El disco de la semana 122: Completely Well, B B King

Completely Well, B. B. King



     Para el disco de semana 122 me van a permitir que más que hablar de él, cosa que creo que no hace mucha falta pues su figura es tan grande que se han escrito infinidad de artículos, reseñas, libros, etc, en sus más de 60 años de carrera musical, sí amigos más de 60 años, hable de cómo este artista consiguió que me enganchara al blues. Un hombre que dedicó su vida a la música, concretamente al blues acompañado de su inseparable Gibson ES-335 Lucille, no podía ser otro que el maestro B. B. King.

      Cómo ya había comentado en la reseña del disco de Triana, yo me había criado escuhando flamenco, pero los designios de la vida hicieron que descubriera el rock. Corría el año 1993 y ya estaba completamente enganchado a la música, por entonces contaba con 19 años y ya había empezado a escuchar cosas sueltas sobre artistas de blues, artistas cómo Muddy Waters, Buddy Guy, Freddie King, John Lee Hooker, Willy Dixon ó B. B. King. Si bien es cierto que me gustaba no le prestaba la suficiente atención. Fue entonces cuando me enteré de que una conocida emisora de radio estaba promoviendo una serie de conciertos, y uno de ellos iba dedicado al género del blues, y para la ocasión habían conseguido traer para tocar en el mísmo día a Johnny "Guitar" Watson, Jeff Healey y B. B. King. Decidí pues hacerme con una entrada para asistir a aquel concierto, había dos precios 2.500 y 3.500 de las antiguas pesetas, evidentemente me hice con la de 2.500 pesetas, pues por entonces era lo que me permitía mi bolsillo.

     El días 5 de julio de 1993, a media tarde allí estaba yo en el interior de la plaza de toros de Las
Ventas, la verdad es que no sabía que esperar, pues si bien es cierto que lo que había escuchado me gustaba, pensaba que en mi corazón sólo había hueco para el rock (y el flamenco que he mamado desde bien pequeño). Abrió aquel concierto un desconocido canadiense (para mí), Jeff Healey con su banda, un bluesman  ciego que tenía una peculiar forma de tocar la guitarra, sentado con ella apoyado sobre sus rodillas. Una técnica que no había visto yo por entonces nunca, me impresionó, y más me gusto su concierto, tema tras tema tocando con una agilidad y una facilidad increíbles. De momento la cosa iba bien, se estaba confirmando que mis escarceos con el blues eran acertados. En siguiente lugar tenía que salir  Johnny "Guitar" Watson, pero al parecer B. B. King solicitó hacerlo él pues si salía el el último sería muy tarde para él debido a su edad, no olvidemos que en ese año B. B. sólo tenía 68 años, casi nada. Solucionado esto el segundo fue B. B. pero me  lo voy a dejar para el final y voy a hablar de Johnny, el cuál apareció en último lugar en el escenario y regaló a los presentes un torbellino de temas que se fundían entre el pop y soul, el blues y el funky, un gran cierre de concierto.

     Retomo ahora cuando Jeff Healey abandonó el escenario y los pipas y demás personal preparaban el escenario para la salida de B. B. King. LLegado el momento apareció en el escenario acompañado de la gran cantidad de gente que componían su banda, bajista, batería, sección de viento, coristas, etc. Una vez preparado todo comenzó su primer tema de la noche y la banda empezó a tocar, y B. B. empezó a tocar sus primeras notas, fue en ese preciso instante cuando esas notas, el sonido de guitarra más puro y limpio que había escuchado en mi vida atravesaron mi corazón como un estilete y quedaron grabadas a fuego en mi corazón, me acababa de enamorar de B. B., del blues, de su forma de tocar. Desde ese preciso instante ya había un hueco reservado en mi corazón para el Blues.

     Riley Ben King, más conocido cómo B. B. King nació en 1925 en Itta Bena, Misisipi (Estados Unidos), sus padres se separaron cuando el tenía unos cinco años, y esto sumado al hecho de que su madre no disponía de demasiados medios para cuidarlo y que fallecío cuando el tenía 9 años B. B. fue criado prácticamente por su abuela materna. Creció cantando en el coro de la iglesia baptista de Kilmichael, lugar dónde se crió,  y a los doce años compró su primera guitarra por unos quince dólares.

     En 1943 B. B. abandonó Kilmichael para trabajar cómo conductor de tractores y comenzó a tocar
la guitarra con el grupo Famous St. John's Quartet. Es en ese momento cuando comenzó la carrera de B. B. King. Lo que pasó a partir de aquí con B. B. King, en que se convirtió y la importancia que tuvo para la divulgación y la expansión del blues es de sobra conocido. Un ejemplo de la importancia de la música de B. B.: En 1964 edita el disco en directo "Live at The Regal", grabado el 21 de noviembre en el Theatre de Chicago, considerado cómo uno de los mejores álbumes de blues jamás grabados, del cuál se conserva una copia original en Registro Nacional de Grabaciones de la Biblioteca del Congreso en los Estados Unidos.

     El disco recomendado para la ocasión es Completely Well, editado en 1969, es el decimoséptimo álbum de estudio que B. B. sacaba al mercado, disco fundamental, que contiene 9 temazos, entre los que se encuentran la maravillosa obra The Thrill Is Gone, tema que fue escrito por el bluesman Roy Hawkins en 1951. Por entonces B. B. trabajaba cómo
DJ en una emisora de radio de Menphis y solía tocar en directo el tema, un tema que habla de una relación sentimental que no ha salido bien. King tuvo que grabar varias veces el tema, pues no le convencía el resultado, hasta que quedó satisfecho con él. Un tema que supuso su primer gran éxito tanto en las listas cómo en las ventas.

     Completely Well, un gran disco del maestro B. B. King al cuál quiero dar las gracias por haber hecho que me enamorara del Blues,

Gracias B. B.

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