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domingo, 29 de marzo de 2026

1914.- Scary Monsters (and Super Creeps) - David Bowie

 


Tras una serie de tres discos publicada entre 1977 y 1979 conocida como la "Trilogía Berlinesa", en los que experimentó con sonidos más europeos y vanguardistas que en discos anteriores, pero que no supusieron un gran éxito comercial, David Bowie enfocó su nuevo disco "Scary Monsters (and Super Creeps)" (1980) hacia terrenos más comerciales. Afortunadamente, el foco en la comercialidad y las ventas no hizo que las canciones del disco desmerecieran en calidad a las entregas anteriores, ni que perdieran su buena dosis del art rock, new wave y post punk de los temas más característicos del Bowie de finales de los setenta. Por ese motivo, el disco "Scary Monsters (and Super Creeps)" se consideró durante muchos años como el último de sus grandes discos antes de que, en uno de sus interminables giros estilísticos, abrazara durante los ochenta sonidos aún más comerciales y bailables.

La canción que dio título al disco, y que saldría publicada como tercer single promocional tras "Ashes to Ashes" y "Fashion", destaca notablemente por el apocalíptico sonido de la guitarra eléctrica de Robert Fripp y una energizante percusión sintetizada. David Bowie interpreta la parte vocal con maestría y forzando su acento cockney, casi relatando más que cantando una historia sobre el descenso de una mujer a los infiernos del trastorno mental ("Cuando miré en sus ojos eran azules pero no había nadie en casa...). Buena parte de la letra fue escrita por David Bowie en 1975, para una posible canción que en ese momento llevó el título de "Running Scared", inspirada en un anuncio de los cereales Kellogg's, que ofrecía con los cereales una serie de juguetes de "monstruos aterradores y superhéroes" ("Scary Monsters and Super Heroes").

Aquel esbozo de canción no había encontrado su sitio y su momento en ninguno de los tres discos de la trilogía berlinesa, pero la versión final de la canción que acabó dando título a "Scary Monsters (and Super Creeps)" es el mejor ejemplo de lo que David Bowie quería conseguir con el disco, pues la guitarra de Robert Fripp crea una atmósfera que tiene el indudable sabor sonoro de sus obras más arriesgadas, y una letra claustrofóbica e impactante, pero al mismo tiempo, está dotada de una accesibilidad mucho mayor y de un estribillo más reconocible para el gran público y las actuaciones en grandes estadios. Consecuentemente, el single alcanzó un meritorio puesto 20 en las listas de ventas del Reino Unido, aunque no llegó a las cotas de popularidad de los anteriores singles del álbum.

viernes, 4 de abril de 2025

1555.- Heroes - David Bowie


"Heroes" es una de las canciones más emblemáticas de la discografía de David Bowie, y del mundo del rock en general. Lanzada en 1977 como parte del álbum del mismo nombre, se convirtió desde el primer momento en todo un himno generacional y, al mismo tiempo, en una canción mítica y atemporal. Escrita por el propio Bowie en colaboración con Brian Eno, y producida por Tony Visconti, destaca por su poderosa instrumentación y la emotiva interpretación vocal de Bowie.

La inspiración para la letra de "Heroes" le vino a Bowie mirando por la ventana del estudio de Berlín en el que estaba grabando, al ver a una pareja besándose junto al muro, y de ahí surgió la idea de los dos amantes que sueñan con ser "héroes solo por un día", abrazados a la esperanza y el sentimiento de resistencia ante la adversidad y la privación de libertad que el muro de Berlín significaba.

Musicalmente, "Heroes" es una obra maestra del rock experimental de finales de los años setenta, gracias a la innovadora producción de Tony Visconti, que grabó la voz de Bowie en tres micrófonos colocados a diferentes distancias, creando un singular efecto de eco y de profundidad, y combinó el gran riff de guitarra de Robert Fripp con los sintetizadores de Brian Eno e incluso con el sonido de un cenicero arañando la mesa al desplazarlo, creando una atmósfera intensa y futurista.

miércoles, 22 de febrero de 2023

0783.- Cirkus (Including Entry of the Chameleons) - King Crimson



Cirkus (Including Entry of the Chameleons) es la pieza inicial de Lizard (1970), el tercer disco de estudio de la banda de rock progresivo King Crimson, y el único de la banda con Gordon Haskell como bajista y cantante (aparte de su aparición puntual como cantante del tema Cadence and Cascade del álbum anterior In the wake of Poseidon) y Andy McCulloch a la batería. Después del lanzamiento del disco, Cirkus se convirtió en parte importante del repertorio en directo de la banda, en la mayor parte de las giras posteriores.

Tras un comienzo de sonido medieval basado en la voz y el piano, las guitarras se adueñan del tema en abruptos cambios de ritmo, mientras las orquestaciones se entremezclan con vientos de aire improvisado y marcado tono de jazz progresivo, creando una compleja y cambiante pieza que resulta imprescindible para los amantes del rock progresivo y, en particular, de la banda liderada por Robert Fripp, que entrega en Lizard una interesante y caótica fusión de rock progresivo clásico y jazz experimental al más puro estilo Miles Davis, creando un disco tan épico como extraño, un auténtico y arriesgado "Circo" sonoro que no deja a nadie indiferente.

viernes, 18 de noviembre de 2022

0687-. The Devil's Triangle - King Crimson

 

The Devil's Triangle, King Crimson


     Después de la gira por Estado Unidos en 1969, Ian McDonald y Michael Giles abandonan King Crimson, camino que seguiría unos meses después Greg Lake. Esto deja a Robert Fripp como único miembro que queda en la banda, quien tiene que asumir el papel de tocar teclados y guitarra a partir de entonces. Es entonces cuando un desconocido Elton John es fichado para que se ocupe de cantar en las sesiones de grabación del siguiente álbum, In the Wake of Poseidon, pero Fripp se lo piensa mejor y finalente descarta su fichaje.

Al final Greg Lake acepta cantar en las grabaciones, pero negociando recibir como parte del pago el equipo de megafonía de King Crimson. Esa negociación le llevaría a grabar todas menos una de las pistas del disco, Cadence of Cascade, que sería cantada por el antiguo compañero de escuela de Fripp, Gordon Haskell. Para la grabación de este disco Fripp también contaría con la colaboración de Peter Giles (bajo), Michale Giles (batería), Mel Collins (saxofón y flauta) y Keith Tippett (piano). 

El disco es grabado entre enero y abril de 1970 en los Wessex Sound Studios de Londres, bajo la producción de Robet Fripp y Peter Sinfield, y publicado el 15 de mayo de 1970 por el sello discográfico Atlantic Records. Incluido en este disco se encuentra The Devil's Triangle, una adaptación de una pieza ajena, titulada Mars: Bringer of war, la cual fue compuesta por Gustav Holst, un compositor, arreglista y profesor británico, y que forma parte de The Planets (los Planetas), siendo el primer de los siete movimientos de dicha composición del artista. The Planets fue compuesta por Holst entre 1914 y 1917. La naturaleza innovadora de la música, y en especial de este pieza de Holst, provocó cierta hostilidad inicial entre una sección de la crítica del momento, pero la suite pronto se popularizó y a día de hoy sigue siendo muy influyente y ampliamente interpretada. No es extraño que Ian Mcdonald y Robert Fripp se inspiraran en dicha composición para componer The Devil's Triangle, un tema de casi doce minutos dividido en tres partes, Merday Morn, Hand of Sceiron y Garden of Wurm. Realmente, Ian Mcdonald sólo constaría acreditado en la primera parte de la pieza, Merday Morn

martes, 20 de septiembre de 2022

0628.- In the court of the Crimson King - King Crimson


In the court of the Crimson King,
 de King Crimson, la formación del guitarrista Robert Fripp, que junto a Greg Lake, Michael Giles, Ian Mcdonald Peter Sinfield nos regaló la primera gran obra del rock progresivo, es un gran viaje a través de evocadoras letras y brillantes pasajes musicales, que culmina en la canción que le da título, un derroche de imaginación e imágenes oníricas, y un exuberante cuento musical sobre la imaginaria "corte del Rey Carmesí".

La canción, la quinta y última del disco, es un idílico vehículo en el que tienen cabida orquestas, bufones, marionetas, flautistas púrpuras y suaves coros interpretando canciones de cuna, una pieza épica y solemne con la que termina un disco enorme. Lección magistral y vehículo experimental a partes iguales, se convirtió de inmediato en el tema más reconocido, y reconocible, de la banda de Robert Fripp. Revestido de grandilocuentes coros, y de densas y evocadoras florituras de mellotrón y flauta, es el final majestuoso que habría encandilado al más exigente de los reyes. El Rey Carmesí.