El disco de la semana 29: La Ley Innata, Extremoduro



"En efecto existe, señores jueces, una ley no escrita, sino innata..." 


Hace ya muchos años, a finales de los 80 o primeros de los 90 en unas fiestas de Parla, un grupo de adolescentes atravesamos el recinto ferial sin prestar mucha atención al grupo que actuaba en la explanada. Era Extremoduro, en una de sus primeras formaciones. No les conocíamos por entonces, pero sí que recuerdo que el cantante gritó al público "¡¡¡¡Parla... Os perdono!!!!", justo antes de atacar la siguiente canción (que después descubrí que era "Jesucristo García").


En ese momento pensé "Ya le vale a este colega, se cree Dios!!!", y seguí nuestro camino hacia las casetas, dónde nos esperaba un hipnótico bocadillo de panceta, tentación irremediable que nos alejó de la doctrina del cantante de aquel grupo. Unos años después, dejé la panceta y los chiringos de feria y me rendí a aquel autoproclamado Dios y su inmenso legado, que hizo que su público le concediera el título de Rey de Extremadura.


Fue con el disco "Agila" con el que muchos les descubrimos, pero la señal definitiva para mí llegó con "Yo, minoría absoluta". Aquel profeta ignorado por un grupo de adolescentes en Parla, no cejaba en su intento de transmitir su mensaje y atacaba de nuevo desde la portada del disco, cuál Cristo armado con dos pistolas.


Y en el momento en que más enganchados estábamos a sus enseñanzas sobre el rock transgresivo, cayó sumido en una crisis creativa que nos tuvo 6 años sin noticias del talento de nuestro líder espiritual. Y casi cuando ya menos esperábamos a Extremoduro, a punto de rendirnos y caer de nuevo en la mediocridad musical reinante, ciegos de nuevo ante otro correoso bocadillo de panceta, como si nunca hubiera existido la esperanza de un mundo mejor, en septiembre de 2008 dejaron grabado a fuego en nuestros oídos el que muchos consideramos el mejor disco de rock en español de la historia.

"... para la que no hemos sido instruidos, sino impregnados":

LA LEY INNATA

1. Dulce introducción al Caos

La introducción al caos fué también la introducción al disco, el single de adelanto. Después de 6 años, el público estaba ansioso por escuchar el nuevo material, y seguro no esperaban que fuera tan literal en lo dulce, con sus suaves arpegios de guitarra y su tono melancólico y relajado, y a la vez tan alejada del caos pasado y esperable. Robe ha trabajado su voz desde el exilio, y suena ahora más suave y a la vez más aguda y afilada, complementada en la canción por la voz femenina de Sara Iñiguez y los barrocos arreglos de guitarra con los que Uoho (encargado de la producción además de la guitarra principal) adereza brillantemente tema. Su solo de tintes clásicos tiene incluso un fragmento de la Cantata "Jesús sigue siendo mi alegría" de Bach. El Jesús de las dos pistolas estaba dormido pero ha vuelto con fuerza, y ya aquí empezamos a vislumbrar que el trabajo realizado con las letras de este disco supone la cumbre creativa del genio extremeño:

"Se rompió la cadena que ataba el reloj a las horas
se paró el aguacero ahora somos flotando dos gotas.
Agarrado un momento a la cola del viento me siento mejor
me olvidé de poner en el suelo los pies y me siento mejor.
¡Volar! ¡Volar!"


2. Primer movimiento: El Sueño

Aparecen aquí, por primera vez, el estribillo y el riff de guitarra serán una constante que se repetirá en varios puntos del disco con leves diferencias en los arreglos dentro de cada movimiento, como nexo e hilo conductor de una obra que, como los grandes discos conceptuales del rock progresivo, debe entenderse y degustarse como un todo en lugar de desde la individualidad de las canciones:

"Buscando mi destino, viviendo en diferido,
sin ser, ni oir, ni dar,
Y a cobro revertido, quisiera hablar contigo,
Y así, sintonizar"

Tiene este primer movimiento un tono más duro que le de la introducción, el sueño no es placentero y Robe desata sus infiernos interiores repartiendo poderosas imágenes de destrucción a través de sus versos.

3. Segundo Movimiento: Lo de Fuera

Pieza central del disco, tema de larga duración y una de las cumbres creativas del disco con su desarrollo en tres partes diferenciadas. Comienza en un tono melancólico que acaba roto por las intenciones del personaje de escapar de su prisión. "¡Voy a hacer un butrón, que saque la cabeza fuera!". Puro Robe cuando toma carrerilla y arrasa contra la buena educación y la televisión mientras reconoce que "¡si hay un escalón, pa' dar un tropezón, voy de cabeza...!"
La banda tiene aquí uno de sus momentos instrumentales más brillantes, desembocando como una locomotora recién engrasada en la segunda parte de esta gran suite:

"Sueño que empieza otra canción, vivo en el eco de su voz, entretenido...
Sigo la estela de su olor, que me susurra: vámonos, vente conmigo"

La locomotora nos lleva aún más lejos, y en el camino hasta nos encontramos con una banda de mariachis que transforman la melodía central del tema en una sorprendente ranchera que inesperadamente encaja en el carril del tren como un guante. 

4. Tercer Movimiento: Lo de Dentro

Dura reivindicación de la "Ley Innata" que hace al personaje rebelarse contra su condición y las normas establecidas colectivamente, en un tema que hace las delicias de su público más tradicional por la dureza de sus guitarras y planteamientos. La letra es puro Robe desatando sus demonios interiores, angustia existencial, drogas, locura y oscuridad, mientras se desgañita al ritmo enloquecido de la batería y las guitarras: 

"Sin patria ni banderas,
ahora vivo a mi manera;
y es que me siento extranjero
fuera de tus agujeros.
Miente el carné de identidad:
tu culo es mi localidad.
Miente el destino para hacer
que no te vuelva a ver...".

5. Cuarto Movimiento: La Realidad

Partiendo de un riff de guitarra similar al de la Dulce introducción al Caos, combinado con líneas de piano poco habituales en Extremoduro, y cuidados arreglos de violines, nos entregan una pieza lenta y descarnada que nos devuelve a la cruda realidad de la vida, lejos de los sueños, y engarzada con el resto a través del estribillo que se ha ido repitiendo en distintas fases del disco. Una de las piezas más cuidadas e impactantes de esta obra grande, y que contiene algunas de las letras más bellas del disco:

"Hice un barquito de papel para irte a ver,
se hundió por culpa del rocío,
no me preguntes como vamos a cruzar el río..."

La canción va subiendo de intensidad, y tiene esa combinación mágica en las letras de Extremoduro, entre lo poético y lo salvaje:

"Para contarte, que quisiera ser un perro y oliscarte,
y vivir como animal que no se altera,
tumbado al sol lamiéndose la breva
sin la necesidad de preguntarse
si vengativos dioses nos condenarán
si, por Tutatis el cielo sobre nuestras cabezas caerá".


6. Coda Flamenca

El último movimiento ya habría servido de final majestuoso, pero nos regalan una coda final aflamencada pero eléctrica, con guiños a versos de Pérez Galdós y en la que hay sitio de nuevo para la admiración de la brillantez de la propuesta y de la rotundidad de la banda, y también para la broma y la sorpresa, con la aparición estelar del perro de Robe y de esa pareja de tirados cómicos que son "Manué" y su acompañante, que aparecen en varias canciones a lo largo de la discografía de Extremoduro.


De modo que hace ya muchos años, en unas fiestas de Parla, un grupo de adolescentes atravesamos el recinto ferial sin prestar mucha atención al grupo que actuaba en la explanada.Y resulta que era Extremoduro, que muchos años después hizo "La Ley Innata", el mejor disco de rock en español de la historia de la música. Con esta última afirmación muchos podréis no estar de acuerdo. A todos los que penséis que no es así, en plenitud de mi estado de locura tras escucharlo de nuevo para escribir esta reseña, solo puedo deciros que ... ¡¡¡Os perdono!!!

Comentarios