
Hay canciones que parecen destinadas a tener varias vidas. Can’t Take My Eyes Off You pertenece a esa categoría privilegiada. Escrita por Bob Crewe y Bob Gaudio y popularizada originalmente por Frankie Valli, encontró quince años después una segunda juventud cuando en 1982 Boys Town Gang la llevó a las pistas de baile, convirtiendo la vieja declaración romántica de Frankie Valli en algo mucho más expansivo y exuberante.
La canción sigue hablando de la fascinación absoluta ante otra persona, de ese momento en que resulta literalmente imposible apartar la mirada, pero la producción sustituye buena parte del romanticismo contenido del original por una sensación de liberación. Para cuando el tema llega al célebre estribillo, ya no parece únicamente la declaración de un enamorado, sino en un éxtasis colectivo que te deja con la sensación de que la canción podría continuar a partir de ahí eternamente si no la cortaran en algún punto. Existen, de hecho, versiones extendidas de la canción que superan con creces los siete minutos de duración.
La versión de Boys Town Gang conserva intacta la gran melodía del original, pero se adentra en el territorio de la música disco, convirtiendo la vulnerabilidad de Valli en pura celebración. El arreglo va creciendo poco a poco hasta convertirse en un auténtico estallido de euforia. Cuerdas, percusión, bajo y ritmo discotequero rodean la melodía hasta transformarla en una explosión de sonido y en una de las canciones bandera de la edad dorada de la música disco, precisamente en el momento en el que el género empezaba a mostrar signos de agotamiento en el repecho de primeros de los ochenta.
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