viernes, 13 de marzo de 2026
Disco de la semana 473: Norah Jones y su álbum debut Come Away with Me
viernes, 6 de marzo de 2026
Disco de la semana 472: Bad Girls - Donna Summers
El clásico disco arranca con fuerza, Hot Stuff abre el álbum, seguida de Bad Girls, la primera habla de prostitución, el solo de guitarra de Jeff "Skunk" Baxter (de los Doobie Brothers) le dio un borde "sucio" y energético que atrajo a una audiencia más amplia. Gracias a este tema, Summer ganó el primer Grammy a la Mejor Interpretación Vocal de Rock Femenina, demostrando que su rango era ilimitado. La letra, que habla de la búsqueda de deseo y compañía nocturna, se convirtió en un himno de empoderamiento y libertad sexual, es posiblemente, la canción más enérgica de su catálogo y un pilar fundamental de la cultura nocturna global. Bad Girls dio nombre a su álbum más vendido. Inspirada en un incidente real donde una asistente de Summer fue confundida con una trabajadora sexual por un policía, la letra humaniza y retrata la vida nocturna de las calles de Nueva York con una mezcla de realismo y ritmo irresistible. Es famosa por su pegajoso estribillo "Toot toot, beep beep", que simula el tráfico urbano, y una línea de bajo que invita al movimiento inmediato, logra un equilibrio perfecto entre el funk, el soul y el disco habla necesidades sexuales insatisfechas. Ambas canciones alcanzaron el número uno en las listas de éxitos de pop y dance, también son canciones definitorias de la era disco y se encuentran entre las más populares de la cantante. Las otras dos canciones que cierran la primera cara son la discreta
Love Will Always Find You un himno de esperanza y resiliencia emocional. La letra asegura que, sin importar la soledad o las decepciones pasadas, el amor tiene una fuerza magnética inevitable, combina una base rítmica sólida con sintetizadores elegantes, permitiendo que la voz de Donna brille con una calidez reconfortante, alejándose de los gritos teatrales para enfocarse en la sinceridad y aunque no fue un hit comercial en su momento debido al retraso del sello discográfico, hoy es valorada por los fans como un recordatorio de la versatilidad de la "Reina del Disco". y la maravillosa y efervescente Walk Away, que debería haber sido un éxito aún mayor, la letra explora el dolor de una ruptura inminente. Es un consejo agridulce sobre saber cuándo retirarse de una relación que ya no funciona, antes de que el daño sea irreparable, de nuevo bajo la mano de Moroder y Bellotte, la pista destaca por su instrumentación orgánica, con un piano prominente y arreglos de cuerda que subrayan la melancolía del mensaje.
La cara 2 o B comienza con otro tema épico, Dim All the Lights que fue una de las primeras canciones acreditadas únicamente a Donna Summer como compositora. La había pensado para Rod Stewart, pero cambió de opinión y la grabó para este álbum. Alcanzó el número 2 en el Hot 100 y es otra canción que definió su carrera. Journey to the Center of Your Heart le sigue como uno de los mejores temas profundos, la canción encapsula la transición del sonido disco hacia el New Wave y el sintetizador pop que definiría esa década, One Night in a Lifetime, es una pieza de pop melódico con una producción limpia y sintetizadores brillantes. Destaca por su enfoque en la interpretación vocal romántica, alejándose del drama de sus hits anteriores para ofrecer una calidez más íntima y comercial, muy acorde al sonido radial de 1981. Can't Get to Sleep at Night se apoya en un ritmo más pausado y un sentimiento de añoranza. Explora la vulnerabilidad de la soledad y el insomnio provocado por el deseo, permitiendo que la voz de Donna se deslice con suavidad sobre una base rítmica constante pero relajada.
La tercera cara (o cara C) ha recibido las críticas y la atención menos favorables a lo largo de los años. Las cuatro canciones son baladas conmovedoras. Tener cuatro baladas en medio de un álbum de música disco podría parecer que ralentizaría el ritmo, pero en realidad funciona bien. El descanso de los ritmos y las cuerdas ondulantes se acompaña de canciones bien elaboradas y una entrega contundente. On My Honor es una balada de corte clásico y solemne. Aquí, Summer utiliza su registro más profundo y honesto para hablar de lealtad y promesas. La producción es contenida, dejando que la narrativa de compromiso sea la protagonista absoluta. There Will Always Be a You es una pieza romántica que destaca por su dulzura. Es el tipo de canción que demuestra que Donna podía dominar el formato de balada contemporánea con la misma facilidad con la que dominaba las pistas de baile, enfocándose en la permanencia del amor. All Through the Night, es una de las pistas más dinámicas de su etapa de principios de los 80, con un ritmo pulsante y sintetizadores que evocan el misterio y la energía de la vida nocturna, pero con un barniz pop muy refinado. My Baby Understands coquetea con el rock y el funk. Destaca por su línea de bajo caminante y una interpretación vocal llena de actitud, celebrando la conexión perfecta y el apoyo incondicional de una pareja.
La cuarta cara (o cara D) devuelve el viaje a una conclusión trepidante, Our Love es famosa por su inconfundible patrón de sintetizador galopante. La voz de Donna flota sobre una producción futurista que rinde homenaje a I Feel Love, pero con una calidez más romántica. Ha sido sampleada por innumerables artistas, demostrando su atemporalidad. Lucky acelera el pulso con una energía vibrante. Es una celebración de la fortuna en el amor, impulsada por secuencias electrónicas rápidas y una interpretación vocal que transmite una alegría pura y contagiosa. Sunset People es el cierre perfecto, una oda a la fauna nocturna de Sunset Boulevard en Los Ángeles. Con su ritmo mecánico y sintetizadores oscuros, retrata la cultura de los clubes con una mezcla de fascinación y melancolía urbana. Bad Girls fue una apuesta arriesgada para Donna. Aquí se arriesgó con los temas y las letras. Pero, combinando sus fortalezas con su mejor colaboradora,Los riesgos dieron sus frutos y el álbum sigue siendo su declaración artística más popular y aclamada.
viernes, 27 de febrero de 2026
Disco de la semana 471 - Made in Medina - Rachid Taha

Siempre que viajo a cualquier ciudad dentro o fuera de España, intento buscar una tienda de discos en la que pasar un rato agradable y poder llevarme algún disco de recuerdo para mi colección de vinilos. Si la ciudad es de otro país, intento además que el disco seleccionado sea de un artista local que fusione su folclore tradicional con el rock de guitarras afiladas. No siempre lo consigo, y no he estado nunca en Argelia, pero tengo claro que si algún día tengo la oportunidad de viajar allí, el disco que me traeré será "Made in Medina" (2000) de Rachid Taha, el músico franco-argelino de música raï, o en su defecto cualquier otro disco de su amplia discografía en el que, como casi siempre hacía, mezclaba las raíces raï con el rock, el punk, el techno y hasta el funk.
viernes, 20 de febrero de 2026
Disco de la semana 470.- Brownout Presents Brown sabbath - Brownout
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| Brownout Presenta Brown sabbath |
En la historia reciente de la música alternativa hay proyectos que nacen casi por accidente y terminan adquiriendo una identidad propia, Brownout es uno de ellos. Para entender cómo un grupo de músicos latinos de Austin, Texas, acabó reinventando el legado de Black Sabbath desde el funk psicodélico, hay que retroceder a los primeros años de Grupo Fantasma, la banda madre de la que Brownout surgió como un desprendimiento natural.
A principios de los 2000, Grupo Fantasma ya era un colectivo vibrante, multicultural y ambicioso. Su mezcla de cumbia, salsa, funk y rock les había ganado un lugar en la escena texana y, más tarde serían premiados con un premio Grammy. Pero dentro de esa maquinaria musical había músicos que querían explorar territorios más crudos, eléctricos y expansivos. Así nació Brownout, inicialmente como un proyecto paralelo, casi un experimento; un espacio donde podían dejar a un lado la estructura más tradicional de Grupo Fantasma y sumergirse en el deep funk, el latin rock, el afrobeat y la psicodelia.
Brownout se formó como un grupo de musicos poderoso: guitarras afiladas, una sección de metales exuberante, percusión latina omnipresente y un bajo que funcionaba como columna vertebral. Desde el principio, su sonido se movió entre la tradición latina y la contracultura estadounidense, uniendo mundos que, en manos menos hábiles, podrían haber chocado. Si algo define al grupo es su capacidad para absorber influencias sin perder identidad. En sus primeros trabajos ya se percibía la huella de Santana, Earth, Wind & Fire, el rock psicodélico de los 70 y, sobre todo, el universo expansivo de George Clinton y sus Funkadelic. El famoso movimieno y sonido P-Funk no era solo una referencia estética, era una filosofía. Y ese caos controlado, ese groove infinito, esa libertad para deformar la realidad sonora Brownout lo adoptó como un lenguaje propio. En discos como Homenaje (2008) y Aguilas and Cobras (2009), el grupo ya mostraba una mezcla de riffs hipnóticos, metales incendiarios y ritmos afro-latinos que parecían diseñados para un ritual colectivo. Era cuestión de tiempo que esa libertad creativa los empujara hacia un proyecto más arriesgado.
En 2014, Brownout anunció un proyecto que, sobre el papel, parecía una provocación: reinterpretar los clásicos de Black Sabbath en clave de funk latino y psicodelia. El álbum, publicado por Ubiquity Records bajo el título Brownout Presents Brown Sabbath, se convirtió en un fenómeno inesperado. La propia banda lo describió como un “hit nacional sorpresa”, y no exageraban: el disco conectó con públicos que jamás habrían coincidido en un mismo concierto. La idea de versionar a Black Sabbath surgió casi como un juego interno, una pregunta lanzada al aire: ¿Qué pasaría si los riffs de Iommi se trasladaran a un universo de metales ardientes, percusión latina y grooves bailables?. La respuesta fue este brillante álbum.
Lo primero que hay que entender es que Brown Sabbath no es un disco de versiones al uso o como tal, no es un homenaje complaciente ni un ejercicio de nostalgia. Es una relectura profunda, una traducción cultural y musical que respeta la esencia del original pero la reimagina desde otro prisma. Si en Black Sabbath el riff es el rey, en Brownout la corona pasa a la sección de metales. Trompeta, trombón y saxofón se convierten en protagonistas absolutos, reinterpretando melodías icónicas con una mezcla de reverencia y descaro. En The Wizard, por ejemplo, la armónica original se transforma en un diálogo de metales que mantiene la mística pero la vuelve casi cinematográfica. La percusión (congas, timbales, bongós) es el motor, y se nota en canciones como N.I.B. o Hand of Doom, donde adquieren un toque casi tribal que las acerca al afrobeat y al funk setentero. Lo que en el grupo de Iommi era densidad, en el grupo texano es movimiento.
Las guitarras apuestan por la psicodelia en lugar de saturación, pues Beto Martínez y Adrian Quesada no intentan replicar el sonido de Iommi. Sería absurdo. En su lugar, lo reinterpretan desde la psicodelia y el funk, con wah-wah, fuzz suave y riffs más abiertos. Aunque Brownout es principalmente instrumental, para este proyecto contaron con vocalistas invitados como Alex Marrero, cuya voz aporta textura y un un toque denso y psicodélico que encaja sorprendentemente bien con la propuesta. La producción del álbum es uno de sus grandes aciertos. A diferencia del sonido oscuro y comprimido de los primeros discos de Sabbath, En Brown Sabbath se apuesta por una mezcla abierta, cálida y detallada donde los metales suenan brillantes, la percusión tiene presencia sin saturar y el bajo sostiene el groove con una solidez impecable. El equilibrio entre homenaje y reinterpretación es magistral. Brownout no pretende ni imitar ni mejorar sin más a Sabbath,traduce su sonido a su propio idioma musical.
La recepción crítica fue tan inesperada como positiva. Publicaciones especializadas destacaron la valentía del proyecto y su sorprendente coherencia. Una reseña señalaba que el disco “se ciñe a los originales pero llevándoselos a su terreno”, convirtiendo canciones pesadas y sombrías en piezas cálidas y bailables, Otra lo describía como un “pastiche blues funk rock psicodélico” que revela capas ocultas en las composiciones de Sabbath. Lo más interesante es que el álbum no solo conquistó a fans del funk, sino también a seguidores de Sabbath que encontraron en estas reinterpretaciones una nueva forma de escuchar canciones que creían conocer de memoria.
La clave del éxito de Brown Sabbath está en entender que el metal y el funk, aunque parezcan opuestos, comparten algo esencial: el poder del riff y la repetición hipnótica. Sabbath construía muros de sonido y Brownout construye paisajes rítmicos, y a pesar de todo confluyen en un mismo conecpto o idea: la obsesión por el groove. Al reinterpretar a Sabbath desde el funk, los texanos nos descubren como canciones que parecían monolíticas se vuelven fluidas, bailables e incluso sensuales. Este álbum, además de ser un homenaje respetuoso, una reinterpretación creativa y una celebración del poder del groove, es también un recordatorio de que la música es un territorio sin fronteras, donde el metal puede bailar con el funk y la psicodelia puede abrazar la oscuridad.
viernes, 13 de febrero de 2026
Disco de la semana 469: Dr. Hook - Dr. Hook & The Medicine Show

Dr. Hook (1972) es el primer álbum de la banda Dr. Hook & The Medicine Show, un disco que rebosa personalidad y aires de lírica bohemia, de la mano del poeta Shel Silverstein, que firma buena parte de las canciones del álbum, y de una banda que debutaba a lo grande con una interesante mezcla de rock sureño, country rock relajado y delicadas baladas sentimentales. Juntos, componían una especie de "troupe bohemia" que en el disco suena a bares, carreteras secundarias y apartamentos llenos de humo y botellas vacías, en los que lamentarse de un modo casi teatral por los traspiés amorosos y los desengaños, como en "Sylvia's Mother", el genial tema que abre el disco en forma de teatral balada dramática, narrando la desesperación de un hombre que intenta hablar por teléfono con su exnovia antes de que ella se marche para siempre, y se topa con la rotunda negativa de la madre de ésta, que no le deja despedirse ni intentar convencerla de que no le deje. La dramatización es tan intensa que la voz de Dennis Locorriere se quiebra, suplica, se eleva y se hunde, transmitiendo vulnerabilidad y desesperación. La banda está perfecta en este primer tema, y los arreglos de cuerda intensifican aún más el crescendo emocional de un auténtico himno de la banda.
sábado, 7 de febrero de 2026
Disco de la semana 468: Hecho en Memphis - Los Ratones Paranoicos en el corazón del rock and roll
viernes, 30 de enero de 2026
Disco de la semana 467: Currents - Tame Impala
Con sus dos primeros discos, Innerspeaker y Lonerism, Tame
Impala se situó a la vanguardia de la ola de rock psicodélico proveniente de
Australia, junto con artistas como Pond y King Gizzard and the Lizard Wizard.
Pero mientras que esos dos primeros trabajos se basaban en guitarras potentes
con reverberaciones deslavadas y paisajes sonoros expansivos con sabor a rock,
cediendo voluntariamente a los clichés de la música psicodélica de los años 60
y 70. Kevin Parker, quien es en realidad el único miembro de la
"banda" de Tame Impala, nos embarca en un viaje muy personal, quizás
incluso más que en los dos primeros discos. Lo hace no solo a través de sus
letras introspectivas, cercanas y que invitan a la reflexión, sino también por
el simple hecho de que Parker es literalmente la única persona que ha
contribuido a este disco: es compositor, músico multiinstrumentista, vocalista,
productor y arreglista, y el resultado es increíble.
Let It Happen empieza con un sonido único, las notas de tan raras resultan absurdas al principio, pero se vuelven dramáticas a medida que avanza la canción. La narrativa da la impresión de que trata sobre agresión sexual, creo que suena extremo, pero eso es lo que pienso con la frase "let it happen", especialmente con "it's gonna feel so good", a medida que el bajo baja en la segunda estrofa, la canción crece y en cierto modo, se vuelve más "épica", creo que eso se debe a la combinación del bajo mencionado, la voz característica de Kevin con eco y el instrumento que suena casi como una cigarra y que toca una nota constante de fondo durante esta parte. Me gusta mucho la frase homófona de "a notion" y "an ocean", especialmente con "and all the others seem shallow", lo que prácticamente confirma que fue intencional, en cuanto a la narrativa, parece hablar de sentirse impotente e intentar desaparecer, lo cual, en mi opinión, podría tener muchos sentidos, pero desde luego no se opone a mi historia de agresión sexual. A medida que avanza la tercera estrofa, se habla más de impotencia, con referencias a un antagonista real (el "torbellino"), y se habla aún más de desaparecer ("si nunca vuelvo..."). Ahora, vamos con la parte instrumental, en primer lugar, me gusta mucho la audaz elección de una parte instrumental de 3 minutos en el mejor momento, y Tame Impala la ejecuta a la perfección. El sintetizador principal lleva un ritmo pegadizo, mientras que el sintetizador de fondo y el bajo mantienen su sonido, lo que la hace tan potente. Y luego, cuando la canción empieza a saltar y entra ese sonido potente, haciendo que el oyente dude un poco, aparece ese violín increíblemente dramático, y te hace sentir como si estuvieras viajando. Y eso es incluso antes de que empiece a repetirse y a saltar entre altavoces, antes de que entre un nuevo sintetizador con un ritmo diferente, antes de que la canción estalle con el sintetizador de nuevo en primer plano, sintiendo una liberación de la presión acumulada durante cinco minutos en este punto. A medida que la letra final llega con este tono etéreo, y la canción cierra, habla con más claridad sobre "seguir adelante", y escuchamos la guitarra, con su sonido potente, aquí para quedarse hasta el final. En general, creo que Tame Impala básicamente hizo lo que una canción de casi 8 minutos siempre debe hacer: algo diferente, Let It Happen es un tema muy fuerte y una gran introducción a este álbum. Nangs es un interludio que encaja a la perfección con el contexto del álbum y cumple su cometido a la perfección, con los sintetizadores trinos que se desarrollan hasta la introducción de la batería, mientras pregunta: "¿Hay algo más?". Se inclina hacia el synthpop, una especie de "weird-core", y se desvanece dejando más preguntas que respuestas sobre qué nos deparará exactamente este álbum.
The Moment, me recuerda un poco a "Everybody Wants to Rule the World" de Tears for Fears, al principio, con el sintetizador que la inicia. Sin duda, conserva buena parte del drama de "Let It Happen", pero también conserva algo del misterio con las voces y los sintetizadores con eco, junto con la letra algo críptica, que parece hablar de algo inevitable (¿quizás la muerte? Aunque parece bastante joven para preocuparse por la mortalidad, podría ser un argumento válido en cualquier caso: un joven no es menos mortal que un viejo), y de cómo no está preparado para ella. La canción se ralentiza bastante hacia la mitad, y luego introduce un instrumento con un sonido extraño que ni siquiera puedo identificar, pero puedo decir que suena muy disruptivo y creo que contribuye al sonido dramático que encierra la canción. Luego, las teclas de sintetizador nos arrastran de vuelta al siguiente estribillo, y al cerrar, escuchamos repetidamente "it's getting closer". Esta canción parece hablar de tomar las riendas y dejar de esperar a que las cosas sucedan. Yes I'm Changing comienza de forma bastante discreta, con sintetizadores más lentos y un tempo general más lento. Creo que en este punto del álbum, ha llegado a reconocer los cambios que han estado ocurriendo y está empezando a aceptarlos y reconocerlos por lo que son, en lugar de simplemente "dejar que sucedan". La letra de esta canción, al menos con más claridad que las demás hasta ahora, se dirige a alguien, se dirige a él en segunda persona y, en mi opinión, intenta convencerlo de estos nuevos cambios y atraerlo ("Hay un mundo ahí fuera que me llama y te llama a ti, chica, también te llama a ti..."). Creo que esa es también la razón por la que esta canción no cambia tanto como las demás y es relativamente más tranquila: para no asustar a la persona y disuadirla de unirse a esta nueva vida. El tráfico y los ruidos urbanos que se escuchan hacia el final representan la oportunidad, algo con lo que la gente suele asociar las grandes ciudades, y estos nuevos cambios también conllevan grandes oportunidades.
Eventually la forma en que esta canción empieza tan fuerte con la guitarra se debe a que se supone que debe sentirse contundente ("se siente como un asesinato someter tu corazón a esto"). Creo que quienquiera que intentara convencer en "Yes I'm Changing" no quería acompañarlo en los cambios, así que tiene que dejarla para emprender este viaje solo, razón por la cual serán más felices, pero solo "eventualmente", porque va a doler mucho ahora mismo. Y con esa idea surge un verso hermoso, en mi opinión: "Ojalá pudiera volverte a convertir en una extraña", porque desearía no tener que infligirle el dolor de dejarla, o, mejor dicho, "Porque si nunca hubiera estado en tu vida no tendrías que cambiarla". El instrumento de viento que suena hacia el final de la canción la hace parecer más esperanzadora y optimista, ahora sabiendo que tiene que suceder, y por eso tratando de sacarle el máximo provecho. Gossip es otro interludio gorjeante, y además sin voces. No estoy del todo seguro de qué pensar, además de que suena muy misterioso, a pesar de que muchos misterios parecen haberse resuelto ya. The Less I Know The Better parece tratar sobre la mujer que tuvo que dejar para emprender este viaje más grande que implica un cambio, y ahora se ve obligado a vivir con las consecuencias, que, en este caso, es... básicamente ser engañado, sin duda, es una de esas canciones que suenan felices, pero no lo son si escuchas la letra. En cualquier caso, es increíblemente pegadiza, y no es difícil ver cuál es su canción más escuchada, con diferencia. En Past Life los sintetizadores suenan muy vaporwave, y luego la conversación distorsionada del principio sobre ver una figura que resultó ser un "amante de una vida pasada". Esta canción parece más bien un interludio largo, principalmente por su repetitividad vocal y la atmósfera más tranquila en general. En cuanto a la narrativa, creo que quizás se arrepiente de haber abandonado a su amante para favorecer los cambios que vimos antes, y se siente tan desconectado de ella ahora que parece de una vida pasada. Disciples parece, una vez más, centrarse en la amante que perdió tras elegir los cambios en lugar de ella, y parece estar regresando.
'Cause I'm A Man suena como Eventually al principio,
pero luego a medida que las voces llegan, más claras que antes, y hasta ahora
en primer plano, me recuerda a la música navideña en general por alguna razón.
Comienza hablando sobre el arrepentimiento, creo que está completamente
arrepentido de la elección que hizo de tomar el camino que lo desvió de su
amante. Habla de no tener el control de sus acciones y de estar influenciado
por una fuerza mayor, de la cual parece que vinieron los cambios en primer lugar,
y ahora está tratando de justificar eso a su amante, a quien dejó, aunque ha
regresado arrastrándose. Reality In Motion suena a verano, creo que por
los golpes de batería más fuertes y el ritmo que alterna arriba y abajo a lo
largo del estribillo, junto con el instrumento que lo inicia. A lo largo de la
canción, siempre se refiere a "eso" y a sus efectos ("hizo que
mi corazón diera vueltas y se acelerara..."), y una vez más, se refiere a
alguien en segunda persona. Love/Paranoia, el título de esta canción lo
dice todo. Finalmente ha vuelto con su amante después de sufrir el dolor de
perderla, y ahora está paranoico de que lo deje de nuevo (aunque en realidad
nunca lo hizo), y tiene que recuperar la confianza que tenía antes de que los
cambios lo tentaran a dejarla, así que ahora solo puede abrirle su corazón para
intentar reconstruir su relación. New Person, Same Old Mistakes con la
entrada del sintetizador, reconocí esa parte de la canción en otro momento del
álbum. Esta canción parece marcar un cambio radical en el tono con respecto a
las demás, parecían ir creciendo, cada vez más felices, resolviendo problemas,
y luego llega esta con el sintetizador extraño y vibrante, y ese tono vocal más
bajo y misterioso que plantea más preguntas que respuestas, especialmente
porque hemos pasado la última mitad del álbum en la resolución, atando cabos
sueltos... y entonces llega esta canción. En cuanto a la narrativa, creo que
parece tratarse de una lucha interna entre su amante y los cambios que le
resultaron tan tentadores que decidió dejarla. No puede ignorarlos sin más;
claramente había algo ahí, y los eligió a ellos antes que a ella, aunque cambió
de opinión. Sin embargo, ahora que han vuelto, han vuelto a tentarlo, y se
siente como una persona completamente nueva por haberla recuperado, pero está
cometiendo los mismos errores de siempre, incluso antes de perderla. Incluso
hace referencia indirecta a las fuerzas superiores que lo influyen, las cuales
mencionó en "Porque soy un hombre", cuando dice: "y todavía no
sé por qué está pasando". La voz de fondo que le decía que estaba
cometiendo los mismos errores desapareció por completo, dejándolo para que
vuelva a cometerlos. Incluso pregunta cómo sabrá si se ha excedido o si está
bien, pero no obtiene respuesta. Cuando finalmente recupera a su amante, se
prepara para repetir lo mismo que lo hizo perderla, porque recuerda que eligió
los cambios por una razón, y ahora que no está cegado por la perspectiva de
recuperarla, puede ver por qué fue así otra vez, y es demasiado tentador
dejarlo pasar.
viernes, 23 de enero de 2026
Disco de la semana 466: Going Back Home - Wilko Johnson y Roger Daltrey
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Llega a nuestra cita semanal con los mejores discos de la historia de la música el álbum "Going Back Home" ("Volviendo a casa"), publicado en 2014 como una de esas puntuales colaboraciones de grandes artistas fuera de sus grupos nodriza, que tanto nos gustan en 7días7notas.net. En esta ocasión, hablamos de la asociación musical de Roger Daltrey, mítico vocalista de The Who, y Wilko Johnson, legendario guitarrista de Dr. Feelgood. Juntos, facturan un discazo de blues rock de carretera y de enérgico rhythm & blues, con intensos riffs de guitarra y con la cruda voz de Roger Daltrey, sorprendentemente impactante en un registro en teoría más alejado del estilo mod y rock que le hizo famoso junto a Pete Townsend en The Who.


viernes, 16 de enero de 2026
Disco de la semana 465: Shadow Of A Falling Star Pt.2 - Seven Sisters
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| Shadow OfA Falling Star Pt.2, Seven Sisters |
Seven Sisters han nacido y crecido en silencio, casi como un susurro en mitad de la noche, avanzando con una determinación tranquila. Surgidos en Londres hace poco más de una década, han crecido despacio, con paciencia, dejando que la música hable por ellos. En un mundo donde el heavy metal parece debatirse entre la nostalgia y la reinvención, Seven Sisters han encontrado un punto intermedio extraño y hermoso, pues no buscan resucitar el pasado, pero tampoco reniegan de él. Caminan sobre una cuerda tensada entre la tradición británica (esa que huele a pubs húmedos, a carreteras secundarias, a portadas dibujadas a mano) y una sensibilidad contemporánea que mira hacia adelante sin miedo. Su sonido tiene algo de rito antiguo: las guitarras dobladas que se persiguen como sombras alargadas, las armonías que se elevan como si quisieran tocar el cielo, los pasajes progresivos que se abren paso como corredores secretos dentro de un templo. Y, por encima de todo, esa inclinación por las historias grandes, por los relatos que no caben en una sola canción. Así es como han concebido su saga, dentro de la cual se encuentra el álbum recomendado esta semana: Shadow of a Fallen Star Pt. 2.
Para entender Shadow of a Fallen Star Pt. 2, publicado por Dissonance Productions en 2025, hay que volver a 2021, cuando la banda lanzó la primera parte de esta odisea. Aquel primer capítulo era un mapa estelar desplegado sobre la mesa: un viaje iniciático, una búsqueda, una pregunta lanzada al vacío. La crítica lo recibió con respeto y curiosidad. Publicaciones como Metal Storm lo calificaron como un trabajo sólido, coherente y ambicioso. Pero más allá de las notas y los adjetivos, lo importante era la sensación de estar ante el comienzo de algo más grande. Ese primer capítulo tenía la luz de los prólogos: prometía, insinuaba y dejaba claro que la historia no estaba completa. Había un destino esperando al otro lado. Cuatro años después, Seven Sisters regresan con Shadow of a Fallen Star Pt. 2, y lo hacen con la serenidad de quien sabe que está cerrando un círculo. Es la culminación de una historia que se vuelve más densa, más introspectiva, más humana. Si la Pt. 1 era el viaje, la Pt. 2 es el regreso. Y ya se sabe: nadie vuelve siendo el mismo.
La crítica especializada lo ha recibido con entusiasmo. Algunos hablan de “una odisea galáctica” que captura la imaginación del oyente; otros destacan la madurez compositiva y la fuerza emocional del conjunto. La producción del álbum es un ejercicio de equilibrio: las guitarras tienen espacio para desplegar sus alas, los bajos sostienen la estructura sin reclamar protagonismo y la batería marca el pulso con naturalidad. La mezcla apuesta por la claridad; cada armonía, cada riff doblado, cada transición progresiva está colocada con gran precisión. Es como si cada instrumento tuviera su propio latido. Las guitarras son el hilo conductor del relato. Kyle McNeill y Graeme Farmer forman una dupla que parece salida de otra época, pero que escribe desde el presente. Sus líneas se entrelazan como dos hilos de un mismo tapiz, creando momentos que van de la épica a la melancolía, de la furia al recogimiento. Las armonías ascienden como si buscaran una revelación, los riffs doblados caen como un presagio y los solos paralelos dialogan como dos personajes enfrentados por el destino. Entre todo ello, los pasajes progresivos se abren como portales hacia otros mundos. Kyle McNeill, como vocalista, canta sin artificios ni alardes, sin necesidad de demostrar nada. No es un héroe operístico, es un narrador que conoce el camino.
La historia que cierra la Pt. 2 mezcla ciencia ficción, misticismo y emoción humana. Hay viajes interestelares, entidades cósmicas, civilizaciones perdidas. Pero también miedo, esperanza, sacrificio, identidad. El grupo entiende que la fantasía no es evasión, es un espejo. Y en ese espejo, el oyente encuentra reflejos de sí mismo. La estructura del disco está pensada como un viaje continuo, pues los temas funcionan como capítulos. Hay momentos de acción, de conflicto, de revelación; también interludios que actúan como respiraciones profundas y finales expansivos donde las guitarras se elevan como si quisieran escribir el último párrafo en el cielo.
Dissonance Productions vuelve a acompañar a la banda en este lanzamiento. La edición física mantiene la estética cósmica de la saga, reforzando la idea de continuidad. Es un detalle importante: en un disco conceptual, el arte no es un adorno, sino una extensión del relato. Shadow of a Fallen Star Pt. 2 es un cierre brillante para una saga que ya forma parte de la identidad de Seven Sisters. Es un disco que combina técnica, emoción y narrativa con una madurez que confirma lo que muchos intuían: la banda ya no es emergente, ha encontrado su propia voz dentro del heavy metal contemporáneo. Las guitarras gemelas brillan como nunca, las letras alcanzan una profundidad inesperada y la producción permite que todo esté en su sitio.
La primera vez que lo escuché, me quedó una sensación extraña y hermosa: la de haber acompañado a la banda en un viaje que no solo cerraba una historia, sino que abría un horizonte.
sábado, 3 de enero de 2026
El disco de la semana 463 - El amor después del amor: cuando una canción te cuenta la vida
viernes, 26 de diciembre de 2025
Disco de la semana: 462.- Siamese Dream - The Smashing Pumpkins
Siamese Dream de 1993, esta incluso por encima de la obra maestra Mellon Collie And Infinite Sadness de 1995 (pese a contener éste las dos canciones comercialmente más emblemáticas de la banda: Tonight Tonight y 1979), el disco más de culto de The Smashing Pumpkins tanto para la crítica especializada como para el público, es la piedra angular del sonido que en adelante caracterizó a la banda de Chicago pese a sus novedades estilísticas del Adore. (1998), ahora bien, declarado esto no se pretende afirmar que la obra precedente al disco que nos ocupa es nula y hablamos del álbum Gish de 1991 donde pudimos ver un despliegue sonoro que con un pizca garagera, algo de grunge, hardrock y noise lograron lanzar un dignísimo álbum por el cual circunstancial, lógica y cronológicamente no hubiera existido el mayor disco de culto de la banda liderada por Billy Corgan. Descubri a The Smashing Pumpkins por primera vez gracias a Nacho, me los ponia de vez en cuando en el coche cuando salíamos a romper la noche, lo que me pareció es que Billy Corgan extrajo sus influencias de, entre otros, Robert Smith de The Cure, así que no es de extrañar que estemos en la misma onda. Después de entrar con éxito en la escena con Gish, Billy estaba ansioso por aún más. ¿Cómo podría lograrse esta evolución musical? Se tomó la decisión de combinar un género que estaba ganando popularidad con una tendencia que comenzaba a ser desplazada por el primero, y de la que algunos periodistas musicales se estaban burlando: Grunge y shoegaze: una receta interesante para algo nuevo, fácilmente podría haber sido un fracaso considerando las características de ambos géneros. Los pongo juntos en mi mente e inmediatamente veo estilo sobre sustancia, agresión y un intento de éxito empaquetado en una pared de sonido bajo los auspicios de la distorsión. Veo una receta para un fracaso total. Pero en ese momento, Billy y compañía entran en la habitación, preparan su equipo, parecen seguros de que todo va a salir bien, es el tiempo de hechos.
Un ensayo corto y llega Cherub Rock, el album explota inmediatamente con un poco de agresión y ensoñación, una combinación extraña, imposible en el papel, alguien que viera la portada blanca hoy, con dos chicas inocentes y sonrientes, probablemente amigas, podría decir que es más adecuado para el twee pop al estilo de Belle and Sebastian , no para el grunge. Sin embargo, encuentro una conexión entre el blanco, la inocencia y los momentos alegres con el lado onírico de este álbum. Cherub Rock, es un punto culminante, un tema de apertura muy, muy fuerte, el estilo wue toca Chamberlin es eléctrico, un acorde de octava rasgueado suena limpio, el bajo entra en acción (un sonido de bajo genial, también) antes de que finalmente se active el amplificador operacional y te golpee de lleno en la cara con esa pared de distorsión: divertido, pegadizo, emocionante y con ritmo rápido, el riff es genial y ciertamente muestra la tendencia de Corgan a favorecer los riffs construidos alrededor de un acorde de octava. El ritmo de Iha es pesado y crujiente. La batería es perfecta, rápida y divertida. La voz contrasta con el muro de sonido, y es un efecto muy apropiado, aún más cuando Billy de repente sube de volumen. El tema de la canción es la lucha contra la industria musical. Quiet me llama la atención de inmediato, ¿Podría Radiohead haberse inspirado en esta canción al escribir Paranoid Android ? A pesar del título, no es tranquila en absoluto, la fuerza de Quiet reside en el riff que emerge después de unos segundos de caos, es como magia, es un truco tan simple, como efectivo. El riff es pesado, cadencioso, avanza con torpeza. Corgan ofrece un estribillo chillón y quejumbroso que, a pesar de sí mismo, es muy pegadizo. La voz de Corgan encaja a la perfección con los temas líricos del álbum; puede transmitir tanto delicadeza como furia, lo cual es una gran ventaja. Hablando de furia, no puedo olvidar lo increíble que es Jimmy Chamberlin a la batería. Trata sobre la rebelión juvenil, específicamente la rebelión contra los padres. No se puede negar, Siamese Dream es un álbum lleno de reflexiones y dilemas juveniles. La depresión de Corgan lo inspiró a crear la primera canción de este álbum, Today, vale la pena destacar dos cosas. Primero, tiene una construcción grunge típica: solo la melodía al principio, luego el ritmo, los versos tranquilos y el estribillo agresivo. Simplemente compare Today con, por ejemplo, Smells Like Teen Spirit, veras muchas similitudes. En segundo lugar, esta canción tiene un tono muy irónico. Predomina un sonido alegre que ofrece la esperanza de un mañana mejor. En realidad, Billy quería decir que un mañana mejor nunca llegaría. El "hoy" que da título al disco es su mejor día, porque después, solo empeorará. Su letra también puede indicar un alivio momentáneo, ya que ha aceptado su decisión de suicidarse. Es una de mis canciones favoritas del álbum; me cautiva su ambivalencia. Hummer, por otro lado, es un gran ejemplo del equilibrio musical que se mantiene en el álbum. El riff de bajo es pegadizo, algo repetitivo y cíclico que combina a la perfección con la línea principal difusa de Corgan. El outro es genial, quizás la mejor parte de la canción. Evoca un caluroso día de verano, borracho o drogado en una playa, observando la miasma de calor que se eleva de la arena mientras flotas en el océano. A pesar del instrumental potente y estridente, la calma de las estrofas me da una extraña sensación de consuelo. Mi parte favorita son los dos últimos minutos; es como encontrar tu lugar favorito en un paisaje tranquilo. Billy deja a los oyentes con una pregunta simple pero filosófica.
La siguiente canción es Rocket, una de las más directas de Siamese Dream. El sonido de las estrofas es agradable, pero cuanto más se acerca al estribillo instrumental, mejor. El final podría simbolizar el lanzamiento del cohete que da título al disco. La guitarra acústica marida a la perfección con las cuerdas, pero en mi opinión, es la letra la que cobra protagonismo. Corgan habla de la difícil infancia que moldeó su personalidad, a veces explosiva. Simplemente no disfruto de Disarm, es una cosa cursi adolescente, y a diferencia de Mayonnaise, no tiene instrumental fantástico debajo. Supongo que es impresionante que Corgan compusiera gran parte de las cuerdas él mismo, pero simplemente no son buenas, esa campana tampoco ayuda, es una canción que pertenece al clímax de una mala película romántica, no en este disco, no entiendo los elogios, es empalagosa, autocomplaciente y nada consciente de sí misma. Soma entra en acción y... me quedo sin palabras. ¿Quién habría pensado, durante "Cherub Rock", por ejemplo, que la banda optaría por un estilo tan relajado? Una atmósfera tranquila y soñadora, una melodía onírica, y después de un rato, entra el piano. La primera parte de Soma evoca relajación, una siesta placentera durante la cual te olvidas de todos tus problemas. Aproximadamente a la mitad de la canción, los rasgueos de guitarra actúan como un despertador, recordándote todo aquello de lo que ya te has alejado. No puedo decidir qué mitad es mejor: un concepto y una ejecución brillantes. Volvemos al ritmo acelerado con Geek USA. ¿Primeras impresiones? Jimmy Chamberlin, siempre al pie del cañón, nunca decepciona. ¿Cómo es que no me gustó esta canción al principio? Un tempo perfecto, una seña de identidad del grunge, incluso se podría decir que se vuelve heavy metal en un momento dado. A mitad de la canción, hay una ralentización. ¿Por qué me encanta este momento?. Mi interpretación libre: la conexión siamesa en la muñeca simboliza las manos entrelazadas de dos personas. Estas personas también están conectadas en los sueños, lo que puede indicar una línea de pensamiento similar, valores similares y muchos rasgos comunes. Siguiendo esta línea de pensamiento, creo que Siamese Dream es una metáfora de la amistad verdadera y duradera que dura desde una edad temprana. Es una de las canciones de rock alternativo realmente geniales, es progresiva, casi, más o menos. Escucha ese relleno de batería inicial, el sonido de la batería aquí es perfecto, el ritmo es hipnótico y enérgico, al igual que el riff. La escalada de la pentatónica que Billy hace de vez en cuando es emocionante y eléctrica, y ese puente... pura bondad shoegaze. Mayonaise tiene algo de balada, pero es muy fuerte, líricamente, representa lo opuesto de Today, y hay un cierto patrón en esto. Today se escribió primero, mientras que Billy guardó esta pista para el final, una vez más, algo que teóricamente no debería funcionar tan bien junto funciona: un poco de ruido en un lado, calma y reflexión en el otro. En Today, el mundo de Billy se encamina hacia la destrucción, mientras que en Mayonaise, hay arrepentimiento por los años perdidos y las oportunidades perdidas, pero finalmente, también hay esperanza de algo mejor.
Hay muchos álbumes que diría que serían perfectos si no
fuera porque los temas X e Y son malos o porque algo podría haberse hecho
mejor. Siamese Dream destaca entre los muy buenos. No me da miedo decir que, de
todos los álbumes que conozco, este es el que más roza la perfección y nunca me
aburre. Billy y compañía (¿o quizás solo Billy?) crearon una atmósfera que, en
mi opinión, es irrepetible. Precisamente con grabaciones como estas, soy
partidario de la teoría de que hay lugares, personas, momentos y circunstancias
que contribuyen a la creación de un álbum único. En este caso, quizá sean los
problemas de salud mental de Billy, su adicción al trabajo y su perfeccionismo,
los que empezaron a generar conflictos dentro del grupo y convirtieron el
trabajo en una tarea ardua. Siamese Dream es un álbum ruidoso y agresivo por
momentos, pero a la vez reconfortante. Para mí, es uno de los sonidos que
definieron los 90 y un auténtico ejemplo del rock alternativo de la década. La
gama de emociones adolescentes que presenta este álbum recuerda a The Cure.













