A principios de los años ochenta, Asia era poco menos que un experimento improbable. La banda había nacido en 1981 como una auténtica reunión de estrellas del rock progresivo: John Wetton venía de King Crimson y UK, Steve Howe de Yes, Geoff Downes The Buggles y también por Yes, mientras que Carl Palmer era una de las piezas fundamentales de Emerson, Lake & Palmer. Sin embargo, lejos de profundizar en las largas composiciones progresivas que habían dado fama a sus integrantes, esta formación apostó por un sonido más directo, melódico y orientado a la radio. Era una decisión arriesgada; muchos aficionados al rock pprogresio miraban con recelo cualquier acercamiento al rock comercial, mientras que el gran público todavía desconocía a la nueva formación. Contra todo pronóstico, aquella apuesta funcionó de manera espectacular. Así nació Asia, su álbum de debut, publicado en 1982. Grabado entre junio y noviembre de 1981 en Londres y producido por Mike Stone, el disco combinaba la sofisticación técnica heredada del rock progresivo con la nuev ola del AOR y el rock melódico que dominaban las emisoras de FM de la época. El álbum terminó convirtiéndose en uno de los grandes éxitos comerciales del año y llegó a ser considerado por Billboard y Cashbox como el álbum número uno en Estados Unidos durante 1982. La producción de Stone fue fundamental para el resultado final. En lugar de saturar las canciones con cambios de ritmo o desarrollos instrumentales complejos, optó por una sonoridad amplia, brillante y muy accesible. Los teclados de Downes adquirían un papel protagonista, la guitarra de Howe aparecía siempre medida y elegante, y la voz de Wetton era el eje de cada composición.
Incluído en este álbum encontramos Only Time Will Tell, segundo sencillo extraído del álbum tras el enorme éxito de Heat of the Moment. La canción fue publicada como single en 1982 y alcanzó el puesto 17 del Billboard Hot 100 estadounidense, además de entrar en el Top 10 de la lista Mainstream Rock. Only Time Will Tell demuestra por qué sigue siendo una de las canciones más recordadas del repertorio de Asia. El tema se abre con una inconfundible línea de sintetizador creada por Geoff Downes, una introducción que transmite inmediatamente una sensación de melancolía y grandeza, para a continuación entrar la cálida voz de Wetton. La letra aborda el final de una relación sentimental y la incertidumbre que acompaña a una ruptura. El propio John Wetton explicó que se trataba de una composición muy personal basada en experiencias propias y que la canción giraba en torno a las consecuencias emocionales del fin de una historia de amor. El mensaje central es tan sencillo como universal: cuando una relación termina, sólo el paso del tiempo permite comprender realmente lo ocurrido y sanar las heridas. Musicalmente, la pieza representa una síntesis perfecta entre el rock progresivo y el pop melódico. La estructura es relativamente convencional, pero está enriquecida por arreglos muy elaborados. Los teclados aportan amplitud y atmósfera, la guitarra de Howe aparece con intervenciones precisas y elegantes, mientras que la sección rítmica de Wetton y Palmer crean una sólida y dinámica una base. Uno de sus mayores aciertos es el estribillo. La melodía posee una fluidez casi instantánea, de esas que parecen familiares desde la primera escucha. Precisamente ahí reside el secreto de la canción: combina la calidad compositiva de músicos procedentes del progresivo con una capacidad melódica destinada a conectar con cualquier oyente.
