El disco de la semana 147: Flamingos, Enrique Bunbury




Empiezo dejando las cosas claras, para mi el disco Flamingos es la gran piedra sobre la que hizo dar un giro a la carrera musical de Enrique Bunbury, tras su paso por Héroes de Silencio, alma mater del grupo y sus dos trabajos anteriores en solitario, Radical Sonora y Pequeño, notamos aquí un cambio musical muy trascendente, al artista gira su sonido y explora nuevos ambientes de fusión sin olvidar el rock and roll en cada una de sus extensiones. Es para mí un disco sublime, autentico, lleno de fuerza y sobre todo lleno de emoción que se desparrama en muchas de sus letras y melodías.

El disco comienza fuerte, con un rock and roll con aires de Bowie, nos da la bienvenida con “El club de los imposibles” toda una declaración tanto musicalmente como temáticamente de lo que nos vamos a encontrar… de momento te mete en pelea, la canción empieza con el sonido de una campana de un ring y un homenaje al boxeo. Con “Si”, Enrique nos mete en un cabaret mientras la batería va marcando el ritmo de un tema que no nos deja ni un minuto de respiro, la voz disparada de Enrique con los multiples instrumentos que se enlazan con la batería nos da un tema loco, esquizofrénico, con un frenesí desde el minuto uno, paralizado curiosamente y a contraposición del titulo por un Nooooooo lacónico y con aires de lamento que nos saca del maravilloso atolladero por el que la canción nos ha movido hasta este ese final de canción melodica. Son un poco de más de tres minutos realmente aprovechados, se le ha tildado de comercial, pero para mi gusto es uno de los grandes picos del álbum. Con el siguiente tema “Contar conmigo” nos mete directamente en una mezcla curiosa y arriesgada, empieza con toques de Western y piensas ahí esta un Country, me estoy frotando las manos pero enseguida gira y te encuentras con sonidos árabes totalmente apabullantes mientras la guitarra chirria y desentona con melodía la voz de Enrique amplificada y distorsionada…. “Que pueda contar contigo, como sabes que conmigo siempre. Que no cuente la suerte, no, sólo el destino que nos presentó. Que pese menos el pasado o se recuerde al menos todo. Que no cambien a su modo un episodio de historia.” Ademas encontramos al final de este tema un nuevo homenaje al boxeo, en esta ocasión al campeón del mundo en 1974, con la inclusión de la narración de ese momento… emotivo.



Gira el disco a la transcendencia con el cuarto tema “Sacame de aquí”, maravillosa balada con una letra llena de frases contundentes y lapidarias, una canción desesperada, un grito de lamento y desolación, con una riqueza de instrumentación y de instrumentos abrumadora, otro de los grandes picos del álbum.
“Escribiremos nuevas reglas, Esta es la primera de ellas, Está prohibido prohibir”
“Hubo un momento en que pudimos, Decir que no, que lo sentimos, Nos debimos confundir”
“Nos hemos equivocado, Teniendo toda la razón, Aun podemos ser libres, Dentro de una canción”
“Dicen que si continuas, Algún un lugar llegarás”
“No son mala hierba, Sólo hierba en mal lugar”
Y enlaza con “Enganchado a ti” otra de las grandes joyas del disco, y de nuevo el cabaret y otro alarde de instrumentación, una canción con doble sentido.. ¿esta hablando de drogas? ¿Esta hablando del amor?... yo me quedo con la segunda ya que no deja de ser una variante de la primera… pero yo iria mas lejos, poner imagen a cualquier cosa que sea imprescindible en vuestra vida y será el reflejo de la canción. Genio!. Y cerramos la trilogía con la mistica “Lady Blue” que con un sonido medio futurista cercano al synth pop nos deleita con una canción de amor, de perdida, de dolor, de soledad, con ese grito en el estribillo que demole tus cimiento o frases demoledoras y geniales como esa de “…. No volverás a ver la mirada triste del chico que observaba el infinito….” Que bestialidad, acompáñen la audicion de un buen licor y una oscuridad palpable.


En “San Cosme y San Damián” hace el mismo juego que Contar conmigo, comienzan los sonidos y parece que te encuentras en pleno desierto fronterizo Norteamericano pero rápidamente gira hacia la psicodelia con extraños sonidos que se reparten por la canción, magníficos, brillantes, resaltando el mensaje, mientras Enrique nos relata su relato de misterio y extraña situaciones, no en vano he leído que es un homenaje a un hermano fallecido en 1994, además San Cosme y San Damián es una ermita en la provincia de Huesca que el hermano del cantante solía ir… “un enjambre de estrellas, para que no te pierdas, talismán, contra toda clase de males y un christmas de Navidad, que sepamos donde estas….”. Nuevo giro en el siguiente tema, “Un bastón para mi corazón”, tiempo de swing, de dandy, de canción melódica, en un disco que nos había llevado por tantas emociones nos rebaja un poco la adrenalina, y no le sale nada mal…. 2 minutos de relax para lo que está por venir, y es que “No se fie” es otra rareza en el mundo Bunbury hasta ahora escuchado, y es que rápidamente te recuerda a Joaquín Sabina, si es cierto que el Aragonés le ha metido muchísima más instrumentación a esta historia fatal, y encima jugando con ritmos de tango, aunque tratar de emular al maestro de Ubeda es una tarea inabarcable, no digamos que le salió mal, más bien ha pasado con nota este reto…. Y siguen los retos porque “Ciudad de Bajas Pasiones” se atreve a hacer una especie de ranchera con el toque personal, mucha instrumentación y una historia realmente magnifica, no sabemos si autográfica, pero si que todos quisiéramos vivir. Brillante para cantar en coro con los amigos después de que los efluvios del alcohol nos hayan nublado las neuronas.



Inicia la última parte del disco con la maravillosa “Hermosos y malditos” una canción llena de ritmo y de un estribillo de una calidad extrema, en medio de la canción incluye el sampler de la retransmisión del combate entre Perico Fernández y João Henrique por el título mundial… ”…rumba que tumba al más 'pintao', ¿cómo puedes creer que te hayan olvidado? si una rumba no tumba a un ganador a un peso pesado y campeón no le damos de lao. Deja de acostumbrarte a la inmolación y vuelve a casa ya nadie te desea la humillación todos te extrañan…” escuchando la letra detenidamente no sé si realmente es un homenaje al boxeador Aragonés, que por tan malos momentos paso, si fuera así me parece excelente tributo por parte de Bunbury. El siguiente tema sigue la senda top que nos dejó la anterior canción, y es que en este “One, Two, Three” vuelve la psicodelia bien entendida, con un aire de bolero brillante, el mensaje extraño y encriptado al que nos tiene acostumbrados en una especie de balada magnifica, dolorosa y triste, les invito a que se detengan a escuchar detenidamente la letra y los múltiples instrumentos y curiosidades musicales que nos regala. Magnifica. “Hoy no estoy para nadie” tiene ecos de The Doors, la pausa, los sonidos psicodélicos, ese tono que nos recuerda al grupo americano, incluso su duración que se va mas allá de los 7 minutos, particularmente se me hace un poco pesada. En cambio con “Mundo Feliz” aun llevando el mismo estilo que la anterior, quizás algo más pop, me resulta una absoluta delicia, empezando con esa letra tan crítica, y sobre todo por esa corista que suena desacompasada tras la voz de Enrique, una gran canción. Y terminamos por todo lo alto a ritmo de vals y con un titulo que lo deja todo claro “…y al final” desde el minuto uno, con ese soniquete que adelanta lo que va a ser la canción y que se te mete en la cabeza, roto por el instrumento de viento dando paso a un Vals en toda su extensión…. Un emocionante alegato a la amistad, a la compañía, al amor y a la solidaridad entre los amigos….. un epilogo para recordar

Permite que te invite a la despedida
no importa que no merezca mas tu atención
así se hacen las cosas en mi familia
así me enseñaron a que la hiciera yo.

Permite que te dedique la última línea
no importa que te disguste esta canción
así mi conciencia quedara más tranquila
así en esta banda decimos adiós.

...y al final
te atare con todas mis fuerzas
mis brazos serán cuerdas al bailar este vals
...y al final
quiero verte de nuevo contenta
sigue dando vueltas si aguantas de pie.

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