El disco de la semana 217: Fisherman´s Blues - The Waterboys

 




Fisherman's blues es un álbum fantástico, es una colección de piezas bien elaboradas de un genio, con una gran banda donde no encuentras nada fuera de sitio ni que dé la talla en el álbum entre otras cosas por la fantástica fluidez que tiene el disco en conjunto, hay que disfrutar nota a nota este increíble esfuerzo de folk-rock tan redondo que mezcla violines increíbles con fases de guitarra y piano un álbum que elimina toda producción y brillo y se regocija en las raíces celtas de la música folclórica y simplemente te transporta a su puro e innegable amor por la música. Para muchos Fisherman's Blues es el punto más álgido de la banda, no soy yo quien para afirmarlo, pero lo que sí puedo asegurar es que encuentro en el álbum una gran profundidad musical, lírica y emocional que hace de este uno de los mejores (y desconocidos) discos de los años 80. 




Abre el álbum la canción que da título al disco Fisherman's blues y rápidamente tomamos conciencia de lo antes explicado, en el momento que empieza a sonar la música y la voz de Mike Scott empieza a recitar una especie de oración épica te acaba de llevar a su tierra, a su zona y a imaginarte como protagonista de una historia que nunca creíste que encontrarías, confiesa que con sus acordes te has visto rodeado de mar en un pequeño bote cuando el sol está a punto de aparecer, en busca del sustento de tu día a día mientras en tu cabeza rondan los grandes momentos vividos la noche anterior. Probablemente sigue siendo la canción más querida de The Waterboys, y lejos de nuestras fantasías, en ella podemos escuchar a Mike hablando en primera persona, describiendo su propio renacimiento espiritual desde adentro. Ya no es el poeta-profeta de “This Is the Sea”, es un hombre con el coraje de ser él mismo. Seguimos con We will not be lovers donde encontramos una gran canción anti-romance, construida en clave de rock, pero con su esencia de folk impulsada por el ritmo de los violines, combinándolos de forma brillante entregandonos una hermosa y frenética explosión de melancolía irlandesa. Stranger to Me parece un ejercicio para aprender a escribir una canción country (la melodía vocal huele a tradición country), la letra se inclina hacia el trascendental, Mike canta sobre una relación en decadencia, canta desde dentro, encontrando lo universal a través de la experiencia personal, su escucha con atención puede resultar una experiencia inquietante. World Party es una gran canción de rock que suena como si Mike Scott se enfrentara a Karl Wallinger por su salida de la banda. La canción, sin embargo, fue coescrita por Wallinger y la separación fue en buenos términos. Sweet Thing es una maravillosa versión del clásico de Van Morrison. Esta versión de la canción agrega a la perfección la letra de "Blackbird" de Lennon y McCartney, y el arreglo de Waterboys es único, a pesar de sus largos 7 minutos en ningún momento la canción decae y se deja llevar por la vulgaridad. Jimmy Hickey's Waltz es el primer tema instrumental, en poco más de dos minutos nos dejan una canción tradicional que nos tranquiliza y nos prepara para el resto del álbum


La segunda parte del álbum se abre con And a Bang on the Ear es un pequeño cuento donde escuchamos la historia de varias chicas que a las que Mike recuerda con cariño, con una melodía preciosista donde notamos el compás de los violines. La canción es larga y deja espacio para que la letra y la música interactúen y podemos encontrar el mejor trabajo de órgano de la grabación mientras Scott reflexiona con amor sobre las relaciones pasadas. Has Anybody Here Seen Hank es otro tema impregnado de melancolía y épica a la vez, con una letra que homenajea a Hank Williams, el cantante de folk estadounidense al que Mike Scott siempre le ha profesado una gran admiración. When Will We Be Married contiene una melódica épica de cuentos de hadas y aventuras místicas donde la tradición toma el control del tema. Entramos en una de las canciones más hermosas y románticas del disco con When Ye Go Away, es casi imposible estremecerse con esta pequeña canción impregnada de melancolía, una canción cuya progresión de acordes extraña, simple, hermosa y casi modal siempre me ha fascinado, y demuestra cómo la elección de un solo de violín puede cambiar el significado de una canción. Una dolorosa canción de pérdida, sincera y triste sin ser sensiblera, la voz tranquila de Scott es magnífica, así como el impresionante telón de fondo musical. Dunford`s Fancy es un pequeño preludio instrumental antes de la llegada de otro de las grandes canciones del álbum, me estoy refiriendo a The Stolen Child, basada en un poema de William Butler Yeats, donde podemos disfrutar de uno de los pianos más hermoso que he escuchado en mi vida y tiene momentos hablados que no desentonan en el conjunto ya que lo hace de una manera apropiada y sin pretensiones. El poema está inspirado en una de las leyendas celtas que describe el seductor canto de las hadas, que intentan raptar a los niños para llevarlos a su reino mágico, dejando como sustituto a los temibles Changelings: hijos de las hadas criados por mujeres humanas. W.B. Yeats le da una voz única a las hadas, quienes ocupan la totalidad del poema tratando de persuadir a un niño de que abandone para siempre el mundo de los mortales, representado en el crepitar del fuego en el hogar, el caldero que hierve, el mugido de los terneros, para internarse con ellas en ese universo poblado de seres fantásticos conocido como Reino de las Hadas. Cerramos con This Land Is Your Land, haciendo honor a la típica canción de taberna que todos hemos cantado rodeados de amigos y diversión.

 

 

Comentarios