domingo, 28 de diciembre de 2025

1823 - Brass in Pocket - Pretenders

Brass in Pocket - Pretenders

Brass in Pocket” no entra en escena pidiendo permiso. Aparece como quien cruza una habitación con paso firme, consciente de que todas las miradas se van a girar. Desde sus primeros segundos, la canción de The Pretenders transmite una seguridad que no necesita alzar la voz: avanza con un ritmo contenido, casi sigiloso, como si estuviera midiendo el terreno antes de decir lo justo y necesario. Y ahí está su encanto. No es una explosión, es una tensión sostenida.

La voz de Chrissie Hynde se mueve con una mezcla singular de aplomo y vulnerabilidad. Canta desde un lugar íntimo, pero nunca frágil. Hay deseo, sí, pero también cálculo; hay seducción, pero no sumisión. “I’m special, so special”, dice, y no suena a eslogan ni a desafío vacío. Suena a alguien que se conoce, que sabe lo que vale y que decide mostrarse tal como es, sin adornos ni disculpas. Esa frase se queda flotando como una declaración personal más que como un gancho pop.

Musicalmente, “Brass in Pocket” juega a la elegancia. El bajo marca el pulso con suavidad, la guitarra se desliza sin estridencias y la batería acompaña sin empujar. Todo parece diseñado para no romper el clima, para dejar que la canción avance con naturalidad. Hay ecos de new wave, de pop y de soul, pero nada se impone por completo. La canción no busca exhibir influencias: las absorbe y las transforma en algo propio, sobrio y magnético.

La letra, lejos de contar una historia cerrada, sugiere escenas. Una mujer que se prepara, que se observa, que se reconoce capaz de provocar una reacción. No hay romance explícito ni promesas grandilocuentes. Lo que hay es actitud. Esa sensación de caminar por la calle sabiendo que algo puede pasar, de tener “dinero en el bolsillo” no como riqueza material, sino como símbolo de autonomía, de control sobre la propia narrativa.

Con el paso del tiempo, “Brass in Pocket” se ha convertido en algo más que un hit. Es una postal de una época, pero también una canción que sigue sonando actual porque habla de una seguridad construida desde adentro. No grita empoderamiento, lo practica. Y tal vez por eso sigue funcionando: porque no intenta convencer a nadie. Simplemente se planta, avanza y deja claro que, cuando suena, ya tiene la atención ganada.

Daniel 
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sábado, 27 de diciembre de 2025

1822 - Train in vain - The Clash


Train in vain - The Clash

“Train in Vain” suena como esas conversaciones que uno ensaya tarde, cuando ya no hay nadie enfrente. No empieza con un manifiesto ni con una consigna política: empieza con una herida. Una línea de bajo que camina sola, firme, casi despreocupada, y de pronto la voz de Joe Strummer preguntando algo que no espera respuesta. Desde ahí, la canción avanza como un tren nocturno: no se detiene, pero deja ver paisajes rotos por la ventanilla.

Lo curioso es que Train in Vain no fue pensada para ser escuchada así, como una confesión al oído. Nació casi de costado, escondida en los márgenes de London Calling, sin figurar siquiera en la contratapa original. Tal vez por eso conserva ese aire de cosa dicha a medias, de verdad que se escapa sin pedir permiso. The Clash, una banda asociada al ruido, a la urgencia y a la furia, se permite acá algo más íntimo: el reclamo de alguien que creyó en una promesa y quedó esperando en el andén.

Strummer canta desde un lugar vulnerable, pero no sumiso. No hay victimismo, hay desconcierto. “¿Te quedaste conmigo cuando más lo necesitaba?”, pregunta, y la frase pesa porque no se apoya en metáforas grandilocuentes sino en una decepción cotidiana. Mick Jones, por su parte, arma una estructura musical que parece simple, casi pop, pero que funciona como un mecanismo preciso: cada acorde empuja al siguiente, como si no hubiera opción de frenar. Es música que avanza aunque duela.

El ritmo tiene algo engañoso. Invita a moverse, a acompañar con el pie, y sin embargo lo que se cuenta es una ruptura, una traición emocional. Esa tensión es clave: Train in Vain se puede bailar, pero no sin sentir el nudo en el estómago. The Clash logra acá algo raro y poderoso: una canción amarga que no se regodea en la tristeza, que sigue adelante aun cuando todo se ha perdido.

Escuchar Train in Vain hoy es reencontrarse con una forma honesta de decir las cosas. No hay cinismo ni pose, solo la constatación de que confiar implica riesgo. El tren pasa, la historia sigue, y uno queda un segundo más en el andén, mirando cómo se alejan las luces. No hay cierre perfecto, no hay consuelo explícito. Solo una canción que, sin levantar la voz, se queda resonando mucho después de haber terminado.

Daniel 
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viernes, 26 de diciembre de 2025

Disco de la semana: 462.- Siamese Dream - The Smashing Pumpkins

 

Siamese Dream de 1993, esta incluso por encima de la obra maestra Mellon Collie And Infinite Sadness de 1995 (pese a contener éste las dos canciones comercialmente más emblemáticas de la banda: Tonight Tonight y 1979), el disco más de culto de The Smashing Pumpkins tanto para la crítica especializada como para el público, es la piedra angular del sonido que en adelante caracterizó a la banda de Chicago pese a sus novedades estilísticas del Adore. (1998), ahora bien, declarado esto no se pretende afirmar que la obra precedente al disco que nos ocupa es nula y hablamos del álbum Gish de 1991 donde pudimos ver un despliegue sonoro que con un pizca garagera, algo de grunge, hardrock y noise lograron lanzar un dignísimo álbum por el cual circunstancial, lógica y cronológicamente no hubiera existido el mayor disco de culto de la banda liderada por Billy Corgan. Descubri a The Smashing Pumpkins por primera vez gracias a Nacho, me los ponia de vez en cuando en el coche cuando salíamos a romper la noche, lo que me pareció es que Billy Corgan extrajo sus influencias de, entre otros, Robert Smith de The Cure, así que no es de extrañar que estemos en la misma onda. Después de entrar con éxito en la escena con Gish, Billy estaba ansioso por aún más. ¿Cómo podría lograrse esta evolución musical? Se tomó la decisión de combinar un género que estaba ganando popularidad con una tendencia que comenzaba a ser desplazada por el primero, y de la que algunos periodistas musicales se estaban burlando: Grunge y shoegaze: una receta interesante para algo nuevo, fácilmente podría haber sido un fracaso considerando las características de ambos géneros. Los pongo juntos en mi mente e inmediatamente veo estilo sobre sustancia, agresión y un intento de éxito empaquetado en una pared de sonido bajo los auspicios de la distorsión. Veo una receta para un fracaso total. Pero en ese momento, Billy y compañía entran en la habitación, preparan su equipo, parecen seguros de que todo va a salir bien, es el tiempo de hechos.

Un ensayo corto y llega Cherub Rock, el album explota inmediatamente con un poco de agresión y ensoñación, una combinación extraña, imposible en el papel, alguien que viera la portada blanca hoy, con dos chicas inocentes y sonrientes, probablemente amigas, podría decir que es más adecuado para el twee pop al estilo de Belle and Sebastian , no para el grunge. Sin embargo, encuentro una conexión entre el blanco, la inocencia y los momentos alegres con el lado onírico de este álbum. Cherub Rock, es un punto culminante, un tema de apertura muy, muy fuerte, el estilo wue toca Chamberlin es eléctrico, un acorde de octava rasgueado suena limpio, el bajo entra en acción (un sonido de bajo genial, también) antes de que finalmente se active el amplificador operacional y te golpee de lleno en la cara con esa pared de distorsión: divertido, pegadizo, emocionante y con ritmo rápido, el riff es genial y ciertamente muestra la tendencia de Corgan a favorecer los riffs construidos alrededor de un acorde de octava. El ritmo de Iha es pesado y crujiente. La batería es perfecta, rápida y divertida. La voz contrasta con el muro de sonido, y es un efecto muy apropiado, aún más cuando Billy de repente sube de volumen. El tema de la canción es la lucha contra la industria musical. Quiet me llama la atención de inmediato, ¿Podría Radiohead haberse inspirado en esta canción al escribir Paranoid Android ? A pesar del título, no es tranquila en absoluto, la fuerza de Quiet reside en el riff que emerge después de unos segundos de caos, es como magia, es un truco tan simple, como efectivo. El riff es pesado, cadencioso, avanza con torpeza. Corgan ofrece un estribillo chillón y quejumbroso que, a pesar de sí mismo, es muy pegadizo. La voz de Corgan encaja a la perfección con los temas líricos del álbum; puede transmitir tanto delicadeza como furia, lo cual es una gran ventaja. Hablando de furia, no puedo olvidar lo increíble que es Jimmy Chamberlin a la batería. Trata sobre la rebelión juvenil, específicamente la rebelión contra los padres. No se puede negar, Siamese Dream es un álbum lleno de reflexiones y dilemas juveniles. La depresión de Corgan lo inspiró a crear la primera canción de este álbum, Today, vale la pena destacar dos cosas. Primero, tiene una construcción grunge típica: solo la melodía al principio, luego el ritmo, los versos tranquilos y el estribillo agresivo. Simplemente compare Today con, por ejemplo, Smells Like Teen Spirit, veras muchas similitudes. En segundo lugar, esta canción tiene un tono muy irónico. Predomina un sonido alegre que ofrece la esperanza de un mañana mejor. En realidad, Billy quería decir que un mañana mejor nunca llegaría. El "hoy" que da título al disco es su mejor día, porque después, solo empeorará. Su letra también puede indicar un alivio momentáneo, ya que ha aceptado su decisión de suicidarse. Es una de mis canciones favoritas del álbum; me cautiva su ambivalencia. Hummer, por otro lado, es un gran ejemplo del equilibrio musical que se mantiene en el álbum. El riff de bajo es pegadizo, algo repetitivo y cíclico que combina a la perfección con la línea principal difusa de Corgan. El outro es genial, quizás la mejor parte de la canción. Evoca un caluroso día de verano, borracho o drogado en una playa, observando la miasma de calor que se eleva de la arena mientras flotas en el océano. A pesar del instrumental potente y estridente, la calma de las estrofas me da una extraña sensación de consuelo. Mi parte favorita son los dos últimos minutos; es como encontrar tu lugar favorito en un paisaje tranquilo. Billy deja a los oyentes con una pregunta simple pero filosófica.


La siguiente canción es Rocket, una de las más directas de Siamese Dream. El sonido de las estrofas es agradable, pero cuanto más se acerca al estribillo instrumental, mejor. El final podría simbolizar el lanzamiento del cohete que da título al disco. La guitarra acústica marida a la perfección con las cuerdas, pero en mi opinión, es la letra la que cobra protagonismo. Corgan habla de la difícil infancia que moldeó su personalidad, a veces explosiva. Simplemente no disfruto de Disarm, es una cosa cursi adolescente, y a diferencia de Mayonnaise, no tiene instrumental fantástico debajo. Supongo que es impresionante que Corgan compusiera gran parte de las cuerdas él mismo, pero simplemente no son buenas, esa campana tampoco ayuda, es una canción que pertenece al clímax de una mala película romántica, no en este disco, no entiendo los elogios, es empalagosa, autocomplaciente y nada consciente de sí misma. Soma entra en acción y... me quedo sin palabras. ¿Quién habría pensado, durante "Cherub Rock", por ejemplo, que la banda optaría por un estilo tan relajado? Una atmósfera tranquila y soñadora, una melodía onírica, y después de un rato, entra el piano. La primera parte de Soma evoca relajación, una siesta placentera durante la cual te olvidas de todos tus problemas. Aproximadamente a la mitad de la canción, los rasgueos de guitarra actúan como un despertador, recordándote todo aquello de lo que ya te has alejado. No puedo decidir qué mitad es mejor: un concepto y una ejecución brillantes. Volvemos al ritmo acelerado con Geek USA. ¿Primeras impresiones? Jimmy Chamberlin, siempre al pie del cañón, nunca decepciona. ¿Cómo es que no me gustó esta canción al principio? Un tempo perfecto, una seña de identidad del grunge, incluso se podría decir que se vuelve heavy metal en un momento dado. A mitad de la canción, hay una ralentización. ¿Por qué me encanta este momento?. Mi interpretación libre: la conexión siamesa en la muñeca simboliza las manos entrelazadas de dos personas. Estas personas también están conectadas en los sueños, lo que puede indicar una línea de pensamiento similar, valores similares y muchos rasgos comunes. Siguiendo esta línea de pensamiento, creo que Siamese Dream es una metáfora de la amistad verdadera y duradera que dura desde una edad temprana. Es una de las canciones de rock alternativo realmente geniales, es progresiva, casi, más o menos. Escucha ese relleno de batería inicial, el sonido de la batería aquí es perfecto, el ritmo es hipnótico y enérgico, al igual que el riff. La escalada de la pentatónica que Billy hace de vez en cuando es emocionante y eléctrica, y ese puente... pura bondad shoegaze. Mayonaise tiene algo de balada, pero es muy fuerte, líricamente, representa lo opuesto de Today, y hay un cierto patrón en esto. Today se escribió primero, mientras que Billy guardó esta pista para el final, una vez más, algo que teóricamente no debería funcionar tan bien junto funciona: un poco de ruido en un lado, calma y reflexión en el otro. En Today, el mundo de Billy se encamina hacia la destrucción, mientras que en Mayonaise, hay arrepentimiento por los años perdidos y las oportunidades perdidas, pero finalmente, también hay esperanza de algo mejor.  


 Durante mucho tiempo, me pregunté qué canción sería mi número uno en Siamese Dream. Ahora mismo, creo que Spaceboy se merece ese título. Hay muchas composiciones agresivas y ruidosas, pero elegí una de las canciones más tranquilas. Me enamoré de la atmósfera acústica, la batería lenta, todo ello unido por el mellotrón, con el que siempre asociaré esta canción. Si bien la mayor parte del álbum me sienta bien mientras vuelo entre las nubes a plena luz del sol, en "Spaceboy" la atmósfera se vuelve más nocturna. Billy se refiere a su medio hermano, quien luchó contra la parálisis cerebral y el síndrome de Tourette, entre otras cosas. El cantante señala ciertas similitudes entre ellos. Los unió un período de exclusión social, lo que provoca la identificación con la otra persona. La sección final es, para mí, una obra maestra. No me malinterpretes, Silverfuck tiene un tempo muy bueno, Chamberlin induce al trance con su forma de tocar, se vuelve un poco psicodélico... ¿pero esa duración? ¿Casi 9 minutos? Vamos. No tengo nada en contra de las canciones largas, pero me interesa el contenido en sí. Ojalá la banda se hubiera centrado en la intensidad de principio a fin, pero durante tres minutos simplemente nos quedamos atrapados en el vacío. Creo que podrían haber conservado ese elemento, apostado por el minimalismo y acortado esa sección para lograr el mismo efecto. Quizás estoy subestimando el guiño a los sonidos progresivos en este momento, pero no creo que sea necesario, con el debido respeto al brillante concepto de Corgan. Trato Sweet Sweet como una especie de sketch, no como un tema completo, lo que no significa que lo considere menos. Es una transición realmente disfrutable hacia la conclusión que es Luna, todos los álbumes de Smashing Pumpkins que he escuchado hasta ahora han terminado en una atmósfera similar. Los álbumes en sí están llenos de oportunidades para relajarse, para liberar multitud de emociones, pero el tramo final, en este caso Luna, garantiza un viaje tranquilo.

Hay muchos álbumes que diría que serían perfectos si no fuera porque los temas X e Y son malos o porque algo podría haberse hecho mejor. Siamese Dream destaca entre los muy buenos. No me da miedo decir que, de todos los álbumes que conozco, este es el que más roza la perfección y nunca me aburre. Billy y compañía (¿o quizás solo Billy?) crearon una atmósfera que, en mi opinión, es irrepetible. Precisamente con grabaciones como estas, soy partidario de la teoría de que hay lugares, personas, momentos y circunstancias que contribuyen a la creación de un álbum único. En este caso, quizá sean los problemas de salud mental de Billy, su adicción al trabajo y su perfeccionismo, los que empezaron a generar conflictos dentro del grupo y convirtieron el trabajo en una tarea ardua. Siamese Dream es un álbum ruidoso y agresivo por momentos, pero a la vez reconfortante. Para mí, es uno de los sonidos que definieron los 90 y un auténtico ejemplo del rock alternativo de la década. La gama de emociones adolescentes que presenta este álbum recuerda a The Cure.      

1821 - A message to Rudy - The Specials


A message to Rudy - The Specials

Cuando suena “A Message to You, Rudy”, no hay celebración ni desborde. Lo que se escucha es una advertencia. The Specials abren la canción con un pulso contenido, casi severo, como si cada acorde estuviera midiendo sus palabras antes de hablar. No es un tema pensado para levantar los brazos en la pista, sino para detenerse y prestar atención. Desde ese lugar, la banda construye uno de los mensajes más claros y duraderos del movimiento 2 Tone.

Lanzada en 1979 dentro del álbum debut The Specials, la canción es una reinterpretación de “A Message to You”, escrita y grabada en 1967 por el jamaicano Dandy Livingstone. Pero lejos de ser un simple homenaje, la versión de The Specials reubica el tema en la Inglaterra de finales de los años setenta, marcada por la recesión económica, el desempleo juvenil y las tensiones raciales. El “Rudy” de la canción encarna al rude boy, una figura ligada a la rebeldía urbana, la marginalidad y una identidad construida muchas veces desde la confrontación.

La interpretación vocal de Terry Hall es clave para entender el impacto del tema. Su tono es frío, casi distante, y justamente ahí reside su fuerza. No hay sermón ni dramatismo exagerado: el mensaje se transmite con una calma inquietante, como quien ya ha visto el final de la historia y decide advertir antes de que sea tarde. La letra es directa, sin rodeos, y funciona como un llamado a abandonar un camino que conduce al aislamiento, la violencia y la pérdida de futuro.

En lo musical, The Specials logran un equilibrio notable entre tradición y renovación. El ritmo de ska avanza con paso firme, sostenido por un bajo profundo y una guitarra precisa, mientras los vientos aportan una sensación marcial que refuerza el carácter serio del relato. Todo está al servicio del mensaje: incluso el final abrupto del tema, que corta en seco y deja al oyente reflexionando, como si la conversación quedara inconclusa a propósito.

Más de cuarenta años después, “A Message to You, Rudy” sigue resonando porque habla de dilemas que no envejecen: la identidad, la presión del entorno y las decisiones que definen un destino. The Specials demuestran que el ska puede ser mucho más que música bailable: puede ser un espacio para la conciencia social, la empatía y la advertencia sincera.

Daniel 
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jueves, 25 de diciembre de 2025

1820 - The rose - Bette Midler

The rose - Bette Midler

Lanzada en 1979 como tema principal de la película The Rose, “The Rose” se convirtió rápidamente en una de las interpretaciones más emblemáticas de Bette Midler y en una de las baladas más reconocibles de finales del siglo XX. Escrita por Amanda McBroom, la canción no apela al amor romántico desde el lugar del arrebato o la euforia, sino desde una mirada madura, casi filosófica, que reflexiona sobre el miedo, la fragilidad y, sobre todo, la capacidad del amor para sobrevivir incluso en los terrenos más áridos.

Desde sus primeros versos, la letra propone distintas definiciones del amor, muchas de ellas teñidas de desconfianza: algunos lo ven como un río que ahoga lo frágil, otros como una cuchilla que hiere el alma, o como una hambre constante que nunca se satisface. Estas imágenes iniciales no son casuales: describen una experiencia marcada por el dolor, la pérdida o la decepción. Sin embargo, la canción no se queda en ese lugar oscuro. A medida que avanza, va construyendo un contraste poderoso entre quienes han sido heridos por el amor y aquellos que, pese al miedo, aún se animan a creer.

La interpretación de Bette Midler es clave para que este mensaje funcione. Su voz, cálida y contenida, evita el dramatismo excesivo y apuesta por una emoción sincera, casi confesional. Bette Midler canta con una delicadeza que transmite vulnerabilidad, pero también una calma reconfortante. Cada frase parece dicha al oído, como si se tratara de un consejo íntimo, lo que refuerza el carácter universal de la canción.

El punto más alto llega en el estribillo final, cuando aparece la metáfora que da título a la canción: el amor como una rosa que nace de una semilla enterrada bajo la nieve, en pleno invierno. Es una imagen simple, pero profundamente eficaz. Allí, “The Rose” encuentra su corazón emocional: incluso cuando todo parece muerto, cuando el frío domina y la esperanza escasea, el amor sigue esperando su momento para florecer. No es un amor ruidoso ni inmediato, sino uno paciente, resistente y silencioso.

Con el paso de los años, “The Rose” ha trascendido su contexto original para convertirse en una canción habitual en bodas, despedidas y momentos de reflexión personal. Su vigencia radica en esa combinación de honestidad y esperanza, en su capacidad de hablarle tanto a quienes aman sin miedo como a quienes necesitan volver a creer. En la voz de Bette Midler, “The Rose” no es solo una canción: es un recordatorio suave y persistente de que el amor, incluso herido, siempre encuentra la forma de volver a crecer.

Daniel 
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miércoles, 24 de diciembre de 2025

1819.- Love Song - The Damned

 

Love Song, The Damned


     Cuando The Damned regresaron en 1979 con Machine Gun Etiquette, el punk británico ya había dejado atrás su primera explosión. Los Sex Pistols eran historia, The Clash estaban mutando hacia algo más ambicioso y la escena buscaba nuevos referentes. En ese contexto, The Damned, que fueron los primeros en editar un single punk en Reino Unido, los primeros en publicar un LP y los primeros en girar por Estados Unidos, reaparecieron con Machine Gun Etiquette, toda una declaración de supervivencia. El álbum, publicado por Chiswick Records, mostraba a una banda que había aprendido a reírse del caos sin renunciar a él. Con Brian James fuera de juego, el núcleo formado por Dave Vanian, Captain Sensible, Rat Scabies y Algy Ward encontró una libertad creativa inesperada. El resultado fue un disco que mezclaba punk, garage, psicodelia y humor negro con una naturalidad que descolocó a propios y extraños. The Damned ya no querían ser los más rápidos ni los más ruidosos, querían ser los más imprevisibles.

En esa almagama de estilos aparece Love Song, el single que devolvió al grupo a las listas y les abrió las puertas del famoso programa Top of the Pops. Un golpe directo, dos minutos y poco de energía comprimida que demostraban que The Damned seguían siendo peligrosos y a la vez divertidos. La banda toma el concepto más sagrado del pop, la canción romántica, y lo pasa por la trituradora punk. El resultado es un tema que suena a bofetada, hay actitud, velocidad y un estribillo que se pega como una pegatina en una carpeta escolar. Grabada en 1979 y producida por Ed Hollis, la canción retrata a The Damned en su forma más pura, deslenguados y con un sentido del humor que siempre fue más afilado que el de sus contemporáneos. La letra es una parodia deliberada del amor pop. Vanian canta como si interpretara al íupico cantante de pop atrapado en un cuerpo punk, exagerando cada frase hasta convertirla en caricatura. El grupo desmonta el género desde dentro, exagerando sus clichés hasta que dejan de ser románticos y se convierten en sátira. Es una canción de amor que no quiere serlo, y ahí reside su encanto. El riff de Captain Sensible entra como un latigazo, Rat Scabies toca como si el estudio estuviera a punto de incendiarse, Algy Ward firma una línea de bajo que empuja la canción hacia adelante con una agresividad casi proto-hardcore Y Vanian, siempre teatral, corona el conjunto con una interpretación que mezcla urgencia y sarcasmo. El tema dura poco más de dos minutos, pero en ese tiempo despliega más ideas que muchas bandas en un álbum entero. Es punk, pero también es pop, garage y comedia negra. Es The Damned en estado puro. 

El single se lanzó con cuatro portadas distintas, cada una dedicada a un miembro del grupo, una estrategia que convirtió la compra en un pequeño acto de coleccionismo, se prensaron 20.000 copias en vinilo rojo, un detalle que ayudó a impulsar las ventas y a reforzar el aura de objeto de culto, y su aparición en Top of the Pops fue un momento surrealista: una banda que siempre había vivido en los márgenes del mainstream irrumpía en el salón de miles de familias británicas con una canción que, en el fondo, era una broma. En entrevistas posteriores, los miembros del grupo han reconocido que Love Song nació casi como un divertimento que terminó convirtiéndose en uno de sus mayores éxitos.

martes, 23 de diciembre de 2025

1818.- I Feel for You - Prince

 


"I Feel for You" apareció originalmente en el álbum Prince (1979), el segundo álbum publicado por Prince. La versión original de Prince es una de las mejores canciones del disco, a la altura de otros hits más reconocidos de aquel álbum como "I wanna be your lover", con la que comparte la típica interpretación vocal en falsete y la autonomía y versatilidad del músico, interpretando todos los instrumentos, y creando una de las canciones más animadas y bailables del disco.

Sin embargo, la versión de "I Feel for You" interpretada por su autor no tuvo recorrido comercial, y el tema solo tuvo repercusión años después, cuando Chaka Khan lo grabó como parte del material del disco del mismo nombre ("I Feel for You", 1984). En la voz de Chaka Khan, la canción fue todo un éxito de público y crítica, como demuestran los dos premios Grammy que obtuvo: "Mejor canción R&B" (premio que recibió Prince como compositor del tema) y "Mejor interpretación vocal femenina en una canción de R&B" (Chaka Khan).

La versión de Chaka Khan no tuvo a Prince tocando en ninguno de los instrumentos, pero sí que contó con la ilustre participación de Stevie Wonder interpretando su característica armónica, y en sampleados vocales extraídos de su canción "Fingertips" (1963). El single de la versión de Chaka Khan de "I Feel for You" llegó a los primeros puestos de las listas de ventas y vendió más de un millón de copias en Estados Unidos y Reino Unido, y fue una de las canciones más exitosas de entre todas las que Prince ofreció a otros artistas, como vía alternativa de promoción y de salida de su prolífica capacidad compositiva.

lunes, 22 de diciembre de 2025

1817.- I wanna be your lover - Prince

 


Tras su álbum de debut "For You" (1978) en el que se gastó todo el presupuesto que le habían concedido para los dos primeros álbumes, Prince grabó su segundo disco en apenas unas semanas y con menos medios, pero el sonido de "Prince" (1979) no se resintió por ello y, al contrario, el tema "I Wanna Be Your Lover" fue su mayor éxito hasta el momento, alcanzando el puesto 11 del Billboard Hot 100 estadounidense en enero de 1980, y el primer puesto del Billboard Hot Soul Singles Chart, en el que se mantuvo durante dos semanas.

"I Wanna Be Your Lover" destaca por su poderoso ritmo funk, el intenso falsete de la voz de Prince, y una controvertida letra en la que el músico de Minneapolis se declara a una chica ("No quiero presionarte, cariñó, pero todo lo que quiero hacer... ¡Quiero ser tu amante!") y no ahorra en referencias a lo que quiere hacerle ("quiero volverte loca, hacerte gritar, quiero ser el único con el que te corras"), ya al mismo tiempo se frustra porque ella le trata como a un niño tímido e inexperto.

La versión en single se recortó a los primeros tres minutos, que forman la parte más ortodoxa de la canción, pero en la versión del disco, que se prolonga hasta casi los seis minutos, incluye una generosa jam de funk instrumental en la que Prince despliega toda su habilidad con los teclados y los sintetizadores, como si musicalmente también quisiera impresionar a la chica, desplegando todas sus habilidades ante ella. Aunque ya había dado tibias señales en "Soft & Wet" ("Suave y húmedo"), podría decirse que en "I Wanna Be Your Lover" aparecen ya la típica provocación sexual y el derroche artístico característico de esas canciones que, al escucharlas, al instante reconocíamos diciendo "esto es puro Prince".

domingo, 21 de diciembre de 2025

1816.- Quiet Life - Japan

 

Quiet Life, Japan


     Finales de los años 70 en Reino Unido, estamos en una época donde predominaban sonidos como elpunk y el ska. En este contexto existió una banda londinense llamada Japan que, lejos de subirse al carro, decidió dar un paso en dirección opuesta. Su tercer álbum, Quiet Life, marcó un giro radical respecto a sus inicios glam-rockeros y los situó en la vanguardia de un nuevo sonido: elegante y profundamente introspectivo. El grupo nos ofrece un retrato sofisticado y melancólico de la modernidad alienada. Japan había nacido a mediados de los setenta bajo la influencia de artistas como David Bowie y Roxy Music, con un estilo glam cargado de maquillaje y guitarras, sin embargo, el cambio de década exigía nuevas formas de expresión. Quiet Life marcó el punto de inflexión con este tercer álbum, abandonando el frenesí adolescente y abrazando la sofisticación tecnológica de los sintetizadores, algo en lo que tuvo mucho que ver la pulida y notable la producción de John Punter. El grupo se adelantó a lo que pronto sería denominado synth-pop, abriendo camino a bandas como Duran Duran, Visage o Ultravox.

La canción homónima que da título al disco, Quiet Life, es el corazón del mismo y toda una declaración de intenciones de la banda. Desde el principio, el empuje del bajo de Mick Karn y los sintetizadores envolventes de Richard Barbieri crean una atmósfera hipnótica,  mientras la voz de David Sylvian suena grave y distante, añadiendo un aire cinematográfico, como si narrara la rutina urbana desde una ventana empañada. La producción refuerza esa sensación introspectiva: guitarras limpias, capas de teclado y un tempo contenido que nos transmite más calma que euforia. Japan nos proponía un viaje interior, un retrato de la alienación moderna, mientras nos hablaban de desencanto y de la monotonía de una vida urbana que se repetía sin sobresaltos. La banda se posicionaba como cronista de una modernidad estilizada y distante. Su música no buscaba la celebración colectiva, sino la contemplación solitaria. En lugar de narrar la cotidianidad con humor, la envolvían en un halo de sofisticación estética.

Este enfoque los convirtió en pioneros del art pop británico. La banda no solo proponía un sonido distinto, sino también una imagen cuidada: trajes elegantes, maquillaje minimalista y una actitud que rozaba lo conceptual. En un país marcado por la crisis económica y el desencanto juvenil, Japan ofrecía una salida estética, un refugio en la belleza artificial de los sintetizadores y las atmósferas sonoras mientras nos invitaba a reflexionar en silencio.

sábado, 20 de diciembre de 2025

1815.- La Balada de Lucy Jordan - Marianne Faithfull


El septimo trabajo de Marianne Faithfull es Broken English su voz es áspera, como mínimo, pero es muy expresiva y, sin esfuerzo, fresca e interesante. Es especialmente fascinante lo dañada y vulgar que es, pero en realidad, si lo consideras, suena como un comentario sobre el sexismo. Por otro lado, ¿quizás solo es amargada y rencorosa? Sea como sea, es un placer escucharla, y tiene algo muy carismático. La música probablemente se clasificaría como rock, pero hay un uso excesivo de sintetizadores que normalmente me desanimaría, pero en este caso le sienta de maravilla a las canciones. Al principio no me convenció hasta llegar a los dos últimos temas, pero después de escucharlo muchas veces, puedo decir que me ha ido gustando. Alguien me señaló lo similar que suena a Fleetwood Mac. Este álbum podría fácilmente ser su primo cascarrabias. La verdad es que me dejó con ganas de más, ya que solo tiene ocho temas. Faithfull explora el lenguaje de la crítica antipuritana y la alabanza de la vida ("Witches' Song"), el de la autoafirmación y las relaciones que lo consumen todo ("Guilt", " Brain Drain"), , el de los disturbios sociales ("Héroe de la clase trabajadora"), y desemboca en un inglés obsceno, el del lascivo y desafiante "¿Por qué lo haces?". Esta versión de Lennon quedó realmente bien, pero sin duda la pieza estrella es "Why D'ya Do It?", es la pieza más furiosa del álbum, pero es casi como un clímax tras ir aumentando la tensión a medida que avanzaba el disco.


Nos detenemos en La Balada de Lucy Jordan, en ella se describe a una esposa y madre de barrio residencial que se aburre de su vida. Sueña con aventuras y con liberarse de sus tareas cotidianas. Atrapada en las banalidades domésticas, Jordan recuerda las fantasías de las canciones infantiles de su infancia y toda la curiosidad y la esperanza que se entretejen en esas historias. La canción, escrita por el autor y caricaturista Shel Silverstein, fue lanzada por primera vez en 1974 por un grupo estadounidense con un nombre que recuerda a una canción infantil: Dr. Hook & the Medicine Show. La versión de Faithfull formó parte de la banda sonora de la película de 1991 Thelma y Louise , cuyos protagonistas también aspiran a escapar de sus vidas aburridas.Steve Winwood interpretó el burbujeante sintetizador, dotando a la adaptación de Faithfull de un aire onírico. Aunque Faithfull sea más recordada por su trabajo musical y cinematográfico durante los vibrantes años 60 en Londres, "The Ballad of Lucy Jordan" marca un giro radical hacia la nueva ola. Mientras tanto, la voz de Faithfull suena tan rota como el espíritu de Jordan, años de adicción y luchas personales endurecieron su voz, antes suave. La balada termina con Jordan recorriendo París a toda velocidad, donde ha encontrado su "para siempre" y se desvanece en el sintetizador sin resolver de Winwood, dejando la historia de Jordan suspendida en un sueño. Puede que Lucy Jordan fantaseara con una vida glamurosa, pero Faithfull la vivió. Y los vertiginosos dramas de su vida real se desarrollaron como la contraparte de una de sus canciones más famosas.


viernes, 19 de diciembre de 2025

Disco de la semana 461.- Se nos lleva el aire - Robe


Se nos ha ido el Robe, y quiero despedirle con una reseña de "Se nos lleva el aire", su cuarto y último álbum de estudio, publicado por El Dromedario Records y lanzado el 15 de diciembre de 2023. Escribiendo estas líneas, pienso en como duele escribir "último" cuando de verdad lo es, consciente de que ya no habrá más discos ni giras en solitario o con Extremoduro. Viendo ahora la portada del disco, con Robe desapareciendo y subiendo hacia el cielo, con su ropa flotando en el vacío en ese último viaje y dejando que se lo lleve el aire, parece hasta premonitoria y profética. Y escuchando las canciones del álbum, ni hijo mayor me dijo hace unos días que sentía que la muerte era una parte importante del relato de muchas de ellas, empezando por esa obra maestra titulada "El hombre pájaro", que bien podría haber llevado el título del disco ("Se que estoy más delgado y he perdido las ganas, necesito que vengas tú para sujetarme, necesito que vengas que se me lleva el aire...").

Algo tenía Robe que, sin apenas promoción y solo con su talento y sus canciones, era capaz de llenar recintos incluso cuando, con Extremoduro, no tenía material nuevo publicado, y conseguía además llegar fácilmente a nuevas generaciones de fans como la de mi hijo, al que al cumplir 18 años le regalé unas entradas para ir a verle al Wizink Center, y su entusiasmo fue casi tan grande y tan evidente como su decepción cuando, un día antes del concierto, nos despertamos con la noticia de que se cancelaba por problemas de salud de Robe. Ante aquella inesperada noticia, ni siquiera la escucha a todo volumen de "Viajando por el interior" nos logró sacar de nuestro estado de abatimiento. "Felicidad, ¿Dónde te escondes?" cantaba Robe, y en ese momento no éramos capaces de decir dónde, pero consolé a mi hijo diciéndole que, en cuanto que se recuperara y retomara la gira, volvería a sacar entradas para ir a verle.

Visto así, no teníamos "Nada que perder" y aquello no sería más que un inoportuno aplazamiento, pero el tiempo acabó demostrando que me equivocaba. Esperando noticias de mejoría y de regreso, "íbamos dejándonos llevar pero la inercia se acabó, y siguió corriendo el tiempo" y nos quedamos escuchando sus canciones mientras Robe avisaba profético ("No puedo perder nada, que vengo de la nada, y solo vivo provisionalmente"). Le imaginábamos descansando y recuperándose, sentado "A la orilla del río" como un sauce llorón, "pensando en sus amoríos" y agarrando su guitarra de vez en cuando para practicar e incluso para componer nuevos temas para próximos discos, pero no fue así.

¿Y ahora que hacemos, Robe? Desde tu marcha, "Me he quedado atrapado en el puto pasado y no puedo salir". ¿Cómo afrontar  que ya no habrá nuevas canciones con las que emocionarme como con joyas tan completas e intensas como "El poder del arte" o "Haz que tiemble el suelo"? Ahora todo el mundo saca a relucir su canción favorita de Robe o de Extremoduro, y mientras los oyentes más recientes se decantan por "Si te vas", los más antiguos reivindican que es el momento de acordarse de "amar y ensanchar el alma". Yo me niego a ese reduccionismo fácil, "No quiero tener que elegir entre una luna llena y una estrella errante", y mi tristeza no se acaba con los "Puntos suspensivos" tras los que "a la vida hay que buscarle una razón", aunque a veces el manual de instrucciones para encontrarla sea completamente "Inteligible", como la primera canción que vio la luz de "Se nos lleva el aire", publicada en mayo de 2022 con motivo del inicio de la gira promocional del disco.

Quiero despedir a Robe como se merece, pero al mismo tiempo, no quiero que esta historia tenga un final tan triste, así que hasta que llegue la tormenta final que se lo lleve todo por delante, me quedo con el comienzo de "Adiós cielo azul, llegó la tormenta": "Hay un cielo azul y tú, mirándome de frente, y hasta el sol que nos miraba a los dos parecía sonreír..." Sonreír como cuando mis hijos escuchan una canción de Robe y, entre excelsas frases poéticas, suelta un taco o una frase políticamente incorrecta, y me miran con cara de pillos y de decir "Esto no está pasando". Robe hizo que pasara, y nos lo dejó en más de cien canciones, para que sonriamos y disfrutemos mientras no se nos lleve el aire.

1814.- Lola - The Raincoats

El debut de The Raincoats marca su entrada en la escena post-punk, un movimiento musical que defendía la producción y el acompañamiento minimalistas, junto con el estilo experimental de los músicos DIY. El tono áspero de la guitarra de da Silva colorea cada canción del álbum con una actitud distintivamente casera. Hay una presencia de espontaneidad en estos temas que se ve reforzada por las imperfecciones de sus interpretaciones: la banda deja notas que se desvían del tono, el suave zumbido de la retroalimentación de la guitarra y las apasionadas grietas de voz. The Raincoats se fundó en Londres, donde tres de los cuatro miembros que tocaron en el debut eran okupas que vivían en apartamentos abandonados. La cultura okupa y el punk impregnaron su música. Los Raincoats eran en gran medida inexpertos, pero su estilo de vida okupa les permitía practicar con frecuencia, lo que dio como resultado una música poco convencional. Los dos miembros fijos de la banda son la vocalista y guitarrista portuguesa Ana Da Silva y la bajista y vocalista Gina Birch. La violinista Vicki Aspinall tocó con la banda durante su etapa original (1978-1984), mientras que Palmolive, exbaterista de Slits, también tocó en su debut. La banda fue una de las primeras en publicar un disco con el sello independiente británico Rough Trade. Si bien alcanzaron el éxito en las listas indie del Reino Unido, fueron demasiado experimentales como para abrirse paso al mainstream. Su mayor defensor fue quizás Kurt Cobain de Nirvana, cuyo entusiasmo por la banda contribuyó a que su catálogo se reeditara en 1993.

En su álbum debut, The Raincoats reúnen un paisaje folk-punk encantadoramente destartalado, colorido y oscuro a la vez, amigable y melancólico. La guitarra de Ana da Silva resuena y rasguea por todas partes, el bajo de Gina Birch es prominente y melódico, el violín de Vicky Aspinall chilla y chilla, la batería de Palmolive retumba y se tambalea como si intentara seguir el ritmo de alguien, y todos cantan y gritan de vez en cuando. Todo el álbum tiene una sensación de inestabilidad y descontrol que da la impresión de que inevitablemente se desmoronará, pero nunca lo hace. Tiene tendencia a mezclarse un poco en la primera escucha, pero en realidad es un álbum bastante diverso una vez que analizas las estructuras fragmentadas de las canciones y los arreglos densos y descuidados. El tema más conocido de este disco resulta ser una adaptación. "Lola" es una fiel versión del éxito de los Kinks de 1970 sobre una noche persiguiendo a un hombre drag o a alguien en transición. Desde la perspectiva de The Raincoats, la canción pasa de ser una canción de chicos atrevidos a una alegre celebración de la libertad sexual. Versos como "No soy el hombre más masculino del mundo, pero sé lo que soy y me alegro de serlo" adquieren un nuevo significado gracias a la sinceridad sin ironía de The Raincoats.


jueves, 18 de diciembre de 2025

1813.- One Step Beyond - Madness

 

One Step Beyond, Madness



     1979, Londres hervía con la energía de la segunda ola del ska. En apenas tres semanas de grabación en los estudios Eden y TW, Madness dio forma a su debut One Step Beyon, un álbum que condensaba la urgencia juvenil y la irreverencia de los pubs del norte de la ciudad. Bajo la batuta de Clive Langer y Alan Winstanley, productores que más tarde trabajarían con Elvis Costello o Morrissey, la banda fuw capaz de captar en vinilo la electricidad de sus directos, con un sonido que mezclaba ska, rocksteady y new wave. El sello Stiff Records supo ver el potencial y lanzó el disco el 19 de octubre de 1979, logrando que alcanzara el número dos en las listas británicas y permaneciera más de un año en ellas. La producción fue deliberadamente cruda y festiva: saxos al frente, teclados incisivos y una base rítmica que sonaba como una apisonadora. A Madness no le importaba la sofisticación, quería transmitir una sensación de una fiesta desbordada. El álbum, con himnos como My Girl o Night Boat to Cairo, se convirtió en piedra angular del movimiento 2 Tone (Fue un resurgimiento del ska en Inglaterra a finales de los 70 y principios de los 80, que fusionó el ska jamaicano tradicional con el punk rock y el new Wave). Y en el centro de todo, como carta de presentación y declaración de intenciones, estaba la canción que le daba título, One Step Beyond.

One Step Beyond no nació en Londres, sino en Jamaica. Fue compuesta por Prince Buster en 1967 como cara B de su sencillo Al Capone. Madness, que ya había rendido tributo al músico con su primer single The Prince, decidió reinterpretarla en clave británica. Su versión añadió un elemento teatral: la célebre introducción hablada de Chas Smash, tomada de otro tema de Buster, The Scorcher. Ese “Hey you, don’t watch that, watch this!” se convirtió en un grito generacional, un aviso de que lo que venía era puro desenfreno. La grabación conserva la esencia instrumental del original, pero amplificada. El Saxo de Lee Thompson, los teclados de Mike Barson y la voz de Suggs se entremezclaban en un torbellino de poco más dos minutos de duración, pero que condensaba toda la filosofía de Madness: energía, humor y baile. En directo, el tema se transformaba en ritual colectivo, con el famoso “Nutty Train dance” que la banda popularizó en su videoclip y en pubs como el Hope & Anchor.

La canción es todo un ejercicio de minimalismo explosivo. La estructura se sostiene en un riff de saxofón repetitivo y contagioso, acompañado por un ritmo que recuerda al ska jamaicano pero acelerado por la urgencia punk de finales de los setenta. La producción de Langer y Winstanley potenció la crudeza: no hay ornamentos, solo capas de viento y percusión que nos invitan a bailar y sumarnos a la fiesta. La letra, reducida a un puñado de frases, es más una consigna que una narración. El grupo nos invita a dejarnos llevar, a abandonar la pasividad y sumergirnos en la música. One Step Beyond fue lanzada como sencillo el mismo día que el álbum, y alcanzó el número siete en las listas británicas. Su éxito consolidó a Madness como los "Nutty Boys", embajadores de un ska festivo y accesible que contrastaba con el tono más político de The Specials. La canción se convirtió en himno de la juventud británica, exportando el ska a Europa y América, y marcando el inicio de una carrera que, aunque luego derivaría hacia el pop, siempre mantuvo esa chispa irreverente.

miércoles, 17 de diciembre de 2025

1812.- I Thank You - ZZ Top

 


“I Thank You”, incluida en el disco "Degüello" (1979) de ZZ Top, es una destacable versión de un tema original de Isaac Hayes y David Porter, grabada en un primer momento por Sam & Dave en 1968. En las manos de ZZ Top, la canción se convierte en un vibrante ejercicio de blues rock, con el sello característico de esta sensacional banda tejana.

En el “I Thank You” de ZZ Top no queda rastro alguno de la atmósfera soul del original, y su lugar lo llena a la perfección una intensa combinación de crudas guitarras de blues rock y voces rasgadas y cargadas de actitud rockera, que lo convierten en un blues rock electrizante, con intensos riffs de guitarra a cargo de Billy Gibbons y un energizante ritmo marcado por Dusty Hill y Frank Beard.

ZZ Top llevaron “I Thank You” a un nivel creativo diferente, y solo en la letra se mantiene vigente el mensaje romántico de la versión original, con el que el narrador agradece profundamente a su pareja sus muestras constantes de amor y afecto. Con esta canción, y con el álbum "Degüello" en su conjunto, comenzaron una transición hacia sonidos más pulidos, anticipando el éxito masivo que tendrían en los años 80, sin perder por ello su fuerza y su idiosincrasia como grupo referente del rock sureño.

martes, 16 de diciembre de 2025

1811.- Funkytown - Lipps Inc.


Necesitas unos segundos de "Funkytown", el clásico disco de Lipps Inc. de finales de los años 70, para comprobar que fue una de las mayores explosiones de éxtasis en la pista de baile de la era pre-éxtasis, todo lo que necesitas saber te llega por los oídos, pero lo más importante es que es una síntesis robótica de synth pop/disco con un ritmo basstástico de cuatro por cuatro que fue tan revolucionario como imposible no escuchar a Bertha Butts. La canción (y Lipps Inc.) fueron la creación de Steven Phillip Greenberg, un DJ de St. Paul, Minnesota, que logró un éxito regional con "Rock It", lo que le permitió firmar un contrato con el legendario sello Casablanca Records. Lipps Inc. ni siquiera era una banda, así que Greenberg reunió a algunos músicos de sesión (los guitarristas David Rivkin y Tom Riopelle, el teclista Ivan Rafowitz, el programador de sintetizadores y vocoders Roger Dumas, y el bajista Terry Grant), y luego fichó a la vocalista principal (y saxofonista) Cynthia Johnson de una banda (Flyte Tyme) que pronto se convertiría en el proyecto paralelo de Prince, The Time. El mundo del espectáculo es un viaje por las alcantarillas en un barco con fondo de cristal, así que ¿qué vas a hacer? Lo que importa es que en cuanto "Funkytown" salió a la luz, la gente tiró sus álbumes de punk, progresivo, pub rock, blues y new wave porque ya no los necesitaban. Evidentemente, la Gran Manzana era el pueblo de moda donde Cynthia quería estar, pero me gusta pensar en Funkytown como una especie de conglomerado supermoderno de Nueva York, Nueva Orleans en Mardi Gras, Pottersville, el Agujero Negro de Calcuta y el Fishtown de Filadelfia a finales de los ochenta. No, olvídense de eso. Para mí, Funkytown es una discoteca gigantesca, tan grande como una ciudad, con su propio microclima (¡sudoroso!), iluminada por una bola de discoteca gigante, brillante y giratoria, tan intensamente caliente que te convertirías en cenizas al instante si te acercaras a menos de diez campos de fútbol. Y tendría calles, coches, bodegas y un YMCA (por supuesto), ¿y he mencionado los gigantescos pozos de cocaína?

Pero volvamos a la canción y a lo que la hace tan genial, que puedo resumir con bastante claridad diciendo que tiene tanto de Giorgio Moroder y Gary Numan como de Hues Corporation. La voz de Johnson alterada con vocorder en la introducción, esa línea de sintetizador de diez notas brillantemente cursi y de cinco y diez centavos, los coristas robóticos cantando "¿No me llevarás a?", ese maravilloso ritmo euro-disco de G. Moroder... He leído que Greenberg adoraba a Kraftwerk, así que ¿no es de extrañar que la canción sea tan elegante, mecanizada e inhumana como el alemán promedio? Salvo por ese cencerro descontrolado, ¡no es ninguna máquina! Y luego están los bips del tráfico imaginario y esa línea de sintetizador de un dedo y esa gran línea de bajo descendente y ascendente y las guitarras que tocan ese riff simple y las cuerdas sintetizadas, y no olvidemos el saxofón que suena como si lo estuviera tocando una fundición. Durante años no puedo decir que realmente pensé en "Funkytown" como otra cosa que no fuera una gran canción disco. ¿Qué puedo decir de las diez notas que componen esa línea de sintetizador, aparte de que son totalmente tontas y brillantes a la vez? ¡Es la mejor combinación del mundo! Y cada vez que entran las guitarras, me siento como un guepardo callejero con el corazón lleno de napalm. "Funkytown" es un monumento a la pista de baile tan digno del Monte Rushmore.


lunes, 15 de diciembre de 2025

1810.- Refugee - Tom Petty and The Heartbreakers

 


“Refugee” es una canción de Tom Petty and the Heartbreakers lanzada a finales de 1979 dentro del álbum "Damn the Torpedoes". Como sencillo,“Refugee” salió al mercado ya a principios de 1980, como segunda entrega del álbum, alcanzando el puesto 15 del Billboard Hot 100 estadounidense, y consolidando a Tom Petty and The Heartbreakers como uno de los grupos de referencia del rock estadounidense. 

La canción mezcla energía rockera con un mensaje de fuerza interior: Ante una dificultad, hay que seguir adelante en lugar de vivir como un refugiado, atrapado en el dolor o la autocompasión.  El término "Refugee" ("Refugiado") es una metáfora de una persona maltratada por la vida, que se refugia en el dolor y el victimismo para no afrontarla. El mensaje de "Refugee" es energizante, casi como un mantra de superación personal y de resistencia frente a la adversidad, invitando al oyente a tomar las riendas de su vida y afrontar los reveses y los miedos con resiliencia.

La producción de “Refugee” estuvo a cargo de Jimmy Iovine y del propio Tom Petty, y la banda llegó a grabar más de 100 tomas en el estudio, obsesionados por encontrar el sonido perfecto para una canción con tintes de garaje rock, con un gran riff de guitarra inicial a cargo de Mike Campbell y con Tom Petty bordando una voz áspera y rotunda. Se convirtió en uno de los himnos más reconocibles de Tom Petty and The Heartbreakers, y en un símbolo de la lucha por la libertad personal y la autodeterminación.

domingo, 14 de diciembre de 2025

1809.- Vamos a tocar un rock and roll a la plaza del pueblo - Tequila

Estamos en 1979, España vive sus primeros al final del franquismo y era una España que quería y necesitaba despertar. En ese contexto aparecía una banda de rock que cantaba en español, algo que no era habitual hasta entonces en España. Estaba integrada por tres españoles -Julián Infante (guitarra), Felipe Lipe (bajo) y Manolo Iglesias (batería) - y dos adolescentes argentinos que querían ser los Rolling Stones y habían llegado a Madrid escapando de la dictadura argentina -Ariel Rot (guitarra) y Alejo Stivel (voz)-. Las balas les habían pasado cerca. Ariel y Alejo eran dos inquietos muchachos de 16 años. Salían por las noches a escuchar música hasta que dieron con una banda y les propusieron crear otra. En realidad, ellos terminaron en ese grupo hasta que luego, con un cambio de integrantes y las canciones que traían los argentinos, terminó siendo Tequila. El quinteto vivió los excesos al ritmo de todos sus éxitos y su final un tanto intempestivo y, a la vez, desangelado, poco acorde a la efusividad de sus modos. Rot decidió que debía abandonar el proyecto y el resto decidió no seguir adelante. Los excesos tuvieron sus secuelas, más de una década después. Felipe Lipe abandonó la música definitivamente. Manolo Iglesias nunca pudo controlar sus adicciones y falleció en 1994 y Julián Infante, que en los noventa tuvo un segundo romance con el éxito al haber sido parte del grupo Los Rodríguez (junto a Rot y Calamaro), murió en 2000.

"Vamos a tocar un rock and roll a la plaza del pueblo" es mucho más que una canción; es un himno generacional, una declaración de intenciones y uno de los pilares fundacionales del rock en español moderno, fue lanzada en 1979 como parte del segundo álbum de Tequila, 'Rock and Roll', esta pieza encapsula la energía desenfrenada, el espíritu de rebeldía adolescente, el sencillo se convirtió inmediatamente en un éxito masivo, consolidando a Tequila como la banda de rock más popular del momento. Su contagioso riff de guitarra, obra del magistral Ariel Rot, y la voz inconfundible y carismática de Alejo Stivel, se unieron a una letra directa y simple que resonaba profundamente con la juventud de la época. La letra de la canción es una oda a la libertad, la diversión sin complejos y el deseo irrefrenable de hacer ruido, la imagen es sencillo: un grupo de jóvenes decide tomar el espacio público por excelencia, la plaza del pueblo, para ejecutar su forma de arte el rock and roll (recordemos que en 1979 estaba empezando a surgir en España), ignorando cualquier tipo de convención o autoridad que pudiera oponerse. Musicalmente, la canción es un ejemplo brillante de rock and roll clásico con claras influencias del Rhythm and Blues y la energía del proto-punk. Posee una estructura simple pero efectiva, con un ritmo galopante que incita al baile y una instrumentación pulcra pero potente, logra capturar la crudeza y la vitalidad de sus actuaciones en directo. Este sonido, potente y desenfadado, marcó un contraste significativo con la música melódica que dominaba las listas en España, ofreciendo una alternativa vibrante y moderna.

El impacto cultural de fue enorme, simbolizaban la llegada definitiva de la modernidad y la normalización de la cultura rock en España. Abrieron la puerta a generaciones posteriores de músicos que vieron en Tequila la prueba de que se podía triunfar haciendo rock and roll en español, con autenticidad y sin complejos.


sábado, 13 de diciembre de 2025

1808.- Un velero llamado libertad - Jose Luis Perales


Un velero llamado libertad se publicó en 1979 dentro del disco Tiempo de otoño, forma parte de aquella época de José Luis Perales en la que lanzaba prácticamente un álbum por año.  Fue su sexto álbum de estudio, producido por Danilo Vaona y Rafael Trabucchelli (se repartieron la cara A y la B). El álbum contiene diez temas que exploran las relaciones humanas, el amor y la libertad, temas recurrentes y magistralmente abordados por el artista, es un álbum muy triste, con mucha carga emotiva, su música, caracterizada por la melodía suave, la instrumentación orquestal y, sobre todo, por la profundidad y belleza de sus letras, capturó el espíritu de una época, es un testimonio del talento de Perales para transformar las vivencias cotidianas en canciones, manteniendo su vigencia y calidez a través de las décadas. Entre las canciones más destacadas e icónicas del disco se encuentran: me llamas, el amor o su icónica Un velero llamado libertad.

Nos detenemos en la última mencionada, la historia que describe la canción es la de un hombre que, cansado de su vida, decide dejarlo todo: "Ayer se fue, tomó sus cosas y se puso a navegar". Con apenas "una camisa, un pantalón vaquero y una canción", el protagonista se despide para emprender una aventura en el mar, en un acto que simboliza la huida de la rutina, las convenciones y las ataduras emocionales. Su embarcación, a la que le llama "Libertad", es la encarnación de su anhelo por una "forma diferente de vivir". Pero la historia no se basa en “hechos reales” ni en la experiencia persona del autor, sino que es completamente ficticia: invitado por el periódico El País, en junio de 2006, para responder a preguntas realizadas a través de Internet por sus seguidores, conto el momento en que surgió el tema: «En realidad recuerdo que estaba viendo una película en televisión; era un chico joven que se iba en un barco para no volver. En la canción, ya que los autores nos podemos permitir cualquier variación en el guion, en contra de lo previsto en la película, decidí que el chico volviera; era más lógico que la soledad, sobre todo porque las sirenas no existen». Ante otra pregunta recibida sobre la misma canción, Perales añadía que «el personaje que va en el velero es un hombre, y cuando regresa, los ojos azules como el mar son de la chica que le espera en el puerto. Qué gane el mejor».

La música logra crear una atmósfera de nostalgia, anhelo y, finalmente, esperanza. El uso de las cuerdas en el estribillo evoca la vastedad del mar y la magnitud del sentimiento de libertad, mientras que la dulzura de la melodía vocal siempre mantiene un tono íntimo. Es en el estribillo donde la música alcanza su máximo esplendor. La melodía se vuelve más abierta y ascendente, reflejando la idea de libertad y la expansión del horizonte. La orquestación se despliega completamente, con un uso prominente de cuerdas ricas y vibrantes que le otorgan ese sonido grandioso y cinematográfico, típico de las producciones de Rafael Trabucchelli.

Sin duda es uno de los temas icónicos del compositor y cantante Conquense, una canción que todos hemos cantado agarrados de la cintura y que hemos coreado a gritos en cada una de las orquestas que visitaban los pueblos allá en los años 80.


viernes, 12 de diciembre de 2025

Disco de la semana 460: The Temperance Movement - The Temperance Movement

 

The Temperance Movement



     En 2011, en Londres, cinco músicos se encontraron en un punto de inflexión. Phil Campbell, escocés de voz áspera y con un almamusical muy soul, llevaba tiempo buscando un proyecto que le permitiera cantar con la intensidad que llevaba dentro. Paul Sayer y Luke Potashnick, guitarristas con raíces en el rock clásico, compartían la misma inquietud: el blues rock británico había perdido protagonismo y necesitaba una nueva voz. Nick Fyffe, bajista que había girado por el mundo con Jamiroquai, y Damon Wilson, batería con experiencia en proyectos de pop y rock, completaban el quinteto. La química fue inmediata.

El nombre elegido, The Temperance Movement, recordaba tanto la disciplina como la pureza musical. En 2012 lanzaron el EP Pride, cinco canciones grabadas con urgencia, sin adornos, que funcionaron como carta de presentación. La prensa británica empezó a hablar de ellos como “los herederos naturales de The Faces”, y los conciertos en pubs londinenses se llenaban de curiosos que querían comprobar si aquella voz rasgada podía realmente sostener un repertorio entero. La respuesta fue inmediata: sí, podía. Campbell tenía el magnetismo de un predicador soul y la crudeza de un cantante de bar, mientras la banda sonaba como un bloque compacto, capaz de pasar del riff más pesado a la balada más delicada sin perder cohesión.

Ese espíritu quedó plasmado en su debut homónimo, grabado en apenas cuatro días en los estudios Fish Factory y Submarine Studios. El ingeniero de sonido Sam Miller entendió que la clave estaba en capturar la energía de la banda en directo. “No queríamos un disco perfecto, queríamos un disco real”, explicaba Campbell. El resultado fue un álbum que parece grabado en una sola toma: guitarras que respirany rugen, baterías que suenan vivas, y una voz que transmite emociones sin filtros. Publicado el 16 de septiembre de 2013 por el sello discográfico Earache Records, el disco sorprendió por la elección del sello: acostumbrado al metal extremo. Earache apostaba aquí por un proyecto de blues rock. El lanzamiento coincidió con una gira intensa que incluyó abrir para The Black Crowes y compartir escenario con Bruce Springsteen en el festival Hard Rock Calling. La crítica no tardó en rendirse, por ejemplo, la revista especializada Classic Rock Magazine les otorgó el premio a "Mejor Banda Nueva" ese mismo año. 

Desde el arranque del disco con Only Friend, queda claro que la propuesta es un viaje por el blues rock de raíces setenteras. El riff inicial es un latigazo que abre la puerta a un disco lleno de referencias. Temas como Midnight Black recuerdan a la crudeza de Led Zeppelin, Pride muestra el lado más soul de la banda, o Serenity, revela una faceta introspectiva que conecta con la tradición del blues americano. La producción logra capturar la compenetración casi telepática del grupo: cada instrumento dialoga con el otro sin imponerse, construyendo un entramado sonoro equilibrado y vibrante. En medio de esa arquitectura precisa, la voz de Campbell emerge como columna vertebral, hilando las piezas y recordando que la verdadera fuerza del disco reside en la cohesión de la banda. Las letras no buscan la sofisticación poética, sino la honestidad emocional. Hablan de soledad, de búsqueda de paz interior, de la necesidad de encontrar un lugar en el mundo. Así, por ejemplo, en Only Friend se refleja la dependencia emocional; y en Serenity, la introspección y el deseo de calma. Campbell afirmaba sobre esto en una entrevista: “No escribo para impresionar, escribo para sobrevivir. Cada canción es un pedazo de mi vida.” 



La crítica especializada coincidió en destacar la autenticidad del proyecto. Get Ready to Rock! subrayaba la influencia del blues rock sureño y la comparación inevitable con The Black Crowes. Sputnikmusic señalaba el entusiasmo con que fue recibido y el éxito de sus giras en Reino Unido. Blues Rock Review hacía referencia a la solidez compositiva: cada canción podía sostenerse incluso en formato acústico. Y Tenement TV describía el disco como “hipnótico”, resaltando la voz “whiskey-soaked” de CampbellPero lo que realmente distingue a este debut es su lugar en la genealogía del blues rock. El género británico tiene una historia que se remonta a los años 60, cuando bandas como Free o Fleetwood Mac comenzaron a reinterpretar el blues americano con un acento propio. En los 70, The Faces y Bad Company llevaron esa fórmula a estadios, mezclando crudeza con carisma. Al otro lado del Atlántico, el relevo lo tomaban grupos como The Allman Brothers Band y, más tarde, The Black Crowes, que devolvieron al género su espíritu sureño y espiritual. Cuando The Temperance Movement apareció en 2013, lo hizo con plena conciencia de esa tradición. Campbell lo decía en entrevistas: “No queríamos sonar como una banda de tributo, queríamos sonar como si hubiéramos nacido en esa época pero con la urgencia de hoy". No estaban copiando, sino continuándo la línea. Este álbum homónimo se convierte así en un eslabón dentro de esa cadena. Así, por ejemplo, Only Friend podría haber sonado en un disco de Free, con su riff seco y su voz desgarrada. Midnight Black recuerda a la oscuridad de Led Zeppelin, mientras que Serenity conecta con la espiritualidad de The Black Crowes. La producción, rápida y honesta, refuerza esa sensación de continuidad: como si la banda hubiera decidido grabar un disco que pudiera convivir en la misma estantería que los clásicos de los 70 sin parecer fuera de lugar.

Las comparaciones son inevitables: con Free, por la economía de recursos; con The Faces, por el desenfado y el aire de bar; con The Black Crowes, por el groove y la espiritualidad; y con Rival Sons, por la contemporaneidad. Ambas bandas surgieron en la misma década con la misma misión: devolver al rock clásico su lugar en la conversación actual. Pero lo interesante del debut de The Temperance Movement es que no se limita a mirar atrás. Al situarse en 2013, en plena era digital, el disco se convierte en un acto de resistencia: grabado en cuatro días, sin artificios, publicado por un sello independiente. En un mundo donde la música se fragmentaba en playlists y singles, ellos apostaron por el formato álbum, por la experiencia completa. Ese gesto los conecta con la tradición de los 70, cuando los discos eran viajes narrativos, pero también con el presente, donde la autenticidad se convierte en valor diferencial. Junto a bandas como Rival Sons, The Temperance Movement demostró que el género podía seguir vivo, que había público para guitarras crudas y voces desgarradas.

The Temperance Movement no inventaron nada nuevo, pero supieron situarse en una tradición y darle continuidad. Su debut es un disco que podría haber existido en 1973, pero que apareció en 2013 para recordarnos que el rock sigue siendo un lenguaje universal.

1807.- Tusk - Fleetwood Mac

 

Tusk, Fleetwood Mac


En 1979 Fleetwood Mac vivía bajo el peso y el yugo de un éxito colosal. Rumours (1977) había vendido decenas de millones de copias y convertido al grupo en una institución del rock suave y melódico. Pero esa misma gloria traía consigo un dilema: ¿seguir explotando la fórmula que les había llevado a la cima o arriesgarse a incomodar a su público? Lindsey Buckingham, el miembro más inquieto y experimental, optó por la segunda vía. Así nació Tusk, un álbum doble grabado entre 1978 y 1979 en los Village Recorder Studios de Los Ángeles, con un presupuesto que superó el millón de dólares, cifra inédita en la industria de entonces. La producción, a cargo de Richard Dashut y Ken Caillat junto a la propia banda, se convirtió en un campo de pruebas. Buckingham insistió en grabaciones caseras, texturas crudas y estructuras poco convencionales. Frente al sonido pulido y cristalino de Rumours, Tusk se erigía como un manifiesto de ruptura: un disco que mezclaba pop sofisticado, baladas introspectivas y explosiones de rock nervioso. La crítica inicial lo recibió con desconcierto, pero con el tiempo se ha sido considerado como una obra maestra de la experimentación.

En ese contexto podemos situar la canción que da título al álbum, Tusk, que Publicada como primer sencillo en septiembre de 1979. La canción alcanzó el número 8 en las listas de ventas estadounidenses y el 6 en las del Reino Unido. El tema condensaba la voluntad del grupo de dinamitar expectativas y demostrar que el éxito no los había domesticado. La canción se construye sobre la percusión tribal de Mick Fleetwood, que abandona el beat convencional para abrazar un pulso casi ritual. La decisión de incorporar a la banda de música universitaria USC Trojan Marching Band fue tan extravagante como visionaria: más de 120 músicos universitarios grabaron junto a la banda, aportando un carácter marcial y festivo que rompía con cualquier estándar del rock de estadio. El resultado es un crescendo hipnótico, donde la batería y los metales se convierten en protagonistas.

La lírica de Tusk es directa y desconfiada, es todo un reclamo de honestidad brutal, un deseo carnal que se impone sobre las promesas románticas. En el contexto de las tensiones internas de Fleetwood Mac (rupturas sentimentales, celos y resentimientos tras el drama de Rumours), la canción refleja un estado de paranoia emocional. Buckingham, obsesionada con no repetir fórmulas, volcó en Tusk toda su frustración y su necesidad de autenticidad. La grabación con la USC Marching Band fue un acontecimiento en sí mismo. Fleetwood, entusiasmado con la idea, organizó una sesión en el estadio de la universidad. El coste fue elevado, pero el impacto visual y sonoro resultó inolvidable: el videoclip muestra a la banda tocando en medio de la formación, rodeados de uniformes y metales, una imagen que subrayaba la extravagancia del proyecto. 

jueves, 11 de diciembre de 2025

1806.- Message in a Bottle - The Police


 

El mítico "Mensaje en una botella" de la banda británica The Police es, sin duda, una de las canciones más destacables del año 1979. Escrita por Sting, y grabada en los Surrey Sound Studios como parte de las sesiones de grabación del segundo disco de estudio de la banda ("Reggatta de Blanc",1979), terminó siendo elegida como el single principal de aquel álbum.

La historia de un náufrago que lanza una botella al mar con la esperanza de que su intento de huir de la soledad y su sincero mensaje de amor al mundo llegue a buen puerto fue todo un éxito, ya que mientras que en la letra de "Message in a bottle" la respuesta multitudinaria ("cien billones de botellas") no llega hasta pasado un año, en la vida real la canción se disparó casi al instante al número 1 de ventas en el Reino Unido.

Musicalmente, "Message in a bottle" es un claro ejemplo de la particular mezcla de reggae, new wave y rock con la que The Police deleitó a público y crítica durante sus años más productivos. Sting escribió el riff principal, pero inicialmente lo pensó para otra canción, y durante una gira del grupo le rondó la idea de que podría encajar mejor en "Message in a bottle". Decidió entonces probar a incorporarlo a la canción, y para ello tuvo que retocarlo ligeramente, llegando a la versión final con la que este gran hit se convirtió en una de las mejores canciones de la discografía de Police.

miércoles, 10 de diciembre de 2025

1805 - Ring my Bell - Anita Ward

 


"Ring My Bell" es la canción más célebre de la cantante estadounidense Anita Ward, con la que alcanzó el primer puesto en el Billboard Hot 100, el Disco Top 80, la lista de singles de Soul de Estados Unidos y el UK chart del Reino Unido. Fue el mayor éxito de su carrera, y paradójicamente estuvo a punto de ser asignada a otra cantante, en un registro totalmente diferente.

Escrita por Frederick Knight, estaba destinada inicialmente a ser un tema para la cantante de once años de edad Stacy Lattisaw, con la temática de una inocente llamada de teléfono entre adolescentes, pero la joven cantante y fenómeno musical para adolescentes acabó firmando para otro sello discográfico al poco tiempo, lo que motivó que la canción no se le ofreciera y que acabara siendo grabada por Anita Ward.

Con el cambio de artista, la temática evolucionó a la insinuación de una mujer a su pareja, pidiéndole que se relajara a su lado al volver a casa tras un largo día de trabajo, seduciéndole a través de la letra y, especialmente, al emplear la famosa frase del estribillo: "Puedes hacer sonar mi campanilla" ("You can ring my bell"), que se interpretó como una referencia a la estimulación sexual del clítoris durante la masturbación femenina.