jueves, 11 de abril de 2024

Like a Prayer #MesMadonna




Tras el gran éxito de "True Blue" (1986), la fórmula de música pop enfocada a un fiel público adolescente había llegado a su momento más álgido, pero Madonna sentía que era el momento de dar un giro con el que lograr también el respeto y la admiración de un público más adulto y el deseado reconocimiento por parte de la crítica especializada. Esa era su aspiración y su gran objetivo cuando empezó a trabajar en "Like a prayer", su cuarto disco de estudio, publicado por Sire y Warner Bros. Records en marzo de 1989.

Llamado "Like a prayer" ("Como una oración") por la fuerte influencia del catolicismo en su infancia y sus conflictos interiores con sus creencias durante su juventud, y dedicado a la memoria de su madre, fallecida siendo ella una niña, el álbum es una descarnada exploración y declaración de sus sentimientos y vivencias más personales, y un impresionante despliegue de estilos entre los que, además del pop, hay inspirados momentos dance, funk, góspel y soul. Estamos ante su trabajo más serio e introspectivo, una obra que en lo musical supuso un tremendo salto de calidad respecto a los discos anteriores, y en las letras presentó un enfoque mucho más oscuro y sincero, con continuas referencias a sus complicadas relaciones familiares y de pareja, así como a sus convicciones religiosas y sus conflictos con sus sentimientos más personales, que hasta entonces había escrito y guardado en un cajón sin llegar a plantearse que pudieran convertirse en letras de canciones.

Pese al evidente cambio estilístico que se estaba planteando, seguía confiando plenamente en sus compositores y productores habituales Patrick Leonard y Stephen Bray, con quienes ya había trabajado en "True Blue". Su método de trabajo no contemplaba que los dos productores escribieran o produjeran juntos, sino que era la propia Madonna la que trabajaba con uno u otro por separado, escribiendo letras para la música que ellos le presentaban. Bray tendía más hacia el dance y el pop más luminoso de temas como "Express Yourself" o "Keep It Together", mientras que Leonard tenía una mayor predilección por estilos más orquestales y melódicos, y de sus sesiones salieron temas como "Spanish Eyes", "Till Death Do Us Part", "Dear Jessie", "Promise to Try", "Like a Prayer" y "Cherish"

Y no quedó la cosa ahí, porque para diversificar aún más la producción y elevar la temperatura creativa del disco, Madonna llamó a Prince para participar en el álbum. Prince aportó la canción "Love Song" en la que canta a dúo con Madonna y, aunque no acreditado, participó con su guitarra en "Keep it together", "Act of Contriction" "Like a prayer", el tema que titula y abre el disco, y la primera de las canciones que se crearon en las sesiones con Patrick Leonard, que interpretó en el estudio los primeros acordes para que Madonna fuera escribiendo mientras la escuchaba la letra sobre "una joven tan enamorada de Dios que sentía como si Él fuera la única figura masculina en su vida". "Like a prayer" comienza con un riff de guitarra de Prince (y parece que algunos efectos de guitarra en el puente y el estribillo llevarían también su firma, aunque no quedó acreditado) para después dar protagonismo a un órgano de iglesia, que junto a los impactantes coros góspel de The Andrae Crouch Chorus contribuyen a la atmósfera religiosa de la canción, que juega con el doble sentido carnal y religioso ("Estoy de rodillas, quiero llevarte allí") y en la que destaca sobremanera la gran línea de bajo interpretada por Guy Pratt.

Para "Express Yourself" el enfoque fue similar. Bray le envió a Madonna un cassette con la música, y se reunieron después para trabajar juntos en las partes que a ella más le gustaron. Aquí el enfoque es mucho más cercano al dance y al pop, mientras que la letra es una llamada al empoderamiento femenino, a no conformarse con estar en un segundo plano y a superar los obstáculos mediante la libre "autoexpresión". Más optimista que "Like a prayer", es otro de los grandes singles del disco, con una producción que brilla entre palmadas, cajas de ritmos y unos potentes coros de acompañamiento.

Tras estos dos cañonazos, llega la calma en "Love Song", el único tema completo que surgió de la colaboración con Prince, que en principio iba a ser producido por Stephen Bray, pero era un reconocido admirador del "príncipe" y se sintió abrumado ante la posibilidad de trabajar con material suyo. Alegando no estar "emocionalmente preparado" para asumir esa responsabilidad, Bray rechazó la proposición de producir el tema. "Fue una de las pocas cosas de las que me arrepiento en la vida" declararía después de dejar que Madonna y Prince se encargaran de la producción. El trabajo entre los dos grandes divos se produjo a distancia, y comenzó con Prince grabando un loop con partes de guitarra que envió a Madonna, que añadió teclados y voces y lo envió de vuelta, y entonces Prince añadió más voces y otros instrumentos, y así poco a poco fueron dando forma al tema hasta lograr una balada funk que es a la vez bella y extraña, y completamente diferente al resto del disco.

Tras la singular rareza de "Love Song" el disco entra en uno de sus tramos más personales y oscuros con "Till Death Do Us Part", en la que Madonna saca a la luz las heridas emocionales de su reciente ruptura matrimonial con el actor Sean Penn, y "Promise to Try", que describe el dolor por la muerte de su madre, y lo importante del proceso de aceptación de la muerte y la necesidad de "dejar ir" a las personas queridas para curar el dolor de su marcha. Musicalmente, es quizá la canción más desnuda del disco, con una base de piano y un cuarteto de apoyo, para no quitarle protagonismo al descarnado mensaje de la letra y la voz de Madonna.

"Cherish" es un buen tema pop, quizá con menos encaje en el marco de este disco, pero que habría sido pieza clave en cualquiera de los anteriores. Algo parecido ocurre con "Dear Jessie", y juntas parecen conformar el tramo del disco dedicado a la infancia, con melodías pegadizas pero no exentas de una cierta melancolía. Nada que ver con lo que viene a continuación, porque en "Oh Father", que describe desde la tristeza y el recuerdo la difícil relación con su padre, vuelve la oscuridad y una temática claramente emparentada con "Promise to try", con la salvedad de que para este tema sí que se optó por el revestimiento de una orquesta, y el resultado es simplemente impresionante.

La vertiente funk, dance y pop del disco vuelve a aflorar en "Keep it together", un tema sobre la importancia de mantener a la familia unida, en el que Stephen Bray sí que se atrevió a trabajar con la guitarra de acompañamiento que Prince interpretó para el disco. Tras la correcta "Spanish eyes", el músico de Minneapolis aún tuvo una nueva aparición para cerrar el álbum en "Act of Contriction", un recitado de Madonna sobre la base invertida de la canción "Like a prayer", la guitarra distorsionada de Prince y un coro góspel. Es apenas un susurro enmarañado en distorsión y psicodelia, el reverso de una extraña plegaria, o algo que pudiera entenderse "como una oración", y al mismo tiempo y por todo ello, es el mejor final imaginable para un disco como "Like a Prayer".

La obra en conjunto, apoyada por la publicación de seis de sus canciones como singles ("Like a Prayer", "Express Yourself", "Cherish", "Oh Father", "Dear Jessie" y "Keep It Together") obtuvo la aclamación unánime de crítica y público, y su producción "múltiple" no solo no afectó a la unidad de su mensaje, sino que acabó siendo el mejor y más cohesionado de todos sus discos. Fue además una "oración" muy lucrativa, vendiendo más de 15 millones de copias y llegando al primer puesto de las listas de ventas en más de treinta países. El mundo entero valoró la grandeza de un disco que en su mayor parte se grabó con los músicos tocando juntos y en vivo en el estudio, en lugar de las sobregrabaciones en las que se basaban sus discos anteriores, y la cruda sinceridad de las letras de la nueva Madonna, que se abría con franqueza a hablar de temas muy personales y profundos, dando un golpe sobre la mesa de los que, hasta entonces, le negaban el calificativo de artista "seria". Si, a pesar de todo, hay alguien que aún hoy se lo siga negando, no tiene más que aprovechar el #MesMadonna en 7días7notas.net y animarse a escuchar "Like a Prayer" para comprobar lo que sus prejuicios hacia esta artista le han impedido disfrutar todos este tiempo.

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