1980 fue el año de la consagración definitiva de Luis Eduardo
Aute como la voz más profunda y polifacética de la España de la Transición, ya
no era solo el tipo que escribía canciones para otros, era un artista total que
estaba rompiendo el molde de "cantautor" tradicional para convertirse
en un icono del pop-rock con tintes intelectuales. Ese año marca el lanzamiento
de su álbum "Alma", que cerraba una trilogía fundamental iniciada con
Albanta (1978) y De par en par (1979), en este disco, de nuevo bajo la mano de
Luis Cortos "Capi", consigue un sonido brillante, con baterías bien
marcadas y sintetizadores sutiles que le daban un aire moderno para la época, el
título no es casual, Aute explora lo que él llamaba "la mística de lo
cotidiano", habla del alma, pero siempre conectada al cuerpo, al deseo y a
la presencia del "otro", en este disco demostró que se podía hacer
música comercialmente viable sin sacrificar ni un ápice de profundidad poética.
Aute logró lo que pocos: sonar en las radiofórmulas y, al mismo tiempo, ser
analizado en las facultades de filosofía. Aute se aleja de la sobriedad
acústica y se abraza a arreglos más elaborados. Es el año de canciones icónicas
como "Pasaba por aquí" y "No te desnudes todavía", sus
letras en esta época exploran un erotismo elegante, la duda existencial y una
sutil crítica social, alejándose del discurso político directo para centrarse
en la libertad individual. Pero Aute no fue un artista de éxito repentino, su
trayectoria antes de 1980 es un viaje de idas y vueltas entre varias
disciplinas, con un inicio pictórico y cinematográfico, antes que músico, Aute
fue pintor y cineasta. En los años 60 ya exponía en galerías y realizaba
cortometrajes de vanguardia, la música era, para él, algo secundario, era un
compositor en la sombra escribiendo canciones de éxito para otros artistas sin
querer subirse al escenario, sus mayores hitos fueron "Rosas en el
mar" y "Aleluya nº1", popularizadas por Massiel. 1973 marcaria el
inicio de su faceta como intérprete de su propia obra, con la llegada de la
democracia, Aute conectó con una generación que buscaba algo más que política:
buscaba poesía y sensualidad.
"Pasaba por aquí" es, probablemente, la canción
más "luminosa" y redonda de Luis Eduardo Aute, supuso un hito porque
logró algo dificilísimo: ser un éxito comercial masivo sin perder la
profundidad poética que caracterizaba al autor. Nos da una pincelada del arte
de la casualidad, la letra narra un encuentro fortuito (o fingido) entre dos
antiguos amantes. Lo brillante de la canción es que juega con la ambigüedad, la
excusa como centro del protagonista dice que "pasaba por aquí" por
pura casualidad, pero toda la canción sugiere que hay un deseo contenido de
retomar el contacto, pero se centra en esa sensación agridulce de ver a alguien
que fue importante y notar que, aunque el tiempo ha pasado, la conexión sigue
ahí. A diferencia de sus canciones más densas o políticas de los 70, esta tiene
un aire de "pop inteligente", un compás trotón, casi como si imitara
el caminar de alguien por la calle, es ligera, fluida y muy pegadiza y Aute la
canta con una voz relajada, casi susurrada, lo que refuerza esa atmósfera de
confidencia y cercanía.
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