El disco de la semana 20: Damon Albarn "Everyday Robots"



 


Los "robots del día a día" o "Robots cotidianos". Esa podría ser la traducción del título del ¿primer? disco en solitario de Damon Albarn. Dudo en llamarlo su "primer disco en solitario" porque ya había firmado previamente discos con su nombre, como es el caso de "Mali Music" para Oxfam o sus óperas "Monkey journey to the West" y "Dr. Dee".


Y a la vez es su primer disco, sin discusión, de una manera tan genuina como no lo ha sido ningún otro primer disco de un ex-cantante de grupo famoso, porque Damon interpretó que hacer un disco en solitario implicaba hacer un disco personal, el primero en el que Damon desnuda su vida ante los micrófonos de una manera brillante, sencilla y sincera. Quizá no sea el primer disco de Damon Albarn, pero es el primer disco sobre Damon Albarn.

La propia yuxtaposición de dos temáticas contrapuestas es la base de esta entrega de canciones. La idea de un mundo actual, lleno de tristes personajes alienados por la tecnología, contrasta con las continuas referencias autobiográficas a su infancia y juventud, a un mundo pasado y diferente rescatado desde una mirada nostálgica.

Recomiendo encarecidamente que aquellos que no lo hayáis escuchado, veáis antes el documental que hizo para la BBC explicando el por qué de este disco, su génesis y elaboración a partir de un viaje nostálgico a los lugares que marcaron su infancia y adolescencia. El documental es como la sal previa al tequila, degustaréis el disco mucho mejor si la habéis tomado antes.

Damon Albarn "The Culture Show"
https://www.youtube.com/watch?v=ep6kjvu_HCQ

¿Ya lo vistéis? Vamos entonces a infiltrarnos ya en el mundo de los "Robots Cotidianos".

Es precisamente "Everyday Robots" la encargada de abrir el disco. Comienza con un extracto de lo que parece un monólogo y unas risas enlatadas, como si todo fuera una broma o le costara creer que sea cierto que los zombies tecnológicos caminan cada día por la calle como autómatas, mirando al móvil sin percatarse de que la vida está fuera de la pantalla. La canción muestra el tono que tendrá el disco, música minimalista aderezada con violines y extraños efectos de sonido, mientras Damon cuela su guitarra acústica o su teclado como base para la mayoría de los temas.

Más minimalista si cabe es "Hostiles". Damon a la guitarra acústica, con el apoyo de unos coros y unos efectos de ladridos de perro para llevarnos de vuelta a la temática opuesta del disco, a la mirada nostálgica e introspectiva de un músico que gira la cabeza hacia atrás y ve su pasado en el Londres gris de mediados de los 70

La melancolía dura poco, porque de un bandazo nos devuelve al mundo tecnológico en el que vivimos con "Lonely Press Play" uno de los temas más brillantes del disco. "Si te sientes solo, pulsa play". Un mensaje tan descorazonador viene sin embargo acompañado de un tono más alegre en la música, y la ejecución del tema es simplemente brillante apoyada en unos grandes arreglos de cuerda.

El punto disonante del disco lo marca "Mr. Tembo", canción inspirada en un elefante que conoció en Tanzania, la canción más alegre del disco y casi una tonada infantil con toques africanos. Y sin embargo mantiene el toque personal (dedicada a su hija) y nostálgico (ejecutada junto al coro gospel de la iglesia en la que Damon practicaba con el órgano en su adolescencia).

Las referencias en negativo a la tecnología y la deshumanización que provoca seguirán apareciendo, como cuando en "The Selfist Giant" hace referencia a lo complicado que es concentrarse en ser un buen amante cuando la televisión está siempre encendida. Como también continuarán los saltos atrás en "You and Me", larga oda estructurada en dos partes en las que profundiza en los desengaños amorosos y los problemas con las drogas de épocas pasadas. El tema va de lo más oscuro a lo más luminoso, por lo que pese a la temática funciona como rayo de esperanza.

En el cajón de las canciones autobiográficas cae "Hollow Ponds", punto álgido del disco para el propio cantante ya que, según declaró en el documental al que nos hemos referido, toda la idea del disco surgió de una visita a unos lagos a los que iba a bañarse en verano en su infancia y adolescencia.

En la sección de tecnología le toca el turno a las "fotografías que estás haciendo ahora mismo" ("The photograps you're taking now"), salteada con una grabación de audio y jugueteando con la electrónica sin salir del minimalismo reinante, para pasar después a la canción de corte más romántico del disco "The history of a cheating heart".

Y con "la historia del corazón mentiroso" desembocamos y náufragamos inexorablemente en los "fieros mares del amor" ("Heavy seas of love"), dónde el disco vuelve a la senda brillante y animada. Como curiosidad, surgió la posibilidad de una colaboración con Brian Eno, que al llegar al estudio preguntó si querían que produjera el tema o tocara los teclados, a lo que Damon respondió: "Quiero que cantes".

Al ver el resultado comprendes que lo ha vuelto a hacer. No solo ha entregado un disco brillante, sino que la broma del principio, con sus risas enlatadas, era una pista que anticipaba la gran broma final, la colaboración más inesperada, con Brian Eno dando el pintoresco contrapunto a la voz de Albarn, que no podía cerrar solo su "primer disco en solitario". 

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