
El álbum Controversy fue el cuarto disco de estudio de Prince, lanzado el 14 de octubre de 1981 por la discográfica Warner Bros. Records. Controversy es un disco que incide de nuevo en la visión de Prince sobre la sexualidad y la provocación, aunque en un tono más rebajado que el que empleó en las explícitas letras de su disco anterior, el impactante y arriesgado Dirty Mind (1980). El álbum comienza con Controversy, canción que le da título, una de las canciones más importantes de la primera etapa de Prince y una auténtica declaración de intenciones de lo que el disco ofrecía a quién lo comprara.
Controversy marcó el momento en que Prince dejó de ser una promesa del funk para convertirse en una figura provocadora, impredecible y imposible de encasillar. La letra aborda directamente la controversia, los rumores y las especulaciones que se habían generado sobre su identidad, su raza, su sexualidad y sus creencias religiosas. En esto último, la provocación está servida en el último tramo de una canción de más de siete minutos, cuando el genio de Minneapolis recita un Padre Nuestro sobre el ritmo hipnótico y minimalista de la canción.
Musicalmente, el mencionado ritmo sostiene y lleva en volandas a Controversy, con una batería electrónica marcando el pulso y un poderoso bajo sintetizado. La guitarra suelta los clásicos ramalazos rítmicos de funk, y en conjunto el groove de la canción es irresistible. Prince evita los cambios bruscos y apuesta por la repetición, logrando que la canción funcione tanto como tema de baile como manifiesto oscuro y personal. El resultado es una mezcla de funk, new wave y música electrónica que anticipa muchos de los sonidos que dominarían la década de los ochenta, en la que Prince alterna frases casi habladas con estribillos insistentes, creando una sensación de conversación directa con el oyente, en un tono que es desafiante pero también irónico, como si disfrutara alimentando el misterio que rodeaba su persona.
Controversy representa uno de los primeros pasos hacia la construcción del mito de Prince, y contiene ya muchos de los elementos que definirían su carrera: la ambigüedad sexual, la mezcla de lo sagrado y lo profano, el individualismo radical y una confianza artística casi ilimitada.. Más de cuatro décadas después, sigue sonando sorprendentemente moderna, y su ritmo mecánico y contagioso, unido a un mensaje que cuestiona los prejuicios y las categorías sociales, mantiene toda su vigencia como canción de baile y sobre todo como retrato de un joven y osado Prince retando al mundo con sus armas más características y con la innegable calidad de su música.