La música en historias: Dónde Están Mis Amigos - #MesExtremoduro

 

Dónde están mis amigos, Extremoduro


Una vez acabada la aventura de la grabación del proyecto Pedrá en Vizcaya, Robe regresa a su residencia barcelonesa en Rubí con la intención de poner en marcha el cuarto álbum de Extremoduro. Nos encontramos en agosto de 1993, y Robe ya tiene el material que conformará el disco, sólo hay que grabarlo y testar el producto con algunas actuaciones en vivo. En medio de todo esto, el guitarrista Salo, al igual que ya hicieran antes el baterista Luis Von Fanta y el bajista Carlos El sucio, decide apearse del barco. Robe, lejos de desanimarse, decide tirar del único conocido del antiguo proyecto Q3 que todavía no se ha sumado a la banda, Eugenio "Uge", y la banda queda conformada por el propio Robe, por Uge a la guitarra, Jorge "El Moja" y Miguel Ferreras al bajo, y Ramón "Mon" Sogas a la batería.

Esta nueva etapa de Extremoduro será conocida como la "Era del caos", una época donde el desmadre y el desparrame se apropian de una banda que cuando se sube al escenario nunca se sabe que puede pasar, para bien o para mal. La formación se dirige destino a Madrid para grabar los temas que formarán parte de este cuarto álbum de estudio, Dónde están mis amigos, título que está sacado de un fragmento de una de las canciones que lo integran, Pepe Botika, a la postre una de las canciones que se han convertido en uno de los himnos de la banda por derecho propio. 

Dicho material es grabado en los ya extintos estudios Box de Madrid, y cuenta con la producción de Ventura Rico y de Extremoduro. El disco se publica el 17 de septiembre de 1993 bajo el sello discográfico DRO. Robe sabe que el material que compone este disco es de mucho nivel, y por primera vez el grupo abre las puertas de la producción a un profesional ajeno a la banda, Ventura Rico. Quiere que el producto final sea de la calidad que se merece, y así lo fue. El disco contó además con la colaboración de gente como Selu de Reincidentes, que tocó el saxo en varios temas, de Fernando Madina, también de Reincidentes, Iñaki "Uoho" Antón de Platero y Tú y su guitarra, o de Belén Pérez a los coros.

 

De la portada, en la cual se ve a un hombre tras unos barrotes, privado de libertad, se ocupó el ilustrador Cachotio, y de la contraportada, un fotomontaje que muestra a una parte de los asistentes a un concierto de Extremoduro, y a un Robe con la barba muy poblada, se ocupó María Arqore. En el interior, en una carpeta, se incluía una nota sobre Salo, que se bajó del proyecto cuando ya estaba en marcha, y reza: "No ha estado presente, tampoco ausente, sino más bien, disperso entre el ambiente".


El disco contiene once temas donde Robe da rienda suelta y saca a relucir fuertes sentimientos como el desarraigo, el desapego y el sentimiento de soledad, sufridos por el extremeño en una época difícil para el artista. A lo largo de los temas del disco, Robe nos ira haciendo partícipes de todos esos sentimientos. Un álbum con temazos como El duende del parque, un canto a la libertad y la vida errante que lleva por aquel entonces; No me calientes que me hundo, que cuenta con la colaboración de Fernando Madina y Selu, de Reincidentes, y donde nos relata como de la alegría se pasa a la tristeza, y luego a la resignación y al hastío por tener que volver a empezar de nuevo; El ya imperecedero himno de Pepe Botika (¿Dónde están mis amigos?), que cuenta con la colaboración de Fernando Madina otra vez y de Belén Pérez en los coros, y donde Robe se cuestiona las penas de cárcel por tráfico de drogas y manda ánimos a todos esos amigos que están en el talego; Bribriblibli, otro de los grandes clásicos de la banda, donde Belén se vuelve a encargar de los coros; y Los tengo todos, donde cuenta con la colaboración de Iñaki "Uoho Antón, que más adelante se convertiría en miembro de la banda. Un tema donde la terrorífica voz de Robe y la vertiginosa guitarra de Uoho dan al tema un empaque brutal. 

Dónde están mis amigos es un trabajo que a pesar de ver la  luz en una época difícil para Robe Iniesta y la banda, rebosaba calidad por todos los lados, contenía canciones emblemáticas, y confirmaba que Extremoduro se estaba convertido en una de las bandas más importantes del panorama nacional, y eso que lo mejor estaba por llegar...

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