El disco de la semana 131: Babylon Chat


Babylon Chat - Bailando con Brando (2001)

Algo de culpa debió de tener Marlon Brando en el cambio que este disco supuso para Babylon Chat. Fue bailar con él y abandonar el punk rock de los primeros dos discos, para abrazar un rock de tintes clásicos con el que probablemente entregaron su mejor disco. Debe ser que bailar con Brando tiene ese efecto inspirador, no lo puedo asegurar porque soy lo más alejado de lo que se podría denominar aficionado al baile, pero en este grupo de asturianos el efecto fue más que positivo y evidente.

Bailando con Brando arranca con "Camaleón", contundente tema en el que no faltan los tintes glam al más puro estilo del "21st Century Boy" de T. Rex o del Ziggy de David Bowie, que es en realidad el camaleón al que homenajean en la canción. Le sigue "El último brindis del año", medio tiempo con cierto toque a "Los Secretos" que se alza triunfante como uno de los momentos más brillantes del disco.

Las letras de las canciones son un abanico de referencias a bares, chicas y alcohol, temas icónicos del mundo del rock clásico que destacan especialmente en "Las chicas del Roxy", dónde la influencia de Loquillo es claramente palpable. El propio Loquillo ofreció su versión de este tema en su "Feo, fuerte y formal" (disco de la semana 106 en nuestro blog)

El rock clásico sigue presente en "No tocarme" o "Cara de Ángel", temas en los que se percibe una de las grandes fortalezas del disco, la cuidada producción que permite degustar los momentos más clásicos de una manera limpia y clara. El sonido es igual de nítido y acertado en los momentos más rockeros, como los de la segunda mitad del disco, en la que pisan el acelerador con temas tan contundentes como "Rock and Roll Bar", "Supergirl", "Los chicos de Londres" y "Top Model", en los que nos recuerdan mucho a los Babylon Chat de discos anteriores. Si hablamos de contundencia, en el caso de "Odio el día en que te conocí" viene ya presente desde su directo título.

Tras este bloque de canciones más rockeras, es nuevamente turno para la pausa en la segunda entrega romántica del disco, la brillante y virtuosa "Días de vino y rosas". Es apenas una breve parada, porque "Demasiado deprisa, demasiado salvaje" vuelve a pisar de nuevo el acelerador antes de llegar al cierre del disco.

"Viciosa", interpretada a dúo con Loquillo, es una delicatessen en forma de versión de "Vicious", el tema de Lou Reed que produjo David Bowie en el disco "Transformer", con la que los asturianos se despiden a lo grande.

Termina el tema y todas las piezas encajan. Los bares, el alcohol, la música de rock and roll sonando de fondo y una mítica femme fatale del glam... ¿Cómo no lo habíamos visto venir? Como en el desenlace de una buena película de suspense, ante nuestros ojos se desvela la auténtica verdad: No fue Marlon Brando el culpable de inspirar este gran disco sino la enigmática chica que, mientras sonaba un tema de Bowie en un bar cualquiera de la oscura Babilonia, se acercó a él con descaro para sacarle a bailar y robarle, entre otras muchas cosas, el corazón.

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