BRUCE, BRUCE, BRUCE!!!! #MesBruceSpringsteen


Es un honor para nosotros compartir un texto que nos ha dejado el Jose Miguel Merino (Twitter: @jmerino11 ) ,presidente de los premios George de cine,  redactor del blog Habladecine y como mas de una vez nos ha confesado un devoto fan de Bruce Springsteen, el cine y el buen fútbol, esta es su historia.....


Mi conexión con Bruce comienza prácticamente desde que fui engendrado, ya que buena parte de mis 9 meses en las entrañas de mi madre, Trinidad, coincidió con los meses en los que Bruce gestaba su primer álbum, Greetings from Asbury Park, NJ, en los estudios 914 Sound, y quise venir al mundo el 22 de Diciembre de 1972, tan sólo un par de semanas antes de que Columbia Records lo lanzase al mercado. En ese primer álbum, había temas que siguen sonando con mucha fuerza, como Growin Up, Spirit in the night, o la recientemente más famosa, gracias a la magnífica película del mismo nombre, Blinded by the light.

Con el transcurrir de la infancia, nuestros caminos se separaron, aunque creo recordar escuchar The River en algún momento de mi infancia, con 8-9 años, ya que a mi padre, Alejandro, que nos observa desde el cielo desde hace algo más de un año ya, le gustaba también Bruce, y es un tema que además de ser una de las mejores baladas escritas nunca, no se porqué, pero recuerdo con mucho cariño, posiblemente tendré que hacer alguna vez hipnosis regresiva para llegar a descubrir cuando y donde la escuché por vez primera…

Pasaron unos años tan sólo, 2-3, y con 12 me llega el primer recuerdo más firme que tengo de Bruce; a mi hermano, Carlos, pidiéndole a mi madre que le comprase para su cumpleaños el disco del tipo con el pantalón vaquero, y le costó bastante conseguirlo, pero al final entró Bruce en casa, por todo lo alto, y he de decir que fue un vinilo muy usado, incluso fue pinchado en varias ocasiones durante las fiestas colegiales de aquel año, pero poco a poco fue cayendo en mis manos, ya que mi hermano comenzó enseguida a girar a unos gustos musicales más hard, y esa joya, el último con material nuevo que grabó Bruce en estudio con la E-Street Band, hasta este 2020, quedó para siempre ya en mi colección, que iría completando año tras año, con avidez, con cada disco que veía la luz, Tunnel of love, el doble lanzamiento Human Touch+Lucky Town, Tom Joad, The rising…. Y un largo etcétera.

Pero, por mucho que me gustase la música de Bruce, la fusión no estaba completa, por muchos discos que tengas, por mucho que los oigas, por mucho que te aprendas sus letras, las entiendas o no, que lo cantes en el salón de casa, o mientras estudiaba muchas noches con su música en los cascos del discman… en el interior faltaba una chispa, un algo, sin el cual no has llegado al máximo de la relación con Bruce, vivir un concierto en directo.


E-Street Band, Reunion Tour (Barcelona)



Esa chispa se produjo en 1999, durante esa mítica gira con la E-Street Band, la Reunion Tour, esa gira de los 15 conciertos seguidos en East Rutherdorf, NJ, la del cierre de gira con los 10 llenos seguidos en el Madison Square Garden en NY. Durante esos 15 meses de conciertos, que empezaban en Barcelona, un 9 de Abril de 1999, y acabarían en el Madison el 1 de Julio de 2000, el destino, caprichoso como nunca, quiso que una parada fuera en Zaragoza, mi ciudad natal, en el estadio municipal de La Romareda, el teatro de los sueños futbolísticos aragonés (con permiso de mis amigos oscenses). En ese momento, durante 3 horas, el mundo se para, y todo gira en torno a un predicador del rock y el soul, que junto a su banda celestial, la E-Street, elevan, siempre, a un entregado público, a cotas inimaginables de pasión, éxtasis, diversión…Cantos, gritos, saltos, todo da igual, y te fundes en abrazos con desconocidos al son de himnos rockeros, que cantas como buenamente puedes. Bruce es un showman sin igual, y puede estar horas y horas, tema tras tema, manteniendo su voz, su fuerza, su carisma; al sol, bajo la lluvia, la nieve, el frío… siempre está ahí, y en todo momento parece saber lo que quieren sus fieles, su público, al que nunca falla.

A partir de ahí, más discos, más conciertos, hasta un total de 5 ya, 2 de ellos, en Barcelona, de más de 210 minutos de duración, en los que la extenuación sólo es combatida por la sangre del rock que es transferida al público por el “Ministerio del Rock”, gota a gota, en forma de canciones, una tras otra, sin apenas descanso, con momentos siempre cumbres, como cuando suena el “10th Avenue Freeze Out” dando paso a presentar a la banda, con Steve Van Zandt, Nils Lofgren, Patti Scialfa, Mighty Max Weinberg, Garry Talent, y a los para siempre recordados Danny Federici, y el Big Man, el Saxo de los ángeles, Clarence Clemons, el inseparable amigo de Bruce, que desde 2012 sería sustituido por su hijo Jake.


Rising Tour Barcelona 2002


Tras ese inicio de las hostilidades en 1999, llegaría el Rising Tour en Barcelona en 2002, con la mejor compañera posible, Maite; y 6 años después… la magia, 2008, la Magic Tour, fue algo muy especial, ya que fui con varios de mis mejores amigos Caponatos al Camp Nou, y pudimos, por azares del destino, y de mi primo Alex y un ex de los Barcelona Dragons, disfrutar de Bruce en la quinta fila, llegando incluso a chocar manos con él mientras recorría incansable los pasillos del escenario, buscando el contacto siempre con sus seguidores, y a la búsqueda de coger carteles en los que le piden la próxima canción a tocar. Luego llegó el Wrecking Ball Tour, de nuevo en Barcelona en 2012 con mi inseparable JR, y el The River Tour, también en Barcelona en 2016… Todos ellos inolvidables.



Magic Tour (Anoeta)


Y ahora ya en 2020, con 47 tacos, por 71 de Bruce, y en pleno annus horribilis, cuando nos encaminamos a un final de año negro, en medio de la segunda ola de la triste pandemia que nos toca vivir desde Febrero; Bruce decide que es momento de lanzarnos una carta para todos nosotros, escrita en 2019, y grabada en Noviembre pasado durante 5 intensos días, con toda la E-Street Band, tocando todos en directo al unísono. El disco es una maravilla, un discazo, con 9 temas nuevos, y 3 escritos antes del Greetings, “If I was a priest”, “Janey needs a shooter” y “Song for Orphans”, y las 3 se intercalan a la perfección entre las 9 nuevas. Estas nuevas canciones, que Bruce empezó a escribir tras la muerte de George Theiss, el último miembro vivo de la que fue su primera banda de rock, The Castiles, y al que dedica muchos momentos del disco, en especial “Last man standing”; tienen todo lo que cualquier fan de Bruce podía esperar hace años, es pura música reconocible del sello Bruce+E-Street, pero sin ser repetitivo. Temas en los que homenajea a sus fans, como “House of a thousand guitars”, a la E-Street Band, “Ghosts”, que es un himno absoluto al nivel de su TOP5 histórico, y a los miembros que se fueron, Danny Federici y Clarence Clemons, pero a los que no podemos dejar de ver, en la muy emotiva “I´ll see you in my dreams”… merece mucho la pena, es uno de sus mejores discos, pero lo mejor, como casi siempre, aún está por llegar, y esperamos que sea en 2021, ó en 2022, cuando volvamos a encontrarnos en algún estadio, y los recibamos a todos al grito de “BRUCE, BRUCE, BRUCE”…


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