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viernes, 28 de agosto de 2026

Disco de la semana 496: Rumours - Fleetwood Mac



Rumours de Fleetwood Mac no es solo uno de los discos más vendidos de la historia de la música pop y rock, sino también un monumento a la catarsis, al desamor transformado en arte y a la capacidad del talento creativo para emerger del caos personal más absoluto. Lleno de tensión, melodrama y armonías celestiales, este trabajo lanzado en 1977 capturó el momento en el que las vidas personales de cinco músicos se desintegraban al mismo tiempo que alcanzaban la cima artística y comercial. Para entender la magnitud de Rumours, es imprescindible comprender la convulsa trayectoria de Fleetwood Mac, fundada en Londres en 1967 por el virtuoso guitarrista Peter Green, el batería Mick Fleetwood y el bajista John McVie, la formación comenzó como un referente esencial del blues rock británico, sin embargo, los primeros años de la banda estuvieron marcados por una inestabilidad casi permanente: la inestabilidad mental de Green provocó su salida temprana, y el grupo atravesó múltiples cambios de alineación, alternando entre el blues, el rock progresivo y el pop suave. La verdadera transfiguración del grupo ocurrió a finales de 1974, mientras buscaba un estudio de grabación en California, Mick Fleetwood escuchó una maqueta del dúo de folk-rock californiano formado por Lindsey Buckingham y Stevie Nicks. Fascinado por el trabajo de guitarra de Buckingham, Fleetwood le ofreció unirse a la banda, Buckingham aceptó con una condición innegociable: su pareja y compañera artística, Stevie Nicks, debía entrar también. La incorporación del dúo estadounidense junto al núcleo británico (Fleetwood, John McVie y la teclista y vocalista Christine McVie) dio origen a la alineación clásica y definitiva del grupo. La química entre estos cinco integrantes fue inmediata y explosiva. Su álbum homónimo de 1975 (Fleetwood Mac) supuso un éxito masivo en los Estados Unidos, refinando su sonido hacia un pop-rock sofisticado, melódico y extremadamente accesible. No obstante, el precio emocional de esa rápida ascensión a la fama fue devastador, la combinación de una disciplina de trabajo extenuante, el abuso de sustancias y la convivencia diaria dinamitó la estabilidad interna de la agrupación, sentando las bases para uno de los dramas de grabación más célebres de la historia del rock.


Grabado principalmente en los estudios Record Plant de Sausalito (California) entre febrero y agosto de 1976, Rumours se concibió en medio de un clima de tensión interpersonal sofocante. Las dos parejas del grupo se estaban separando: John y Christine McVie pusieron fin a su matrimonio tras ocho años juntos y apenas se dirigían la palabra fuera de lo estrictamente profesional; Lindsey Buckingham y Stevie Nicks atravesaban una ruptura caracterizada por discusiones amargas; y Mick Fleetwood descubría que su esposa le había sido infiel. Lejos de disolver la formación, el estudio de grabación se convirtió en el único espacio donde los cinco miembros podían comunicarse. Las letras de las canciones se convirtieron en recados directos y acalorados entre ellos: composiciones donde cada uno exponía sus agravios, sus penas y sus rencores hacia la persona que tenía al lado tocando el bajo, la guitarra o cantando las coros. Sorprendentemente, a pesar del veneno y la desolación implícitos en las letras, el sonido resultante fue de un brillo, un equilibrio y una elegancia deslumbrantes. En lo musical, Rumours representa la cima absoluta del sonido comercial de la Costa Oeste de los años setenta, la producción, supervisada por la propia banda junto a Richard Dashut y Ken Caillat, es meticulosa, orgánica y detallista, cada elemento está colocado con una precisión arquitectónica: la base rítmica de Fleetwood y McVie aporta una solidez inamovible, la guitarra de Buckingham oscila entre el fingerpicking acústico más delicado y riffs secos y agresivos, mientras que los teclados de Christine McVie aportan textura y calidez. Sin embargo, el verdadero sello distintivo del álbum reside en el empaste vocal de tres voces únicas —Buckingham, Nicks y Christine McVie— que combinan la dulzura, la pasión y la rabia en armonías absolutamente perfectas.

 El disco arranca de forma enérgica con Second Hand News compuesto y cantado por Lindsey Buckingham. Con un ritmo ágil y propulsivo que bebe tanto del folk tradicional como del pop contemporáneo, la canción aborda la resignación de convertirse en la "segunda opción" de una antigua pareja tras la ruptura. Destaca el ingenioso trabajo de percusión —donde Buckingham llegó a golpear una silla de cuero para lograr la textura deseada— y una instrumentación acústica efervescente que contrasta con el cinismo herido de la letra. Es la crónica de una caída libre: el orgullo herido que prefiere ser un eco distante o un refugio de segunda mano antes que el olvido absoluto. Tras la rasgadura de la guitarra, la voz de Lindsey Buckingham avanza entre ritmos secos y percusiones urgentes, masticando la resignación con una sonrisa amarga. Hay una belleza trágica en su ligereza; la música baila alegremente sobre las cenizas del romance, transformando el dolor del rechazo en un pulso efervescente que se niega a rendirse. Dreams fue escrita por Stevie Nicks en un espacio reservado del estudio mientras el resto de la banda grababa en otra sala, es una obra maestra de la contención. Con solo dos acordes básicos, la canción construye una atmósfera hipnótica apoyada en una línea de bajo impecable de John McVie y la voz etérea y rasgada de Nicks, la música susurra con el pulso constante del bajo de John McVie, mientras la voz etérea desgarra suavemente el aire para recordar que la verdadera soledad es el precio inevitable de la libertad. Hay un magnetismo místico en su advertencia: el desamor no es un grito, sino la lluvia silenciosa que limpia lo que fuimos, dejando tras de sí solo el eco del viento. Never Going Back Again es la joya acústica de Buckingham muestra su extraordinaria destreza técnica con el fingerpicking. Breve y aparentemente ligera, la canción transmite una melancolía luminosa. Tras haber vivido el infierno de la ruptura, es la promesa susurrada de quien ha tocado el fondo del desamor y elige la luz: un juramento melódico de no regresar jamás a la hoguera que consumió sus días. Cada nota de guitarra cae como una gota de lluvia limpia sobre el pasado, construyendo con sutil delicadeza un puente de dignidad y renacimiento tras la tormenta. La simplicidad del arreglo resalta la pureza melódica y la vulnerabilidad de la interpretación vocal. Don't Stop compuesta por Christine McVie, Don't Stop funciona como el contrapunto optimista del álbum. Con un ritmo contagioso de aire shuffle y un piano dominante, la voz de McVie intercala versos con Buckingham en una llamada al pragmatismo y al futuro. Escrita tras su divorcio de John McVie, la canción invita a mirar hacia adelante sin quedarse atrapado en los errores del pasado, convirtiéndose en un himno imperecedero de esperanza.


El primer sencillo del disco fue Go Your Own Way y es una de las composiciones de rock más devastadoras jamás escritas. Firma de Lindsey Buckingham, la canción es un ataque directo y sin matices hacia Stevie Nicks. Con una batería volcánica de Mick Fleetwood y un solo de guitarra final agresivo y catártico, Buckingham canaliza todo su despecho y resentimiento. Resulta fascinante escuchar a Nicks haciendo los coros de una frase que la acusa explícitamente de querer irse con otros hombres, un claro ejemplo del nivel de tensión que nutrió este trabajo. Ademas las guitarras arden en un galope salvaje mientras la voz se desgarra entre la resignación y el orgullo, gritando al viento una verdad que quema. Es la catarsis perfecta del desamor: el momento exacto en que el dolor se transforma en fuego, rompiendo las cadenas del apego con un solo de guitarra devastador que roza el cielo. Songbird fue escrita por Christine McVie en medio de la noche en apenas media hora y cierra la primera cara del álbum con una delicadeza sublime. Grabada en un teatro vacío para capturar su acústica natural, cuenta únicamente con el piano y la voz de McVie, acompañados por un sutil toque de guitarra acústica de Buckingham. Es un momento de paz e introspección, una plegaria incondicional de amor y consuelo para con sus compañeros en mitad de la tormenta. The Chain es la única canción del álbum acreditada a los cinco miembros del grupo, se construyó uniendo fragmentos de distintas composiciones individuales que no habían prosperado. El resultado es un tema oscuro, épico y tenso que simboliza el pacto indestructible del grupo de permanecer unidos a pesar de las fracturas personales. El célebre crescendo final, liderado por la icónica línea de bajo de John McVie y el posterior solo desatado de Buckingham, es uno de los clímax más memorables del rock. Escrita en un momento de desintegración personal para los cinco integrantes de la banda, la letra aborda la tensión indivisible entre el final inevitativo del amor romántico y la lealtad profesional innegociable que los mantenía unidos. A través de imágenes cargadas de fatalismo y nostalgia, la canción habla de traiciones, sombras del pasado y cadenas invisibles que sofocan pero sostienen. El mensaje central no celebra la devoción apasionada, sino la servidumbre compartida hacia su arte y su destino común: la idea de que, aun cuando el afecto personal se haya extinguido por completo, el vínculo creativo permanece indestructible. Ese estribillo resonante funciona como un mantra de resistencia desesperada y un pacto inviolable: rompemos nuestras promesas y desgastamos nuestros corazones, pero jamás romperemos la cadena que nos mantiene juntos en mitad de la tormenta. En You Make Loving Fun, Christine McVie vuelve a demostrar su olfato infalible para el pop funk refinado. Inspirada en su romance con el director de iluminación de la banda tras separarse de John, la canción destaca por el contagioso groove del clavinet tocado por Buckingham y una base rítmica sumamente bailable. Es un tema fresco, sensual y melódicamente impecable que celebra la alegría del nuevo amor sin componer dramatismos.

 


I Don't Want to Know es composición de Stevie Nicks rescatada de su etapa previa en el dúo Buckingham Nicks. De estructura directa y espíritu country-pop, la canción se apoya en un ritmo alegre y en las armonías vocales entrelazadas entre Nicks y Buckingham. La letra aborda la necesidad de afrontar la verdad en una relación, prefiriendo la claridad del final antes que la falsedad del distanciamiento. Oh Daddy esta escrita por Christine McVie y dedicada a Mick Fleetwood —el único padre del grupo en ese momento y la figura que intentaba mantener a flote la cohesión del conjunto—, Oh Daddy es la pieza más sombría y pausada del trabajo. Con una atmósfera densa y melancólica, la instrumentación baja de revoluciones para dar espacio a una interpretación vocal sobria y cargada de cierta dependencia emocional. El mensaje de la canción orbita alrededor de la sumisión y la devoción incondicional. Revela la necesidad de aferrarse a alguien más fuerte cuando la propia identidad se desmorona, admitiendo debilidades sin disfrazar el dolor. McVie plasma con sobriedad y melancolía cómo el deseo de ser aceptado y protegido puede llevar a aceptar un papel secundario o de vulnerabilidad absoluta, convirtiendo la melodía en una confesión íntima de fragilidad, necesidad de consuelo y búsqueda de un ancla en mitad de la tormenta. El disco concluye con Gold Dust Woman esta pieza lisérgica y turbadora firmada por Stevie Nicks. El mensaje de la canción explora el desgaste de la identidad y la inevitable caída de una figura fascinante que se desmorona tras el brillo de la fama. A través de metáforas turbadoras sobre sombras, aislamiento y relaciones destructivas, Nicks retrata a una mujer atrapada en su propio espejismo, incapaz de escapar del dolor. Más que una crítica externa, es una confesión cruda e introspectiva sobre la vulnerabilidad, la supervivencia y el precio emocional que exige la búsqueda continua de anestesia contra el desamor y la soledad en mitad del exceso. La interpretación vocal de Nicks hacia el final del tema, entre susurros y aullidos ahogados, deja un poso de angustia y verdad que cierra de forma magistral un álbum inolvidable.

 

Rumours sigue manteniéndose como un triunfo artístico rotundo. Logró transformar el resentimiento, la pena y el desamor en un conjunto de canciones perfectas que trascendieron su propio tiempo, demostrando que la belleza más perdurable a menudo nace del dolor más profundo.


viernes, 9 de enero de 2026

El disco de la semana 464: This Is The Sea - The Waterboys


Mike Scott, buscador de un concepto superior, un ente espiritual que, transitando por la tradición post-romántica literaria inglesa, le permitiera llegar a una orilla (de nuevo el agua) donde poder pergeñar una música grandiosa, mística, catedralicia, "Big Music" o "Big Sound", como él mismo la llamó en su primera época, la que abarca sus tres primeros Lps antes de asentarse en la tierra irlandesa del "Fisherman´s Blues", es un humanista escocés (licenciado en Literatura inglesa y Filosofía) que, como muchos de sus pares, forma sus primeros grupos de onda punk en los muy últimos años 70. Su primera banda seria, Another Pretty Face, le serviría de trampolín para saltar desde su Edimburgo natal hasta Londres donde, ya a principios de los 80, forma el grupo que le servirá de plataforma para dar forma a esa visión, que felizmente identificaba como "una metafísica para ver la autoría de Dios en el mundo". Mike se sirve de varios músicos, muchos de ellos excepcionales, para apuntalar sus inquietas ideas. Anthony Thistlethwaite (su primer compañero en una banda llamada The Red and The Black) y Roddy Lorimer (sus referencias abarcan desde trabajos con The Who y Eric Clapton hasta The Communards, Deacon Blue, Bevis Frond, David Gilmour, Suede o Blur) forman la sección de metales, tan importante en un disco como éste "This Is The Sea", trasunto majestuoso de pequeña orquesta. Kevin Wilkinson (conocido en grabaciones anteriores de los añorados Niki Sudden y Jacobites, músico de sesión en trabajos de Los Secretos ["Colección 1987-2000"], Robert Fripp & The League Of Gentlemen o China Crisis) lleva la batería y percusión. Karl Wallinger, en sus tiempos miembro del Whole Thing de Peter Gabriel, responde a los teclados, y Martin Swain controla el bajo. Steve Wickham, músico que posteriormente alcanzaría más importancia en la banda como compositor, colabora al violín.


El álbum abre con Don't Bang the Drum, una canción traída primero por Karl Wallinger, luego alterada por Scott para encajar con los temas y sonidos del álbum. Scott establece el tono temático con las primeras líneas, " Bueno, aquí estamos en un lugar especial / ¿Qué vas a hacer aquí?" Era una pregunta no solo para el oyente, sino también para sí mismo y lo que Scott hace en este lugar especial es crear uno de los álbumes más conmovedores de la historia. La canción, como la mayoría en el álbum, crece con importancia, añadiendo capa tras capa de sonido, con su voz volviéndose cada vez más frenética, cerca del punto del frenesí. El único éxito del álbum siguió en el inspirador The Whole of the Moon, es la única canción que no estaba completamente escrita antes de que The Waterboys entraran al estudio para comenzar a grabar, y resultó ser una bendición. Dirigida en parte a una mezcla de CS Lewis, Mark Helprin y el supuesto Prince (aunque falso), la canción muestra a Scott asombrado por su objetivo, donde su visión se ve pequeña en comparación con la de sus ídolos. La letra es una brillante metáfora sobre la perspectiva y la genialidad. Compara a dos personas: el narrador, que solo ve "un cuarto de la luna" (una visión limitada y terrenal), y el sujeto de la canción, que ve "la luna entera" (una visión total, visionaria y sublime). Aunque Scott ha mencionado que se inspiró en figuras como C.S. Lewis y Prince, la canción describe a cualquiera que vive con una intensidad y curiosidad que trasciende lo ordinario, pero Scott hizo que los sintetizadores sonaran como el tema "1999" de Prince, otros arreglos de teclado fueron inspirados por la canción "Paisley Park", sin duda fue un intento deliberado de inyectar el "funk" y la modernidad de Prince en el estilo épico de los Waterboys. La gloriosa última estrofa fue escrita y añadida en el estudio, con Scott una vez más exaltándose. Lo más curioso es que Prince acabó enterándose de este vínculo y, años más tarde, adoptó la canción, en 2014 y 2015, Prince interpretó el tema en directo varias veces, en sus versiones, Prince cambiaba la letra: en lugar de cantar "tú viste la luna entera" (reconociendo la genialidad de otro), cantaba "yo vi la luna entera", apropiándose de la metáfora de forma juguetona y reafirmando su propio estatus de visionario. 

El sencillo poema religioso Spirit se presenta con una instrumentación más simple para transmitir su mensaje de manera más sucinta, y con menos de dos minutos es la pista más corta del álbum. The Pan Within es otra destacada y la canción que me presentó a las canciones más allá del sencillo, un amigo me la puso, el era un gran fan de todo lo relacionado con Peter Pan, algo basado en la idea del dios griego Pan, que es la verdadera influencia de la canción. Parte meditación y parte sensual invitación al sexo, la canción es otra épica libre para todos. Old England usa una línea tomada de James Joyce: "Old England está muriendo", mientras ataca el thatcherismo y lamenta el uso de heroína. Trumpets es una canción de amor directa que presenta una de mis líneas románticas favoritas, " Quiero estar contigo cuando estar contigo es lo mismo que ser tú ". El álbum cierra con la canción principal This is the Sea, uno de los logros más importantes en la composición de canciones. Scott toma mucho del estilo de las canciones de Van Morrison, especialmente Sweet Thing, que versiona en el set de doble disco. Tanto esta canción como su compañera de cierre, Don't Bang the Drum, superan los seis minutos, pero "This is the Sea" se siente más larga y nunca quieres que termine. La canción trata sobre el cambio, respondiendo a la pregunta planteada en los versos iniciales de "Don't Bang the Drum", mientras nos anima a ir de lo limitado a lo ilimitado. Le canta a alguien, posiblemente a nosotros, que ha pasado por momentos difíciles, recordando el pasado como una marca oscura en la vida y que no puede superar el dolor. Nos implora que recordemos: " Eso era el río, esto es el mar ". En otras palabras, es hora de levantarnos, sacudirnos el polvo y hacer algo. Musicalmente, la canción es un ejercicio de tensión y liberación. Comienza de forma minimalista, casi como un susurro, con una guitarra acústica y la voz rasposa de Scott, para luego ir sumando capas de sonido, incluye flautas, un bajo pulsante y un piano que evoca el movimiento de las olas, la canción crece orgánicamente hasta convertirse en una tormenta sonora hasta que el solo de saxofón de Anthony Thistlethwaite aporta un solo final que suena salvaje y liberador, reforzando la sensación de haber llegado, finalmente, al océano abierto.

Mike Scott dijo una vez que This is the Sea fue "el disco en el que logré todas mis ambiciones musicales juveniles", no solo las logró, sino que las superó. Los álbumes del período "Big Music" de los Waterboys se compararían con, y en algunos casos inspirarían, el trabajo de otras bandas de la época, incluyendo Simple Minds, The Alarm, Big Country y, por supuesto, U2, pero nada sonaba tan "grande" como los Waterboys, especialmente asombroso considerando que la banda estaba compuesta principalmente, en ese momento, por solo tres músicos principales. This is the Sea está hecho de todo lo que amo, alusión inteligente, letras literarias, folk acústico mezclado con rock eléctrico, voces apasionadas e imágenes maravillosas. Siempre que busco música que realmente me "conmueva", pongo This is the Sea y subo el volumen, me pone las pilas durante semanas.


viernes, 10 de enero de 2025

Disco de la semana 412: Synchronicity - The Police

La gran máquina de The Police se estaba deteniendo de forma paulatina, sin excesivo ruido y, sin embargo, triunfante. Synchronicity es un tentador último vals, justo en el borde de donde esta banda probablemente hubiera empezado a apestar, todos y cada uno de los problemas a los que estaban sometidos están aquí, pero en su mayoría flotan en los bordes en lugar de afectar al disco en sí. Lo que significa que, en lugar de dañarlo, nos deja con una sensación de satisfacción de "Sí, aquí es exactamente donde deberían haber parado" aunque en realidad la banda continuó existiendo hasta al menos 1986, pero solo de nombre. Los propios miembros definitivamente se dieron cuenta de que se había llegado a una especie de límite, y su paciencia entre ellos se estaba agotando. Sin embargo, su canto de cisne, Synchronicity sigue siendo un álbum un tanto extraño como dije, y no quedo completamente libre de enfrentarse a límites y tensiones. Está el sonido, ese es el cambio más grande, al escucharlo uno tiene la sensación de que Sting estaba ansioso por comenzar su carrera en solitario y encantar a las amas de casa de mediana edad con jazz falso y música del mundo. Si lees las entrevistas con Andy y Stewart, te darás cuenta de que, a pesar de su brillante estilo y composición, Sting, al igual que McCartney, tenía la ventaja de contar con habilidades de composicion extras. Copeland y Summers básicamente tuvieron que luchar contra Sting para evitar que su lado adulto contemporáneo, aparentemente natural, se apoderara de la banda, y se aseguraron de que la banda siguiera existiendo.

Para su último álbum, The Police se adentra cada vez más en la experimentación, al mismo tiempo que consolida su estatus como banda pop, el álbum, a pesar de algunos excesos, termina siendo una obra maestra casi perfecta. Lo asombroso de Synchronicity es su visión holística de la banda, nunca han sonado tan seguros y atrevidos. Desde sus inicios, The Police ha crecido mucho. En Outlandos d'Amour, eran jóvenes punks listos para cambiar el mundo, aquí, son un trío maduro y talentoso que ya ha cambiado el mundo y lo miran desde dentro y desde fuera; pasado, presente y futuro. Nunca los tres músicos han sonado tan bien en lo que hacen, tanto de forma independiente como en conjunto. Sting cantando todo tipo de música, su rango vocal es increíble, gritos alimentados por la urgencia hasta pop, cantos jazzeros y actuaciones en solitario. Andy Summers es perfecto, ss capaz de crear riffs crujientes, crear paisajes sonoros de fondo y también tocar solos de guitarra fantásticos como en Miss Gradenko. Stewart Copeland está en su mejor forma, quizás incluso mejor que en Zenyatta mondatta, mantiene el ritmo, mostrando que es un baterista fantástico, siempre haciendo que su bateria hable y las canciones se muevan, vibren o exploten.

El álbum comienza con Synchronicity I, una canción basada en el libro homónimo de Carl Jung que analiza los conceptos de "principio de conexión" y "spiritus mundi". Sting usa este libro como inspiración para esta canción y la mayor parte del álbum. El uso intensivo del teclado Fairlight más la fuerte batería de Stewart Copeland y los magníficos riffs de guitarra de Andy Summers le dan el toque de calidad extra a la canción, en Walking In Your Footsteps Sting canta sobre los dinosaurios como la especie dominante, que eventualmente sería reemplazada por la raza humana, ya que ellos (los dinosaurios) se extinguirían. Nuevamente, la canción presenta un uso intensivo de teclados Fairlight, con Stewart Copeland tocando algo de percusión auxiliar, el trabajo de guitarra de Andy Summers está algo atenuado por lo que parece ser un tambor tribal africano. Sting reutiliza la línea "dicen que los mansos heredarán la tierra" tomada de "Visions of The Night", originalmente grabada por un proyecto anterior a Police llamado Strontium 90. O My God habla sobre la relación entre Dios y la raza humana. Una vez más, Sting recicló algunas de las líneas de una canción de Strontium 90 llamada "3-O`Clock Shot" (Everyone I know is alone/And God is so far away/My heart belongs to no one/So now sometimes I pray/Take the space between us/And fill it up some way) y de "Every Little Thing She Does Is Magic" (la línea de los cien días lluviosos que todo fan de Police se sabe de memoria) que aparece al final de la melodía. La canción contiene una melodía de jazz/pop/rock, donde se utiliza mucho el saxofón, e incluye una batería boombástica de Stewart Copeland y un trabajo de guitarra aceptable de Andy Summers. 

Mother a diferencia de las tres pistas anteriores parece ser la más débil, tanto lírica como musicalmente hablando. La melodía, escrita, compuesta y cantada por Andy Summers, trata sobre un hombre que ve a su madre reflejada en cada mujer que conoce (¿Edipo Rey?). Inconexa en muchos sentidos (incluida la voz de Andy), Mother es fácilmente la peor canción de The Police que han hecho (honestamente, nunca pensé que The Police pudiera hacer una mala melodía en este punto de su carrera, pero finalmente lo hicieron. Miss Gradenko esta escrita íntegramente por Stewart Copeland y cantada en parte por Sting y el propio Copeland, Miss Gradenko es una reflexión sobre los espías de la Unión Soviética que se sentían asustados e inseguros de abandonar ese país entonces comunista. En mi humilde opinión, suena un poco mejor que Mother, tanto musical como líricamente hablando, pero aun así, está por detrás de las tres primeras pistas. Synchronicity II es una de las mejores canciones que The Police ha hecho, ademas viene acompañada de un maravilloso vídeo que tuvo una gran repercusion en MTV. Temáticamente hablando, no tiene conexión con Synchronicity I, en esta ocasión la cancion trata de un hombre que se ocupa de una familia disfuncional y su trabajo en una fábrica, pero que tiene miedo de ser perseguido por el monstruo del Lago Ness (en sus sueños, por supuesto).

La cara B abre con Every Breath You Take, esta canción es una de los temas que combaten por ser el título con la mejor melodía de The Police, como en otras canciones de Police, la composición de Sting tiene un tono oscuro, esta vez, ahondando en la mente enferma de un hombre que acecha a un ser querido (ex esposa, ex novia, ex amante, etc.). La mayoría de la gente no entiende el tono oscuro de la canción, al pensar erróneamente que es una canción de amor que se puede tocar en las bodas, ni de coña por favor, no caigan en la trampa. Aparte de esto, EBYT viene con el famoso video de cine negro que se reprodujo mucho en MTV en su época. 

King of Pain en una canción brillante con un tono mucho más oscuro que EBYT, musicalmente hablando, ofrece un paisaje musical con muchos instrumentos diferentes involucrados, debo destacar particularmente el maravilloso solo de guitarra de Andy Summers y la batería de Stewart Copeland (también toca la marimba al comienzo de la canción). Wrapped Around Your Finger, su titulo define a la canción, al principio, no parecía ser extremadamente poderosa, luego después de varias escuchas para evaluar completamente la canción te das cuenta de que estas ante una de las mejores melodías y que Sting escribió una de las mejores letras hasta ese momento. Tea In The Sahara esta inspirada en la novela de Peter Bowles "The Sheltering Sky", la canción es una melodía atmosférica de jazz-reggae-pop con tintes norteafricanos sobre el viaje de dos hermanas al desierto del Sahara, donde podrían tomar una taza de té, divertirse y repetir la misma experiencia, todos los años, hasta el día de su muerte, debo admitir que no me gustó la primera vez que la escuché, uego, volví a escuchar la misma canción en "Bring On The Night" de Sting y volví a la versión original de Police y me fue gustando, ahora es una de mis canciones favoritas de Police. Murder By Numbers es una colaboración de Sting y Andy Summers publicada originalmente como el lado B de Every Breath You Take, interpretada como una melodía de jazz-rock, es tratada principalmente como una guía didáctica pero humorística de 3 pasos para perpetrar un asesinato: 1. ser un tipo de corazón frío, 2. dejar caer una o dos pastillas en el café de alguien, solo para evitar cualquier derramamiento de sangre, y 3. ser parte de la élite criminal. La canción enfatiza fuertemente el trabajo de guitarra de Andy Summers, combinado con la maravillosa batería de Stewart Copeland y, por supuesto, todavía tenemos la brillante voz de Sting.


 Este resultó ser el último álbum publicado por The Police, y en muchos sentidos es apropiado que así fuera. No hay duda de que los miembros de la banda divergían en sus gustos musicales, y el hecho de que no pudieran hacer nada más juntos no es una sorpresa, sin importar cuán decepcionante fuera en ese momento, como compensación tenemos este monumento que se erige como el final de su carrera, y si bien nuevamente tiene diferencias con cada uno de sus álbumes anteriores, es el que marca su grandeza para siempre.

domingo, 30 de junio de 2024

Captain Fantastic and the Brown Dirt Cowboy - Elton John

"Captain Fantastic and the Brown Dirt Cowboy" de Elton John

"Captain Fantastic and the Brown Dirt Cowboy", lanzado en mayo de 1975, es una obra maestra autobiográfica que captura la esencia de Elton John y Bernie Taupin en su apogeo artístico. Este álbum, el noveno de la prolífica carrera de Elton John, no solo consolidó su estatus como uno de los músicos más influyentes de la década de 1970, sino que también ofreció una introspección profunda y sincera en la vida y la relación creativa del dúo.

El álbum se distingue por ser una narrativa cohesionada que relata el ascenso de Elton John (Captain Fantastic) y Bernie Taupin (the Brown Dirt Cowboy) desde sus humildes comienzos hasta alcanzar el estrellato. A diferencia de muchos álbumes conceptuales de la época, que a menudo se centraban en la ciencia ficción o en narrativas ficticias, "Captain Fantastic and the Brown Dirt Cowboy" es profundamente personal. Cada canción está impregnada de las luchas, los triunfos y las emociones reales del dúo, haciendo que el álbum sea tan íntimo como grandioso.

El álbum abre con la canción homónima, "Captain Fantastic and the Brown Dirt Cowboy", una pieza que establece el tono autobiográfico desde el principio. La letra de Taupin es un homenaje a su amistad con Elton John, narrando cómo trabajaron juntos en sus primeros años, enfrentando el rechazo y la incertidumbre. La música de Elton John, con su característico piano, captura la mezcla de nostalgia y esperanza.

"Tower of Babel" sigue con una crítica al sistema de la industria musical y las trampas del éxito. Esta canción presenta una de las actuaciones vocales más apasionadas de John, acompañada por una instrumentación rica y compleja. La frustración y el desencanto son palpables, mostrando una faceta más oscura del camino hacia la fama.

"Bitter Fingers" ofrece una mirada irónica a la vida de los compositores, destacando la presión de crear éxitos comerciales y la explotación por parte de las discográficas. La letra mordaz de Taupin y la interpretación melódica de Elton John se complementan perfectamente, creando una pieza que es tanto un comentario social como una declaración personal.

Uno de los puntos culminantes del álbum es "Someone Saved My Life Tonight". Esta canción es una confesión cruda y emocional sobre el intento de suicidio de Elton John y cómo un amigo intervino para salvarlo. La honestidad en la letra de Taupin y la desgarradora interpretación de John hacen de esta canción una de las más poderosas y emotivas de su carrera. La línea "Someone saved my life tonight, sugar bear" se convierte en un estribillo catártico que resuena profundamente con los oyentes.

En contraste, "Meal Ticket" ofrece una visión más cínica de la fama y la fortuna. La canción explora las dificultades de mantener la autenticidad en una industria que a menudo valora más el éxito comercial que el arte verdadero. La energía frenética de la música refleja la tensión y el conflicto descritos en la letra.

La producción del álbum estuvo a cargo de Gus Dudgeon, quien trabajó con John en muchos de sus álbumes anteriores. La producción es rica y detallada, con una instrumentación que incluye guitarras, pianos, cuerdas y percusiones, todo en perfecta armonía. Cada canción está meticulosamente arreglada, permitiendo que la voz y el piano de John brillen mientras se complementan con la letra de Taupin.

"Captain Fantastic and the Brown Dirt Cowboy" fue un éxito comercial inmediato, debutando en el número uno de la lista Billboard 200, una hazaña sin precedentes en ese momento. La crítica también fue en gran medida positiva, elogiando tanto la honestidad del álbum como su complejidad musical. Los críticos destacaron la capacidad de John para combinar elementos pop y rock con letras introspectivas y profundas, creando una obra que es tanto accesible como artística.

Con los años, "Captain Fantastic and the Brown Dirt Cowboy" ha sido reconocido no solo como uno de los mejores álbumes de Elton John, sino también como uno de los mejores álbumes conceptuales de todos los tiempos. Su influencia se puede ver en la forma en que los artistas contemporáneos abordan la autobiografía y la narrativa en sus trabajos. La honestidad y la vulnerabilidad demostradas por John y Taupin han resonado con generaciones de músicos y fanáticos.

"Captain Fantastic and the Brown Dirt Cowboy" es más que un álbum; es un viaje emocional y personal que captura la esencia de dos artistas en su lucha por el éxito y la identidad. Es una celebración de la amistad, la creatividad y la resiliencia, y sigue siendo un testimonio perdurable del talento y la visión de Elton John y Bernie Taupin.

Daniel 
Instagram storyboy 

domingo, 5 de noviembre de 2023

Charly Garcia - Yendo de la cama al living (Mes Charly Garcia)

 





Carlos Alberto García Moreno mas conocido por Charly Garcia es sin duda uno de los más reconocidos intérpretes y compositores de rock y de rock progresivo de Argentina y no ha sido fácil, su entrada en el mundo musical fue a la temprana edad de cuatro años, edad con la que ya tocaba el piano con gran habilidad hasta el punto que a los doce recibió el diploma de concertista de música clásica. Con catorce años formó su primer grupo, To Walk Spanish, en donde interpretaba versiones de The Beatles y The Rolling Stones, más tarde formó Sui Generis, junto a Nito Mestre y Carlos Piegari y editó su primer disco, Vida, que salió a la venta en 1972, pero en 1975 el grupo se disolvió. Poco después formó PorSuiGieco, grupo de efímera vida que no llegó a editar ningún disco. Y más tarde, en ese mismo año de 1975, lo intentó con otra nueva banda, La máquina de hacer pájaros, grupo que lanzó al mercado dos discos: La máquina de hacer pájaros y Películas, en los años 1976 y 1977, respectivamente. En 1978 Charly formó otra banda, Serú Girán; aunque no obtuvo con ella gran popularidad, grabó cinco discos hasta el año 1982, año en que este grupo dejó de existir y nuestro protagonista enfilo su carrera en solitario, busco a unos músicos solventes, esta vez con Andrés Calamaro a los teclados y obtuvo por fin el reconocimiento popular, sobre todo a raíz de la edición de su primer álbum en el que nos vamos a detener: Yendo de la cama al living, acababa de cumplir 30 años y no se imaginaba lo que le esperaba.


 

El disco comienza con el tema que da titulo al álbum, Yendo de la cama al living y fue un clásico instanteneo, a pesar que de primeras puede parecer un tema claustrofóbico, aislante y muy hipnotizante. Todos conocemos este himno. La carrera solista de Charly García empieza con un desperezamiento, una especie de gemido estirado sobre unas notas de bajo y una percusión programada en una máquina de ritmos Roland TR-808. En plena transición del rock progresivo hacia la new wave (de Genesis a Talking Heads), García encontró la horma de su zapato: un desafío artístico, alteró su metodología habitual, diseñó una línea de bajo y las dos notas complementarias para cerrar los acordes esenciales: SOLm7, Do7, RE7. El ritmo constante y aletargado del track destilaba el clima de asfixia y paranoia que se había vivido en Buenos Aires, pero tenía un origen doméstico. Charly había encontrado a su hijo Migue escuchando una y otra vez el comienzo de una canción de Serú Girán. Cuando cambiaba el ritmo, la rebobinaba y volvía a escuchar esa parte. “Me acerqué a preguntarle si la parte que venía no le gustaba, y me dijo que para él los temas tenían que tener sólo una parte”. Superhéroes es un tema que con reminiscencias a la música brasileña la melodía no es tan llamativa pero no decepciona esencia nostálgica sostenida por un ritmo azucarado de samba -disparado por una caja de ritmos, la prosa de García incita al movimiento en medio de un paisaje militar en plena decadencia. El tema tiene su origen a mediados de los años '70, cuando Charly formaba parte del supergrupo La Máquina de Hacer Pájaros. No bombardeen Buenos Aires, compuesto en pleno conflicto bélico entre Argentina e Inglaterra. Son 4 minutos y 3 segundos en los que, además de la letra llena de ironía y cinismo que millones de argentinos y argentinas se saben de punta a punta y un groove irresistible que invita a mover los pies (¡una canción sobre la guerra para bailar!), se escuchan tantas referencias históricas, mediáticas, políticas y culturales que sería imposible enumerarlas sin aburrir: desde escondidos chistes sobre drogas (“fumate un joint, fumate un joint, fumate un joint, mamá”) y gritos desesperados en primer plano (“¡Tengo hambre! ¡Tengo miedo! ¡Déjenme dormir!”) a menciones más o menos sutiles a la censura, a “Margarita” Thatcher y a la afición de Galtieri por la bebida; todo montado sobre infinitos riffs de teclados y fills de batería como ametralladoras a cargo de Willy Iturri, el único músico convocado por Charly para grabar con él. Tarea para el hogar: escuchar el tema con auriculares y a volumen alto. El ejercicio es fascinante. Vos también estabas verde es un hermoso tema de Charly altamente evocativo. Debería citar la letra entera para hacerle justicia pero os dejo que la es. Punto altísimo del LP. Injustamente pasado por alto por los oyentes casuales de García, misterio y soledad como elementos para otra fuga hacia delante de García colocado y un poco herido, fijaros como va aumentando la tensión y bajando hasta que explota por un momento.

 

Yo no quiero volverme tan loco iba a formar parte del quinto disco de estudio de Serú Girán, la versión original estaba más cerca de la velocidad eléctrica de "Popotitos" que como la publicó en este disco, con el ritmo desacelerado pero sin perder intensidad. Nació como un adrenalínico rock New Wave bajo el título “Pena en mi corazón”. Grito de rebeldía juvenil de Charly ante una sociedad pacata, contiene una frase genial que se volvió eslogan popular: “La alegría no es sólo brasilera”. Canción de dos por tres. Es un tema injustamente olvidado. "No tengo nada que hacer, no tengo nada que dar, tiene un solo de guitarra a cargo del más grande: Luis Alberto Spinetta, una de las piezas mas tenues y melancólicas de Yendo de la cama al living, explora temas de desilusión, nostalgia y la complejidad de las relaciones humanas. Las letras hablan de los sentimientos de vacío y insatisfacción del narrador, expresando una sensación de desorientación y falta de propósito. Peluca telefónica parece ser una crítica humorística y satírica de la comunicación moderna y las normas sociales. Las letras utilizan imágenes absurdas y sin sentido para transmitir una sensación de frustración y descontento con el estado de las cosas. En los versos, los artistas mencionan su desapego de las compañías de telecomunicaciones tradicionales y su falta de obligaciones hacia ellas. Esto podría simbolizar un deseo de libertad de las expectativas y limitaciones sociales. Inconsciente colectivo es un clásico del rock en español, una letra hermosísima y esperanzadora, una canción desfasada de su sonido primordial, melodía y letra disueltos en un estado de ánimo que conjuga el miedo y los sueños de libertad de una época. Al escuchar “Nace una flor, todos los días sale el sol”, lo primero que resuena en la mayoría es Mercedes Sosa, esa especie de voz en off de la conciencia musical argentina. La letra habla sobre el nacimiento de una flor y el sol que se eleva, y cómo de vez en cuando escuchamos una voz llena de alegría. Esta voz es como el sonido de las cigarras que residen en los aleros de nuestras mentes. Sin embargo, la canción continúa diciendo que también hay un transformador que destruye lo mejor de nosotros y pide más y más hasta que llegamos a un punto en el que no podemos soportarlo más.

En comparación con su obra previa, el Charly solista ostentaba un sonido “más racional, no tan cargado de cosas, donde los silencios funcionaban también como notas musicales”, este gran comienzo de discografía va a tener una trilogía de discos que son de los mejores que escuche (Yendo de la cama, Clics y Piano Bar). Es un álbum que todos deberíamos escuchar por lo menos una vez y apreciarlo. Una portada representativa y el comienzo del mito Charly Garcia, lo recomendaría a todo el mundo.

viernes, 27 de octubre de 2023

El disco de la semana 350: New Gold Dream (81–82–83–84) - Simple Minds

 


Simple Minds es conocido por muchos por ser los autores de la canción en The Breakfast Club", consideramos “Don't You Forget About Me” es su canción más tocada en vivo, han tenido otros éxitos, sí, pero cuando se menciona Simple Minds en una conversación (lo que imagino que rara vez ocurre hoy en día), esa es la canción que a casi todo el mundo se le viene a la mente. Pero asa canción… no está en este álbum, ni en ningún otro álbum, la canción fue escrita pero aún no había sido grabada para The Breakfast Club por un productor llamado Keith Forsey, un fan de la banda, quien la presentó a los ejecutivos discográficos como una demostración, tenía en la cabeza que Simple Minds serían los más adecuados para grabar la canción, ya que la había escrito pensando en ellos. Dijeron que no por dos razones, solo querían grabar su propio material, y la otra era que no habían logrado ingresar al mainstream estadounidense y tenían dudas de que la canción fuera la que rompiera esa maldición. Tras ofrecerla a otros grupos y rechazarla, Simple Minds finalmente aceptó grabarla. Predijeron que sería simplemente una “canción desechable en la banda sonora de una película olvidable”, pero la historia muestra que no podrían haber estado más equivocados. Asi que no os asusteis, ni este éxito está en “New Gold Dream” y ninguna de las canciones del album suena similar a ella, os vamos a presentar 9 canciones, la mayoría de las cuales tienen sus propios encantos especiales, pero no tiene nada que ver con “Don't You Forget About Me”.


Lo primero que destaca en el disco son las texturas que están extremadamente cuidadas, cada nota parece puesta con una delicadeza exquisita, uno de esos raros casos en los que todo encaja, pero es que además es un disco pop lleno de estribillos inolvidables realizados por una producción y sonido de enorme meticulosidad y perfeccionismo y que al mismo tiempo resulta natural. La carrera incial de Simple Minds sonaba emocionalmente distante, y de pronto cse transformaron en rock y apareció el factor de fanfarronería vacía. New Gold Dream los encuentra en transición de una fase de su carrera a la siguiente, quizás combina los mejores elementos de ambas fases, también combina ambos aspectos negativos.

 

El álbum se abre con “Someone Somewhere in Summertime”, el mejor tema del grupo y uno de los mejores temas de synthpop de toda la década, hay una oscuridad subyacente que impregna toda la pista, y ese coro de cuatro palabras es simple pero también extrañamente catártico. Fue el tercer sencillo del álbum, pero como tema inicial fue el vehículo perfecto para anunciar el futuro más melódico y menos experimental de la banda, y desde el principio deja claro el mensaje: se trata de melodías pegadizas, líneas de fondo insistentes, fondos fascinantes, las majestuosas letras de Kerr y fragmentos de influencias de una gran variedad de fuentes, todo ello forjando un nuevo sonido y un futuro instantáneo, claramente fue un mensaje directo: Esto es Simple Minds, aquí estamos, no te olvides de nosotros. 

La segunda canción que encontramos es “Colours Fly and Catherine Wheel”, que está dominado por una línea de bajo que se te quedará en la cabeza durante días. No hay mucho en la canción estructuralmente, ya que el 'estribillo' es breve, puede sonar un poco repetitivo para oídos nuevos, quizás puedes encontrate de regreso a un sonido anterior de Minds, con partes de bajo completamente serpenteantes, efectos incidentales, guitarras procesadas y la voz cambiante de Kerr que te balancea entre Roxy Music y Ultravox. “Promised You a Miracle” es una pista bailable con el mejor trabajo de sintetizador hasta ahora en el disco, y una de las dos únicas canciones del disco que se abre inmediatamente con su estribillo, atentos a la guitarra solista y palmas falsas con eco a mitad de la canción, así como la batería en el último minuto de la canción antes del desvanecimiento. En el momento en que grabaron la canción, la banda estaba muy endeudada y necesitaba algo parecido a un milagro que los sacara de allí y alguna de sus canciones llegara a alguna lista de éxitos, lo consiguieron con esta canción que no solo les daría ese éxito, sino que les brindaría una nueva dirección y el comienzo de una racha récord de éxitos en las listas. La promesa y el milagro ciertamente se cumplieron. “Big Sleep” es un tema bastante flojito, pero encontramos todos los elementos están aquí para el futuro de Simple Minds. Con grandes riffs de sintetizador, un arreglo en evolución y momentos de manos en el aire, Big Sleep está casi diseñado como un futuro favorito en los estadios y el vehículo perfecto para el nuevo estilo vocal de Kerr que sonaría en los principales lugares durante el próximo año. cuatro décadas aproximadamente. “Somebody Up There Likes You” es completamente instrumental, pero de todos modos es una pieza maravillosa, me encanta la sensación de inmensidad que evoca la pista, como si estuviera presenciando una vista de pájaro de las llanuras del oeste de África mientras me deslizo sin ninguna preocupación en el mundo. Ni siquiera sé si esa descripción encaja, pero sonaba precisa en mi cabeza.

 

A continuación viene la canción principal “New Gold Dream (81-82-83-84)” que domina todo absolutamente, al igual que la segunda pista, esta establece un ritmo y se apega a él, excepto que esta es mucho más dinámica e impulsa la canción hacia adelante sin mirar atrás. Para mí, esta es la música de mayor éxito, y encuentro que la entrega del título del álbum es una fuente de hilaridad involuntaria. Simplemente escuche la forma en que Jim Kerr grita “OCHENTA Y UNO, OCHENTA Y DOS, OCHENTA Y TRES, OCHENTAAAA Y CUATRO”. Realmente no tengo más remedio que sentarme y aplaudir la pasión de este hombre por los números, tiene algunos de los mejores riffs y ritmos más importantes: casi se puede ver al productor Peter Walsh dirigiendo a los dos bateristas, por lo estridente que es la sección rítmica, Pero es una pieza memorable de Simple Minds unos 40 años después. Bandas como Utah Saints y USURA produjeron versiones del tema con las principales melodías y letras muestreadas o reinterpretadas. Después viene “Hunter and the Hunted”, una canción de la que probablemente no diría mucho si no hubiera sabido que el breve solo de teclado lo toca Herbie Hancock, mantiene el mismo sonido que el resto del álbum, pero es posiblemente la canción más olvidable de New Gold Dream , ¡casi un pastiche del nuevo sonido incluso antes de que se establezca como el nuevo sonido!. Finaliza el álbum con “King is White and in the Crowd” no es un buen cierre de álbum en parte debido a que es demasiado largo, siete minutos. Y unque el álbum no termina tan bien como comenzó, sería un error decir que “New Gold Dream” termina mal. Abre con ritmos electrónicos similares a los que abren la canción principal, pero no alcanza la misma altura, quizás porque posee un ritmo más lento y una sensación bastante sensiblera, pero no importa: se han escalado las cimas, el nuevo plan está firmemente en marcha y Simple Minds          tienen un sonido que conquistará el mundo. Estados Unidos llama y el sonido está preparado.

 

"New Gold Dream (81-82-83-84)" es el disco referente de Simple Minds, la banda más famosa de Escocia del período New Wave. Parafraseando a una frase que encontré en una revista de crítica musical, dijo que éste álbum fue "cima y sima" del grupo, fue su pico creativo, pero también el inicio de su declive en cuanto a producción de LP's(aunque seguirían sacando singles brillantes)

jueves, 22 de diciembre de 2022

Green Day - 21st Century Breakdown #MesGreenDay



Tras la intensa ópera punk rock de American Idiot (2004), Green Day pusieron toda la carne en el asador para su "continuación". Su siguiente disco, tras tomar oxígeno con el rock and roll urgente de su proyecto paralelo "Foxboro Hot Tubs""21st Century Breakdown" (2009) volvía a incidir en el aspecto conceptual y socio-político en las letras, y en darle de nuevo al conjunto una atmósfera de ópera rock basada en una estructura de tres "actos" y 18 temas dónde la intensidad y los cambios de ritmo volvían a ser los ingredientes predominantes. El hilo narrativo se basa en la historia de una pareja formada por Christian y Gloria, una especie de Romeo y Julieta del siglo XXI, en el marco sociopolítico del desencanto por la política de la administración Bush.

El objetivo era llevar la propuesta de American Idiot un paso más allá, y esa ambición se nota tanto en la variedad de estilos que salpican el disco, como en la instrumentación y los arreglos de los temas. Si American Idiot era básicamente punk rock de guitarra, bajo y batería con algún toque de teclados y  cierto aire de marcha militar en las piezas principales, 21st Century Breakdown es un gran collage de influencias que incluyen a Beatles, Clash, Ramones y Who, entre otros, y en el que incluyen mucha más variedad de instrumentos, con un mayor peso de piano y coros en buena parte de los temas.


PRIMER ACTO

El aire conceptual del disco se manifiesta ya desde el arranque, Song of the Century es apenas una intro a capella y con un efecto sonoro que simula que el sonido viniera de una radio antigua, dando paso a los acordes de teclado del comienzo de 21st Century Breakdown, canción titular y una de las canciones que más emparentan con la estructura musical de largas odas con efectivos cambios de ritmo de American Idiot. Es, sin duda, uno de los momentos más destacados del álbum, a la altura de lo mejor de su predecesor.

El ritmo no decae con Know your enemy, efectivo, contundente y pegadizo single con todas las credenciales típicas de la banda, y con ¡Viva la Gloria!, balada de piano y arreglos de cuerdas con la que presentan al personaje de Gloria. Hacia la mitad del tema, y tras un breve silencio, la canción muta en una nueva descarga marca de la casa, fórmula que repiten en Before the lobotomy, en esta ocasión con una intro melódica basada en una letanía acústica que no engaña a nadie, porque al escucharla sabes que va a explotar en algún momento, y lo hace tras (de nuevo) un breve silencio que es la antesala de un riff pesado y de una buena canción de complemento con influencias de The Who. Como contrapunto, Cristian's Inferno arranca muy punk, para derivar después en un estribillo para gritar en estadios, y es la intensa descarga de adrenalina que sirve de carta de presentación de Christian, a ritmo de Stooges o Ramones.
 
Tras dos temas correctos pero que carecen de la magia de los primeros, o de los de American Idiot, el primer acto cierra con Last night on Earth, una agradable y profunda balada con ciertas reminiscencias a Boulevard of Broken Dreams y al sonido de The Beatles. En conjunto, el primer acto podría ser calificado de notable, y hasta ese momento deja la sensación de estar saboreando un gran disco. Y no es que el segundo, o el tercero, sean malos, ni muchos menos, pero el disco da la sensación de ser excesivamente largo.


SEGUNDO ACTO

El segundo acto tiene la misma estructura que el primero, empezando por un tema efectivo y cambiante (East Jesus Nowhere) de cierto aire glam, reforzado después por un tema sorprendentemente refrescante y arriesgado (Peacemaker) en el que juegan con una melodía árabe y una energizante percusión, para después entregar tanto temas positivos y comerciales al estilo de bandas como Weezer (Last of the American girls), como intensos y acelerados trallazos de punk-pop (Murder City) que mejoran incluso a algunas canciones del final del primer acto.

A la altura de ¿Viva la Gloria? (Little Girl), la enésima canción de intro melódica que acaba tornando en rítmica y con pegadizo estribillo, y pese a su curioso e inesperado piano cabaretero, empieza a notarse cierta repetición de esquemas. Tan gemelos son los dos primeros actos, que el segundo termina de nuevo con una intensa balada épica con la que cerrar en lo más alto, y aún mejor, porque Restless Heart Syndrome es uno de los momentos álgidos del disco, en un lujoso despliegue de piano y arreglos de cuerdas, que hacen un impresionante acompañamiento a la banda y a la voz de Billie Joe Armstrong, que se atreve incluso con el falsete en algunos tramos.  


TERCER ACTO

En conjunto el notable se mantiene, y a estas alturas solo podemos achacarle a 21st Century Breakdown que la moraleja de la historia de Christian y Gloria no es otra que "el que mucho abarca poco aprieta".  A estas alturas, y con otro acto por delante, la propuesta se antoja excesiva, y ni las afiladas guitarras de garaje de Horseshoes and grenades pueden ya cambiar esa sensación en la escucha. The static age es un chorro de aire fresco entre tanta épica, y 21 guns es otro buen single marca de la casa, que vuelve a mostrar parecidos o reminiscencias del Boulevard of broken dreams que tanto éxito les dio en American Idiot, y probablemente habría sido un buen final de acto y de disco.

Sin embargo, cierran con una de esas canciones largas y cambiantes, que podrían recordarnos a American Idiot, pero American Eulogy es una larga e innecesaria amalgama de dos canciones power pop, tras un guiño a la canción de arranque (Song of the Century) en el primer tramo que resulta también innecesario, teniendo en cuenta que el último tema (See the light) es también una canción construida con el ritmo de teclado de Song of the Century, haciendo la función de "final que vuelve al principio" tan típica de los buenos discos conceptuales. Y ese quizá sea el mayor pecado de un disco que lleva por nombre "Desglose del siglo XXI": No haber sabido sintetizar mejor la propuesta de su segunda gran ópera punk rock, guardándose algunas canciones menores para otros proyectos, para hacer este desglose histórico y conceptual algo más llevadero. Una acertada selección de doce de las dieciocho canciones del disco, quitando un par de temas de cada acto, habría llegado incluso al sobresaliente, pero se quedó en un disco notable que, con los años, no ha podido quitarse de encima la pesada etiqueta de "proyecto fallido" o que no cumplió del todo con las expectativas que había generado, por no haber tenido en cuenta que, en la era del consumo digital rápido e inmediato, "lo bueno, si es breve, es dos veces bueno".

viernes, 13 de mayo de 2022

El disco de la semana 275: Twelve Nudes - Ezra Furman



Con el sugerente título de Twelve Nudes ("Doce desnudos"), tomado de las meditaciones de Anne Carson sobre "el intenso dolor con el que lidiamos a lo largo de la vida", llega al blog de 7dias7notas el quinto álbum de estudio de Ezra Furman, publicado en 2019 en el sello Bella Union. Furman se inspiró en la obra de Carson, y en la ira que le producían las decisiones que la administración estadounidense tomaba sobre temas de identidad transgénero y del colectivo LGTBI.

Esa ira es más que evidente en el registro vocal de Furman en temas como Calm Down aka I Should Not Be Alone, en el que su voz se desgarra a ritmo de afiladas guitarras de rock garajero, todo ello salteado con unos coros "Uhh-Uhh" que recuerdan al Simpathy for the devil de los Rolling Stones. No menos intensa es Evening Prayer aka Justice, brillante tema de glam rock con todo lo necesario para convertirse en un himno. Furman echa entonces el freno por un instante, y su voz cambia a registros más suaves en la melancólica y existencial Transition from Nowhere to Nowhere. No es solo un momento de calma, es también una de las mejores canciones del disco, al nivel de cualquiera de las dos anteriores.

Más insustancial resulta Rated R Crusaders, en la que las guitarras y la voz se acercan a terrenos de punk rock, mientras que Trauma es todo lo contrario a lo que su título indica, y se disfruta plenamente de su escucha sin riesgo alguno de padecer dolencia alguna. En cualquier caso, y para prevenir cualquier situación inesperada, contamos inmediatamente después con un Thermometer que sigue manteniendo el mercurio del disco en los niveles más altos, preparándonos para un nuevo giro musical en I wanna be yout girlfriend, delicada balada clásica de rock and roll que de nuevo supone uno de los picos creativos e interpretativos del disco.

Tras un tema tan redondo como el anterior, el escaso minuto de punk acelerado y ruidoso de Blown es en los "doce desnudos" de Furman como ese inoportuno sujetador cuyo cierre se atasca en el peor momento, rompiendo la atmósfera y el hechizo que se estaba creando con la hasta entonces acertada combinación de efectivas y urgentes canciones de garaje, glam, punk y rock. Tras ese pequeño traspiés, Furman retoma la omnipresente ira del disco, justificada en este caso por un intenso dolor  muelas (My Teeth Hurt).

El dolor de muelas (que no de oídos) se nos olvida rápidamente al escuchar ese gran tema de pop rock que lleva por título In America, y que es sin duda otro de los grandes momentos del disco, antes de cerrar con buen sabor de boca y actitud rockera con What Can You Do But Rock 'n' Roll (Qué puedes hacer salvo tocar rock and roll). No es poca cosa, y el rock and roll puede ser tan poderoso e impactante como doce desnudos delante de los que toman decisiones contra las libertades y los derechos fundamentales.

viernes, 24 de diciembre de 2021

Disco de la semana 255: This is the life - Amy Macdonald


This is the Life (2007) es el título del primer disco de Amy Macdonald, joven cantante escocesa que, seguramente, no esperaba el éxito que consiguió con aquel puñado de buenas canciones, con el que dio el primer paso en firme de lo que hoy es una carrera más que reconocida y solvente. El disco llegó a lo más alto de las listas de Reino Unido y de media Europa, pero curiosamente en España no logró una gran repercusión. Desconozco el número exacto de ventas que obtuvo el álbum en España, pero puedo presumir de ser uno de esos pocos "afortunados" que descubrieron "Esto es la vida" y dejaron que fuera una parte importante de la suya propia.

En mi caso, el descubrimiento fue completamente casual, y me cuesta reconocer que escuché la canción que le da título, en el hilo musical de una cadena de ropa de un centro comercial. El destino es caprichoso, y lo que en principio fue para mí una concesión a regañadientes para contentar a mi chica, se convirtió en la grata experiencia de escuchar a alguien que me sorprendió por la frescura de la combinación de un ritmo acelerado y un cierto toque folk, con un estribillo intenso y pegadizo y una característica voz alejada de los estándares ñoños que habría esperado escuchar entre vestidos veraniegos y chaquetas de entretiempo.

A ella le encantó al instante, y a mí me despertó una más que razonable curiosidad, así que sin que ella se percatara saqué el móvil del bolsillo y dejé que el Shazam hiciera su impagable trabajo en la sombra. Se llamaba Amy, su apellido era Macdonald, y apenas acababa de cumplir veinte años. Su disco de debut se convirtió, pocos días después, en un perfecto regalo sorpresa, que escuchamos por primera vez en un viaje en coche. Desde las primeras notas de Mr Rock & Roll supe que había dado en la diana, pero ella no dio un respingo en el asiento del conductor hasta el siguiente tema, cuando reconoció en This is the Life esa canción perfecta que le había embrujado en aquella tienda.

Canciones intensas y cargadas de venenosa inquina como Poison Prince, o más solemnes e introspectivas como Youth of Today, sobre la pérdida de la inocencia de su generación al enfrentarse a la realidad de la vida, pero todas ellas con el denominador común de haber sido concebidas en los ratos en los que le tomaba prestada la guitarra a su padre. En el coche, fueron sonando temas como Run o Let's start a band, sobre adolescentes que planean formar un grupo y sueñan con llegar un día a tocar en Glastonbury, y entre todos fueron convirtiendo nuestro viaje en una experiencia inolvidable, en la que disfrutamos juntos de esa poción mágica que parece aplicar a sus canciones, que combinan un toque justo de aroma comercial con una instrumentación y una madurez más propias de artistas con mayor experiencia y muchas más velas sopladas.

Y quizá ese sea el único "pero" que le pondría al disco, el no haberse atrevido a salirse del camino y haberse desmadrado instrumentalmente en alguno de los temas. Siguiendo esa combinación exacta y prudente de canción corta y trabajada al punto exacto para triunfar en la radio, Barrowland Ballroom brilla como las anteriores, pero a la altura de L.A el disco empieza a notar el desgaste y a dar signos de agotamiento de la fórmula.

A Wish for Something More levanta el vuelo con su evidente positivismo, y Footballer's Wife parece atisbar una mayor militancia crítica en futuras letras, pero en este caso el tema (la superficialidad de las mujeres de los futbolistas) resulta poco interesante y no deja para la historia un final a la altura de este disco, que desde entonces ha sido parte de la banda sonora de todos y cada uno de nuestros viajes largos en coche. Al principio fuimos dos, y luego fuimos creciendo hasta ser cuatro, y en ese crecimiento fueron cambiando también los discos que escuchábamos, pero siempre hay un ratito reservado a This is the Life. No es un disco perfecto, ni lo tiene que ser. Esto es la vida, ni más ni menos.

miércoles, 28 de abril de 2021

Prince - Diamonds and pearls (Mes Prince)

 




Diamonds and Pearls, como prácticamente todos los álbumes de rap de mediados de los 80 y principios de los 90 que lo inspiraron, es más largo de lo necesario (es difícil imaginar que alguien pueda justificar la inclusión de "Jughead" y "Push"). Pero también es uno de los últimos álbumes de Prince en generar múltiples sencillos exitosos, mientras que aún contiene pistas que podrían haberse sumado a ese número si hubieran tenido la oportunidad ("Daddy Pop" al menos probablemente hubiera tenido mejores resultados en las listas de éxitos que "Insatiable” lo hizo). No es del todo el mejor álbum de Prince de los años 90 (ese título es para Love Symbol, aún más largo, loco y diverso, lanzado un año después), pero era una señal importante de que Prince estaba dispuesto a abrazar los sonidos contemporáneos, o cercanos a los contemporáneos, para mantenerse visible, y que aún podía escribir canciones que merecen la atención que lo llamaron. 

Thunder es el comienzo del álbum, momento para mezclar una vez más la espiritualidad y la sexualidad, tiene una apertura deslumbrante y una línea de sitar interesante, las letras religiosas y me gusta que las abandone en favor de una sección más larga que no es realmente improvisada (con más guitarra) para la última mitad de la canción. La canción incorpora además algunos sonidos extraños de guitarras, también es muy interesante el juego de coros que podemos encontrar. Un ritmo pesado con acentos de órgano proporciona la base para Daddy Pop, y se convierte en una canción de banda, donde todos tienen su momento para expresar lo que tienen dentro, ayuda a eso todos los ecos y voces que van respaldando la canción mientras Prince y Rosie Gaines llevan la batuta vocal. Aparece al final de la canción Tony M y la verdad que lleva el tema a la mediocridad, demasiado escuchado. Diamonds and Pearls era la elegida para poder poner un single en las listas de éxitos y arrasar, mucho más cerca del pop que se realizaba en aquella época que de las gloriosas canciones que nos regalaba Prince llena de matices y música que te entra por todos los sitios, aquí nos deja simplemente una melodía agradablemente pegadiza y una Rosie Gaines en estado de gracia, pero me gusta más el Prince desmelenado.  Cream fue la canción que amaban absolutamente todos los que no habían buceado aun en la discografía de Prince, de nuevo tenemos una melodía pegadiza y un ritmo muy molón, pero no llega a caer en la ñoñería de la anterior y se permite meter algunos toques musicales que nos recuerdan de quien estamos escuchando el álbum. De hecho el objetivo se cumplió, ya que consiguió llegar al número 1 de las listas con ese ritmo informal y nervioso mientras canta de manera suave y entrecortada, al borde del susurro. 



Strolling es una especie de musical con aires de jazz, pero con un sonido agradable bastante interesante. No es una canción que vaya a matar, para muchos les parecerá una cosilla sin ninguna importancia, para los más fanáticos puede ser una forma más de innovación del maestro, yo me quedo a medio camino, no me parece la joya que es para muchos, pero tampoco una cosa soporífera. Willing and Able es una especie de R&B, con acentos gospel, donde destaca una agradable guitarra acústica. La cabezonería de Prince por meter el hip-hop de todas las maneras posibles lastran el último minuto cuando encontramos de nuevo al rapero Tony M estropeando algo que iba lo suficientemente bien. Gett Off es Prince en su momento más cachondo, y quizás lo mejor del álbum, vuelven esos gritos de placer que tanto había usado en su primera época en temas como Dirty Mind o Darling Nikki pero no es solo ese aspecto, también encuentro algo misterioso según vas escuchando el tema, envuelve tu mente… me flipa. Con Walk Don't Walk consigue descolocarme del todo, vengo del universo Gett Off y me encuentro esas voces femeninas entre el doo-wap y el rap y no me atrae nada, un pinchazo. Jughead no lo arregla y parece que opta claramente a la peor canción del disco y yo diría que está justificado. Después de abrir con un atractivo tarareo de Rosie Gaines, obtenemos un número completo de hip-hop de Tony M que se hace bola. ¿Pero quién es este Tony M?... vamos a desenmascarar al asesino, Anthony Mosley fue un bailarín de respaldo que en un momento dado fue incitado a rapear en algunas canciones, no se cómo se encoñaria el maestro con él que le llevo a un protagonismo poco merecido en este álbum.



Money Don't Matter 2Night es una suave balada soul, un momento de tranquilidad y bienestar dentro de la tormenta que hemos sufrido anteriormente. A destacar la suave y modulada voz que Prince nos regala que le da un aspecto de narrador místico. El mensaje del coro de que el dinero no importa puede parecer que compite con la vida de lujo representada por los diamantes y perlas del disco, hasta que nos damos cuenta que el lujo aquí es un estilo, un estado de ánimo. Con Push volvemos a entrar en el lado dance-funk que está centrado el álbum, supera otras muchas canciones parecida por el gran falsete que nos regala la voz de Prince, aquí encontramos a toda la banda dejándolo todo, pero sin llegar ni siquiera a la mitad de lo que llega el maestro. Insatiable es la típica balada de Prince que nos ponemos para estar haciendo el amor hasta altas horas de la madrugada, es la Scandalous de Batman o el Slow Love de Sign of times. Live 4 Love es la culminación al exceso del que hemos disfrutado en el disco, 7 minutos de exhibiciones, pero él propio Prince se reserva el último minuto y medio para mediante su compañera eterna en forma de guitarra nos despide con un numero de una gran altura, que casi roza la excelencia.