La musica en historias: Diamonds and pearls #MesPrince

 




Diamonds and Pearls, como prácticamente todos los álbumes de rap de mediados de los 80 y principios de los 90 que lo inspiraron, es más largo de lo necesario (es difícil imaginar que alguien pueda justificar la inclusión de "Jughead" y "Push"). Pero también es uno de los últimos álbumes de Prince en generar múltiples sencillos exitosos, mientras que aún contiene pistas que podrían haberse sumado a ese número si hubieran tenido la oportunidad ("Daddy Pop" al menos probablemente hubiera tenido mejores resultados en las listas de éxitos que "Insatiable” lo hizo). No es del todo el mejor álbum de Prince de los años 90 (ese título es para Love Symbol, aún más largo, loco y diverso, lanzado un año después), pero era una señal importante de que Prince estaba dispuesto a abrazar los sonidos contemporáneos, o cercanos a los contemporáneos, para mantenerse visible, y que aún podía escribir canciones que merecen la atención que lo llamaron. 

Thunder es el comienzo del álbum, momento para mezclar una vez más la espiritualidad y la sexualidad, tiene una apertura deslumbrante y una línea de sitar interesante, las letras religiosas y me gusta que las abandone en favor de una sección más larga que no es realmente improvisada (con más guitarra) para la última mitad de la canción. La canción incorpora además algunos sonidos extraños de guitarras, también es muy interesante el juego de coros que podemos encontrar. Un ritmo pesado con acentos de órgano proporciona la base para Daddy Pop, y se convierte en una canción de banda, donde todos tienen su momento para expresar lo que tienen dentro, ayuda a eso todos los ecos y voces que van respaldando la canción mientras Prince y Rosie Gaines llevan la batuta vocal. Aparece al final de la canción Tony M y la verdad que lleva el tema a la mediocridad, demasiado escuchado. Diamonds and Pearls era la elegida para poder poner un single en las listas de éxitos y arrasar, mucho más cerca del pop que se realizaba en aquella época que de las gloriosas canciones que nos regalaba Prince llena de matices y música que te entra por todos los sitios, aquí nos deja simplemente una melodía agradablemente pegadiza y una Rosie Gaines en estado de gracia, pero me gusta más el Prince desmelenado.  Cream fue la canción que amaban absolutamente todos los que no habían buceado aun en la discografía de Prince, de nuevo tenemos una melodía pegadiza y un ritmo muy molón, pero no llega a caer en la ñoñería de la anterior y se permite meter algunos toques musicales que nos recuerdan de quien estamos escuchando el álbum. De hecho el objetivo se cumplió, ya que consiguió llegar al número 1 de las listas con ese ritmo informal y nervioso mientras canta de manera suave y entrecortada, al borde del susurro. 



Strolling es una especie de musical con aires de jazz, pero con un sonido agradable bastante interesante. No es una canción que vaya a matar, para muchos les parecerá una cosilla sin ninguna importancia, para los más fanáticos puede ser una forma más de innovación del maestro, yo me quedo a medio camino, no me parece la joya que es para muchos, pero tampoco una cosa soporífera. Willing and Able es una especie de R&B, con acentos gospel, donde destaca una agradable guitarra acústica. La cabezonería de Prince por meter el hip-hop de todas las maneras posibles lastran el último minuto cuando encontramos de nuevo al rapero Tony M estropeando algo que iba lo suficientemente bien. Gett Off es Prince en su momento más cachondo, y quizás lo mejor del álbum, vuelven esos gritos de placer que tanto había usado en su primera época en temas como Dirty Mind o Darling Nikki pero no es solo ese aspecto, también encuentro algo misterioso según vas escuchando el tema, envuelve tu mente… me flipa. Con Walk Don't Walk consigue descolocarme del todo, vengo del universo Gett Off y me encuentro esas voces femeninas entre el doo-wap y el rap y no me atrae nada, un pinchazo. Jughead no lo arregla y parece que opta claramente a la peor canción del disco y yo diría que está justificado. Después de abrir con un atractivo tarareo de Rosie Gaines, obtenemos un número completo de hip-hop de Tony M que se hace bola. ¿Pero quién es este Tony M?... vamos a desenmascarar al asesino, Anthony Mosley fue un bailarín de respaldo que en un momento dado fue incitado a rapear en algunas canciones, no se cómo se encoñaria el maestro con él que le llevo a un protagonismo poco merecido en este álbum.



Money Don't Matter 2Night es una suave balada soul, un momento de tranquilidad y bienestar dentro de la tormenta que hemos sufrido anteriormente. A destacar la suave y modulada voz que Prince nos regala que le da un aspecto de narrador místico. El mensaje del coro de que el dinero no importa puede parecer que compite con la vida de lujo representada por los diamantes y perlas del disco, hasta que nos damos cuenta que el lujo aquí es un estilo, un estado de ánimo. Con Push volvemos a entrar en el lado dance-funk que está centrado el álbum, supera otras muchas canciones parecida por el gran falsete que nos regala la voz de Prince, aquí encontramos a toda la banda dejándolo todo, pero sin llegar ni siquiera a la mitad de lo que llega el maestro. Insatiable es la típica balada de Prince que nos ponemos para estar haciendo el amor hasta altas horas de la madrugada, es la Scandalous de Batman o el Slow Love de Sign of times. Live 4 Love es la culminación al exceso del que hemos disfrutado en el disco, 7 minutos de exhibiciones, pero él propio Prince se reserva el último minuto y medio para mediante su compañera eterna en forma de guitarra nos despide con un numero de una gran altura, que casi roza la excelencia.

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