
La letra de “Waiting on a Friend” es casi una declaración de principios. Mick Jagger observa el mundo que le rodea y renuncia conscientemente a la búsqueda constante de aventuras románticas o placeres pasajeros. Lo que realmente necesita no es una amante ni una nueva emoción, sino alguien en quien confiar, alguien con quien compartir alegrías y derrotas. La idea central es sencilla pero poderosa: la amistad puede ser más valiosa y duradera que muchas historias de amor.
Musicalmente, la canción destaca por una elegancia poco habitual en contraste con el repertorio más rockero de los Rolling Stones. La guitarra fluye suavemente, el piano de Nicky Hopkins aporta un aire relajado y melancólico, y todo desemboca en el extraordinario solo de saxo de Sonny Rollins, que parece conversar con la voz de Mick Jagger en lugar de limitarse a acompañarla. La interpretación vocal de Jagger también muestra una faceta diferente, desprovista de la arrogancia y la provocación habituales. El resultado es una atmósfera cálida, urbana y contemplativa, y una cierta melancolía que hacen de esta canción una de las canciones más cercanas de la mítica banda británica, y quizá por eso, “Waiting on a Friend” ha envejecido tan bien.