La música en historias: A different beat - #MesGaryMoore

 



En los últimos años del siglo XX, los avances en las tecnologías de la creación musical, originaron una epidemia que se extendió de forma transversal a todo tipo de músicos, actualmente los amantes dl rock sufrimos todo tipo de sonidos que no llegan a emocionarnos lo que una guitarra tocada con manos expertas nos puede trasmitir, tampoco quizás hayamos explorado demasiado, tampoco seguramente nos interese demasiado, esta nueva música es un paisaje del que realmente se muy poco, lo que sé es que los tecno-beats y otros paisajes sonoros relacionados producidos electrónicamente fueron un terreno tentador para los fuegos artificiales de guitarra, y los músicos de Jeff Beck a Joe Satriani exploraron ese territorio con resultados no demasiado satisfactorios para los puristas. Gary Moore no escapó ileso, y se atrevió a entregarnos un disco donde podemos disfrutar de su guitarra y la voz habituales en otros discos, a los que añadió un bajo adicional y algunas funciones de teclados, el resto es solo programación y sintetizadores y nos vamos a adentrar en terreno peligroso. 


 

Tras una primera pasada por A different beat rápidamente te das cuenta de que lo que tienes delante está muy alejado de lo que ha sido la carrera de Moore, sin embargo a poco que lo intentes es fácil descubrir que los mejores momentos que se dan en el disco es cuando Gary es acompañado por una batería real, por ejemplo en esa versión urgente y demoledora de "Fire" de Hendrix (único tema no original de Moore), o en la cruda y diabólica "Worry no More", alternando entre la fuerza bruta del Hard Rock y las reminiscencias sensuales de Boogie al estilo de J.Lee Hooker, agudizando los sentidos y quedándonos en nuestro ambiente podemos encontrar ecos de los pioneros Delta-Blues en “Bring My Baby Back”, donde el espíritu de Robert Johnson parece flotar sobre ritmos muestreados, sonidos de sintetizador, blips y otros efectos variados que ha decidido incluir, mientras. Otras reminiscencias al sabor añejo del blues, como cuando Gary viaja al terreno de Santana en el Power-Pop con inflexión de "Lost in Your Love" donde descubrimos una interpretación tanto vocal como instrumental apasionada y de gran altura, o cuando es una sensibilidad similar a la de Peter Green la que templa al candidato perfecto y melancólico a la canción favorita de las estaciones de radio "Surrender", una pista de más de 9 minutos con un vago ambiente parecido al de Sade. En “Can't Help Myself”, también podemos escuchar las reverberaciones del héroe de la guitarra que conocemos.



La crítica de la época acogió con mucha tibieza esta obra, sin perdonar al artista el giro decisivo hacia otros caminos, aunque a la vez gratificado por escenarios aún rebosantes de sus interpretaciones. Personalmente escucho a Gary Moore por su rock, que básicamente dejó de publicar después de 1990. Desde entonces, ha sido el blues, o versiones del blues, en lo que se ha concentrado. Este álbum fue en realidad un poco experimental, usando lo que supongo que podría llamarse fusión de blues, junto con elementos de muestreo y rap. A veces lento, otras veces simplemente irritante, pero, al final del día, una forma diferente de escuchar a Gary Moore en busca de formas alternativas de encender su sensibilidad Blues única en su tipo; puede ser gratificante, definitivamente es una experiencia auditiva digna, he escuchado cosas menos interesantes de nuestro guitarrista irlandés, y una cosa es segura: no se le puede acusar de repetirse. En general, y como concepto, tiene su mérito. Gary Moore nunca ha tenido miedo de probar cosas diferentes o abordar las cosas desde un ángulo diferente, y esto es lo que hace en este álbum.

 

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