El disco de la semana 192: In the Court of the Crimson King, King Crimson

 

BIENVENIDOS A LA CORTE DEL REY CARMESÍ
 

"La vida es sueño" dijo Calderón De La Barca, y nos lo repitieron hasta la saciedad nuestros profesores de literatura en el colegio. Escuché esa frase, casi tantas veces, como la de "En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no puedo acordarme..", y esa saciedad y cansancio me llevaron a alejarme de esos mensajes, dirigiendo mi atención a otros del tipo "Tengan cuidado ahí fuera" o "Que la fuerza te acompañe".

En un 2020 en el que tenemos que tener especial "cuidado ahí fuera", y afrontar los desafíos de una nueva realidad con toda la fuerza posible, las frases del colegio han acabado cobrando un nuevo significado para mí, tras la escucha de In the court of the Crimson King, la obra que supuso el debut de King Crimson, la formación comandada por el guitarrista Robert Fripp, que junto Greg Lake, Michael Giles, Ian Mcdonald y Peter Sinfield. Juntos, nos regalaron la primera gran obra del rock progresivo, y a través de sus evocadoras letras y sus brillantes pasajes musicales, este disco me ha abierto la puerta a su desbordante mundo paralelo, un derroche de imaginación e imágenes oníricas, y un refugio para la tormenta en la que a veces se convierte la vida real, que nos ha convertido a todos, de alguna manera, en "esquizoides hombres y mujeres del siglo XXI", como en este exuberante e impactante cuento musical en el que, canción a canción, el destino va conduciendo a un hombre hacia la imaginaria corte del Rey Carmesí.


21st CENTURY SCHIZOID MAN


En un lugar de una ciudad distópica y deshumanizada, de cuyo nombre no puedo acordarme, un hombre cualquiera vive agobiado bajo la sombra de los grandes edificios de metal, anclados al suelo como "garras de hierro de pie de gato". Las voces distorsionadas de Greg Lake y los poderosos riffs de Robert Fripp, en los que se encuentra la semilla de lo que después se conocería como "heavy metal", dibujan en nuestra mente un mundo contaminado y enfermo en el que "los neurocirujanos piden más a gritos" y la paranoia espera al otro lado de la puerta. El hombre esquizoide del siglo XXI es una "semilla de muerte" plantada por "la codicia del hombre ciego". Cansado de ver sangrar a los niños y morir de hambre a los poetas, y de no tener "nada de lo que realmente necesita", decide escapar lejos de la locura de la ciudad, y buscar una vida de sueño en el campo, en algún lugar en el que poder sentir el silencio, y hablar tranquilamente con el viento, que le pregunta ¿Dónde has estado? 

 

I TALK TO THE WIND

"He estado aquí y he estado allí, y también en el medio", contesta el hombre esquizoide, dejando que el viento se lleve sus palabras. El radical cambio, tanto en el estilo como en la intensidad de la música, no es en absoluto casual. Refleja la diferencia entre la locura de la ciudad de metal y la ansiada tranquilidad del campo. La bella melodía de flauta nos transmite poco a poco la tristeza que siente el personaje, al descubrir que "el viento no puede oír", lo cual le sume en la confusión...
 

EPITAPH


... Y en la desilusión. "La pared en la que escribieron los profetas s
e está agrietando", y él se siente como un condenado a muerte, "destrozado por sus pesadillas y sueños". Estamos ante la canción más brillante del disco y de la banda, una auténtica joya de la melancolía y la tristeza. Un himno para describir el dolor que supone comprobar que, el tan ansiado silencio, es el que ahora "ahoga los gritos" del hombre esquizoide, que se debate entre intentarlo o perder por completo la esperanza, y que siente que, después de todo, "La confusión será su epitafio".
 

MOONCHILD

Abatido y solitario, pasa la noche "soñando a la sombra de un sauce, hablando con los árboles de extraña telaraña" de un extraño jardín. Allí se encuentra con "la hija de la luna", "recogiendo las flores..." y "navegando en el viento con un vestido blanco como la leche". Estamos ante dos minutos y medio de pura belleza y melodía, en ese bucólico jardín en el que los sueños, como la fuerza, vuelven a acompañarle. Tras este breve y bello pasaje, se inicia un largo y tortuoso camino de mas de siete minutos, de improvisación y juegos de sonidos dispersos, como si realmente quisieran que oyéramos el ruido que hacen al caer las "piedras circulares en un reloj de sol" con las que la "hija de la luna" parece mostrar el camino hacia la corte del rey carmesí..
 
 

 
 

IN THE COURT OF THE CRIMSON KING


Al llegar por fin a su destino, "a través de un camino en el que los horizontes van cambiando", descubre un mundo idílico de orquestas, bufones, marionetas, flautistas púrpuras y suaves coros interpretando canciones de cuna, actuando todos para "la corte de del rey carmesí". No podía terminar un disco tan enorme, sin una pieza épica y solemne como ésta que le da título. Lección magistral y vehículo experimental a partes iguales, se convirtió de inmediato en el tema más reconocido, y reconocible, de la banda de Robert Fripp. Revestido de grandilocuentes coros, y de densas y evocadoras florituras de melotrón y flauta, es el final majestuoso que habría encandilado al más exigente de los reyes, ese del que me declaro, para siempre y mientras la fuerza me acompañe, fiel vasallo. El Rey Carmesí.

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