, podría decir que es más adecuado para el twee pop al estilo de Belle and Sebastian , no para el grunge. Sin embargo, encuentro una conexión entre el blanco, la inocencia y los momentos alegres con el lado onírico de este álbum. Cherub Rock, es un punto culminante, un tema de apertura muy, muy fuerte, el estilo wue toca Chamberlin es eléctrico, un acorde de octava rasgueado suena limpio, el bajo entra en acción (un sonido de bajo genial, también) antes de que finalmente se active el amplificador operacional y te golpee de lleno en la cara con esa pared de distorsión: divertido, pegadizo, emocionante y con ritmo rápido, el riff es genial y ciertamente muestra la tendencia de Corgan a favorecer los riffs construidos alrededor de un acorde de octava. El ritmo de Iha es pesado y crujiente. La batería es perfecta, rápida y divertida. La voz contrasta con el muro de sonido, y es un efecto muy apropiado, aún más cuando Billy de repente sube de volumen. El tema de la canción es la lucha contra la industria musical. Quiet me llama la atención de inmediato, ¿Podría Radiohead haberse inspirado en esta canción al escribir Paranoid Android ? A pesar del título, no es tranquila en absoluto, la fuerza de Quiet reside en el riff que emerge después de unos segundos de caos, es como magia, es un truco tan simple, como efectivo. El riff es pesado, cadencioso, avanza con torpeza. Corgan ofrece un estribillo chillón y quejumbroso que, a pesar de sí mismo, es muy pegadizo. La voz de Corgan encaja a la perfección con los temas líricos del álbum; puede transmitir tanto delicadeza como furia, lo cual es una gran ventaja. Hablando de furia, no puedo olvidar lo increíble que es Jimmy Chamberlin a la batería. Trata sobre la rebelión juvenil, específicamente la rebelión contra los padres. No se puede negar, Siamese Dream es un álbum lleno de reflexiones y dilemas juveniles. La depresión de Corgan lo inspiró a crear la primera canción de este álbum, Today, vale la pena destacar dos cosas. Primero, tiene una construcción grunge típica: solo la melodía al principio, luego el ritmo, los versos tranquilos y el estribillo agresivo. Simplemente compare Today con, por ejemplo, Smells Like Teen Spirit, veras muchas similitudes. En segundo lugar, esta canción tiene un tono muy irónico. Predomina un sonido alegre que ofrece la esperanza de un mañana mejor. En realidad, Billy quería decir que un mañana mejor nunca llegaría. El "hoy" que da título al disco es su mejor día, porque después, solo empeorará. Su letra también puede indicar un alivio momentáneo, ya que ha aceptado su decisión de suicidarse. Es una de mis canciones favoritas del álbum; me cautiva su ambivalencia. Hummer, por otro lado, es un gran ejemplo del equilibrio musical que se mantiene en el álbum. El riff de bajo es pegadizo, algo repetitivo y cíclico que combina a la perfección con la línea principal difusa de Corgan. El outro es genial, quizás la mejor parte de la canción. Evoca un caluroso día de verano, borracho o drogado en una playa, observando la miasma de calor que se eleva de la arena mientras flotas en el océano. A pesar del instrumental potente y estridente, la calma de las estrofas me da una extraña sensación de consuelo. Mi parte favorita son los dos últimos minutos; es como encontrar tu lugar favorito en un paisaje tranquilo. Billy deja a los oyentes con una pregunta simple pero filosófica.


La siguiente canción es Rocket, una de las más directas de Siamese Dream. El sonido de las estrofas es agradable, pero cuanto más se acerca al estribillo instrumental, mejor. El final podría simbolizar el lanzamiento del cohete que da título al disco. La guitarra acústica marida a la perfección con las cuerdas, pero en mi opinión, es la letra la que cobra protagonismo. Corgan habla de la difícil infancia que moldeó su personalidad, a veces explosiva. Simplemente no disfruto de Disarm, es una cosa cursi adolescente, y a diferencia de Mayonnaise, no tiene instrumental fantástico debajo. Supongo que es impresionante que Corgan compusiera gran parte de las cuerdas él mismo, pero simplemente no son buenas, esa campana tampoco ayuda, es una canción que pertenece al clímax de una mala película romántica, no en este disco, no entiendo los elogios, es empalagosa, autocomplaciente y nada consciente de sí misma. Soma entra en acción y... me quedo sin palabras. ¿Quién habría pensado, durante "Cherub Rock", por ejemplo, que la banda optaría por un estilo tan relajado? Una atmósfera tranquila y soñadora, una melodía onírica, y después de un rato, entra el piano. La primera parte de Soma evoca relajación, una siesta placentera durante la cual te olvidas de todos tus problemas. Aproximadamente a la mitad de la canción, los rasgueos de guitarra actúan como un despertador, recordándote todo aquello de lo que ya te has alejado. No puedo decidir qué mitad es mejor: un concepto y una ejecución brillantes. Volvemos al ritmo acelerado con Geek USA. ¿Primeras impresiones? Jimmy Chamberlin, siempre al pie del cañón, nunca decepciona. ¿Cómo es que no me gustó esta canción al principio? Un tempo perfecto, una seña de identidad del grunge, incluso se podría decir que se vuelve heavy metal en un momento dado. A mitad de la canción, hay una ralentización. ¿Por qué me encanta este momento?. Mi interpretación libre: la conexión siamesa en la muñeca simboliza las manos entrelazadas de dos personas. Estas personas también están conectadas en los sueños, lo que puede indicar una línea de pensamiento similar, valores similares y muchos rasgos comunes. Siguiendo esta línea de pensamiento, creo que Siamese Dream es una metáfora de la amistad verdadera y duradera que dura desde una edad temprana. Es una de las canciones de rock alternativo realmente geniales, es progresiva, casi, más o menos. Escucha ese relleno de batería inicial, el sonido de la batería aquí es perfecto, el ritmo es hipnótico y enérgico, al igual que el riff. La escalada de la pentatónica que Billy hace de vez en cuando es emocionante y eléctrica, y ese puente... pura bondad shoegaze. Mayonaise tiene algo de balada, pero es muy fuerte, líricamente, representa lo opuesto de Today, y hay un cierto patrón en esto. Today se escribió primero, mientras que Billy guardó esta pista para el final, una vez más, algo que teóricamente no debería funcionar tan bien junto funciona: un poco de ruido en un lado, calma y reflexión en el otro. En Today, el mundo de Billy se encamina hacia la destrucción, mientras que en Mayonaise, hay arrepentimiento por los años perdidos y las oportunidades perdidas, pero finalmente, también hay esperanza de algo mejor.  


 Durante mucho tiempo, me pregunté qué canción sería mi número uno en Siamese Dream. Ahora mismo, creo que Spaceboy se merece ese título. Hay muchas composiciones agresivas y ruidosas, pero elegí una de las canciones más tranquilas. Me enamoré de la atmósfera acústica, la batería lenta, todo ello unido por el mellotrón, con el que siempre asociaré esta canción. Si bien la mayor parte del álbum me sienta bien mientras vuelo entre las nubes a plena luz del sol, en "Spaceboy" la atmósfera se vuelve más nocturna. Billy se refiere a su medio hermano, quien luchó contra la parálisis cerebral y el síndrome de Tourette, entre otras cosas. El cantante señala ciertas similitudes entre ellos. Los unió un período de exclusión social, lo que provoca la identificación con la otra persona. La sección final es, para mí, una obra maestra. No me malinterpretes, Silverfuck tiene un tempo muy bueno, Chamberlin induce al trance con su forma de tocar, se vuelve un poco psicodélico... ¿pero esa duración? ¿Casi 9 minutos? Vamos. No tengo nada en contra de las canciones largas, pero me interesa el contenido en sí. Ojalá la banda se hubiera centrado en la intensidad de principio a fin, pero durante tres minutos simplemente nos quedamos atrapados en el vacío. Creo que podrían haber conservado ese elemento, apostado por el minimalismo y acortado esa sección para lograr el mismo efecto. Quizás estoy subestimando el guiño a los sonidos progresivos en este momento, pero no creo que sea necesario, con el debido respeto al brillante concepto de Corgan. Trato Sweet Sweet como una especie de sketch, no como un tema completo, lo que no significa que lo considere menos. Es una transición realmente disfrutable hacia la conclusión que es Luna, todos los álbumes de Smashing Pumpkins que he escuchado hasta ahora han terminado en una atmósfera similar. Los álbumes en sí están llenos de oportunidades para relajarse, para liberar multitud de emociones, pero el tramo final, en este caso Luna, garantiza un viaje tranquilo.

Hay muchos álbumes que diría que serían perfectos si no fuera porque los temas X e Y son malos o porque algo podría haberse hecho mejor. Siamese Dream destaca entre los muy buenos. No me da miedo decir que, de todos los álbumes que conozco, este es el que más roza la perfección y nunca me aburre. Billy y compañía (¿o quizás solo Billy?) crearon una atmósfera que, en mi opinión, es irrepetible. Precisamente con grabaciones como estas, soy partidario de la teoría de que hay lugares, personas, momentos y circunstancias que contribuyen a la creación de un álbum único. En este caso, quizá sean los problemas de salud mental de Billy, su adicción al trabajo y su perfeccionismo, los que empezaron a generar conflictos dentro del grupo y convirtieron el trabajo en una tarea ardua. Siamese Dream es un álbum ruidoso y agresivo por momentos, pero a la vez reconfortante. Para mí, es uno de los sonidos que definieron los 90 y un auténtico ejemplo del rock alternativo de la década. La gama de emociones adolescentes que presenta este álbum recuerda a The Cure.      

1821 - A message to Rudy - The Specials


A message to Rudy - The Specials

Cuando suena “A Message to You, Rudy”, no hay celebración ni desborde. Lo que se escucha es una advertencia. The Specials abren la canción con un pulso contenido, casi severo, como si cada acorde estuviera midiendo sus palabras antes de hablar. No es un tema pensado para levantar los brazos en la pista, sino para detenerse y prestar atención. Desde ese lugar, la banda construye uno de los mensajes más claros y duraderos del movimiento 2 Tone.

Lanzada en 1979 dentro del álbum debut The Specials, la canción es una reinterpretación de “A Message to You”, escrita y grabada en 1967 por el jamaicano Dandy Livingstone. Pero lejos de ser un simple homenaje, la versión de The Specials reubica el tema en la Inglaterra de finales de los años setenta, marcada por la recesión económica, el desempleo juvenil y las tensiones raciales. El “Rudy” de la canción encarna al rude boy, una figura ligada a la rebeldía urbana, la marginalidad y una identidad construida muchas veces desde la confrontación.

La interpretación vocal de Terry Hall es clave para entender el impacto del tema. Su tono es frío, casi distante, y justamente ahí reside su fuerza. No hay sermón ni dramatismo exagerado: el mensaje se transmite con una calma inquietante, como quien ya ha visto el final de la historia y decide advertir antes de que sea tarde. La letra es directa, sin rodeos, y funciona como un llamado a abandonar un camino que conduce al aislamiento, la violencia y la pérdida de futuro.

En lo musical, The Specials logran un equilibrio notable entre tradición y renovación. El ritmo de ska avanza con paso firme, sostenido por un bajo profundo y una guitarra precisa, mientras los vientos aportan una sensación marcial que refuerza el carácter serio del relato. Todo está al servicio del mensaje: incluso el final abrupto del tema, que corta en seco y deja al oyente reflexionando, como si la conversación quedara inconclusa a propósito.

Más de cuarenta años después, “A Message to You, Rudy” sigue resonando porque habla de dilemas que no envejecen: la identidad, la presión del entorno y las decisiones que definen un destino. The Specials demuestran que el ska puede ser mucho más que música bailable: puede ser un espacio para la conciencia social, la empatía y la advertencia sincera.

Daniel 
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jueves, 25 de diciembre de 2025

1820 - The rose - Bette Midler

The rose - Bette Midler

Lanzada en 1979 como tema principal de la película The Rose, “The Rose” se convirtió rápidamente en una de las interpretaciones más emblemáticas de Bette Midler y en una de las baladas más reconocibles de finales del siglo XX. Escrita por Amanda McBroom, la canción no apela al amor romántico desde el lugar del arrebato o la euforia, sino desde una mirada madura, casi filosófica, que reflexiona sobre el miedo, la fragilidad y, sobre todo, la capacidad del amor para sobrevivir incluso en los terrenos más áridos.

Desde sus primeros versos, la letra propone distintas definiciones del amor, muchas de ellas teñidas de desconfianza: algunos lo ven como un río que ahoga lo frágil, otros como una cuchilla que hiere el alma, o como una hambre constante que nunca se satisface. Estas imágenes iniciales no son casuales: describen una experiencia marcada por el dolor, la pérdida o la decepción. Sin embargo, la canción no se queda en ese lugar oscuro. A medida que avanza, va construyendo un contraste poderoso entre quienes han sido heridos por el amor y aquellos que, pese al miedo, aún se animan a creer.

La interpretación de Bette Midler es clave para que este mensaje funcione. Su voz, cálida y contenida, evita el dramatismo excesivo y apuesta por una emoción sincera, casi confesional. Bette Midler canta con una delicadeza que transmite vulnerabilidad, pero también una calma reconfortante. Cada frase parece dicha al oído, como si se tratara de un consejo íntimo, lo que refuerza el carácter universal de la canción.

El punto más alto llega en el estribillo final, cuando aparece la metáfora que da título a la canción: el amor como una rosa que nace de una semilla enterrada bajo la nieve, en pleno invierno. Es una imagen simple, pero profundamente eficaz. Allí, “The Rose” encuentra su corazón emocional: incluso cuando todo parece muerto, cuando el frío domina y la esperanza escasea, el amor sigue esperando su momento para florecer. No es un amor ruidoso ni inmediato, sino uno paciente, resistente y silencioso.

Con el paso de los años, “The Rose” ha trascendido su contexto original para convertirse en una canción habitual en bodas, despedidas y momentos de reflexión personal. Su vigencia radica en esa combinación de honestidad y esperanza, en su capacidad de hablarle tanto a quienes aman sin miedo como a quienes necesitan volver a creer. En la voz de Bette Midler, “The Rose” no es solo una canción: es un recordatorio suave y persistente de que el amor, incluso herido, siempre encuentra la forma de volver a crecer.

Daniel 
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miércoles, 24 de diciembre de 2025

1819.- Love Song - The Damned

 

Love Song, The Damned


     Cuando The Damned regresaron en 1979 con Machine Gun Etiquette, el punk británico ya había dejado atrás su primera explosión. Los Sex Pistols eran historia, The Clash estaban mutando hacia algo más ambicioso y la escena buscaba nuevos referentes. En ese contexto, The Damned, que fueron los primeros en editar un single punk en Reino Unido, los primeros en publicar un LP y los primeros en girar por Estados Unidos, reaparecieron con Machine Gun Etiquette, toda una declaración de supervivencia. El álbum, publicado por Chiswick Records, mostraba a una banda que había aprendido a reírse del caos sin renunciar a él. Con Brian James fuera de juego, el núcleo formado por Dave Vanian, Captain Sensible, Rat Scabies y Algy Ward encontró una libertad creativa inesperada. El resultado fue un disco que mezclaba punk, garage, psicodelia y humor negro con una naturalidad que descolocó a propios y extraños. The Damned ya no querían ser los más rápidos ni los más ruidosos, querían ser los más imprevisibles.

En esa almagama de estilos aparece Love Song, el single que devolvió al grupo a las listas y les abrió las puertas del famoso programa Top of the Pops. Un golpe directo, dos minutos y poco de energía comprimida que demostraban que The Damned seguían siendo peligrosos y a la vez divertidos. La banda toma el concepto más sagrado del pop, la canción romántica, y lo pasa por la trituradora punk. El resultado es un tema que suena a bofetada, hay actitud, velocidad y un estribillo que se pega como una pegatina en una carpeta escolar. Grabada en 1979 y producida por Ed Hollis, la canción retrata a The Damned en su forma más pura, deslenguados y con un sentido del humor que siempre fue más afilado que el de sus contemporáneos. La letra es una parodia deliberada del amor pop. Vanian canta como si interpretara al íupico cantante de pop atrapado en un cuerpo punk, exagerando cada frase hasta convertirla en caricatura. El grupo desmonta el género desde dentro, exagerando sus clichés hasta que dejan de ser románticos y se convierten en sátira. Es una canción de amor que no quiere serlo, y ahí reside su encanto. El riff de Captain Sensible entra como un latigazo, Rat Scabies toca como si el estudio estuviera a punto de incendiarse, Algy Ward firma una línea de bajo que empuja la canción hacia adelante con una agresividad casi proto-hardcore Y Vanian, siempre teatral, corona el conjunto con una interpretación que mezcla urgencia y sarcasmo. El tema dura poco más de dos minutos, pero en ese tiempo despliega más ideas que muchas bandas en un álbum entero. Es punk, pero también es pop, garage y comedia negra. Es The Damned en estado puro. 

El single se lanzó con cuatro portadas distintas, cada una dedicada a un miembro del grupo, una estrategia que convirtió la compra en un pequeño acto de coleccionismo, se prensaron 20.000 copias en vinilo rojo, un detalle que ayudó a impulsar las ventas y a reforzar el aura de objeto de culto, y su aparición en Top of the Pops fue un momento surrealista: una banda que siempre había vivido en los márgenes del mainstream irrumpía en el salón de miles de familias británicas con una canción que, en el fondo, era una broma. En entrevistas posteriores, los miembros del grupo han reconocido que Love Song nació casi como un divertimento que terminó convirtiéndose en uno de sus mayores éxitos.

martes, 23 de diciembre de 2025

1818.- I Feel for You - Prince

 


"I Feel for You" apareció originalmente en el álbum Prince (1979), el segundo álbum publicado por Prince. La versión original de Prince es una de las mejores canciones del disco, a la altura de otros hits más reconocidos de aquel álbum como "I wanna be your lover", con la que comparte la típica interpretación vocal en falsete y la autonomía y versatilidad del músico, interpretando todos los instrumentos, y creando una de las canciones más animadas y bailables del disco.

Sin embargo, la versión de "I Feel for You" interpretada por su autor no tuvo recorrido comercial, y el tema solo tuvo repercusión años después, cuando Chaka Khan lo grabó como parte del material del disco del mismo nombre ("I Feel for You", 1984). En la voz de Chaka Khan, la canción fue todo un éxito de público y crítica, como demuestran los dos premios Grammy que obtuvo: "Mejor canción R&B" (premio que recibió Prince como compositor del tema) y "Mejor interpretación vocal femenina en una canción de R&B" (Chaka Khan).

La versión de Chaka Khan no tuvo a Prince tocando en ninguno de los instrumentos, pero sí que contó con la ilustre participación de Stevie Wonder interpretando su característica armónica, y en sampleados vocales extraídos de su canción "Fingertips" (1963). El single de la versión de Chaka Khan de "I Feel for You" llegó a los primeros puestos de las listas de ventas y vendió más de un millón de copias en Estados Unidos y Reino Unido, y fue una de las canciones más exitosas de entre todas las que Prince ofreció a otros artistas, como vía alternativa de promoción y de salida de su prolífica capacidad compositiva.

lunes, 22 de diciembre de 2025

1817.- I wanna be your lover - Prince

 


Tras su álbum de debut "For You" (1978) en el que se gastó todo el presupuesto que le habían concedido para los dos primeros álbumes, Prince grabó su segundo disco en apenas unas semanas y con menos medios, pero el sonido de "Prince" (1979) no se resintió por ello y, al contrario, el tema "I Wanna Be Your Lover" fue su mayor éxito hasta el momento, alcanzando el puesto 11 del Billboard Hot 100 estadounidense en enero de 1980, y el primer puesto del Billboard Hot Soul Singles Chart, en el que se mantuvo durante dos semanas.

"I Wanna Be Your Lover" destaca por su poderoso ritmo funk, el intenso falsete de la voz de Prince, y una controvertida letra en la que el músico de Minneapolis se declara a una chica ("No quiero presionarte, cariñó, pero todo lo que quiero hacer... ¡Quiero ser tu amante!") y no ahorra en referencias a lo que quiere hacerle ("quiero volverte loca, hacerte gritar, quiero ser el único con el que te corras"), ya al mismo tiempo se frustra porque ella le trata como a un niño tímido e inexperto.

La versión en single se recortó a los primeros tres minutos, que forman la parte más ortodoxa de la canción, pero en la versión del disco, que se prolonga hasta casi los seis minutos, incluye una generosa jam de funk instrumental en la que Prince despliega toda su habilidad con los teclados y los sintetizadores, como si musicalmente también quisiera impresionar a la chica, desplegando todas sus habilidades ante ella. Aunque ya había dado tibias señales en "Soft & Wet" ("Suave y húmedo"), podría decirse que en "I Wanna Be Your Lover" aparecen ya la típica provocación sexual y el derroche artístico característico de esas canciones que, al escucharlas, al instante reconocíamos diciendo "esto es puro Prince".

domingo, 21 de diciembre de 2025

1816.- Quiet Life - Japan

 

Quiet Life, Japan


     Finales de los años 70 en Reino Unido, estamos en una época donde predominaban sonidos como elpunk y el ska. En este contexto existió una banda londinense llamada Japan que, lejos de subirse al carro, decidió dar un paso en dirección opuesta. Su tercer álbum, Quiet Life, marcó un giro radical respecto a sus inicios glam-rockeros y los situó en la vanguardia de un nuevo sonido: elegante y profundamente introspectivo. El grupo nos ofrece un retrato sofisticado y melancólico de la modernidad alienada. Japan había nacido a mediados de los setenta bajo la influencia de artistas como David Bowie y Roxy Music, con un estilo glam cargado de maquillaje y guitarras, sin embargo, el cambio de década exigía nuevas formas de expresión. Quiet Life marcó el punto de inflexión con este tercer álbum, abandonando el frenesí adolescente y abrazando la sofisticación tecnológica de los sintetizadores, algo en lo que tuvo mucho que ver la pulida y notable la producción de John Punter. El grupo se adelantó a lo que pronto sería denominado synth-pop, abriendo camino a bandas como Duran Duran, Visage o Ultravox.

La canción homónima que da título al disco, Quiet Life, es el corazón del mismo y toda una declaración de intenciones de la banda. Desde el principio, el empuje del bajo de Mick Karn y los sintetizadores envolventes de Richard Barbieri crean una atmósfera hipnótica,  mientras la voz de David Sylvian suena grave y distante, añadiendo un aire cinematográfico, como si narrara la rutina urbana desde una ventana empañada. La producción refuerza esa sensación introspectiva: guitarras limpias, capas de teclado y un tempo contenido que nos transmite más calma que euforia. Japan nos proponía un viaje interior, un retrato de la alienación moderna, mientras nos hablaban de desencanto y de la monotonía de una vida urbana que se repetía sin sobresaltos. La banda se posicionaba como cronista de una modernidad estilizada y distante. Su música no buscaba la celebración colectiva, sino la contemplación solitaria. En lugar de narrar la cotidianidad con humor, la envolvían en un halo de sofisticación estética.

Este enfoque los convirtió en pioneros del art pop británico. La banda no solo proponía un sonido distinto, sino también una imagen cuidada: trajes elegantes, maquillaje minimalista y una actitud que rozaba lo conceptual. En un país marcado por la crisis económica y el desencanto juvenil, Japan ofrecía una salida estética, un refugio en la belleza artificial de los sintetizadores y las atmósferas sonoras mientras nos invitaba a reflexionar en silencio.

sábado, 20 de diciembre de 2025

1815.- La Balada de Lucy Jordan - Marianne Faithfull


El septimo trabajo de Marianne Faithfull es Broken English su voz es áspera, como mínimo, pero es muy expresiva y, sin esfuerzo, fresca e interesante. Es especialmente fascinante lo dañada y vulgar que es, pero en realidad, si lo consideras, suena como un comentario sobre el sexismo. Por otro lado, ¿quizás solo es amargada y rencorosa? Sea como sea, es un placer escucharla, y tiene algo muy carismático. La música probablemente se clasificaría como rock, pero hay un uso excesivo de sintetizadores que normalmente me desanimaría, pero en este caso le sienta de maravilla a las canciones. Al principio no me convenció hasta llegar a los dos últimos temas, pero después de escucharlo muchas veces, puedo decir que me ha ido gustando. Alguien me señaló lo similar que suena a Fleetwood Mac. Este álbum podría fácilmente ser su primo cascarrabias. La verdad es que me dejó con ganas de más, ya que solo tiene ocho temas. Faithfull explora el lenguaje de la crítica antipuritana y la alabanza de la vida ("Witches' Song"), el de la autoafirmación y las relaciones que lo consumen todo ("Guilt", " Brain Drain"), , el de los disturbios sociales ("Héroe de la clase trabajadora"), y desemboca en un inglés obsceno, el del lascivo y desafiante "¿Por qué lo haces?". Esta versión de Lennon quedó realmente bien, pero sin duda la pieza estrella es "Why D'ya Do It?", es la pieza más furiosa del álbum, pero es casi como un clímax tras ir aumentando la tensión a medida que avanzaba el disco.


Nos detenemos en La Balada de Lucy Jordan, en ella se describe a una esposa y madre de barrio residencial que se aburre de su vida. Sueña con aventuras y con liberarse de sus tareas cotidianas. Atrapada en las banalidades domésticas, Jordan recuerda las fantasías de las canciones infantiles de su infancia y toda la curiosidad y la esperanza que se entretejen en esas historias. La canción, escrita por el autor y caricaturista Shel Silverstein, fue lanzada por primera vez en 1974 por un grupo estadounidense con un nombre que recuerda a una canción infantil: Dr. Hook & the Medicine Show. La versión de Faithfull formó parte de la banda sonora de la película de 1991 Thelma y Louise , cuyos protagonistas también aspiran a escapar de sus vidas aburridas.Steve Winwood interpretó el burbujeante sintetizador, dotando a la adaptación de Faithfull de un aire onírico. Aunque Faithfull sea más recordada por su trabajo musical y cinematográfico durante los vibrantes años 60 en Londres, "The Ballad of Lucy Jordan" marca un giro radical hacia la nueva ola. Mientras tanto, la voz de Faithfull suena tan rota como el espíritu de Jordan, años de adicción y luchas personales endurecieron su voz, antes suave. La balada termina con Jordan recorriendo París a toda velocidad, donde ha encontrado su "para siempre" y se desvanece en el sintetizador sin resolver de Winwood, dejando la historia de Jordan suspendida en un sueño. Puede que Lucy Jordan fantaseara con una vida glamurosa, pero Faithfull la vivió. Y los vertiginosos dramas de su vida real se desarrollaron como la contraparte de una de sus canciones más famosas.


viernes, 19 de diciembre de 2025

Disco de la semana 461.- Se nos lleva el aire - Robe


Se nos ha ido el Robe, y quiero despedirle con una reseña de "Se nos lleva el aire", su cuarto y último álbum de estudio, publicado por El Dromedario Records y lanzado el 15 de diciembre de 2023. Escribiendo estas líneas, pienso en como duele escribir "último" cuando de verdad lo es, consciente de que ya no habrá más discos ni giras en solitario o con Extremoduro. Viendo ahora la portada del disco, con Robe desapareciendo y subiendo hacia el cielo, con su ropa flotando en el vacío en ese último viaje y dejando que se lo lleve el aire, parece hasta premonitoria y profética. Y escuchando las canciones del álbum, ni hijo mayor me dijo hace unos días que sentía que la muerte era una parte importante del relato de muchas de ellas, empezando por esa obra maestra titulada "El hombre pájaro", que bien podría haber llevado el título del disco ("Se que estoy más delgado y he perdido las ganas, necesito que vengas tú para sujetarme, necesito que vengas que se me lleva el aire...").

Algo tenía Robe que, sin apenas promoción y solo con su talento y sus canciones, era capaz de llenar recintos incluso cuando, con Extremoduro, no tenía material nuevo publicado, y conseguía además llegar fácilmente a nuevas generaciones de fans como la de mi hijo, al que al cumplir 18 años le regalé unas entradas para ir a verle al Wizink Center, y su entusiasmo fue casi tan grande y tan evidente como su decepción cuando, un día antes del concierto, nos despertamos con la noticia de que se cancelaba por problemas de salud de Robe. Ante aquella inesperada noticia, ni siquiera la escucha a todo volumen de "Viajando por el interior" nos logró sacar de nuestro estado de abatimiento. "Felicidad, ¿Dónde te escondes?" cantaba Robe, y en ese momento no éramos capaces de decir dónde, pero consolé a mi hijo diciéndole que, en cuanto que se recuperara y retomara la gira, volvería a sacar entradas para ir a verle.

Visto así, no teníamos "Nada que perder" y aquello no sería más que un inoportuno aplazamiento, pero el tiempo acabó demostrando que me equivocaba. Esperando noticias de mejoría y de regreso, "íbamos dejándonos llevar pero la inercia se acabó, y siguió corriendo el tiempo" y nos quedamos escuchando sus canciones mientras Robe avisaba profético ("No puedo perder nada, que vengo de la nada, y solo vivo provisionalmente"). Le imaginábamos descansando y recuperándose, sentado "A la orilla del río" como un sauce llorón, "pensando en sus amoríos" y agarrando su guitarra de vez en cuando para practicar e incluso para componer nuevos temas para próximos discos, pero no fue así.

¿Y ahora que hacemos, Robe? Desde tu marcha, "Me he quedado atrapado en el puto pasado y no puedo salir". ¿Cómo afrontar  que ya no habrá nuevas canciones con las que emocionarme como con joyas tan completas e intensas como "El poder del arte" o "Haz que tiemble el suelo"? Ahora todo el mundo saca a relucir su canción favorita de Robe o de Extremoduro, y mientras los oyentes más recientes se decantan por "Si te vas", los más antiguos reivindican que es el momento de acordarse de "amar y ensanchar el alma". Yo me niego a ese reduccionismo fácil, "No quiero tener que elegir entre una luna llena y una estrella errante", y mi tristeza no se acaba con los "Puntos suspensivos" tras los que "a la vida hay que buscarle una razón", aunque a veces el manual de instrucciones para encontrarla sea completamente "Inteligible", como la primera canción que vio la luz de "Se nos lleva el aire", publicada en mayo de 2022 con motivo del inicio de la gira promocional del disco.

Quiero despedir a Robe como se merece, pero al mismo tiempo, no quiero que esta historia tenga un final tan triste, así que hasta que llegue la tormenta final que se lo lleve todo por delante, me quedo con el comienzo de "Adiós cielo azul, llegó la tormenta": "Hay un cielo azul y tú, mirándome de frente, y hasta el sol que nos miraba a los dos parecía sonreír..." Sonreír como cuando mis hijos escuchan una canción de Robe y, entre excelsas frases poéticas, suelta un taco o una frase políticamente incorrecta, y me miran con cara de pillos y de decir "Esto no está pasando". Robe hizo que pasara, y nos lo dejó en más de cien canciones, para que sonriamos y disfrutemos mientras no se nos lleve el aire.