0746.- Diamond Day - Vashti Bunyan

La historia de Vashti Bunyan es una de las más increíbles de toda la música. Bunyan, abandonó la escuela de arte de Londres, grabó algunos sencillos durante su breve flirteo con el swing de Londres, pero estaba desanimada por la forma en que iban las cosas. Entonces, en lugar de pasar el rato y estancarse con las tonterías de la contracultura a su alrededor, desapareció del ambiente en el que se movia. En el verano del 68, Bunyan y su socio Robert engancharon un caballo a un carro y partieron de Londres hacia la Isla de Skye en la costa escocesa. Les tomó dos años llegar allí, teniendo que detenerse cada 20 millas para herrar el caballo. Estaban buscando una existencia rural retrospectiva, una vida tradicional en un lugar tranquilo para criar a sus hijos, para cultivar sus alimentos. En el transcurso de su viaje de dos años al pasado rural, Bunyan estuvo escribiendo canciones sobre su viaje en un carro tirado por caballos y sobre la vida que imaginaban cuando llegaran. El legendario productor Joe Boyd se enteró de esto y logró que Bunyan regresara a Londres para una semana de sesiones con miembros de The Incredible String Band y Fairport Convention, junto con Robert Kirby, quien había compuesto la música del álbum de Nick Drake. Solo se imprimieron 500 copias de "Just Another Diamond Day" y, según Joe Boyd, solo se vendieron unas 150. Bunyan estaba molesta porque el álbum fue ignorado y nada publicitado y se echó la música por encima del hombro. No volvería a grabar ni a actuar durante tres décadas mientras se retiraba a una idílica vida privada criando a sus tres hijos en las zonas rurales de Escocia e Irlanda.


Just Another Diamond Day fue ese disco, en él disfrutamos de su voz fantasmalmente frágil e inquietantemente hermosa, tan suave que a menudo es poco más que un susurro. La acompaña su guitarra acústica y flauta dulce, mandolina, cuerdas y palabras que reflejan una vida de familia y ética de trabajo, aire fresco y belleza natural. Las canciones son muy cortas y aparentemente infantiles, pero esto no es "música para niños" en un sentido superficial. Después de grabar su voz, tuvo poco que ver con la mezcla musical y en realidad no quedo contenta con los arreglos folclóricos en ese momento estaban de moda. No se consideraba una folclórica tradicional, sino algo más único. Tenía ideas diferentes sobre cómo debería sonar, pero carecía de la firmeza para involucrarse. El álbum se abre con la melodía tranquila y etérea pero pegadiza, Diamond Day, con guitarra y flauta, esta canción es algo brillante y tierna que se te graba en el cerebro, la canción huele a labanda y está bañado en rocío mañanero, Vashti, con un registro vocal muy parecido al que por la época tenía Marianne Faithfull, desarma a cualquiera que se acerque con el escepticismo por delante y convierte cualquier mueca burlona de desprecio apriorístico en una sonrisita de beatitud perfecta. Sin duda, una de las obras cumbre del buenrollismo hippie más extremo. Casi genial.


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