La música en historias: Wild Frontier #MesGaryMoore,


Wild Frontier es el séptimo álbum de estudio de Gary Moore, publicado en 1987, y el tercer intento de Jorky, el responsable de que estemos en el #MesGaryMoore, de convencerme de las bondades y virtudes del genial guitarrista irlandés. Conozco a Jorky desde prácticamente el "parvulario" (nombre con el que se conocía a la educación infantil en los años 70). A finales de los 80, ya no eramos precisamente "parvulitos", y Jorky ya había descubierto a Gary Moore. Como buen profeta, se había auto-exigido conseguir más adeptos para la causa, y yo fui uno de los afortunados elegidos. Fueron varios los discos de Gary Moore que me pasó para que fuera escuchando, y recuerdo que, aunque me encantaban varias canciones sueltas de cada uno de aquellos discos, no terminaba de engancharme a su propuesta de heavy-rock de sencillos estribillos y elaborados y brillantes solos de guitarra. Y entonces, en ese tercer intento, me dejó un cassette de Wild Frontier. 

Me bastó con escuchar los tambores de guerra con los que arranca Over the hills and far away, interpretados por The Chieftains, para saber que aquel disco iba a hacer saltar por los aires mi cabeza, y con ella todas mis dudas y resistencias. La colaboración del mítico grupo irlandés va más allá, aportando las gaitas y violines celtas que, combinados con las excelsas guitarras de Moore, elevan al tema a la categoría de obra maestra. Debo tener algo de sangre irlandesa corriendo por mis venas, porque muchos años después, les he puesto esta canción a mis hijos, y el efecto ha sido igualmente impactante. Desde la primera escucha, esta canción sobre un preso en busca de su libertad, huyendo a través de las colinas y más allá, se convirtió de inmediato en una de sus canciones favoritas.

Tras esta musical metáfora sobre la situación política en Irlanda del Norte​, llega el turno del tema que da título al disco, el melódico y rockero Wild Frontier, en el que el músico de Belfast continúa destilando toques celtas e influencias de la música tradicional irlandesa. Un tema que estaba inicialmente planeado para ser cantado junto a  Phil Lynnot, el líder de Thin Lizzy fallecido apenas un año antes. Su repentina muerte impidió esta nueva colaboración entre los dos músicos, y Moore acabó dedicando el disco a su amigo, como quedó reflejado en la contraportada del vinilo original, en la que podía leerse "For Phillip". Phil Lynott cruzó esa clase de "frontera salvaje" de la que ya nunca se puede volver, y la que iba a ser su canción se convirtió en una de las banderas del disco y una nueva ocasión para recordar la situación en Irlanda del Norte.

Tras dos temas tan influenciados por Irlanda y su música, Moore retoma su habitual hard-rock efectivo y comercial con Take a little time, un tema directo y contundente en el que, además de la guitarra de Moore, que se marca uno de los mejores solos del disco, destaca especialmente la fuerza de los teclados y la batería. Esta última constituye una auténtica curiosidad en el disco, ya que la extrema exigencia de Gary Moore le llevó a no estar satisfecho con el trabajo del batería, decidiendo finalmente hacer la totalidad del disco con baterías programadas. Esto acabó influyendo en el sonido tan característico y diferencial del disco con respecto a obras anteriores.

Con baterías electrónicas o sin ellas, un tema como The Loner (El solitario) mantiene intacta su belleza y su atmósfera melancólica y ensoñadora. Este tema instrumental, emparentado directamente con el mítico Parisienne Walkways de la época de Thin Lizzy, es sin duda uno de los momentos más intensos y brillantes del disco, y no es el único, porque la versión del Friday on my Mind de los australianos Easybeats tiene un puesto de honor en el podio de canciones "mejores que el original" y es un rotundo single que se convirtió enseguida en uno de sus temas más reconocidos. El disco baja un poco el pistón con Strangers in the Darkness, un tema lento con ciertos aires a los también irlandeses U2. Antes de terminar el disco, con esa peculiar guinda en forma de lamento tradicional celta que es Johnny Boy, Moore nos recuerda que los suyo es el heavy con Thunder Rising, el momento más acelerado y guitarrero de todo el álbum. El toque patrio lo pone aquí la letra, basada en las andanzas de un héroe mitológico irlandés.

La edición en cassette que me pasó Jorky tenía dos canciones más, dos versiones diferentes de Wild Frontier y Over the Hills and far away. Esta última tenía una curiosa intro, en la que se oían los pasos de alguien (yo asumí que era el propio Gary Moore, pero el audio tiene estos misterios insondables) pasando de un auricular al otro. Tras los primeros pasos, se oía una puerta abriéndose, y tras ella sonaba un breve fragmento de Out in the Fields, precisamente una colaboración anterior de Lynnott en un disco de Moore. Tras una nueva tanda de pasos, otra puerta se abría, para que esta vez sonara un fragmento de Empty Rooms, otra de las grandes canciones de Moore. Tras cerrar de nuevo la puerta, empezaba por fin la nueva versión de Over The hills and far away. A la tercera va la vencida, parecía decir el desde entonces proclamado Dios Moore desde el walkman, premiando la insistencia de su profeta Jorky y su esfuerzo por llevar la obra del genial guitarrista a los que no lo conocíamos, aunque eso implicara quemar varias cassettes y caminar incansable "tras las colinas y más allá".

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