jueves, 22 de enero de 2026

1848 - Turn it on Again - Genesis



Hay canciones que te invitan a cantar y otras que, sin que te des cuenta, te ponen frente a un espejo. “Turn It On Again” pertenece a este segundo grupo. Suena enérgica, casi festiva, pero debajo de esa superficie rítmica late una incomodidad persistente. No es un tema sobre euforia ni celebración: es una postal de la rutina, del silencio que pesa y de la necesidad casi mecánica de llenarlo con algo, lo que sea. Genesis abre la década del ochenta con una canción que parece simple, pero que esconde más capas de las que admite a primera escucha.

Publicada en 1980 como parte de Duke, “Turn It On Again” marca un momento decisivo en la historia de la banda. Peter Gabriel ya era pasado y Phil Collins asumía definitivamente el rol de frontman, en un contexto donde Genesis buscaba redefinir su identidad sin renunciar del todo a su herencia progresiva. El resultado fue un álbum de transición brillante, y esta canción, uno de sus manifiestos más claros.

La letra es directa, casi minimalista, y por eso mismo inquietante. El protagonista no habla de grandes tragedias ni de amores perdidos; habla de llegar a casa, sentarse solo y encender el televisor. No para ver algo en particular, sino para no escuchar el silencio. “Turn it on again” no funciona como un estribillo alegre, sino como un gesto reflejo, una acción repetida hasta el cansancio. La canción retrata una soledad cotidiana, urbana, silenciosa, que no grita pero se acumula.

Musicalmente, Genesis vuelve a demostrar su astucia. El riff inicial de teclados es inmediatamente reconocible, pero está construido sobre una métrica irregular —un 13/8 elegantemente disimulado— que pasa inadvertido para la mayoría de los oyentes. Esa es una de las grandes virtudes del tema: hacer que lo complejo suene natural. Tony Banks sostiene la tensión armónica, Mike Rutherford aporta un bajo firme y melódico, y la batería de Collins empuja con precisión, sin excesos, al servicio de la canción.

La interpretación vocal de Phil Collins es clave. No dramatiza ni busca épica. Canta desde un lugar contenido, casi resignado, como alguien que sabe que mañana volverá a repetir la misma escena. Esa frialdad emocional refuerza el mensaje: no hay redención ni catarsis, solo repetición. Incluso cuando la canción estalla en energía, hay algo que permanece vacío.

Con el tiempo, “Turn It On Again” se convirtió en un clásico infaltable de los shows de Genesis, coreado por multitudes y celebrado como un himno. Pero su verdadera fuerza está en su vigencia. En una época dominada por pantallas, scroll infinito y ruido constante, la canción suena menos como una observación de su tiempo y más como una advertencia. Genesis no estaba cantando solo sobre la televisión: estaba cantando sobre la necesidad humana de sentirse acompañado, aunque sea a través de una ilusión. Y eso, más de cuarenta años después, sigue siendo profundamente actual.

Daniel 
Instagram storyboy 

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