La música en historias: Lucky Town... y Human Touch #MesBruceSpringsteen

 

El nacimiento del primer hijo te cambia la vida, los planes, las prioridades... Y si no, que se lo pregunten a Springsteen, que en 1992 tenía ya terminado su siguiente disco, Human Touch, pero al que el nacimiento de su primer hijo le sumió en un estado de alegría y felicidad que activó además su creatividad artística, produciendo hasta quince canciones nuevas en un corto período de tiempo. La frescura y energía de aquellas canciones, en contraste con el tono más elaborado y producido del disco que esperaba a ver la luz, le hicieron plantearse la idoneidad de publicar uno u otro, o de sustituir algunas canciones por otras antes del lanzamiento definitivo. Tras varias pruebas, llegó a la conclusión de que aquellas nuevas canciones no encajaban entre los temas de Human Touch, y no porque no estuvieran a su altura (de hecho estaban muy por encima de ella) sino porque aquellas canciones tenían vida propia y unidad como posible disco.

De todas las posibles soluciones (elegir canciones para un solo disco, sacar solo uno de ellos...), Bruce Springsteen optó por la más salomónica, y la que más respetaba las diferencias entre las dos propuestas. Como ya habían hecho Guns and Roses con Use Your Illusion I y II, sacó al mercado simultáneamente Human Touch como nave nodriza... y Lucky Town como rareza, formado finalmente por diez de las quince nuevas canciones. La diferencia estaba en que los Guns mantuvieron cierta unidad en ambos discos, y la calidad de ambos hizo difícil decantarse por uno de ellos. Por el contrario, en el caso de Springsteen el disco "importante" palidecía ante el "adicional" o, dicho de otro modo, la actuación del "telonero" acabó eclipsando al grupo principal.

Human Touch había surgido de una etapa de búsqueda, en la que el Boss intentó jugar con varios estilos, añadiendo al rock de siempre algunas probaturas con el soul, el pop y el R&B, y el resultado fueron algunas canciones brillantes (Human Touch, Gloria's eyes, I wish I were blind) mezcladas con otras que se mostraron carentes de la fuerza de sus temas clásicos. Por el contrario, Lucky Town se presentó al mundo con unas credenciales tan básicas como efectivas: Canciones desenfadadas, honestas y directas, grabadas con un sonido más crudo que el de su "hermano mayor", bañadas de la intensidad y frescura que Springsteen solía mostrar en sus proyectos más intimistas e "inesperados" (Nebraska, The Seeger Sessions...)

 

Ya desde el inicio, con Better Days, Springsteen se muestra pletórico y en forma, regocijándose en el hecho de estar viviendo "días mejores". La tormenta ha pasado, desde que decidió trasladarse a Lucky Town (la ciudad afortunada), la canción que da título al álbum, y el lugar en el que planea deshacerse de la tristeza que antaño le acompañaba. El tono optimista sigue en Local Hero, la optimista descripción de uno de esos "héroes anónimos" que trabajan duro día a día en las fábricas y en los campos, antes de ofrecernos uno de los mejores momentos del disco en If I should fall behind, inspirado y sentido himno a la camaradería y la fidelidad: "Yo te esperaré... Y si me quedo atrás, espérame". Casi parece un aviso a los oyentes, porque aunque canciones como Leap of faith o The Big Muddy son también frescas e interesantes, hay que esperar a Living proof para volver a comprobar que Springsteen estaba "de dulce" en aquellos momentos.

Hay también momentos para la calma. Book of dreams tiene ese tono crepuscular y melancólico tan marca de la casa, y sus tenues teclados transitan por terrenos que ya había pisado en discos anteriores como Born in the USA o Tunnel of love, alejándose del tono eléctrico que domina el disco. Es solo un leve espejismo, porque el disco retoma enseguida el tono enérgico con The souls of the departed, provista además de una fuerte carga crítica y social ("Ahora ejerzo mi oficio en la tierra del Rey Dólar... y todas las odiosas y sucias mentiras se han borrado de los libros, y se escriben en los ojos de los hombres decentes...") y de una generosas dosis de electricidad. Un disco tan personal y directo necesitaba, para el cierre, una canción tan desnuda y honesta como My beautiful reward, otro de los (muchos) momentos álgidos de un disco que pasó casi desapercibido en su momento, escondido bajo la sombra del gigante que pretendió ser Human Touch. Y eso nos lleva a una inevitable pregunta:

 

¿Se equivocó Springsteen al sacar ambos discos de manera simultánea? Para que encontréis cada uno vuestra propia respuesta, os propongo escuchar ambos discos, y que veáis las enormes diferencias entre ellos. Las "radio-fórmulas" seguirán pinchando la canción "Human Touch", pero yo seguiré creyendo que "días mejores" están por llegar, y que en algún lugar lejano hay una "ciudad afortunada" dónde reina la alegría y la esperanza, y en la que se pueda encontrar una mejor recompensa. Si decidís ir algún día, os estaré esperando. Y si me quedo atrás... ¡esperadme!

Comentarios