El disco de la semana 194: A Love Supreme, John Coltrane


 
 
Hay estilos musicales que no terminan de engancharme, como el son cubano o el flamenco a pesar de haber escuchado maravillas del nivel de las obras de monstruos de la talla de Buena Vista Social Club o Camarón de la Isla. Vale, es cierto que ninguno de ellos son ejemplos puros de sus géneros, y que coquetearon y experimentaron con esquemas del blues y del rock en sus magistrales propuestas, pero es a lo más a lo que he podido llegar en esos terrenos, de los que me he alejado clara y conscientemente.
 
En ese mismo cajón debería haber estado el jazz, con el que no he llegado a entender o a sentir lo que los grandes defensores del género experimentan al escuchar a los Miles Davis, Charlie Parker, Thelonius Monk o en este caso, John Coltrane, por citar solo a algunos. Pero al contrario que con el son cubano o el flamenco, una fuerza invisible me atrae a seguir intentándolo con el jazz, a esforzarme en conseguir desentrañar ese placer oculto, que veo que otros experimentan. Con ese objetivo, he ido haciendo acopio y esforzada escucha de algunos de los discos más relevantes del género, pero sólo en algunas ocasiones he llegado a conseguirlo. Una de ellas fue con este A Love Supreme, grabado por el cuarteto de John Coltrane en 1964 en un estudio de Nueva Jersey. Un disco cargado de exquisita y pura magia, oculta y repartida en momentos concretos de los cuatro movimientos que lo componen:
 
Acknowledgment:
"Reconocimiento", del valor de unos músicos virtuosos, lanzados a la desenfrenada improvisación, a partir de una idea o esquema básico de canción, a una altura interpretativa al alcance de solo unos pocos. Un tema sorprendente, que rompe la atmósfera instrumental de otras piezas del género, con la inclusión de unos breves coros finales que repiten "A love supreme", el título de esta gran obra, enfocada por su autor también como una búsqueda de superación personal.

Resolution: "Resolución". Lo que ocurre cuando algo por fin se consigue, la recompensa a haber seguido nadando entre las, a veces, turbulentas aguas del jazz, hasta encontrar ese disco con el que, por fin,  comprender a los expertos. Al beber de las fuentes de "A love supreme", todo se ve más claro, y se entiende y se disfruta con una inesperada nitidez.

Pursuance: "Persistencia, continuación". De algo que ya se ha comenzado, y que por mi parte, tras la escucha de "A love supreme" no hará sino proseguir, hasta desenterrar todas las joyas que el género ha mantenido ocultas a mis ojos, o mejor dicho a mis oídos de torpe e iluso profano.

Psalm: "Salmo, oración". Siendo, como fue este disco, concebido como una obra de carácter introspectivo y espiritual, no podía faltar un gran salmo final, en mi caso una plegaria de alabanza y de agradecimiento por la gran experiencia que ha supuesto su escucha. Gracias sinceras a John Coltrane (Saxo Tenor), McCoy Tyner (Piano), Jimmy Garrison (Bajo) y Elvin Jones (Batería), por hacer de la escucha de un disco una experiencia de "Amor Supremo" para alguien históricamente incapacitado para amar el jazz.

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