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viernes, 12 de junio de 2026

Disco de la semana 486: Call the Comet - Johnny Marr

 


“Call the Comet” es el tercer álbum en solitario de Johnny Marr, publicado en 2018 tras sus trabajos previos The Messenger (2013) y Playland (2014). Grabado en "Crazy Face Factory", su propio estudio en Manchester, el disco refleja a un Marr ya consolidado como artista independiente, tras décadas a la sombra de The Smiths. Johnny Marr intentó con este disco ir más allá de la mera entrega de una buena colección de canciones, y dotó a "Call the Comet" de un concepto narrativo algo abstracto pero muy interesante, basado en un futuro cercano en el que los protagonistas de las canciones tienen inquietudes sociales y buscan mejores formas de vivir en sociedad, hasta el punto que muchos oyentes creyeron ver en el disco un mensaje post-Brexit.

Musicalmente, “Call the Comet” mezcla el indie rock británico clásico y de guitarras con música post-punk, sintetizadores y atmósferas oscuras. La crítica especializada lo recibió con entusiasmo y buenas valoraciones, siendo considerado por muchos como su trabajo solista más ambicioso y completo. Su mayor virtud es la coexistencia de lo clásico y lo contemporáneo: guitarras reconocibles conviven con sintetizadores y estructuras más modernas, en una mezcla rica y ambiciosa. 

El disco abre de manera potente con Rise, un tema de intensas guitarras y modernos sintetizadores con el que Marr lanza toda una declaración sonora de intenciones de por dónde va a transitar el disco. Es un gran arranque pero queda un par de escalones por debajo de The Tracers, sin duda uno de los puntos fuertes del álbum, por su efectiva combinación de energía post-punk y oscuridad atmosférica. Casi sin tregua, Hey Angel inunda los altavoces de recargadas guitarras, y su pegadizo estribillo nos gana de inmediato, a pesar de una producción algo cargada de efectos.

Es imposible despegarse de su pasado con The Smiths, y Hi Hello es probablemente el tema que más emparenta con el estilo musical de su mítica banda de procedencia, y eso quiere decir que estamos ante el tema más pop del disco, dotado de la característica elegancia y melancolía “smithsianas”. Personalmente, y pese a reconocer su legado y su calidad, no soy un gran fan de The Smiths, pero este tema resulta agradable y reconfortante. Tras este tema de sonido sofisticado y melódico, sorprende el giro que el disco da con New Dominions, descargado de las guitarras de temas anteriores y dando todo el protagonismo los sintetizadores y los ritmos programados, como si entre canción y canción se hubiera producido un salto del pasado al futuro.

Con Day In Day Out el experimentado guitarrista vuelve a terrenos más luminosos, con cierto aire de brit pop de los noventa. Es un tema más rítmico y accesible, una de esas canciones que nueve de cada diez oyentes entrevistados verían como claro single. Walk Into the Sea es una nueva incursión en lo atmosférico, bajando las revoluciones para adentrarse en un mundo introspectivo y emocional. Es solo un respiro momentáneo, porque en Bug vuelve la música directa y las guitarras vertiginosas, en un tema rítmico y brillante, quizá el más rockero de un disco que tiene momentos para casi todo.

Actor Attractor tiene cierto toque hipnótico, y retoma la oscuridad y las atmósferas post‑punk del inicio del disco, y en contraposición Spiral Cities suena mucho más ligera y accesible, y quizá algo por debajo del nivel de calidad del conjunto, un ejemplo de que no siempre la luminosidad sonora hace que un tema sea brillante. My Eternal ayuda a reponerse de la sensación de cierto bajón de calidad, y funciona como efectiva transición hacia el cierre del disco con la impactante A Different Gun, un tema sólido e intenso que cierra con firmeza "Call the Comet", un disco que no busca reinventar el rock, pero sí reafirmar a Johnny Marr como un artista con identidad propia más allá de su legado. Marr no intenta competir con su pasado, sino reinterpretarlo desde el presente y mirar hacia el futuro con esperanza y renovación, como el que mira a un cometa atravesando el cielo.

miércoles, 16 de noviembre de 2022

Amnesiac - #MesRadiohead



En los años ochenta y noventa, si decías que no habías leído "El Quijote" te acusaban de ser un inculto. Eso desembocó en una gran mentira colectiva, ya que a todo el que le preguntaban decía haberlo leído para evitar el rechazo público, cuando en realidad muchos de los que preguntaban tampoco lo habían leído. ¿Y qué tiene que ver esto con Radiohead y su disco "Amnesiac"? Pues, sencillamente, en muchas ocasiones me he sentido como aquellos que confesaban no haber leído "El Quijote" cuando reconocía que nunca le había encontrado el punto a Radiohead y que no compartía la admiración general que despiertan, y me pregunto a veces si no estaremos todos cayendo de nuevo en otra gran mentira colectiva, queriendo aparecer ante el resto como grandes y sesudos eruditos musicales, cuando en realidad los que nos preguntan no hayan tampoco escuchado nunca OK Computer, Kid A o el Amnesiac que protagoniza esta reseña.

Este pensamiento tan utópico no me lo parece tanto, cuando para informarme para esta reseña me he puesto a leer varias críticas sobre el disco, y todas ellas hablan, poco más o menos, de la quintaesencia musical contenida en sus surcos. No es mi ánimo polemizar con nadie, ni tampoco quiero con esto transmitir que Amnesiac me parezca un mal disco. Todo lo contrario, es un disco con buenas canciones, de marcados tintes electrónicos y perfectamente ejecutado, contando además con una ambiciosa producción a cargo de Nigel Godrich, con el que grabaron al mismo tiempo las sesiones de Amnesiac (2001) y las de Kid A (2000), pero eso no significa que tengamos que perder la cabeza y pasarnos de frenada en las alabanzas al grupo y a éste su quinto disco de estudio, hasta el punto de considerarlo, como muchos comentan, su mejor obra.

En mi opinión, esa medalla le correspondería a OK Computer, un disco con el que nunca miento cuando digo que lo he escuchado, al completo, y muchas veces. Pero esa reseña ya estaba hecha en 7días7notas, y aunque quisiera estar "Amnésico" para no recordar ese pequeño detalle y poder escribir sobre aquel disco, la realidad es que, irónicamente, me ha tocado "recordar" este otro, y al hacerlo vuelvo a sentir que algo parecido a lo que ocurría con "El Quijote" nos está pasando con Yorke y compañía, si temas como Packt like sardines in a Crushd Tin Box, que de manera curiosa pero algo fría mezcla de música electrónica con sonidos de percusión metálica en el arranque del disco, o la extraña e innecesaria Pulk/Pull Revolving Doors son considerados la cumbre creativa de este grupo.

Afortunadamente, entre ambas está el single Pyramid Song, un gran tema de piano y arreglos de cuerda con cierto regusto a jazz en la batería y un tono atmosférico y dramático en los teclados que la hacen grande. La cosa sigue mejorando en el progresivo crecimiento en intensidad de You and Whose Army, un tema con aires de himno intenso y melancólico, o en I might be wrong, el tema de ritmo y estructura más reconocibles y convencionales, que lo hacen también más digerible y disfrutable que las experimentaciones anteriores. Le sigue Knives out que es, con todo merecimiento, el segundo single del disco tras Pyramid Song. Una canción triste y melancólica en la línea de las mejores composiciones del grupo, que tardaron más de un año en completar, y que tiene ciertas influencias de la guitarra de Johnny Marr en The Smiths.

El tono de lamento profundo y sombrío no es puntual, y tras mantenerse en temas como Morning Bell/Amnesiac o Dollars and Cents, la escucha empieza a hacerse demasiado costosa, como en su momento lo fue la lectura de alguno de los capítulos centrales de la obra de Miguel De Cervantes de la que, mientras escucho la extrañamente eléctrica e instrumental Hunting Bears, o la densa y experimental Like Spinning Plates, ya no quiero o no puedo acordarme. ¿Veis como sí que tenía algo que ver el libro que contiene la frase más famosa sobre la amnesia, con este disco de Radiohead?

Mientras Don Quijote y Sancho Panza se alejan a lomos de sus monturas en mi imaginación, el trompetista de jazz Humphrey Lyttelton y su banda convierten Life in a Glasshouse en la mejor banda sonora para una despedida, la de un disco de esos que nadie olvida, y no solo por lo buenos que son, sino por si en algún momento alguien pone cara de interesante y pregunta si "has escuchado este disco de Radiohead". En ese momento, sufrir de amnesia sería un error imperdonable que haría que todo el mundo nos señalara con el dedo, tal y como hacía Donald Sutherland en La Invasión de los Ultracuerpos, quién sabe si tras descubrir que Brooke Adams nunca había escuchado a Radiohead

domingo, 14 de agosto de 2022

Meat is murder - The Smiths #MesTheSmiths



The Smiths consideraron que la carne era un asesinato en su segundo álbum de estudio, publicado en 1985, y debieron estar de acuerdo con ello un gran número de vegetarianos y aficionados a la música, porque el disco alcanzó el número 1 en las listas de ventas del Reino Unido, algo que no llegaron a conseguir con ninguno de sus otros discos. Bromas aparte, y más que por su extraño título y el mensaje pro-vegetariano de la canción homónima, quizá su éxito se debiera al variado y ecléctico menú que contenía, con canciones que iban de su habitual rock alternativo acaramelado al funk, el rockabilly y los ritmos dance típicos de los ochenta.

Tras al decepcionante recepción de su primer disco, la producción de este nuevo intento corrió a cargo de los propios Smiths, en concreto del cantante Morrissey y el guitarrista Johnny Marr, con la ayuda del ingeniero de sonido Stephen Street, que en la década posterior sería el responsable de la producción de los mejores discos de Blur y The Cramberries.

The Headmaster Ritual abre el fuego con un mensaje que se rebela contra los castigos físicos, una temática que se repetirá también en el tema Barbarism Begins at Home, en la que destaca el bajo de corte funk de Andy Rourke. Ambas son un ejemplo de la clara tendencia política y de protesta de muchas de las canciones de esta obra. La actitud contestataria se complementaba en el álbum con un marcado afán experimental en la música, como en la rockabilly Rusholme Ruffians.

Si hay una canción que marca la diferencia es How Soon Is Now?, incluida en la versión estadounidense del disco. Había sido publicada inicialmente como cara B de otro tema no incluido en el disco (William, It Was Really Nothing), y se convirtió en un gran éxito en las discotecas de Estados Unidos. A rebufo de este inesperado éxito, fue incluida en las reediciones posteriores del disco, y publicada como single en Reino Unido, con Well I Wonder en la cara B. Desigual suerte corrió That Joke Isn't Funny Anymore, el otro single publicado del disco. Considerado por muchos como una mala elección, parece que finalmente tuvieron razón, porque el sencillo pasó sin pena ni gloria por las listas de ventas.

Mucha más relevancia tuvieron las entrevistas promocionales de Morrisey, en las que deliberadamente lanzaba a los cuatro vientos las proclamas políticas y vegetarianas del disco y de la ya mencionada Meat is Murder, con estrategias tan agresivas como hacer que se emitieran videos de matanzas de animales en horario familiar, y aireando que había prohibido hacerse fotos comiendo carne al resto de la banda. No menos impacto tuvo también la icónica portada, en la que utilizaron un fotograma de un soldado, extraído del documental In the Year of the Pig (1969) de Emile de Antonio. Quizá lo hicieran porque los mayores asesinatos, mucho más que los de la carne, se han producido en todas las absurdas e innecesarias guerras en las que se ha visto envuelto el ser humano. O quizá solo buscaban una dosis adicional de polémica, como esa pizca de sal necesaria para darle el toque de sabor definitivo a la carne.