La música en historias: el #MesJoaquinSabina

 

Llega Julio, y sus calores, y tras correr hacia las colinas con los magistrales Iron Maiden, ahora nos iremos por los cerros de Úbeda para homenajear a uno de los más grandes letristas que ha dado el panorama patrio. Llega el #MesJoaquinSabina, y hablar de este artista es hablar de más de cuatro décadas derrochando lírica y ojo clínico en ponerle banda sonora a la evolución social, cultural y musical desde la España de la transición hasta el momento actual.

Recuerdo una frase que me dijo mi madre, cuando le pregunté por qué estaba tan enganchada a "Cuéntame". Más o menos lo que dijo fue: "Es como ver tu vida contada en televisión, son los setenta y los ochenta que nosotros hemos vivido". Al escuchar aquello, entendí que a ella y a mi padre les gustara aquella serie, pero también entendí que mi "Cuéntame" particular iba por otros derroteros. Descubrí que las malas compañías de los caballeros y las princesas de barrio, los Tolitos, las Barbies Superstar y las fulanitas de tal eran imágenes más auténticas e interesantes que las aventuras de los Alcántara, que ofrecían una recreación del mundo en la que el desolado paisaje de antenas y de cables tornaba en algo demasiado colorista y artificial, dónde nunca vi a Eva tomando el sol como Dios la trajo al mundo, ni al Jero decir "Qué demasiao" al encontrarse con la muerte en una esquina.
Hoy, más que nunca, la muerte sigue pasando en ambulancias blancas y, literalmente, nos robaron el mes de Abril, así que combatiremos el calor de julio con agüita del mar andaluz, y también del Río de la Plata. Decía la canción del Rey León que "hay un amigo en tí", y no voy a entrar a valorarlo, pero sí que creo que la música de Sabina es tan universal que "hay un Sabina para cada uno de nosotros". Por poner un ejemplo cercano, dentro del equipo de 7días7notas, a Jorky le encajaría el Sabina más rockanrollero y canalla, ese que, como ya hiciera Bob Dylan en su momento, no consintió en quedarse encorsetado en el perfil clásico de cantautor de transición, atado a la soledad de una guitarra acústica y un mensaje melancólico y de velada denuncia. Pero existe también, y cohabita en perfecta armonía, un Sabina culto y poeta, el Sabina de José María Hernández, cómo también existe el flaco cosmopolita, enamorado de otros ritmos y otras ciudades, como el Buenos Aires querido de Storyboy.


Y en mi caso, bebo un poco de todas esas fuentes, a la hora de degustar la música del gran Joaquín Sabina. Y coincido mucho con una frase suya, en la que dijo que "yo los discos no los termino, a mí me los quitan de las manos". Salvando las abismales diferencias, para mí es inevitable no pensar en ese único paralelismo entre su obra y mis artículos para 7días7notas, a los que seguiría dando vueltas "sine díe" para cambiar una última frase, o añadir un detalle de última hora. Pero ya está, es 1 de Julio y me lo quitan de las manos, tiene que comenzar este sincero homenaje de 30 días y otras tantas noches a nuestro querido Joaquín, y lo hace con este artículo y con una frase de Javier Gurruchaga al público de ese gran concierto que quedó grabado para la posteridad en el disco "Joaquín Sabina y Viceversa":

"¡¡¡Sabina, Ladies and Gentlemen, Sabina!!!"

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